Para este Tema polémico queremos abordar una noticia que causó revuelo en los últimos días: dentro de 6 años, la CCSS comenzará a gastar las reservas del Fondo de Pensiones, pues de acuerdo con un informe de la firma mexicana Nathal, el fondo perderá su solidez a partir de 2015 hasta quedar en una situación comprometida en 2023.
En nuestro país, el fondo de pensiones funciona de forma tal que, con las "contribuciones forzosas" de todos los trabajadores van a dar a un fondo común, de donde salen los recursos con los que la población económicamente activa financia a los pensionados por invalidez, vejez o muerte (IVM). En ese contexto, los trabajadores de hoy día pagan la pensión de los retirados del sistema productivo y, a su vez, esperan recibir el pago de su pensión por parte de los futuros trabajadores.
Evidentemente, esta noticia causa alarma dentro de la población que cotiza a la CCSS para una pensión y pone en entredicho la administración estatal de estos recursos. Alarma porque basta con imaginar que el dinero de nuestro retiro se acabará en poco tiempo, lo que afecta sensiblemente tanto a los pensionados -que se quedarán sin dinero- como a los trabajadores -a quienes les quitarán, perdón, les solicitarán que aporten más recursos para mantener a los pensionados o, en su defecto, quienes verán en peligro su futuro-. Entredicho, en tanto no tarda en surgir una serie de preguntas como las siguientes: ¿por qué si constantemente nos saquean parte de nuestro salario para pagar seguros, pensiones y demás, ahora resulta que la plata se va a acabar? ¿dónde está nuestro dinero? ¿no era que el Estado benefactor nos iba a cuidar de la cuna a la tumba?
A pesar que este estudio, contratado por la Superintendencia de Pensiones, fue criticado en su metodología por los directivos de la CCSS y que esta institución solicitó a la OIT un nuevo estudio en la materia, esto no es óbice para que en ASOJOD denunciemos, una vez más, el serio defecto que tiene esa forma de organización político-económica, basada en el robo a unos para la manutención de otros.
Basado en el principio de "contribuciones forzosas" -por demás, una contradicción en términos- el Estado nos roba nuestro dinero para, supuestamente, asegurarnos una mejor vida. Pero lo cierto es que, como bien decía Friedman, "el resultado inevitable de tener un fondo enorme de dinero de los contribuyentes administrado por el Estado es que siempre los gobiernos se sentiran motivados a echarle mano. Puede estar seguro de que los burocratas encontraran buenas razones para justificar el gasto del dinero de otros". No sería extraño que nuestros políticos "solidarios" aprovecharan el dinero que nos sustraen para crear un gran fondo y jinetear lo para ganar intereses y vivir la buena vida a nuestras costillas. Y cuando hay problemas, la plata que desaparece es la nuestra, no la de ellos.
Ahora, una vez más, los fondos públicos están en peligro. Dineros que, como dijimos antes, nos roban por "nuestro propio bien" pero, cuando hay problemas, esos que se promocionaban como nuestros arcángeles, simplemente desaparecen, dejando que los platos rotos los paguemos los tax payers. En Estados Unidos se está presentando algo similar, solo que con los planes de salvataje a las empresas. Pero aún así, el principio es el mismo: unos obtienen beneficios a costa de otros.
Por eso, en ASOJOD repudiamos cualquier forma de Estado que pretenda cuidar otras cosas que no sean los derechos de propiedad. En ese sentido, rechazamos la patológica necesidad de procurar nuestra educación, salud, vivienda, alimentos y pensiones, pues todas esas cosas son responsabilidad exclusiva de cada individuo. Cuando este principio tan elemental y moral se respeta, problemas como la inestabilidad de los fondos, los salvatajes a empresas, la fiscalización del gasto públlico y otros, dejan de ser importantes.
En el caso concreto de las pensiones, la histeria colectiva que puede desatarse con una noticia como esta pasaría a la historia si cada individuo se procura su propio fondo de retiro y evita patrocinarle la vida a cientos de miles que viven de dinero robado.
En nuestro país, el fondo de pensiones funciona de forma tal que, con las "contribuciones forzosas" de todos los trabajadores van a dar a un fondo común, de donde salen los recursos con los que la población económicamente activa financia a los pensionados por invalidez, vejez o muerte (IVM). En ese contexto, los trabajadores de hoy día pagan la pensión de los retirados del sistema productivo y, a su vez, esperan recibir el pago de su pensión por parte de los futuros trabajadores.
Evidentemente, esta noticia causa alarma dentro de la población que cotiza a la CCSS para una pensión y pone en entredicho la administración estatal de estos recursos. Alarma porque basta con imaginar que el dinero de nuestro retiro se acabará en poco tiempo, lo que afecta sensiblemente tanto a los pensionados -que se quedarán sin dinero- como a los trabajadores -a quienes les quitarán, perdón, les solicitarán que aporten más recursos para mantener a los pensionados o, en su defecto, quienes verán en peligro su futuro-. Entredicho, en tanto no tarda en surgir una serie de preguntas como las siguientes: ¿por qué si constantemente nos saquean parte de nuestro salario para pagar seguros, pensiones y demás, ahora resulta que la plata se va a acabar? ¿dónde está nuestro dinero? ¿no era que el Estado benefactor nos iba a cuidar de la cuna a la tumba?
A pesar que este estudio, contratado por la Superintendencia de Pensiones, fue criticado en su metodología por los directivos de la CCSS y que esta institución solicitó a la OIT un nuevo estudio en la materia, esto no es óbice para que en ASOJOD denunciemos, una vez más, el serio defecto que tiene esa forma de organización político-económica, basada en el robo a unos para la manutención de otros.
Basado en el principio de "contribuciones forzosas" -por demás, una contradicción en términos- el Estado nos roba nuestro dinero para, supuestamente, asegurarnos una mejor vida. Pero lo cierto es que, como bien decía Friedman, "el resultado inevitable de tener un fondo enorme de dinero de los contribuyentes administrado por el Estado es que siempre los gobiernos se sentiran motivados a echarle mano. Puede estar seguro de que los burocratas encontraran buenas razones para justificar el gasto del dinero de otros". No sería extraño que nuestros políticos "solidarios" aprovecharan el dinero que nos sustraen para crear un gran fondo y jinetear lo para ganar intereses y vivir la buena vida a nuestras costillas. Y cuando hay problemas, la plata que desaparece es la nuestra, no la de ellos.
Ahora, una vez más, los fondos públicos están en peligro. Dineros que, como dijimos antes, nos roban por "nuestro propio bien" pero, cuando hay problemas, esos que se promocionaban como nuestros arcángeles, simplemente desaparecen, dejando que los platos rotos los paguemos los tax payers. En Estados Unidos se está presentando algo similar, solo que con los planes de salvataje a las empresas. Pero aún así, el principio es el mismo: unos obtienen beneficios a costa de otros.
Por eso, en ASOJOD repudiamos cualquier forma de Estado que pretenda cuidar otras cosas que no sean los derechos de propiedad. En ese sentido, rechazamos la patológica necesidad de procurar nuestra educación, salud, vivienda, alimentos y pensiones, pues todas esas cosas son responsabilidad exclusiva de cada individuo. Cuando este principio tan elemental y moral se respeta, problemas como la inestabilidad de los fondos, los salvatajes a empresas, la fiscalización del gasto públlico y otros, dejan de ser importantes.
En el caso concreto de las pensiones, la histeria colectiva que puede desatarse con una noticia como esta pasaría a la historia si cada individuo se procura su propio fondo de retiro y evita patrocinarle la vida a cientos de miles que viven de dinero robado.
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