
Ted Sorensen, uno de los ideólogos del gobierno de John F. Kennedy, dijo que tal vez la elección de un presidente católico en 1960 era más difícil que la de un afroamericano en 2008. Puede ser. Hasta esa fecha todos los ocupantes de la Casa Blanca habían sido protestantes. Pero la sociedad americana, por su propia dinámica interna, cambió en la dirección en la que se ha movido incesantemente desde su fundación a fines del XVIII: la apertura y asimilación progresiva de todos los grupos étnicos, de todas las tendencias culturales y de las diversas minorías. Como parece que sucede en el Universo, Estados Unidos es una sociedad en perpetua y acelerada expansión.
Lo explicó muy bien el premio Nobel Douglass North en un ensayo reciente: Estados Unidos, sin proponérselo, inventó para el mundo lo que llama la ''sociedad de acceso abierto'' basada en la competencia y la subordinación a la ley. La combinación de esos dos elementos ha generado, por una punta, la renovación permanente de la élite dirigente en el terreno político, y, por la otra, el mayor desarrollo tecnológico y científico que ha conocido la especie. Este fenómeno, a su vez, ha producido una cantidad increíble de riquezas. Tras el ejemplo norteamericano hoy existen, al menos, dos docenas de países de ''acceso abierto''. Exactamente los más prósperos y estables del planeta.
Si esta perspectiva es correcta, el senador Obama no viene a traer el cambio: él es el producto de los cambios. En apenas medio siglo, los afroamericanos han pasado de luchar gallardamente por un puesto en la parte delantera del autobús a luchar por la conquista del despacho presidencial en la Casa Blanca. Pero este modo de entender a Estados Unidos también define el verdadero sentido de la presidencia norteamericana: la principal función del jefe del Estado no es guiar a los americanos en una dirección elegida por él o por los líderes de su partido, sino perfeccionar las instituciones y facilitar los mecanismos que hacen posible que las personas compitan en un clima justo para que el conjunto de la sociedad evolucione como consecuencia del resultado de las decisiones que libremente toman todos los días millones de personas. Eso es lo que ha hecho grande a Estados Unidos.
Esto se entiende mal en el exterior. Leo que los españoles votarían abrumadoramente por Obama si pudieran participar en las elecciones norteamericanas. Y esa misma fue la impresión que me llevé tras recorrer recientemente varios países latinoamericanos: prefieren a Obama. ¿Por qué? Por las malas razones: porque la imagen de Estados Unidos que prevalece en el mundo es muy negativa. Sin matizar, sin detenerse a comparar, ven al país como una potencia imperial manejada por las grandes corporaciones económicas, que atropella militarmente a los más débiles, consume una parte sustancial de las riquezas del planeta, ensucia la atmósfera y los océanos sin la menor conciencia, margina a los pobres dentro de sus fronteras --al extremo de negarles cuidados médicos--, y provoca graves turbulencias financieras internacionales con su irresponsabilidad en el manejo de sus gastos internos. O sea: exactamente la imagen que proyectan Michael Moore en sus sesgados documentales y una buena parte del establishment académico norteamericano en sus clases y publicaciones universitarias.
Para el mundo, esto es lo que Obama va a cambiar. Hay una relación directamente proporcional entre el grado internacional de obamismo y la mala percepción de Estados Unidos. Mientras peor es la imagen que se tiene del país, más confianza se posee en que el joven senador afroamericano eliminará esas conductas reprobables que le atribuyen a Estados Unidos. Cuando Obama dice que va a cambiar el país (aunque no haya definido qué va a cambiar y cómo), fuera de las fronteras americanas se le percibe como un revolucionario que, finalmente, terminará con los abusos de la CIA y el Fondo Monetario, retirará a las tropas acantonadas en el extranjero, someterá al orden a las multinacionales, cuidará del medio ambiente al costo que sea y gobernará para los pobres.
Entonces, ¿qué ocurrirá, realmente, si Obama llega a la Casa Blanca? Prácticamente nada de lo que sueñan los simpatizantes de Obama en el exterior. Como tampoco el católico Kennedy introdujo un cambio fundamental en la vida americana en los 1,000 días que gobernó al país. La inercia de la sociedad de acceso abierto se irá imponiendo. La competencia y el funcionamiento de las instituciones guiarán a la sociedad en la dirección que aleatoriamente vaya desplegándose. Contrario a la premisa retórica de Kennedy, lo importante, lo revolucionario, no es lo que Obama pueda hacer por su país, sino lo que su país ha podido hacer por Obama en un periodo relativamente breve. Eso es lo admirable.
Carlos Alberto Montaner
3 comentarios:
lo q ha hecho grande a eeuu es su sociedad inmersa en el desconocimiento voluntario de la maquinaria de guerra historica desde la cual han obtenido sus riqeuzas y poder. Hablas de voluntad de millones????? informate como funciona ekl congreso norteamericano, toda latinoamerica junta no igualaria tal nivel de podredumbe, hablas de competencia sana en su sociedad???? bueno aqui hablo con conocimiento de causa y te digo que lo correcto seria competencia despiadada, egoismo, poco interes en los demas y personalismo extremo, una esparta moderna, una felicidad social que parte de la muerte de millones alrrededor del mundo
Cuenta 5 segundos y hbra muerto un niño en africa, 5 mas y habra muerto otro, cuenta siete y sera un niño esclavizado en oceania para la produccion de zapatos baratos nike para la sociedad norteamericana y de ahi al mundo, cuenta diez y habra muerto alguien de hambre, cuenta 12 y habra muerto alguien en la guerra de irak
revisa la historia y date cuenta de que la guerra, el poder y la muerte es lo que ha hecho verdaderamente grande a ese pais.
