En varias
ocasiones he leído a personas en lugares como Facebook, quienes alegan que la
pobreza de la humanidad ha venido aumentando notoriamente y, generalmente, señalan,
más o menos veladamente, que el responsable de ese aumento de la miseria es el
sistema capitalista. Incluso lo hacen a
pesar de que en el pasado reciente presenté en Facebook, así como en otros
sitios, una serie de estudios de economistas que cuestionan seriamente tal
impresión.
Casualmente he
estado leyendo un libro reciente de Steven Radelet, titulado The Great Surge:
The Ascent of the Developing World [El Gran Surgimiento: El Ascenso del Mundo
en Desarrollo], (New York: Simon & Schuster Paperbacks, 2015), el cual
trata del tema que antes introduje. El
señor Radelet es profesor de desarrollo económico en la Universidad de
Georgetown y autor de varios libros y de numerosos artículos acerca de dicho
tema. Creo que, para los mal pensados de que se ha de tratar de uno de esos
liberales clásicos, quienes no ven más allá del mercado, muchos de los trabajos
desempeñados por el señor Radelet parecen acercarlo a administraciones demócratas
de los Estados Unidos. Lo interesante para el caso es que su perspectiva se une
a la de muchos otros economistas en cuanto al progreso de la humanidad, con las
usuales divergencias en ciertos detalles, mas no en lo esencial. Me refiero a
personas como Pedro Schwartz, Surjit Bhalla, Deepak Lal, Angus Maddison, Lloyd
Reynolds, François Bourguignon, Christian Morrisson, Martin Ravallion y Shaohua
Chen, quienes han estudiado el progreso humano logrado en cuanto a la
eliminación de la miseria.
Empecemos por
aclarar un par de detalles técnicos acerca del tema. Primero, que la pobreza, como
número, puede ser definida de distintas maneras. La usual de una persona en pobreza extrema es
que se tiene ingresos menores a un $1 al día, aunque el Banco Mundial usa una
de $1,25 al día. La primera ha sido la más
aceptada y surgió porque es, más o menos, igual al promedio de líneas de
pobreza que utilizan los gobiernos de los 15 países más pobres del mundo. Pero
siempre cualquier línea de pobreza será arbitraria (por ejemplo, en los Estados
Unidos es de $16 al día, pero, interesantemente, señala el autor Radelet que “por supuesto que la de $1 al día es una línea
de pobreza especialmente baja… De manera que durante la última década los
economistas se han enfocado en una línea de pobreza mayor de $1,25 al día…”. Lo
importante es que “el patrón de cambio es similar” cualquier que sea la línea
de pobreza utilizada en los estudios, aunque, “por supuesto, que el número de
pobres es mayor entre más elevada se defina a la línea de pobreza.” (Op. Cit.,
p. 29). Ver la tendencia y su cambio a través del tiempo es lo útil y valioso y
vemos que ellas se manifiestan independientemente de la forma en que se defina
la línea de pobreza extrema.
Segundo, los
datos se ajustan ante el comportamiento de la inflación de los diversos países
a lo largo del tiempo –esto es, a los cambio en el nivel de precios. Tal ajuste
se hace para que los datos se presenten en términos de precios “constantes”. También,
dado que es importante poder hacer comparaciones entre países, los datos se
ajustan mediante lo que se denomina “paridad del poder de compra”, que toma en
cuenta los diferentes niveles de precios que existen entre los países, para lo
cual se utiliza un tipo de cambio denominado en términos de su poder
adquisitivo. De esta forma todos los bienes y servicios de los diferentes países
son valorados a precios comparables, pues las mediciones internas son llevadas
a cabo en monedas domésticas de los diferentes países y mediante un ajuste de
“paridad del poder de compra” la medición se traduce a una moneda en común.
Asimismo, es crucial
entender la diferencia que existe entre pobreza extrema absoluta y pobreza extrema
relativa. Al número total de personas
que viven en pobreza extrema debajo de lo que hemos considera como la línea de
pobreza, se le denomina “pobreza extrema absoluta”, en tanto que al porcentaje
de personas con respecto al total de personas en el país cuyos ingresos diarios
son inferiores a, digamos, $1 o un $1,25, se le llama pobreza extrema relativa.
