La solidaridad es un valor muy noble. Consiste en un apoyo a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Ayudar voluntariamente a personas más necesitadas económicamente es un ejemplo de un acto de solidaridad. En ASOJOD también creemos que los actos solidarios son muy nobles, siempre y cuando se realicen en forma voluntaria y sin afectar a terceros. Sin embargo, de lo que hablaremos en el tema polémico del día de hoy es del inmoral uso de la palabra solidaridad para sacar adelante agendas y proyectos que distan significativamente de ese valor.
Innumerable cantidad de personas e instituciones utilizan la palabra solidaridad constantemente para impulsar objetivos con mayor facilidad, puesto que es una palabra demasiado bien recibida. Asimismo, grupos se guindan de esto para obligar a otras personas a actuar de una forma determinada, creyendo que son dueños de la verdad. De todo esto, ha surgido una frase que, a diferencia de la solidaridad, en ASOJOD si repudiamos, pues pone en peligro la libertad de las personas. Esta frase es la famosa “justicia social”. Esta frase, tan usada por grupos de poder, gobiernos, grupos religiosos y partidos políticos, es la misma que usa la gente que cree las personas con mayor capital tienen que estar obligados a destinarlo a otras que cuentan con menos y que estas últimas tienen derecho a que alguien los saque de la situación económica en la que se encuentran. Es en estos casos que la solidaridad deja de existir y lo que se da es un legítimo robo a la propiedad.
Esta “justicia social”, el Estado la ejercita normalmente por medio de impuestos, con los que financia sus programas de regalías y alcahueterías. Muchos de estos programas de regalar comida, casas y dinero en efectivo son inventados por personas que, tal vez, tienen un deseo de ayudar, sin embargo, el gran engaño consiste en hacer actos de buena voluntad pero con dinero ajeno y aun así se sienten moralmente justificados. ¿Y a quien se le cobra estos impuestos? Según lo expuesto por la “justicia social” deberían ser los que más tienen los que más paguen impuestos. ¡Como si tener dinero fuera algo inmoral y reprochable!. Y es en este momento que surge una frase que en ASOJOD detestamos aún más, esta frase es “la solidaridad tributaria”. 0
Lo más triste de todo esto es que, fuera de sacar a la gente de la pobreza, estos programas hacen que los pobres se vuelvan dependientes de las regalías del Estado y desincentivan completamente le generación de más riqueza y oportunidades para todos. En otras palabras, con este sistema tan nefasto, los ricos son cada vez menos ricos y los pobres siguen siendo igual o más pobres.
En ASOJOD lamentamos mucho este uso malintencionado de la palabra solidaridad y esperamos que cada vez más gente se logre dar cuenta de lo infectivas que son estas medidas aplicadas por el gobierno y otros grupos para sacar a la gente de la pobreza.
Innumerable cantidad de personas e instituciones utilizan la palabra solidaridad constantemente para impulsar objetivos con mayor facilidad, puesto que es una palabra demasiado bien recibida. Asimismo, grupos se guindan de esto para obligar a otras personas a actuar de una forma determinada, creyendo que son dueños de la verdad. De todo esto, ha surgido una frase que, a diferencia de la solidaridad, en ASOJOD si repudiamos, pues pone en peligro la libertad de las personas. Esta frase es la famosa “justicia social”. Esta frase, tan usada por grupos de poder, gobiernos, grupos religiosos y partidos políticos, es la misma que usa la gente que cree las personas con mayor capital tienen que estar obligados a destinarlo a otras que cuentan con menos y que estas últimas tienen derecho a que alguien los saque de la situación económica en la que se encuentran. Es en estos casos que la solidaridad deja de existir y lo que se da es un legítimo robo a la propiedad.
Esta “justicia social”, el Estado la ejercita normalmente por medio de impuestos, con los que financia sus programas de regalías y alcahueterías. Muchos de estos programas de regalar comida, casas y dinero en efectivo son inventados por personas que, tal vez, tienen un deseo de ayudar, sin embargo, el gran engaño consiste en hacer actos de buena voluntad pero con dinero ajeno y aun así se sienten moralmente justificados. ¿Y a quien se le cobra estos impuestos? Según lo expuesto por la “justicia social” deberían ser los que más tienen los que más paguen impuestos. ¡Como si tener dinero fuera algo inmoral y reprochable!. Y es en este momento que surge una frase que en ASOJOD detestamos aún más, esta frase es “la solidaridad tributaria”. 0
Lo más triste de todo esto es que, fuera de sacar a la gente de la pobreza, estos programas hacen que los pobres se vuelvan dependientes de las regalías del Estado y desincentivan completamente le generación de más riqueza y oportunidades para todos. En otras palabras, con este sistema tan nefasto, los ricos son cada vez menos ricos y los pobres siguen siendo igual o más pobres.
En ASOJOD lamentamos mucho este uso malintencionado de la palabra solidaridad y esperamos que cada vez más gente se logre dar cuenta de lo infectivas que son estas medidas aplicadas por el gobierno y otros grupos para sacar a la gente de la pobreza.
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