martes, 3 de febrero de 2009

¡Que bien se vive de la pobreza!


Una vez más la realidad muestra las falencias del estado benefactor. Ahora resulta que los costarricenses pagamos cuentas de restaurantes por ¢627.177. En ASOJOD ya hemos denunciado los males intrínsecos de este tipo de instituciones: dinero que queda en privilegios para los burócratas, clientelismo político, cultura del eterno infante, desresponsabilización de los individuos. Lo sucedido con Ennio Rodríguez. es sólo una muestra más de la ineficiencia y corrupción sistemática de dichas instituciones.

8 comentarios:

Felipe dijo...

Para quienes tengan dudas, aquí pueden encontrar la imágen de la factura que comprueba este irrespeto hacia los taxpayers.

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

Esto es realmente un insulto a todos los costarricenses. Espero que esta gente tenga un poco de vergüenza y renuncien a sus cargos y se internen en algún agujero oscuro y no vuelvan a salir a la vista del público.

Anónimo dijo...

Males intrínsecos?

Lo que yo veo aquí es una partida de corruptos que nada tienen que ver con el adecuado funcionamiento de esas instituciones, nada más se ponen otros que no lo sean y ya, pero eso parece ser muy perjudicial para los políticos pseudoliberales que una vez que llegan al poder se ponen a entrabar las instituciones democráticas para justificar su inutilidad, y ante eso la salida más simple, privatizar..

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

La solución no es cambiar al personal y poner "ángeles virtuosos", sino que es un problema de incentivos perversos. Grandes presupuestos junto con pésimos sistemas de fiscalización permiten a las personas despilfarrar con la excusa de que "lo hacen por los pobres".

Ennio Rodríguez está muy lejos de ser un liberal o de pretender cerrar este tipo de instituciones. Y tampoco pareciera ser cierto que es de los que "entraban instituciones para privatizarlas".

Alejandro

Felipe dijo...

¡Al menos tiene algo de vergüenza! Ennio renunció.

HGW XX/7 dijo...

No hay almuerzo gratis, ya se lo cobraron con la renuncia, esta bueno. Saludos

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

Pues renunció, pero aparentemente no lo hace por verguenza, sino para que no haya discusiones acerca de una "malainterpretación" de la normativa de gastos de representación, según recalcó La Nación digital hoy. O sea, no se va por habersela pelado, sino para no hacer olas.

Felipe dijo...

Hm... en buena técnica, si se comprobara que esos gastos no eran destinados a pagar almuerzos (como aparenta ser) lo que hizo sería un delito de peculado por haber "sustraido o distraido bienes públicos" por más que los haya devuelto...