
¿Qué es lo que hace la diferencia entre los que crecen y los que caen? En esencia, la bayuncada intelectual que domina a las regiones que están retrocediendo. Latinoamérica, como las otras dos regiones perdedoras, se ha quedado trabada en un intelectualismo barato basado en las ideas estériles del pasado—culpando a las regiones exitosas por los fracasos propios; prefiriendo la envidia y el odio a la emulación positiva de lo que les ha dado el éxito a los otros; creyendo que el progreso se logra aislándose del mundo externo y protegiéndose de éste; dando a la envidia el puesto preponderante entre las motivaciones del actuar político y económico.
Las regiones exitosas están teniendo éxito porque en vez de rezongar contra la globalización están integrando sus economías a las cadenas internacionales de producción; porque en vez de culpar a los países desarrollados por el subdesarrollo propio están exportándoles bienes y servicios a estos países; porque en vez de hundirse en la mediocridad del negativismo, han tomado la responsabilidad de sus propios destinos, sin esperar limosnas de gobiernos propios o extranjeros. En el Asia exitosa, el héroe popular, el modelo a emular, es el empresario exitoso, el científico que descubre cosas útiles y las adapta a la producción, el ingeniero que da vida a obras eficientes, el artista que da nombre y alma al país. En Latinoamérica el héroe todavía es el gobernante que da expresión a las envidias populares. Estos incluyen a presidentes que no pagan las deudas de sus países, promueven la coca e insultan vulgarmente a los países poderosos. Incluyen a Chávez que tiene plata para promoverse sólo porque se apropia de los ingresos que Venezuela tiene no por eficiencia sino por un accidente del destino—su petróleo. Parafraseando el dicho tan popular, uno puede decir "Dime a quién admiras y te diré quién eres y hacia adonde vas¨. Si estas actitudes siguen dominando a Latinoamérica, no es difícil predecir que vamos a seguir declinando, y que seremos subdesarrollados por mucho tiempo después de que Asia se haya desarrollado plenamente.
Manuel Hinds
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