lunes, 28 de noviembre de 2011

Tema Polémico: Los impuestos como robo legalizado


Hace muchos años la novelista y filósofa Ayn Rand escribió una de las reglas éticas más importantes para la humanidad:

"No puede haber semejante cosa, en las leyes o en la moralidad: Acciones prohibidas a un individuo y permitidas a una muchedumbre."


Precisamente a desmenuzar brevemente esta profunda idea dedicaremos nuestro tema polémico del día de hoy.

Lo primero que debemos apuntar es que la piedra angular de dicho pensamiento son los derechos individuales, pero más importante la inalienabilidad de los mismos. Es decir, los individuos tienen derechos por el sólo hecho de ser personas, por lo que no pueden ser substraídos por autoridad o asociación alguna, ya que esto supondría que un individuo o asociación posee más derechos que otros. En este sentido, obtenemos un nuevo principio ético igual de importante: la igualdad de todos los seres humanos, así como la no instrumentalidad de los individuos. Evidentemente, el respeto irrestricto a los cánones mencionados anteriormente, sólo pueden derivar en una sociedad de individuos libres, respetuosos de unos y otros, que tratan entre ellos a partir de la persuasión y del intercambio en beneficio propio y nunca a través de la fuerza o intimidación.

Propiamente en el tema de los impuestos el mencionado principio sólo puede conducir a un reproche ético de los mismos. Es decir, si yo como individuo no tengo el derecho a tomar la propiedad de otro individuo (sin importar que la misma la utilice para servir al “bien común”, evidentemente el Estado o cualquier otro tipo de asociación puede hacerlo. Destacamos esta tensión, no con el propósito de alimentar una especie de anarquismo o eliminación de los impuestos, los cuales nos hemos resignado considerándolos como un mal necesario. Pero, si queremos destacar el poder psicológico que podría tener dicho principio para la consecución y materialización de políticas públicas. Lo que quiere decir esto, es que si la ciudadanía y los políticos tuvieran conciencia de que los impuestos son un robo legalizado, su tratamiento de los mismos sería totalmente distinto. Existiría vergüenza e indignación en sugerir un paquete de impuestos, habría que justificar y “demostrar” la necesidad de dichos impuestos, habría que demostrar que esta es la única solución posible ya que los problemas de gasto, despilfarro, corrupción y recaudación han sido previamente solventados. Cosas que hoy en día no ocurren ni por asomo, los políticos extraen sin vergüenza alguna los recursos de los ciudadanos, los utilizan como les da la gana, y siempre los aumentos de impuestos son la primera solución a cualquier problema que aparezca.

Por ello, queremos llamar la atención el día de hoy de esta verdad tan simple y sencilla pero tan útil e importante, ya que ella puede ser el primer aire de cambio de las relación Estado-Individuo.

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