
Ya en ASOJOD habíamos advertido como el deseo humano de vivir a costa de los ingresos de los demás parece no tener límite, prueba de ello fueron nuestros temas polémicos: El estado como máquina de sueños y El Problema de la igualdad de oportunidades.
Hoy una vez más los hechos nos dan la razón. Ahora resulta que gracias a un voto de la Sala IV, los taxpayers tenemos que solventar las disfunciones eréctiles de quienes tienen el infortunio de sufrirlas, regalándoles la Viagra para que puedan satisfacer sus necesidades sexuales. Este voto, sigue la misma tendencia bajo la cual la Sala ha obligado a la CCSS adquirir todo tipo de medicamentos para todo tipo de padecimientos. Así las cosas, no importa que tan costosa o rara sea su enfermedad, ya que siempre podrá acudir a la Sala IV para que esta le pase la factura al resto de los taxpayers. Alguien les debería enseñar a estos Magistrados que sus decisiones no sólo tienen efectos jurídicos, sino que también tienen repercusiones económicas, institucionales y culturales desastrosas.
Hoy una vez más los hechos nos dan la razón. Ahora resulta que gracias a un voto de la Sala IV, los taxpayers tenemos que solventar las disfunciones eréctiles de quienes tienen el infortunio de sufrirlas, regalándoles la Viagra para que puedan satisfacer sus necesidades sexuales. Este voto, sigue la misma tendencia bajo la cual la Sala ha obligado a la CCSS adquirir todo tipo de medicamentos para todo tipo de padecimientos. Así las cosas, no importa que tan costosa o rara sea su enfermedad, ya que siempre podrá acudir a la Sala IV para que esta le pase la factura al resto de los taxpayers. Alguien les debería enseñar a estos Magistrados que sus decisiones no sólo tienen efectos jurídicos, sino que también tienen repercusiones económicas, institucionales y culturales desastrosas.
8 comentarios:
Personalmente, yo soy un gran defensor de la Sala Cuarta a pesar de que en muchas ocasiones la misma ha dictado a favor de medidas que considero desde poco apropiadas para el buen desarrollo del páís hasta inclusive que caen en lo tonto (como el caso de la Viagra)
Me explico: la Sala Cuarta es un entre creado para defender a los ciudadanos de cualquier abuso de poder por parte del gobierno. La única labor de los magistrados de la Sala es interpretar la ley y concluir si la medida adoptada por el gobierno ha sido consecuente con la ley o no.
Lo único que deja en evidencia estos fallos de la Sala Cuarta es el hecho de que las leyes de este país (y son demasiadas) en muchísimas ocasiones dejan espacio a malas interpretaciones y abusos.
En lugar de estar maldiciendo a la Sala Cuarta constantemente deberíamos estar críticando a los verdaderos responsables de que la Sala dicte de esta manera: los diputados. El Poder Legislativo es el encargado de crear y reformar leyes y sobre este poder cae la responsabilidad de que el gobierno ahora tenga que regalar Viagra.
El pecado original no está en ver la disfunción eréctil como un problema de salud, sino en todo el enfoque de que el Estado debe velar por la salud individual.
Arturo:
Particularmente creo que la Sala ha hecho sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero ante todo, hay que tener claro lo que es: un ente garante y defensor de la Constitución, no una hada madrina para que todas las personas le hagan sus peticiones.
Si bien es cierto, esto es, en buena parte, culpa de los diputados, también lo es de los magistrados. Como intérpretes, ellos deben ser razonables y preveer la serie de nefastas consecuencias no jurídicas, como bien dice el post, que tiene este tipo de fallos.
Asimismo, recuerde que para reformar la Ley de la Jurisdicción Constitucional -uno de los principales asideros jurídicos de la Sala-, se requiere hacer la consulta a ella. Entonces pensemos si un grupo de diputados quisiera hacer cambios necesarios, sería muy dificil que la Sala -juez y parte- lo permitiera.
Ahora, yo prefiero señalar como culpable, más que a los diputados y magistrados, a la sociedad costarrincense en general, pues es la que ha sostenido y patrocinado la barrabasada del "Estado Social de Derecho".
Los políticos simplemente responden a las demandas de las personas: si los votantes quieren este tipo de Estado, ellos simplemente se lo dan. Por eso decía muy bien Gaspar Melchor de Jovellanos que "los pueblos tienen el gobierno que se merecen".
Alejandro
Lo más procupante es que activismo judicial como el comentado en el post no se limita a la Sala Constitucional. Recientemente, el nuevo Tribunal Contencioso-Administrativo estableció que la CCSS debía proveer tratamiento para fertilidad (incluso probablemente fertilización in vitro) a una mujer con problemas para concebir.
El concepto del "Estado social de Derecho" está demasiado arraigado en Costa Rica, lo que sólo acabará manteniéndonos en la fiesta en la que estamos. Los que creemos en la libertad definitivamente tenemos mucho trabajo por delante.
