lunes, 12 de julio de 2010

Tema polémico: estudiantes violentos, adultos complacientes


En este Tema polémico queremos abordar una situación que nos resulta realmente preocupante: los reiterados actos de violencia en que incurren los estudiantes y la increíble complacencia y alcahuetería de los adultos. Ya en ASOJOD nos hemos referido al problema de lainstitucionalización de la violencia frente a situaciones conflictivas, lo cual se refleja en la actuación de los estudiantes en los últimos años. Sin embargo, el nuevo capítulo de esta triste historia es el del adolescente de secundaria que decidió dispararle a la directora de su centro de estudio, lo cual le causó la muerte.

Las reacciones no se han hecho esperar, pero no han ido en la dirección debida. En lugar de repudiar el acto irracional y estúpido del joven, muchos han salido a justificarlo, diciendo que la directora era muy estricta, que el estudiante tenía problemas familiares o cuanta otra excusa se le ha ocurrido a unos adultos que aplauden y ríen las gracias de los adolescentes de hoy día. Pero no son sólo los padres quienes cometen este error; hay todo un grupo de profesionales, especialmente psicólogos y trabajadores sociales, que han desarrollado un discurso en defensa de los estudiantes, aduciendo que no se les puede disciplinar ni corregir y, mucho menos, responsabilizar de actos indebidos, pues ellos son "víctimas" de procesos disfuncionales de crianza, violencia en la televisión y videojuegos o, simplemente, porque se acomplejarían ante una llamada de atención.

Sin lugar a dudas, esta "corriente" ha provocado que nuestros jóvenes anden impunemente irrespetando los derechos y la integridad de las personas, destrozando cuanto se encuentran a su paso y granjeándose una extensa carrera delictiva. Y cuando llegan a adultos, continúan su vida sin asumir responsabilidades, escudados en el discurso justificador, alcahueta y complaciente de un sinnúmero de adultos que continúan culpando a la sociedad por "haber formado" delincuentes. Ese pensamiento es el que nos tiene sumidos en una situación de completa inseguridad e impunidad, violentando nuestros tres elementales derechos: libertad, vida y propiedad privada.

En ASOJOD hacemos un llamado para que comencemos no sólo a asumir las responsabilidades de nuestros actos, sino también para que permitamos que los otros asuman las suyas, lo cual implica que, como padres, docentes, profesionales y adultos, evitemos justificar las acciones injustificables de los niños y jóvenes. Tenemos la responsabilidad de inculcar ese valor en las generaciones que nos preceden, pues de lo contrario, volveremos a vivir en la edad de las cavernas.

No se trata de retornar a la época de los golpes y las patadas para "educar" a los niños. En ASOJOD repudiamos la violencia contra menores, pero esto no quiere decir que pensemos que los padres no puedan ni deban establecer reglas de conducta y disciplinar a los hijos dentro del marco de lo aceptable. Se trata de una disciplina sensata, que no se base en la violencia o en la imposición, sino en la definición clara de las reglas del juego, es decir, de lo que es válido e inválido como comportamiento. Y la mejor forma de hacerlo es, como hemos dicho, asumiendo nuestras responsabilidades y dejando que los demás asuman las suyas.

Esperemos que esta lamentable muerte derive en un castigo al irracional joven que disparó, evitando que se le tenga compasión por el solo hecho de ser menor de edad. Pero que también sirva para poner barbas en remojo y cambiar la forma en que tratamos estos hechos violentos.

5 comentarios:

Unknown dijo...

Maes

Estoy totalmente de acuerdo. La persona que comete un delito debe recibir la correspondiente pena y hacerse responsable por sus acciones sin excusa alguna que valga, sin embargo, no podemos ignorar el hecho de que estos actos de violencia de las personas son el resultado de un odio que no se genera de la noche a la mañana. Normalmente, la gente que comete estos delitos pertenece a hogares muy problematicos. Entonces, las causas que generan estos comportamientos son un problema social y deben ser denunciados también sin afan por supuesto de quitarle responsabilidad al delincuente.
Tampoco pretendo con este comentario decir que el Estado debería velar por la buena crianza de los niños. Por supuesto que no, esa responsabilidad es de la familia, pero es necesario que todos hagamos conciencia de esto y que estos casos sirvan como lección a muchos padres para que hagan concienca sobre la forma en que están educando a sus hijos y hagana los ajustes correspondientes.

