lunes, 14 de abril de 2008

Tema polémico: la inversión extranjera directa


Todos los días escuchamos a los paladines del bien común y a los poseedores exclusivos de "conciencia social" lanzar sus diátribas de rigor contra el capitalismo, la globalización y las empresas trasnacionales por violar la soberanía de los distintos Estados y atentar contra la justicia social. Para esta gente, la globalización, espoleada por dichas empresas, está haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, al tiempo que está generando una tremenda ingerencia de los países con ánimos imperiales en los asuntos de los buenos y sacros estados tercermundistas que luchan fervientemente por alcanzar el "paraíso económico". Estas personas moralizan contra las trasnacionales, culpándolas de todos los males de la humanidad, en especial, de la esclavitud y la explotación laboral y al mismo tiempo, exigen su salida de los países pobres para que los respectivos Estados comiencen los procesos de industrialización endógena por medio de jugosos subsidios a las pequeñas y medianas empresas.

No obstante, esas personas que creen en la teoría de la conspiración, siempre andan desorientados respecto a la realidad. Resulta que, desde 1995 hasta la fecha, se han firmado e implementado Tratados de Libre Comercio con México, Canadá, Chile, República Dominicana, CARICOM y, eventualmente, con Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica. En ese periodo, la inversión extranjera directa (IED) ha pasado de 336.9 millones de colones a 1884,6 millones de colones, es decir, ha crecido en un 559,39%. Además, en todo ese tiempo, la tasa de desempleo osciló entre 5,2% y 4,6%, a pesar que la población creció considerablemente, pasando de 3.234.100 habitantes a 4.349.627 habitantes, es decir, unincremento del 134,49% según el INEC).

Lo más curioso de todo es que, gracias a la IED, el desempleo ha dejado de ser el tema que más preocupación generaba entre los ciudadanos de este país, puesto que ha pasado a ocupar la inseguridad ciudadana, tal y como lo deja claro el Informe Latinobarómetro 2007. Conforme ha aumentado la IED, las personas han visto mayores posibilidades de encontrar trabajos, cosa que hemos reflejado en ASOJOD cada vez que publicamos alguna noticia sobre aperturas de plazas que hacen las empresas extranjeras.

De hecho, de acuerdo con la última encuesta de UNIMER para La Nación revela que el auge de empleos ha beneficiado a todos habitantes del país, sin importar su clase social. El 70% de la población económicamente activa está bastante satisfecha con sus funciones y el 75% no desea cambiar de trabajo, pues resaltan la estabilidad y los buenos salarios que reciben. Los datos dejan claro que, contrario a lo que piensan los seguidores de la teoría de la conspiración, las personas encuentran más y más beneficios conforme aumenta la IED y prácticamente ningún trabajador se queja de explotación. Al contrario, muchas veces, estas empresas pagan salarios más altos que sus competidores y ofrecen horarios más flexibles que permiten que sus trabajadores puedan, por ejemplo, continuar sus estudios.

Pero además de estos datos, en ASOJOD queremos dar más razones del por qué son necesarias estas empresas trasnacionales: en primer lugar, como ya lo explicamos, mayores niveles de IED generan mayores plazas de empleos, directos e indirectos, que le permiten a las personas mejorar sus condiciones de vida, sea porque perciben salarios más altos que en sus anteriores trabajos o porque reciben salarios luego de estar desempleados. Segundo, estas empresas no vienen a destruir a las pequeñas y medianas empresas nacionales; al contrario, a partir de una práctica tan generalizada en los últimos años como lo es el outsourcing, las empresas trasnacionales generan encandenamientos productivos, de modo que compran servicios o bienes a las PYMES costarricenses. Tercero, estas empresas traen tecnologías y procesos organizacionales desconocidos, casi siempre, para las PYMES. En ese sentido, después de cierto tiempo, se da una transferencia de conocimientos y tecnologías que, de otro modo, esas PYMES no habrían podido obtener.

En cuarto lugar, prácticamente todas las trasnacionales han implementado programas de largo alcance para beneficiar a las comunidades en donde están sus instalaciones. Por ejemplo, Intel ha creado programas de educación computacional para las escuelas de Belén; FEMSA-Coca Cola ha desarrollado programas de restauración de bibliotecas infantiles a lo largo del país; Baxter otorga donativos a los hogares de ancianos de San José. Y así hay cientos de ejemplos que refuerzan esta afirmación.

