lunes, 24 de agosto de 2009

Tema polémico: matando negocios


Constantemente escuchamos en la prensa y en la opinión pública generalizada, que en Costa Rica reina la terrible era del “neo-liberalismo” (¿?). Según cuenta la "mitología urbana", esta terrible etapa histórica se caracteriza por una alarmante desregularización económica, cuya solución demanda de la intervención de las manos amigas y santas del Estado, para que estas puedan controlar los pecaminosos interéses individuales y conseguir el "bien común". Pero ¿es cierto qué vivimos en alguna especie de anarquía económica?, ¿es acaso verdad que el problema es qué hace falta más Estado y no mas bien que sobra?.

Dar un vistazo al índice Haciendo Negocios del 2009 nos puede ayudar a aproximarnos a las respuestas de estas importantes preguntas. Según este estudio, en Costa Rica se requiere de nada, más y nada menos, que de 12 procedimientos para abrir un negocio, los cuales toman alrededor de 60 días (2 meses) en realizarse ¿con o sin chorizo? Eso no lo dice el informe.

Estas decorosas cifras nos ponen por encima de países como Namibia y Angola y por debajo de Bolivia e Irán. Evidentemente todo negocio –salvo los virtuales- demandan de un espacio físico para atender al público, esto es una construcción. Desgraciadamente en este aspecto la situación no mejora para nuestro país: en este departamento se requiere de 23 procedimientos, los cuales toman ¡191 días para tramitarse!, con un costo del 211,7% del ingreso per capita.

Definitivamente, parece que sólo los ricos pueden darse el lujo de pagar estos caprichos burocráticos que las marañas legales han creado y esto resulta, por demás, curioso en un Estado que se ufana de preocuparse por los más pobres.

Estos son solo unos ejemplos de como el espíritu emprendedor de los costarricenses se ve asfixiado por un mar de regulaciones, con un costo exorbitante tanto de tiempo como de dinero para llevar a cabo su cumplimiento. Evidentemente este taqueo tramitológico incentiva a que los ciudadanos tengan que incurrir a la institucionalizada práctica del chorizo, para poder llevar a cabo sus proyectos. Es la realidad agobiante a la que se tienen que enfrentar los costarricenses en su día a día, la realidad que los pseudo-intelectuales que culpan a otros por nuestros subdesarrollo se niegan a ver. ¿Entonces es cierto que falta Estado?

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