lunes, 24 de noviembre de 2008

Tema polémico: la relación Costa Rica-China


La semana pasada vino a Costa Rica el Presidente de China, Hu Jintao. En relación con esto, en ASOJOD queremos comentar varios asuntos que vemos con mucha preocupación: los temas del dinero proveniente de ese país, la fiscalización de esos fondos, el TLC con esa nación y la política exterior costarricense.

Dinero chino: una tentación.

En primer lugar, es importante señalar que la Administración Arias está intentando cumplir sus promesas de campaña a partir de fondos prestados o regalados. Esto crea un problema de evaluación para el votante, pues no sabe si China o la Administración Arias es la responsable de la satisfacción de algunas de sus "demandas" y, por consiguiente, ignora si debe o no premiar al PLN en las siguientes elecciones.

Además, el boom de fondos chinos a disposición del gobierno de Costa Rica crea otros dos problemas importantes: por un lado, genera lo que podría llamarse una "ficción presupuestaria", pues hace creer a los tomadores y ejecutores de decisiones que hay mucho dinero disponible para gastar, y cuando eso pasa, la mente de muchos populistas empieza a sacar cálculos acerca de la relación entre las políticas públicas y la consecución de votos. Por el otro lado, al haber más dinero disponible, se aumenta el tamaño del Leviatán, en tanto se le dota de más recursos para que intervenga en la economía, distorsione las decisiones individuales y genere incentivos perversos para que algunos evadan sus responsabilidades.

¿Quién fiscaliza?

El segundo tema que abordamos es el de la fiscalización. Si, como sucedió con el caso de las consultorías del BCIE, los fondos son privados (donaciones), significa entonces que la Contraloría no puede ejercer fiscalización sobre ellos. Por supuesto puede decirse que entonces la fiscalización recae sobre el donante, en la forma y términos que este proponga. Sin embargo, queda la duda respecto a si China tendría interés en vigilar el buen uso de ese dinero, o si estableció mecanismos para su control, por lo que entonces la preocupación se enfoca hacia la pregunta de si puede o no el Gobierno costarricense hacer uso discrecional de ese dinero, sea para pagar salarios, cumplir promesas de campaña o lo que mejor crea conveniente.

Sobre este mismo asunto, si no está clara la fiscalización ¿cómo evitar que este dinero sea aprovechado por personas corruptas? Los casos relacionados con el préstamo finlandés así como la experiencia en otras latitudes no dejan un buen sabor de boca a este respecto, pues para nadie es un secreto que muchas veces la cooperación internacional ha servido para engrosar las cuentas de algunos políticos corruptos, como el continente africano muy bien lo ejemplifica.

Ahora, siempre en el tema de los fondos públicos, si por el bien de la discusión decimos que el dinero chino no es público y que, como donante, China establece mecanismos de control y que el Gobierno costarricense tienen autorización para gastar como mejor le parezca ese dinero, queda todavía una interrogante: ¿a dónde está el dinero que el Estado costarricense recauda? ¿Está guardado, gastado, generando intereses? Porque si bien los fondos chinos vendrían a servir para satisfacer necesidades de gasto que tiene el Estado costarricense, la recaudación de impuestos no ha cesado. Entonces ¿dónde queda la necesidad de racionalizar el gasto y de tener disciplina fiscal y orden financiero, si el Estado puede pedir subsidios vía donaciones y préstamos? ¿Para qué el engorroso camino de calibrar y recaudar impuestos si está la sempiterna generosidad del gigante asiático?

A lo anterior podemos sumarle una implicación política bastante seria. Si no está claro el control sobre el gasto de ese dinero donado o prestado ¿cuál es el papel que desempeña la oposición (PAC, PUSC y ML)? Si seguimos a Pasquino y Massari, comprenderemos que la oposición tiene como papeles fundamentales en un régimen democrático, la crítica, el control y la alternativa al oficialismo, pero si las herramientas jurídicas la atan de manos ¿cómo podemos esperar su buen funcionamiento? Este tipo de prácticas, evidentemente, flaco favor le hacen a la institucionalidad, al Estado de derecho y a la democracia costarricense.

¿Quién da más?

El tercer punto que deseamosa traer a colación es el de la política exterior costarricense a este respecto. Ya en ASOJOD habíamos hablado sobre el caso de las relaciones diplomáticas con China y habíamos expresado nuestro malestar, en tanto se trata de un país cuyas políticas internas no concuerdan con el lineamiento definido por Costa Rica: democracia, derechos humanos, defensa de la libertad, paz.

