
Hasta el desencadenamiento de la Gran Depresión, Hayek había sido un economista dedicado exclusivamente al estudio de la coyuntura económica.
Tras la Gran Depresión, el ambiente intelectual cambió radicalmente. El intervencionsimo keynesiano al que Hayek se había dedicado a desmentir se convirtió en el dogma irrefutable. Cualquiera que se le opusiera quedaba de charlatán o anticuado.
Tres años después de la publicación de la obra maestra de Keynes, estalló la Segunda Guerra Mundial.
Terriblemente abrumado por la idea de que el intervencionsimo económico (la Keynes) necesariamente tendía al totalitarismo político (la Hitler), Hayek abandonó prácticamente en su totalidad la economía para dedicarse al campo por el que, a la postre, más sería recordado: la filosofía política.
Así, en 1944 publicó un librito en el que casi desesperadamente intentaba prevenir acerca del despeñadero al que se acercaba la sociedad occidental: The Road to Serfdom.
El libro tuvo tanto impacto que un abstract pronto apareció en una publicación tan pedestre como Reader’s Digest. Asimismo, apareció una versión en cartoons.
Milton Friedman solía preguntar a los liberales más conspicuos qué obra los había llevado a sensibilizarse a la causa de la libertad. Según él, las dos respuestás más comunes eran Atlas Shrugged y The Road to Serfdom.
Milton Friedman solía preguntar a los liberales más conspicuos qué obra los había llevado a sensibilizarse a la causa de la libertad. Según él, las dos respuestás más comunes eran Atlas Shrugged y The Road to Serfdom.
Al comenzar un año previsto como de crisis y en medio de los clamores por intervención estatal para paliarla, recordamos la imperecedera e inquietante advertencia de Hayek en un formato entretenido y directo: la versión en cartoons de The Road to Serfom.
1 comentario:
Pienso que despues de la tan grande crisis financiera que tenemos hoy en el mundo el ambiente intelectual cambiará radicalmente. Espero que no tardará mucho este depresión.
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