Anónimo:
Voy a comentar su análisis barato: Se quivoca respecto a la causa de la riqueza en EEUU, pues la misma se ha originado precisamente por un ambiente de reglas claras y de libertad para actuar. Lamentablemente, en los últimos años (fundamentalmente después de la incursión de las políticas keynesianas post crisis de 1929) ese elemento axiológico ha perdido fuerza.
Su discurso barato recuerda a la ya gastada y superada teoría de la conspiración, donde la CIA, el FBI, el FMI, el BM y la Casa Blanca se han unido para diseñar un macabro plan que tiene como objetivo la conquista del mundo. Actitud y creencia más anticientífica que esa, considero, no puede existir.
La competencia "despiadada", el egoísmo, el poco interés por los demás y el personalismo extremo son precisamente los más altos valores del ser humano. La competencia es la que permite el progreso y la innovación, la eficiencia y la satisfacción del cliente, pues de no hacerlo se sabe que se le desplazará del mercado.
El egoísmo es el más alto valor porque el verdadero creador/innovador/productor no hace su trabajo pensando en cuánta gente se verá beneficiada sino que su incentivo es poder obtener riqueza a partir de él. Sólo conforme la gente busca su propio beneficio puede dar origen a bienes y servicios que de otra manera no habrían aparecido por simple generación espontánea o dádiva divina.
El típico discurso de "cada 5 segundos" es otra de las baratijas que los vulgares pretender endilgarnos para tratar de despertar sentimientos de culpa. No quieren darse cuenta que el niño africano no muere por orden o deseo del estadounidense, sino por la torpeza del gobierno del país africano que, casi seguramente, interviene en cuanto ámbito de la acción humana puede y distorsiona la asignación de recursos.
Perdóneme que sea tan sincero pero supere esa mentalidad tan anticonceptual y esas basuras ideológicas que llenan su cabeza para culpar a los estadounidenses de sus desgracias o de las del resto de la humanidad. Empiece a comprender que la gente tiene responsabilidad directa por su condición y que ésta no es resultado de esa tétrica conspiración que ud sostiene.
Alejandro
Anónimo: Como dijo Jean Francois Revel, autor que lamentablemente es ignorado en las universidades públicas de este país, que solo ponen a sus estudiantes a leer propaganda de izquierda, Estados Unidos ha llegado a ser lo que es por méritos propios y por errores de los demás. Usted pretende que Estados Unidos es el "Gran Satán" que arruina la vida del planeta y de los pobres, que usted demagogicamente defiende. Ante esto es importante tener en cuenta algunas cuestiones:
A-) si nos remontamos a unos dos o tres siglos atrás, lo que hoy es Estados Unidos era una región atrasada, una simples aldeas que estaban por debajo de las colonias hispanoamericanas, que yan contaban con universidades, puertos comerciales y grandes riquezas naturales. Estados Unidos en pocas décadas logró su desarrollo económico e industrial, dejando bien atrás a los territorios latinoamericanos que se enredaron en guerras civiles, caudillismo, corrupción, demagogia y medidas económicas y políticas equivocadas.
B-) Estados Unidos podrá cometer muchos errores, pero no inventaron el imperialismo, antes de ellos estuvieron España, Inglaterra, Francia, Italia -tengo entendido que fueron los primeros que usaron armas químicas-, Japón, Alemania, que simplemente han sido contenidos por el poderío norteamericano -no porque tengan más corazón hoy en día o sean más buenos que los estadounidenses-. Tampoco inventaron las persecusiones contra los indígenas, pues bien conocidas son las campañas del desierto hechas en Argentina, o bien Costa Rica, que ha aislado a su propia población indígena en Talamanca, o la usurpación de territorios, ya que entre los propios "hermanos" latinoamericanos nos "hemos" quitado tierras -Brasil y Argentina despejaron a Paraguay, Chile le quitó territorios a sus vecinos Perú y Bolivia y Colombia le quitó Bocas del Toro a Costa Rica-.
Y el famoso slogan: "Estados Unidos genera el 25% de la contaminación mundial". Me pregunto, de quién será la responsabilidad del 75% restante.
c-) es realmente burdo achacarle la responsabilidad a los problemas de hambrunas al continente que más ayuda recibe, Africa, o de América Latina, a Estados Unidos. Es culpa de Estados Unidos que un Mugabe no quiera dejar el poder en Zimbadwe, o de que políticos corruptos se dejen el dinero que supuestamente es para ayudar a Africa?. O de que los latinoamericanos sigan creyendo que la solución a sus problemas están en demágogos que reparten dinero que no es suyo a diestra y siniestra, para hacer clientilismo político, en vez de enfrentar los problemas de pobreza, desempleo, delincuencia. Con la Teoría de la Dependencia o figuritas del Che Guevara no llegamos a ningún lado.
d-) ante la historia Estados Unidos es la República más antigua del mundo, con una Constitución Política y unos principios democráticos que inspiraron la Revolución Francesa y la organización política
-lamentablemente fallida- de los países latinoamericanos. Y muy importante, Estados Unidos va más allá de lo político, su influencia cultural es innegable, le guste o no le guste a más de algún progresista, que sin embargo, anda con jeans, tomando Coca-Cola y escuchando rock and roll.
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