Y como si la imagen de contradicción que está dando nuestro país al entablar relaciones diplomáticas con ese país no fuera suficiente, todavía venderse al mejor postor nos deja como la concubina del sistema internacional. Para muestra un botón: Costa Rica había recibido de Taiwán la friolera de $59,5 millones regalados entre 2000 y 2005 y $341 millones prestados en condiciones favorables para el mismo periodo. Pero luego, China empezó los coqueteos y Costa Rica se vendió a un mejor postor: ese país le ha dado al nuestro, en poco más de un año de tener relaciones, la suma de $430 millones y siguen contando, pues hay más promesas pendientes, en especial una línea de crédito que el Banco de Desarrollo de China dará a los bancos costarricenses como forma de "paliar" (¿?) las consecuencias de la actual crisis financiera internacional.

¿Que nos dice eso? Que la Administración Arias está aplicando muy bien la frase que don Oscar citó en uno de sus discursos: "nunca hay viento favorable para quien no sabe hacia donde va". Como es evidente, el Gobierno está adaptando las velas del barco que el capitán prometió dirigir, aunque las modificaciones sean contradictorias y dejen mal parado al país en la escena internacional. ¿Qué pasará ahora? Si los talibanes dan más de $430 millones, nos asociaremos con ellos? ¿Si Hugo Chávez sobrepasa la cantidad "mágica" se implantará una sucursal de la revolución bolivariana en Costa Rica?

TLC: una oportunidad

No todo es negativo respecto a la relación con China, pues al menos existe la posibilidad de negociar un TLC con ese país, aunque seguimos sosteniendo que no es necesario establecer lazos diplomáticos para iniciar relaciones comerciales. Sin embargo, este TLC nos parece que es una gran oportunidad para los costarricenses, pues tendremos la posibilidad de obtener productos a precios más cómodos y así satisfacer nuestras necesidades de consumo, así como la opción de explorar nuevos nichos de mercado y colocar bienes y servicios en un mercado gigante, lo cual se traduciría en más empleos y más beneficios para los costarricenses.

Sin embargo, los antecedentes inmediatos respecto a TLC's no son muy halagueños en nuestro país. Acabamos de salir de cuatro años discutiendo uno y ya, con dos en camino (UE y China), los enemigos del libre comercio no han descansado ni un momento. Por ahí ronda la sombra del proteccionismo y el mantenimiento de subsidios. Algunos empresarios podrían pedir ser excluidos, y con la excusa de no poder competir con los volúmenes de producción y precios baratos de los chinos, seguirán sometiendo al consumidor a aceptar sus malos bienes o servicios. No obstante, si se justifica el miedo a productos baratos de China, también se deberá justificar el miedo a tecnología que reduce precios o aumente calidad o al comercio con otros países, en suma, el miedo al progreso y al cambio. También podrían surgir algunos mercantilistas que pretendan usar al Estado costarricense para finaciar sus exportaciones y llegar al mercado chino. Esperemos que esto no pase y que los proteccionistas locales no acaben con tan buena oportunidad tanto para los consumidores como para los verdaderos empresarios que no tienen miedo a competir.

El TLC con China sería muy provechoso si en realidad es libre comercio, es decir, nada de favoritismos, proteccionismos, tasas, cuotas, permisos, privilegios, etc. Y vemos con buenos ojos que China no esté condicionando la firma del TLC a la ratificación de acuerdos de la OIT, OMC, etc, lo cual es una buena forma de respetar la soberanía costarricense. Pero más que soberanía nacional, lo que en ASOJOD reivindicamos es la soberanía del consumidor: es decir, que se nos permita a cada uno de nosotros tomar las decisiones respecto a precio, calidad, cantidad, etc. Si algunos empresarios (como la Cámara de Industrias) salen diciendo que es necesario impedir la entrada de algunos productos chinos, por diversas razones, entonces ¿qué seguirá después? ¿la Cámara de Industrias protegiéndonos de leer ciertos libros o visitar algunos lugares?

En ASOJOD hemos querido presentar todos estos puntos para la reflexión, esperando que motiven el análisis crítico respecto a las relaciones con China y enfatizando en algunos aspectos legales, políticos, financieros y comerciales que nos parecen importantes a la hora de analizar tal nexo.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sera que china quiere impulsar que CR se una a petrocaribe?

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

La verdad yo no creo que Venezuela esté detrás de esto. Dudo mucho que China, si quiera, se tome muy en serio a Venezuela, toda vez que yo no veo al primer país enfocado en difundir las ideas socialistas, cuando, al menos en el terreno económico, ya las ha abandonado.

Si me parece que hay algo más que la simple búsqueda de apoyos a nivel internacional o, contrario sensu, quitarle los apoyos a Taiwán. Lo que no sé es qué habrá detrás de todo eso, pues yo no creo que alguien regale su plata así nada más.

Pero para verdadedes el tiempo...