Anónimo dijo...

Jamás voy a justificar el acto, pero sí puedo asegurarles personalmente que esa directora era una persona completamente despreciable, y no siento absolutamente ninguna pena por ella. Que pasara algo así era cuestión de tiempo, porque verdaderamente esa mujer hacía explotar a los estudiantes, denigrándolos y humillándolos de cualquier manera posible, abusando siempre de su gran autoridad, y eso le costó su puesto en varias ocasiones. El público no conoció a esta mujer en persona, y los medios no la retratan de esa forma, y el hecho de que haya muerto no la redime de todas las cosas que hizo. En fin, tal vez esto sea completamente irrelevante al caso, nada más lo estoy comentando. Espero que se haga justicia.

Alberto Ramírez Montealegre dijo...

El tema se ha desviado hacia el control de armas por parte del los padres de la patria y un sector de la prensa.
Ahora resulta que por un carajillo en un acto descabellado le suelta un balazo a la directora de su colegio, hay que restringirle el acceso a las armas a los ciudadanos.
Desde que yo tengo memoria, por cuestiones de su trabajo, mi padre siempre anduvo armado, y mantuvo armas en la casa, mi mamá y mis hermanos lo sabíamos, y nunca hemos hecho uso indebido de un aparato de estos.
Yo crecí en la época "dorada" del cine de acción y la guerra fría, Stallone, Willis, Van Damme, Seagal; tuve un rifle de aire, y nunca ni a mi persona ni a mis amigos del barrio se nos ocurrió tomar un arma verdadera e ir a hacer loco.
Veíamos revistas de armas, sabíamos que era un AK-47, un M-16, un FAL, una HK MP5, etc. Y no nos volvimos pistoleros ni sicarios.
Jugué Doom, Quake, Medal of Honor, Half-Life, etc., eso no me convirtió en un asesino en serie.
El frío no está en las cobijas como dice el dicho, ni el problema está en las armas, los video-juegos o las películas, está en la educación que ese señor le debió dar a su hijo, así como también en la comunicación que tuvo que tener con él para con los problemas en la escuela.

La ASOJOD dijo...

Caballeros:

Coincido plenamente con ALbertvs: la solución no está limitando el acceso a las armas (que como hemos dicho en ASOJOD, sólo puede tener un resultado: delincuentes armados frente a ciudadanos desarmados), sino en la educación, en los valores y en la disciplina con que los padres formen a los hijos.

No sé si la señora era buena o mala pero JAMÁS se justifica el acto. Hay formas más sensatas y decentes de resolver los problemas. Si humillaba o maltrataba a los estudiantes, que la denunciaran o, al ser una institución pública, que los padres "votaran" con su matrícula, es decir, sacaran a sus hijos de esa institución para castigarla. Estoy seguro que una "des"matricula en masa habría generado, como mínimo, una investigación del desempeño de la educadora.

Jamás justificaremos este acto tan irracional y estúpido que cometió ese adolescente. Por el contrario, lo condenamos vehementemente y esperamos que le caiga TODO el peso de la ley, para que purgue una buena condena en prisión.

Pero el problema no se acabará con eso. Vendrán más y más estupiditos como este a hacer sus trastadas y si los adultos no dejan de reírles las gracias y justificar todo lo que hagan, presenciaremos esta triste escena una y otra vez. Como bien dice Arturo, este hecho debe servir para que los padres pongan las barbas en remojo sobre la forma en que están educando a sus hijos y pongan un alto a ese trato complaciente y alcahuete que les están dando.

Alejandro

Anónimo dijo...

Sí, Alejandro, eso se hizo. La gente se "desmatriculaba", como yo hace muchos años atrás, y se le acuso muchas veces, hasta que finalmente se vio obligada a retirarse de las instituciones en un par de ocasiones. Nadie está diciendo que el acto esté justificado.