Esto es muy conveniente,
porque bien puede ser que en un país (o conjunto de ellos), la población en
condiciones pobreza extrema es relativamente cada vez menor, al tiempo que población
en pobreza extrema puede ser mayor. Por ejemplo, hace 50 años, cuando,
supongamos, la población de un país era de 500.000 personas, 150.000 de sus
habitantes estaban en condiciones de pobreza extrema estaban (esto es, la
pobreza extrema relativa es de un 30%). Suponga, para efectos de hacer una
comparación, que la población total actual del país es de 1.000.000 de
habitantes y que hay un monto absoluto mayor de personas en condiciones de
pobreza extrema; digamos que 200.000 personas. Si se comparan las cifras de
pobreza absoluta -150.000 hace 50 años con 200.000 en la actualidad- es claro
que la pobreza extrema en términos absolutos aumentó en dicho lapso: se
incrementó en 50.000 personas. Pero, términos relativos sucede lo contario: se
redujo de un 30% hace 50 años a un 20% en la actualidad (200.000 de la
población total de un millón). Por tal
razón, el concepto básico para analizar el comportamiento de una población en
condiciones de pobreza extrema a través de los años, se efectúa en términos
relativos y no absolutos.
Previo a brindar
algunos datos de la actualidad citados por Radelet, veamos algo histórico importante
que él nos señala: “Según la mejor estimación que tenemos, elaborada por los
economistas François Bourguignon y Christian Morrisson, en 1820 cerca de un 94% de la
población mundial; o sea, cerca de mil millones de personas, vivía con menos de
$2 al día (a precios de 1985). Esto es, casi 19 de 20 personas en el mundo
vivían con ingresos sumamente exiguos… La mayoría de la gente vivía con mucho
menos: 84% con menos de $1 al día. Lo que nosotros consideramos como pobreza
extrema no sólo estaba ampliamente extendida, sino que era la norma, para casi
todo mundo.” (Op. Cit., p. 24-25).
En los siglos
XII y XIII los ingresos empezaron a aumentar lentamente, pero no de forma
extensiva, pero ya para el siglo XIX la tónica general empezó a cambiar: “los
inicios de la manufactura moderna y la industrialización ayudaron a crear
millones de empleos para trabajadores pobres poco calificados… Al hacerse más
sofisticada la manufactura y los trabajadores adquirieron habilidades
especializadas, lo cual tomó varias décadas, los salarios empezaron a aumentar.
Para mediados del siglo XIX, los ingresos estaban creciendo más rápidamente,
comparado con cualquier otro período previo de la historia de la humanidad”. (Op.
Cit., p. 25). Sólo pregunto si el lector puede decirme ¿cuál es el sistema
económico que a mediados del siglo XIX impulsó ese crecimiento? Por si no lo saben, lo resumo en la palabra
“capitalismo.”
Ahora veamos
algunos comentarios que nos presenta Radelet en torno a cómo fue evolucionando
la pobreza en el globo. Tengamos presente que, al surgir tal desarrollo
industrial capitalista, la porción de gente que vivía en pobreza extrema empezó
a declinar constantemente por primera vez en la historia humana -esto es,
empezó a reducirse la pobreza extrema relativa. Pero, como también la población
crecía con mayor rapidez, es de esperar que creciera la cantidad de personas en
pobreza extrema (absoluta). Esto es crucial: creció la pobreza extrema en
términos absolutos, pero se redujo la pobreza extrema en términos relativos.
Porcentualmente, por dos siglos, la pobreza relativa había venido decreciendo,
pero, con el crecimiento de la población, la cantidad absoluta de personas en
condiciones de pobreza extrema continuó aumentando. A pesar de ello, señala
Radelet, “ese patrón o tónica general cambió radicalmente, empezando a inicios
de la década de los ochentas y especialmente en la de los noventas.” (Op. Cit.,
p. 28).
Lástima que
cueste tanto poner gráficos en este tipo de comentarios, especialmente en
Facebook, pues demostraría evidentemente lo expuesto. De manera que trataré de exponer
lo sucedido con la pobreza a través de un amplio período histórico, sin ayuda
de gráficos, tanto sobre pobreza absoluta como relativa, tales como aparecen en
el libro de Radelet, esperando que la explicación sea clara para los lectores.
El análisis de
Radelet tiene como base principal la información proveniente de François
Bourguignon and Christian Morrisson, “Inequality Among World Citizens:
1820-1992,” The American Economic Review, Vol. 92, No. 4 (Set. 2002), p.p.
