miércoles, 10 de noviembre de 2010

Flash legislativo


¡Una verdadera idiotez! Así es como hay que calificar lo que hicieron ayer los Diputados, al aprobar el proyecto de ley Nº 15.948, que prohibe la minería a cielo abierto en Costa Rica. Sí hay que reconocer que sólo dos legisladoras tuvieron el valor de oponerse a esta absurda decisión, retirándose de forma evidente en el momento de la decisión, en un intento desesperado por motivar a su fracción a romper quórum. Esas diputadas fueron las libertarias Marielos Alfaro y Damaris Quintana.

El resto de legisladores se dejó llevar por el ambientalismo ciego e insensato que intenta paralizar el desarrollo y que su fin máximo, es la conservación a ultranza, sin importar el costo humano y económico. Basado en la paranoia y la presión de los ambientalistas, medios de comunicación y demás grupos, los legisladores creyeron que sería una gran gracia impedir una actividad.

¿Cuáles razones existen para hacerlo? Ninguna: esa prohibición es completamente arbitraria. Tanto como prohibir que las personas usen zapatos blancos o como impedir que los individuos pronuncien la letra "f". Sólo porque a unos no les gusta la minería, entonces nadie puede desarrollarla, pero ¿desde cuándo el capricho de unos pocos desfasados y paranoicos se convirtió en criterio de aceptación para las actividades humanas?

En ASOJOD lo hemos venido diciendo una vez sí y otra también: este tipo de prohibiciones lo único que logran es abrir la puerta para que vengan más. Así como es arbitraria la prohibición de la minería a cielo abierto, pronto escucharemos a algún creativo proponer que también debe impedirse la industria plástica, la mecánica, la forestal, etc. Como lo dijimos antes, ¿cómo quieren que sobreviva la humanidad si, al paso que vamos, pronto cualquier cosa que genere algún grado de contaminación será prohibida? Y mejor aún: ¿qué actividad humana no genera contaminación?.

¿Por qué mejor no prohiben de una vez que exista el ser humano y terminamos con estas payasadas?

2 comentarios:

Termópilas dijo...

Yo creía que los diputados mexicanos eran los más estúpidos del mundo. Orgullosamente veo que los de Costa Rica ya ocupan el primer lugar. En México la minería a cielo abierto dá empleo a cientos de miles de personas de manera directa y si contamos los indirectos , quizás son millones. Seguramente les deben sobrar los empleos en CR.

La ASOJOD dijo...

Termópilas:

Gracias por su participación. Efectivamente, lo que los diputados costarricenses hicieron es una gran tontería: por la presión de los medios de comunicación y un grupo de hippies ambientalistas, cerraron una industria que genera empleo principalmente en zonas rurales y pobres.

Además, mandan una pésima señal a los empresarios: les dicen que por la paranoia verde, es mejor que se preparen para que les cierren el negocio.

Saludos

Alejandro