Una sociedad que ocupa del Estado para sacar de la pobreza a su gente, no sólo es ilusa, pues es sabido que el aumento de fondos para la lucha contra la pobreza nunca ha dado resultados, sino que también es despreciable, pues a los que trabajan en desarrollar las políticas de lucha contra la pobreza no les interesa acabar con el problema, toda vez que hacerlo significaría quedarse sin trabajo. Los políticos populistas tampoco tienen interés en acabar con la pobreza, pues saben que perderían buena parte de sus votos.

La gente sólo puede salir de la pobreza por su propio trabajo. En una sociedad moral, la palabra "regalar" debería estar prohibida. Cada quién tiene la obligación de ver por sí mismo y por medio de su esfuerzo buscar mejoras en sus condiciones. Por eso, eliminar todos los impedimentos para que se instalen empresas, nacionales o trasnacionales, significa apoyar decididamente la reducción de la pobreza.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Quénes son los que más critican a las empresas? Un conjunto de intelectualoides progresistas y/o socialistas quienes desde su escritorio despotrican contra una globalización y un capitalismo que sin embargo les permite a ellos vivir muy bien. Muchos de ellos son académicos que ya tienen su salario pagado por el Estado, que en su vida no han exportado ni un chayote, pero despotrican contra las empresas y sus "oscuros intereses". Nada más basta con escuchar la connotación que le dan a la palabra empresario para darse cuenta como estos intelectuales se creen los seres más importantes de la sociedad y que se sienten llamados a alertar a la masa de los peligros de las transnacionales y del consumismo que generan, de los cuales por supuesto, ellos son inmunes.

Anónimo dijo...

Muy de acuerdo con Rodman, algunos políticos y académicos se la pasan toda la vida criticando el capitalismo pero viven como burgueses debido a los jugosos sueldos que reciben, sin embargo si pienso que no se debe dejar por la libre la entrada de empresas extranjeras, específicamente en aspectos ambientales, pero por lo demás no veo ninguna objeción a la entrada de transnacionales al país

La ASOJOD dijo...

Muchas gracias por sus comentarios. Si uno se fija, resulta que estos "progres" perciben buenos sueldos por andar en su cacería de brujas. Vea a un tipo como Rolando Araya: relincha contra la globalización, el capitalismo y la propiedad privada pero llega a la UCR en un carro carísimo, el cual puede obtener por sus buenos sueldos o por sus buenos dividendos como empresarios.

Lo mejor de todo es que el capitalismo es tan maravilloso que, como ya hemos dicho en oportunidades anteriores, permite a sus opositores atacarlo con todas sus fuerzas. No envía patrullas de espionaje ni determina penas de muerte contra los disidentes. Los deja que berreen todo lo que quieran porque saben que, en el fondo, ellos no se creen lo que dicen, pues no estarían dispuestos a renunciar a lo que tienen para dárselo a otros.

Alejandro

Anónimo dijo...

Pues al parecer no les salió tan polémico el tema. Creo que entre los modernizadores, contrario a los reaccionarios ("intelectuales" que predican sobre la alienación que sufren los empleados de HP al ser despojados de la "plusvalía" que les pertenece), existe un fuerte consenso respecto a la importancia que generan este tipo de inversiones de largo plazo en el empleo, la "marca país" y la transferencia tecnológica y de "know how". Además yo agregaría que estos flujos de IED compensan el bajo ahorro nacional (con tasas de interés negativas como no) y financian nuestro déficit de cuenta corriente-¡qué horror, importamos más de lo que exportamos!.

La ASOJOD dijo...

Yo no veo ningún problema de que importemos más de lo que exportamos. De hecho, el problema está en que la gente asocia estos términos sólo con comercio exterior. Hay que verlo, como bien explica Rigoberto Stewart, de forma que exportar es desprenderse de un bien o servicio e importar es adquirir un bien o servicio, no importa el lugar donde se haga la transacción.

En ese sentido, no puede haber déficit comercial porque si yo sólo produzco algo que vendo en $10.000, entonces podré sólo gastar $10.000. En síntesis, uno no puede consumir más de lo que produce en términos monetarios.

Alejandro