Alejandro

Anónimo dijo...

El TLC a negociarse el próximo año con China, para mi criterio, puede ser muy bueno pero de no corregir algunos problemas internos que tenemos como país, este podría bridar también algunos inconvenientes.

Los tratados de libre comercio con cualquier país siempre suelo verlos con muy buenos ojos pues ofrecen la oportunidad de una mejor y mayor variedad de productos y servicios para todos nosotros los consumidores y, como si esto no fuera suficiente, la apertura de Costa Rica a cada vez más mercados es un gran incentivo para una mayor inversión tanto nacional como extranjera ofreciendo, de esta manera, más opciones de empleo para todos. Como bien han concluido los líderes que se han reunido en la reciente cumbre APEC, el libre comercio es una herramienta fundamental para el desarrollo de las naciones.

China se caracteriza por ofrecer productos a un precio bajo (gracias a mano de obra barata y subsidios estatales a la manufactura) y eso es bueno, sin embargo, también se ha ganado la fama de ofrecer productos de muy mala calidad. Yo personalmente, tengo que negociar todos los días con empresas chinas y puedo asegurar que en ese país hay todo tipo de productos; desde muy buena hasta muy mala calidad que podrían inclusive atentar contra el bienestar de los consumidores.

Voy a poner el caso de los accesorios eléctricos que es el campo en el que yo trabajo y me he desarrollado durante muchos años. Los accesorios eléctricos de baja tensión (tomacorrientes , enchufes, extensiones eléctricas, sockets, etc.) son, generalmente, productos en los que el precio es un factor muy relevante para su competitividad. Por supuesto, esto no debería ser un inconveniente pues el consumidor debería tener la libertad de comprar el producto con el nivel de calidad que éste desee a sabiendas de que a menor precio menor será la calidad y así es como funciona el mercado; el problema radica en el hecho de que muchas fábricas chinas elaboran productos de calidad muy pobre que no cumple con los requerimientos técnicos mínimos para su funcionamiento adecuado y los venden como si sí cumplieran. Esta es una forma no solo desleal de hacer negocios, sino también, peligrosa pues puede poner en riesgo la vida de las personas. Este problema se está dando actualmente y se seguirá dando con o sin TLC con China, mi temor es que con el TLC el problema crezca un poco más.

En este momento, el MEIC con el apoyo del Colegio de Ingenieros y Arquitectos está desarrollando un Código Eléctrico Nacional que especifica cuales deben ser los requerimientos técnicos mínimos que deben tener los productos eléctricos para su instalación y uso en el país. Una vez listo este código, se puede establecer un reglamento que exija estos requerimientos mínimos comprobados a los productos que son importados. En lugar de estar en contra por sentimientos nacionalistas y proteccionistas, las Cámaras de nuestro país y especial las de Industria y de Comercio, deberían estar apoyando la pronta puesta en marcha de proyectos como éste para que el aumento en las importaciones de productos chinos con el TLC no perjudique a los consumidores y garanticen que los productos nacionales puedan competir en igualdad de condiciones.

La ASOJOD dijo...

Arturo:

Comparto su preocupación. Creo que los consumidores son libres de comprar los productos de la calidad que ellos prefieran. En este caso pienso que no debería existir intervención del estado. Lo que si me parece que debe de estar regulado -como de hecho lo está en estos momentos- es el asunto de la información de los productos. No se vale decir: "mis productos cumplen las siguientes características", y que después esto no sea cierto. Este caso es una vulgar estafa que atenta contra el derecho de propiedad de los consumidores, si yo pago por X quiero recibir X.

Resumiendo el consumidor esta en todo su derecho de comprar la porquería más acabada que desee, siempre y cuando que el productor presente su producto tal cual porquería que es.

Manuel

La ASOJOD dijo...

Arturo:

Al igual que Manuel, concuerdo con su preocupación. Siempre he creido que el consumidor tiene soberanía, pero que sólo puede ejercerla si la contraparte (vendedor) es honesto con su producto.

Creo que al fin y al cabo, si a mi me advierten que lo que estoy comprando es de pésima calidad y es peligroso, y aún así yo lo compro y sufro un accidente, la responsabilidad es mía. Pero si el vendedor me asegura que es la 8ª maravilla y no es así, yo tendré problemas y él podría no hacerse responsable.

No creo que la opción sea que el MEIC y las Cámaras fijen reglamentos, porque esto se podría prestar para crear barreras de entrada. Para nadie es un secreto que la posibilidad de establecer regulaciones le da un poder a quien lo haga que luego podría ser usado para impedir competencia. Es como cuando se hacen carteles de licitación donde sólo un oferente cumple con los requisitos y esto no es producto de requerimientos específicos, sino de manipulaciones.

Alejandro