727-744. Si alguien está interesado en obtenerlo puede hacerlo de manera
gratuita en http://piketty.pse.ens.fr/files/BourguignonMorrisson2002.pdf
Según Radelet, “en
1820 cerca de 900 millones de personas estaban viviendo con menos de $1 al día
(a los precios de paridad de poder de compra del año 1985). Debido al
crecimiento de la población, para 1950 dicho número había crecido a casi 1.4
miles de millones… Luego empezó un período de transición: al recuperarse Japón
y Europa de la Segunda Guerra Mundial y al empezar algunas naciones
subdesarrolladas (como Corea del Sur y Taiwán) a tener un crecimiento económico
más rápido, el número de personas viviendo con menos de $1 al día, dejó de crecer
y permaneció relativamente invariable por cerca de 40 años. Eso puede no sonar
como algo importante, pero lo fue.
Ningún cambio fue grande, en tanto que el crecimiento histórico continuo
de los pobres había llegado a un alto, a pesar del crecimiento persistente de
la población mundial.
Luego, empezó un
cambio significativo a principios de los noventas. Por primera vez en la historia del mundo, el número total de gente
viviendo en pobreza extrema empezó a caer, y cayó rápidamente (la letra en
cursiva es del autor).” (Op. Cit., p.p. 28-29)
Debido a que los
datos presentados por Bourguignon y Morrisson se extienden hasta 1992, se hace
necesario acudir a información que presentan Shaohua Chen and Martin Ravallion, “The Developing World is Poorer than we Thought,
but No Less Successful in the Fight Against Poverty,” The Quarterly Journal of
Economics, Vol. 125, No. 4, (nov. 2010). Puede obtenerse en http://www.ppge.ufrgs.br/sabino/ecod03/bibl/qje%2017.pdf
Citando dicho
trabajo, dice Radelet: “Según Ravallion y Chen, el número de personas viviendo
con menos de $1 al día en 1993 fue de un poco más de 1.3 miles de millones,
comparable aproximadamente al conjunto de datos previo (el de Bourguignon y
Morrisson). Luego, este número empezó a descender. Asombrosamente, para el 2011
- 18 años después- el número de personas viviendo con menos de $1 al día se
había reducido a 600 millones. Traten de
imaginar la enormidad del cambio: después
de haber crecido incansablemente desde inicios de la historia del hombre, el número de personas alrededor
del mundo viviendo en la pobreza abyecta se redujo en más de la mitad, en tan
sólo dieciocho años (la letra cursiva es del autor).” (Op. Cit., p. 29).
Continúa
Radelet: “El número de personas en extrema pobreza permaneció estable en poco
menos que 2 mil millones entre 1981 y 1993, cuando empezó a declinar
–rápidamente. Para el 2011, el número había declinado a mil millones –un descenso de casi a la mitad en tan sólo
dieciocho años (la letra cursiva es del autor). Aunque datos para después
del 2011 no están disponibles, todas las indicaciones son de que la tendencia
continúa, con algo como 50 millones o más de personas que cada año van siendo
excluidas de la pobreza extrema.” (Op. Cit., p. 29)
La información
valiosa que nos ha transmitido Radelet sobre la evolución de la pobreza
absoluta no se queda aquí. Cabe preguntarse ¿qué ha sucedido en términos
relativos?; esto es, ¿qué ha pasado con en el porcentaje de personas en pobreza
extrema con respecto a la población total?
Señala Radelet:
“Entre tanto el porcentaje de la
población mundial viviendo en pobreza extrema se ha venido reduciendo con mayor
rapidez, En 1981, un 53% de la población en los países en desarrollo vivía en
pobreza extrema. Pero para el 2011, dicha proporción se había reducido a tan
sólo un 17% –un caída del 36% en 30 años: un logro notable. En tanto que una de
cada dos personas vivía en pobreza extrema tan sólo hace 30 años, hoy día se ha
reducido a una entre seis.”
Espero que la
información que he suministrado basada en el libro de Radelet sirva para evitar
una crítica desinformada de la evolución de la pobreza, especialmente en años
recientes de la historia del hombre. ¡Como que el capitalismo de mercado
funciona mejor que sistemas económicos alternativos!
Jorge Corrales Quesada

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