Comprendo muy bien el punto de vista de ustedes. Solo quiero dejar bien claro cual es la función fundamental del Poder Judicial de la República.
Un magistrado tiene la responsabilidad como ciudadano de la nación de velar por el bienestar del país; sin embargo, en su ejercicio profesional es necesario que tome sus decisiones basandose única y exclusivamente en la ley y ningun sentimiento ideológico y personal fuera de la misma puede nublar su decisión (para bien o para mal).
Comparto con Alejandro que los verdaderos responsables de esto somos todos los costarricences puedes hemos permitido estas discrepancias en la ley que al final de cuentas es lo que tanto le criticamos a la Sala. También tengo claro que es responsabilidad de nostros (los jovenes) velar porque estos errores se reformen
Saludos
Arturo:
Hay varios puntos que creo importante comentar. En primer lugar, si partimos de la premisa de que la función de un magistrado, como ciudadano de la nación, es velar por el bienestar del país entramos en una dificultad: ¿qué es, cómo medimos y cómo conseguimos el bienestar del país? Si algo nos ha enseñado la historia política es que cuando se persigue una entelequia de esa índole, se termina con malos resultados. Ya bien autores como Smith, Mises, Buchanan y Rand nos han explicado que el ser humano, cualquiera que sea su condición y pensamiento, siempre buscará sus propios intereses -individuales y egoístas- y sólo cooperará con otros cuando por este medio de resulte más fácil conseguir sus fines propios.
Todo esto lo traigo a colación porque es claro que la gente, incluyendo a los magistrados, no persigue la entelequia del bien del país, bien común o bienestar general, sino sus propios fines.
Para el caso de marras, es muy probable que los señores magistrados andan en busca de algo más que "asegurar el tratamiendo digno a las personas que sufren disfunción erectil". Pueden tener propósitos políticos, económicos, sociales e, inclusive axiológicos que les lleven a actuar de esta forma. Este último aspecto tiene mucho que ver con lo que ud dice respecto a que los magistrados deben tomar decisiones sin ninguna consideración ideológica. En lo personal, cuando se habla de ideología, yo parto del contenido etimológico del término: un conjunto de ideas que conforman el marco orientador de la actuación individual o colectiva.
En tanto la ideología es un constructo de valores, prácticas y visiones de mundo, no puede esperarse que alguna persona actúe sin miramientos de esa naturaleza. En realidad, el marco axiológico de cada individuo -su ideología- impregna la actuación de este en cada faceta de su vida, por lo cual es -en mi opinión- absurdo hablar de que alguien actué sin sentimientos ideológicos.
Particularmente creo que el error conceptual en que caen muchos es derivado de la poco clara e inapropiada explicación que se ofrece acerca del binomio objetividad/subjetividad. Al menos en Ciencias Sociales, se nos dice que objetividad es neutralidad valorativa, mientras subjetividad es actividad valorativa. Considero que hay un error, pues en realidad nadie puede, como dije antes, anular sus elementos valorativos a la hora de actuar, inclusive cuando se trata de una actuación científica. Desde la escogencia de perspectivas teóricas, hasta el enfoque metodológico y tecno-metodológico para obtener y procesar la información, el investigador usa sus valores. En realidad, la objetividad -como muy bien lo explicó Rand- radica en el reconocimiento de que A es A, de que la realidad existe y a partir de ella el ser humano tiene que definir sus criterios de acción.
Alejandro
Arturo,
No me parece real decir que un Magistrado debe basarse "única y exclusivamente en la ley" para dictar sus decisiones. El juez constitucional tiene dos métodos para aplicar la Constitución: el primero - la subsunción, funciona como un silogismo deductivo. Se tiene la premisa mayor (la norma constitucionalo), la premisa menor (la situación de hecho) y la conclusión (la decisión). El otro es el de la ponderación. Este método más bien busca darle prevalencia a uno u otro interés para el caso concreto.
Me parece que en toda labor judicial interpretativa, necesariamente las convicciones personales, ideología y formación afectan la manera en que se haga la aplicación de la normal. Esto es especialmente evidente cuando se utilzia el método de ponderación ya que vemos de manera clara que un interés o derecho se considera superior a otro para cada caso concreto. Lo que ha ocurrido en Costa Rica, en mi opinión, es que los aplicadores del Derecho (y aquí concuerdo tanto con Ud. como Alejandro que la población en general es la responsable de esto), no sólo han dejado que sus convicciones, ideologías, etc. influyan sus criterios hacia un lado (lo que es inevitable), sino que han prácticamente anulado intereses y derechos, que si bien no los comparten a nivel personal sí están reconocidos por el ordenamiento. Y esto me parece ir muy lejos.
"The law is reason, free from passion" Aristotle
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