
El filósofo francés Frédéric Bastiat recalcó que “a los reformadores les gustaría transferir al Estado el trabajo de los intermediarios, ya que este trabajo no puede ser eliminado”. Además, explicó que la “ilusión óptica” yace en indicarle al público lo que cuestan los servicios de los intermediarios mientras que esconden lo que se le tendría que pagar al Estado para que desempeñe dichos servicios.
Bastiat consideraba que, en cierta forma, todos somos los intermediarios de otros gracias a la división de trabajo. Al escribir esta columna, estoy siendo una intermediaria entre usted y todos aquellos autores y centros de los cuáles obtengo la información que analizo y presento aquí.
El economista de desarrollo, Peter Bauer, explicaba que muchos han criticado las características monopolísticas de los intermediarios: “el comerciante que ha penetrado un área rural es apto para ser analizado como un individuo con poder de mercado porque él, después de todo, es el único intermediario en ese lugar. El hecho de que su presencia aumenta las oportunidades disponibles a los individuos de esa localidad tiende a ser ignorado”.
Bauer señalaba que los intermediarios son “una fuente efectiva y conveniente” de crédito. El otro día conversaba con Lorenzo Zamora, un arrocero que cultivó una cuadra de arroz gracias al financiamiento que le proveyó otro arrocero que estaba cultivando cinco cuadras de arroz, quien a su vez era financiado por el dueño de la piladora más cercana. Zamora dice que por más que le provoque odiar al dueño de la piladora, sabe que no le hubiera sido posible alquilar su cuadra de arroz y obtener el crédito para cultivarla si no fuera por ese que muchos tildan de “explotador”.
También es importante reconocer que muchos productores y consumidores en países subdesarrollados operan en una escala muy pequeña y la intermediación se adapta a esa realidad. Bauer cuenta que en Nigeria, por ejemplo, unos agricultores de nueces suelen vender unas cuantas libras de nueces a la vez y operan a 800 o 1.100 kilómetros de distancia de los puertos. No obstante, de los puertos salen contenedores con toneladas de nueces. De igual manera, los bienes importados llegan en contenedores y son vendidos en cantidades diminutas. Los fósforos llegaban a Nigeria en grupos de cientos o miles de cajitas y el consumidor final puede que solo haya llegado a comprar 10 fósforos.
Finalmente, dice Bauer, “ningún productor, consumidor o intermediario está obligado a utilizar los servicios de ningún intermediario si puede desempeñar los servicios de ese intermediario a un costo menor”.
No conviene volver a aquellos tiempos en que el Estado asumió el rol de intermediario único. Romper con la cadena de comercialización como se lo ha propuesto el actual gobierno ecuatoriano solo dejaría a muchos como Zamora “sin pan ni pedazo”. Zamora, como muchos, no satisface los requisitos para obtener un crédito del Banco Nacional de Fomento ni puede esperar meses a que se lo den.
Lo mejor que se puede hacer para reducir las “prácticas monopólicas” de los intermediarios es tener una economía abierta que fomente la competencia y el desarrollo. Esto, en algunos casos, eliminará la necesidad de algunos intermediarios y, en otros casos, los obligará a competir con otros.
Gabriela Calderón
5 comentarios:
Es bien jodida la figura del intermediario, más ahora con tanta especulación en el área alimenticia y de hidrocarburos.
Lastimosamente la mejor ganancia muchas veces se la deja el intermediario, que es el que se las agencia tanto para conseguir el producto como para distribuirlo.
En zonas rurales uno ve que el pago por los productos a los que siembran es muy ínfimo al valor final. Por ejemplo compran las pipas entre 10 y 15 colones y el intermediario las vende a 125 colones o 150, verdaderamente se infla el precio, claro hay que sumarle los costos de ir a buscarlas, y distribuirlas.
Sería genial que los productores pudieran colocar directamente sus productos sin necesidad de intermediarios y sin especulación.
Algo que se trato de hacer en Costa Rica con la ferias del agricultor, aunque a veces los precios de dichas ferias no son tan diferentes que en los supermercados.
Habría que ver qué fue lo que ahí fallo. Y yo me preguntaría, ¿el sistema colapsaría sin intermediarios? Se beneficiaría el consumir, sería interesante ver esto en la cuestión de alimentos e hidrocarburos, para hacer un buen cálculo de la ganancia de los intermediarios.
Saludos
Roy:
Particularmente no le encuentro ningún inconveniente a la figura del intermediario. Como bien dice la autora de este artículo, es una labor que no existiría de no ser necesitada.
El intermediario ofrece un servicio, al igual que lo hace un abogado o un dentista. Quien no quiera ese servicio no está obligado a usarlo, situación que sería diametralmente opuesta si el intermediario fuera el Estado (que obliga a la gente a usar sus servicios).
Hasta donde yo sé la feria del agricultor no está exenta de intermediarios, sólo que no son corporativos. Las veces que he ido a la de Heredia, he escuchado a los vendedores a quienes semanalmente les compro decir que, muchas veces, ellos compran cosechas en su comunidad o se las venden a alguien más por cuestiones de transporte, precio, distancia, tiempo, etc.
Por ejemplo, yo prefiero ese intermediario que me trae las fresas de Poás hasta Heredia y me permite comprarlas. De lo contrario, yo tendría que ir hasta allá, invirtiendo recursos (tiempo, gasolina, dinero, etc) que preferiría usar de algún otro modo.
El intermediario tiene una enorme ventaja: me facilita el proceso de compra/venta. Me permite dedicarme a otras cosas y aún así poder obtener los bienes o servicios que necesito o deseo.
Alejandro
Lo interesante de lo que apunta Roy es si el productor vende la pipa a 15 colones y el intermediario la vende a 125.
La inversión para obtener la ganancia de 125 colones me parece rentable.
Ok quizá formando su propias cooperativas para distribución de alimentos. No se pero me parece interesante el tema.
Roche:
Claro, estamos de acuerdo en que el agricultor del ejemplo obtiene un precio "X" y el intermediario obtiene uno "X+N"(siendo N distinto a 0), pero ese es el "precio" de su servicio de intermedación y no tiene nada de malo. Es como lo que cobra un dentista por hacer su trabajo.
Ante eso, el agricultor tiene dos opciones: 1) dejar de usar los servicios del intermediario (porque nadie lo obliga a usarlos) o 2) asociarse como ud bien dice en cooperativas.
Pero, en esta segunda opción hay algo muy interesante, que Buchanan llamaba costos de interdependencia, que están formados por los costos externos (costos que los otros sujetos imponen sobre el individuo) y costos de toma de decisiones (que son aquellos que surgen de tomar decisiones colectiva y no individualmente).
Quizá sea más rentable, en términos de costos (y no necesariamente monetarios) para el agricultor buscar reducir esos costos de interdependencia (costos externos+costos de toma de decisiones) que dejar de usar los servicios del intermediario.
Alejandro
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