¿Por quién votar? Esta es una pregunta constante entre los ciudadanos cada vez que se acerca un proceso electoral, e inmediatamente surge la respuesta: “No hay por quién” o “Todos los políticos son iguales”. Tan vacía la pregunta como las respuestas, la primera está cargada de la desidia de los ciudadanos por informarse y de la mala oferta que algunos partidos les hacen. Por su parte, ambas respuestas son una generalización provocada por la pérdida de compromiso de los ciudadanos con la patria, así como por la poca atención de los partidos a los problemas reales que aquejan a la nación. Tan irresponsables son unos por lo que ofrecen como los otros por conformarse con tan poco.
Iniciamos un año de lucha electoral, en el cual la competencia por gobernar a partir del 2010 obligará a los partidos políticos a exponer con claridad sus cartas sobre propuestas y candidatos a los diversos puestos de elección popular. Ejercicio que también debería obligar a todos los ciudadanos a informarse y tomar conciencia sobre la situación nacional, para definir los requisitos y calidades que deberán exigir a quienes pretendan ejercer el poder del Estado desde los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Actividad viva. Los problemas de la nación no son producto de la política, sino de la sociedad. Aquella es –afirmaba Aristóteles– la “ciencia de las ciencias”, pues es ella la que permite a las personas exponer sus preocupaciones e intercambiar con los otros la diversidad de criterios de una sociedad. La política es una actividad viva que se adapta, que se caracteriza por ser flexible y conciliadora. Esa que tanto critican unos y denigran con sus acciones otros, sin darse cuenta de que es la forma de gobierno de las sociedades libres. La política es democracia y esta es su producto, por ser diversidad de pensamiento.
Puede ser que en algunos momentos la política sea confusa, a veces vulgar o carente de resultados definitivos, y a veces enmarañada, lo que algunos definen como ingobernabilidad, sin darse cuenta de que ella, aun en las peores circunstancias, les permite a las personas decidir sobre el rol que desean ocupar en la sociedad. La política da al individuo la libertad de vivir las experiencias que le acentúan el sentirse un alma propia, sin necesidad de esconder lo que piensa y lo que desea. ¡Si no es ella la que produce la democracia, que alguien me diga, por favor, de dónde proviene!
La política es la que permite que se gobierne a las sociedades pluralistas, y concatena las múltiples ideas sin necesidad de utilizar la violencia. Sin embargo, lo que sucede es que algunos piensan que el verdadero problema de la sociedad está en la pluralidad. Por eso, doctrinas como el marxismo fracasaron, al renegar de la diversidad de criterios, pues buscó la unificación de pensamiento, por ser manifiesta y explícitamente antipolítica. Desde ahí surgió su caída, pues no era la tolerancia una de sus virtudes.
Consciencia del ciudadano. Es una obligación de todo buen ciudadano preocuparse por la calidad de sus gobernantes, y, más aún de los partidos políticos, el brindar la mejor oferta. No es posible que quienes quieren gobernar no dediquen tiempo a decir para qué y por qué pretenden ostentar el poder que el pueblo que gobierna les cede. Es requisito que los políticos muestren y divulguen sus ideas y proyectos con transparencia, y que el ciudadano se obligue a comparar y a comprometerse con la patria para escoger la mejor opción. Que no sean ni la farándula ni otros los que determinen la oferta política, pero mucho menos la inconsciencia del ciudadano la que castigue a una patria maravillosa, como es la nuestra, con un destino que no se merece.
Hoy en día tenemos un buen presidente, con sobrados atestados para serlo y con una muy buena labor, por lo que quien le releve no puede ofrecernos menos que él.
Bien escribía Ortega y Gasset que, “por muy cumplida que sea la vida de un pueblo, tiene harto que mejorar. Esa mejora de la patria esperan nuestros hijos de nosotros para que su existencia sea menos dolorosa y más llena de posibilidades”, a lo que agrego: “La patria es una tarea a cumplir, un problema a resolver, un deber”, y yo sumaría que en nuestras decisiones está nuestro destino.
Claudio Alpízar
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