lunes, 20 de agosto de 2012

Tema Polémico: No hay almuerzo gratis


Sin duda la mandataria costarricense cuenta con mejor “suerte” fuera de nuestras fronteras. En los últimos días, la presidente se encontraba de gira por el continente asiático,  y parece que no ha venido con las manos vacías, sino que se ha traído un  jugoso regalito de ocho millones de dólares por parte de China
Bien decía Milton Friedman que no existe almuerzo gratis, por lo que se hace necesario especular respecto al motivo de tan generoso obsequio. Bajo este orden de ideas, nos preocupa el interés político que puede existir a este respecto, interés mediante el cual China compra por medio de regalos como este y el Estadio Nacional a países para que estos se hagan de la vista gorda en lo que se refiere a sus violaciones a los derechos humanos.  Sin duda, este tipo de acontecimientos debe llamarnos a la reflexión, ya que la política exterior costarricense no debe encuadrarse bajo posturas utilitaristas, sino que debe tener un compromiso irrestricto hacia una defensa de los derechos humanos, la democracia y la libertad. 
Otra situación que puede justificar dicho regalo, es el interés de China de gestionar ciertos negocios en esta región, ejemplo de ello podría ser la refinería que se pretende construir. Asunto que tampoco podemos dejar pasar por alto ya que nuestro país no debe “planear” su desarrollo con miras a las intereses ajenos, sino que nuestro desarrollo debe provenir de la acción libre y espontánea de los individuos.
Pero, no sólo nos debemos preocupar por las razones por las cuales los chinos nos regalan dicho dinero, sino que también es muy importante preocuparnos por cómo se va a gastar el mismo. Evidentemente, este gobierno no se ha caracterizado por su honestidad, sino por su corrupción abierta y rampante sin que se asome una gota de vergüenza en ello.  Es decir, este dinero no puede convertirse en una especie de piñata para ser repartida entre los grupos cercanos al gobierno, sino que debe ser empleado de manera eficiente para satisfacer el sin número de necesidades no atendidas.
Así las cosas, no cabe duda que todos los ciudadanos debemos asumir siempre una posición escéptica respecto a este tipo de obsequios diplomáticos, no podemos ser tan ingenuos para creer que dichos regalos no vienen adheridos con otros elementos y promesas. De ahí la necesidad de estar siempre vigilantes respecto al porque de los mismos, así como con lo que se refiere al manejo de estos.  No vaya ser que el regalo nos salga más caro…

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