miércoles, 22 de agosto de 2012

Desde la tribuna: el Reglamento Legislativo ¿culpable?

No hay presunción de inocencia, menos aún… estado de inocencia. El Reglamento de la Asamblea Legislativa ha sido condenado a pena de muerte o, por lo menos,  a mutilaciones que lo desfiguren permanentemente. Todo lo que anda mal en el gobierno de lo público, se le atribuye. En su reforma yace, según sus detractores, la bonanza nacional y la prosperidad patria.

El expediente de su procesamiento tiene varios años. Se le acusa de todo lo malo que ocurre en el país y hasta de las malas escogencias electorales tanto para integrantes de la Asamblea Legislativa, los diputados, como… ¡de los ministros y presidentes! 

Resumido el gobierno en solo Poder Ejecutivo, al contrario de lo que establece el artículo  9  de nuestra Constitución, resulta torticero alegar que cualquier moción o grupo de ellas es un obstáculo al imaginado gobierno amputado y reducido solo a Poder Ejecutivo. En efecto, los ministros y los diputados oficialistas e incluso algunos opositores, repiten y repican que el “gobierno” envió un proyecto, o que el “gobierno” desea unos impuestos, cuando debió decir “Poder Ejecutivo”, inculcando en los ciudadanos una nueva Constitución donde el gobierno, en vez de estar constituido por tres poderes, queda reducido a uno.    

Los atizadores de la falsificación gubernativa eliminaron y no restauran, una vigorosa enseñanza cívica, pero predican la carencia de buena gobernabilidad, con rostro serio y gesto de preocupación, cuando sus equivocaciones inconstitucionales y anti-republicanas, son el principal fermento del mal gobierno. La ignorancia cívica que esparcen no los inmuta y, el éxito que alcanza su desfigurado desgobierno, los alienta.

La equivocación se ha incardinado. El error ha sido repetido, tantas veces, que muchos creen que gobierno es solo Poder Ejecutivo. Desde este punto de vista, el Reglamento Legislativo, es un estorbo;  los debates, son atrasos y las mociones, obstáculos. La simplificación ha llevado al radicalismo anti-republicano. Por supuesto, la Sala Constitucional, que según el concepto falso y manipulado de gobierno, tampoco forma parte del gobierno, se convierte en anti-gobierno cada vez que encuentra vulnerado el reglamento legislativo. 

Los grandes reformadores del reglamento ofrecen una tierra de  miel y  leche y proponen, tan necia como equivocadamente, impedir mociones, no debatir, ni siquiera leer, ni defender,  las muy pocas que se admitan y convertir la Asamblea en una notaría o escribanía del Poder Ejecutivo donde se ponga en forma de ley lo que dicte el único poder: el Ejecutivo. Mejor aún, como lo expresara el Dr. Rodolfo Cerdas, convertirla en sello de hule es lo que pretenden. 

Hay políticos, candidatos y cortesanos que imaginan como buen gobierno la inexistencia otros poderes más allá del ejecutivo. Promueven, una Constitución sin Sala Constitucional y leyes sin Asamblea Legislativa y, en ese caso, si todo es ficticio, un reglamento legislativo cuya única regla sea: aceptar lo que diga casa presidencial. Esa república de los extremistas,  convertida en sueño, será una inmensa pesadilla, una vez enfrentada a la realidad del poder concentrado, en muy pocas manos. 

 Mario Quirós Lara

No hay comentarios.: