lunes, 8 de noviembre de 2010

Tema polémico: berridos ambientales


En reiteradas ocasiones, en ASOJOD nos hemos pronunciado sobre los ambientalistas, sus métodos, sus paranoias, sus utopías y sus berrinches. Sin embargo, la discusión actual de la minería, especialmente en torno al proyecto Crucitas, merece que volvamos a aportar nuestro comentario.

No vamos a referirnos a la discusión legal sobre ese proyecto en particular, pues para eso existen las instancias correspondientes. Lo que queremos abordar es la cultura verdaderamente ingenua de los "defensores del ambiente".

No se confundan. No estamos atacando a todo aquel que tiene preocupaciones válidas y legítimas por el medio ambiente, desarrollando actividades privadas y voluntarias para protegerlo, siendo consecuente en sus ideas y sus acciones: aquellos que no tiran basura a la calle, aquellos que buscan cada vez más tecnologías limpias, aquellos que donan sus recursos a organizaciones que protegen el ambiente, aquellos que usan su tiempo libre para voluntariado. Los que merecen toda nuestra crítica, son aquellos que basan sus "argumentos" en ocurrencias poco reflexionadas, que no resisten ni siquiera el análisis comparado en función de las acciones que ellos llevan a cabo. Es decir, los que andan pregonando la protección ambiental, sin reparar en las inconsistencias que sus propios actos implican.

En la red circula un sinnúmero de videos, artículos, comentarios, etc. donde ese tipo de gente pide acabar con la minería y, al mismo tiempo, elevan un ruego para proteger la vida, los animales, la salud, las plantas y cuanta otra cosa se les ocurra. Sus argumentos, por demás cuestionables, se centran en los efectos nocivos que tiene esta actividad sobre el medio ambiente y, por lo tanto, encuentran que la solución más "adecuada" es prohibirla. Para ello, presionan a los políticos para que diversas iniciativas sean aprobadas, por el Poder Legislativo o por el Poder Ejecutivo.

Ahora bien, si la prohibición de la minería es la pomada canaria para proteger el medio ambiente y, como muchos de ellos alegan, es una forma de detener al malvado sistema capitalista-consumista-egoista, entonces podemos entender que la forma en que se ha venido desarrollando la humanidad en los últimos 3 siglos les parece, cuando menos, nefasta. En ese caso, a su criterio, debemos cambiar el modelo para que el medio ambiente tenga prevalencia sobre la "voracidad economicista".

Pero ¿cuál es ese modelo nuevo, donde hombre, árbol y pajarito podrán coexistir pacífica y armoniosamente? Hasta la fecha, no hemos visto que alguien haya realizado el ejercicio mental para diseñarlo. Pero usamos la palabra "diseñar" porque lo que sí hemos visto es que las sugerencias que estos ambientalistas transformadores proponen, apuntan a la ingeniería social: alguien tendrá que definir lo permitido y lo prohibido; alguien tendrá que fiscalizar el adecuado comportamiento, alguien tendrá que establecer las reglas de distribución de los recursos, alguien deberá diseñar el sistema de producción y las cantidades de consumo razonables y no enajenizantes. En otras palabras, alguien tendrá que diseñar nuestro plan de vida.

¿Por qué las propuestas que hacen tienen cierto tufo colectivista? ¿Por qué no hablan de posibles esquemas donde los individuos, libre y voluntariamente, persigan sus fines propios sin más obstáculo que el respeto a los derechos de los demás y sin más castigo que la obligatoriedad de reparar los daños causados a las víctimas concretas? ¿Por qué todo se dirige hacia el centralismo, hacia el prohibicionismo, hacia el intervencionismo, hacia el paraíso colectivista?

Lamentamos no tener la respuesta que esos ambientalistas le deben a los demás sobre cómo quieren que sea el mundo. Lo que sí podemos ofrecer, es una serie de preguntas que motiven a la reflexión, especialmente para el creciente grupo de jóvenes que, sin tener muy claras las razones, día a día pasan a engrosar la fila de los paladines verdes.

Nos dicen que hay que prohibir la minería. Pero ¿se han dado cuenta que sus casas tienen varillas, clavos, cemento, metales y otros materiales extraídos gracias a esa actividad? ¿han caído en cuenta que las computadoras que utilizan diariamente, hasta para subir a la red sus videos y artículos, tienen componentes minerales? ¿habrán pensado que las carreteras por las que transitan en sus vehículos privados o públicos, también tienen elementos minerales? ¿ya tomaron en cuenta que los equipos médicos, utilizados para salvar gran cantidad de vidas, son construidos con piezas que requieren algún tipo de mineral? ¿saben que la electricidad viaja a través de subproductos de la industria mineral?

Nos dicen que hay que prohibir la tala de árboles y plantas. No obstante ¿ya se dieron cuenta que las hojas donde hacen sus volantes y peticiones para repartir en parques, universidades y ferias se hacen con papel extraído de los árboles? ¿saben que el papel higiénico que hay en sus casas se consigue a partir de los árboles? ¿saben que sus coloridas camisetas y sus extraños pantalones tienen, en muchos casos, fibras obtenidas de plantas? Incluso los veganos o vegetarianos, quienes proclaman que no se debe comer carne, ¿han reparado que su voracidad podría poner en peligro a cientos de especies de plantas?

Abogan también por el agua. Sin embargo, ¿ya notaron que cada vez que orinan se deshacen de ella? ¿que el café, cerveza o refresco que consumen requiere agua para su elaboración? ¿notaron que este planeta está conformado, nada más y nada menos, que por 3/4 partes de agua? O poniéndolo en términos más claros, quienes piden que el Estado protega el agua hasta el punto que la considere un bien de dominio público ¿es el más incapaz para resguardar el recurso hídrico?

Berrean porque el plástico contamina y hasta piden que se prohiba el uso de bolsas. Mas ¿pensaron que la otra opción para cargar cosas es el papel o la tela, que implican, de una u otra forma, el uso de plantas? ¿cómo quieren que se construya equipo médico, utensilios para la higiene y cuido personal, ropa, calzado, empaques, equipo para limpieza, asientos, etc.? ¿se dieron cuenta que los condones que utiliza el ser humano para evitar contagios de enfermedades o la procreación son también producidos con látex y plásticos? ¿que las pinturas que usan para sus grafitis en paredes de concreto (conseguido gracias a la extracción de piedra), se fabrican con base en plásticos?

Si prohibimos todas esas actividades, ¿qué hará la gente que vive de ellas: trabajadores, empresarios, familias completas? ¿cómo se reducirá la pobreza si no permiten que se desarrollen actividades productivas? ¿cómo se resolverá la situación que ellos mismos califican de injusta, en términos de redistribución y acceso a oportunidades, de mala nutrición y pésimo estado de salud, de incomunicación, de brecha tecnológica?

En fin ¿cómo quieren que vivamos? ¿desean que abandonemos todas las comodidades y avances de la época moderna, de las cuales ellos hipócritamente disfrutan, para devolvernos a la época de las cavernas? ¿qué comeremos? ¿qué vestiremos? ¿en qué nos transportaremos? ¿cómo nos desarrollaremos? Esas son las preguntas que no han contestado y que, muy probablemente, tampoco se han hecho ellos mismos para notar sus enormes contradicciones.

Si por lo menos fueran sinceros y coherentes, esos ambientalistas nos propondrían vivir como los amish, esa pintoresca agrupación religiosa que habita en ciertos pueblos de los Estados Unidos y que, voluntariamente, ha renunciado a utilizar los avances de la tecnología, condenándose a si mismos a vivir como en el siglo XVII. Pero no. Para ellos, la situación perfecta sería que todos los costarricenses nos subamos a un barco y abandonemos el país para dejar a la madre tierra recuperar su verdor. Pues les tenemos noticias: el barco que piden también tendrá que construirse con metal o madera y, sin importar su composición, contaminará las aguas.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Viernes de recomendación


Para este viernes de recomendación, les ofrecemos un extraordinario ensayo del economista español Xavier Sala-i-Martín, titulado "Globalización y reducción de la pobreza". En ese texto, el autor se trae abajo el mito de que la globalización "neoliberal" ha generado más miseria y pobreza, como frecuentemente nos dicen los colectivistas.

Con un análisis sencillo y ameno, Sala-i-Martín demuestra que más bien, el libre mercado y la globalización han generado una reducción sorprendente de la pobreza, a ritmos tan vertiginosos como nunca antes se habían visto en la historia de la humanidad.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Jumanji empresarial: el nuevo factor humano


Hace unos diez mil años, tuvo lugar en nuestro planeta uno de los fenómenos más determinantes en la historia del hombre: el inicio de la economía agrícola. Con la domesticación de animales y granos, los pueblos pudieron entonces almacenar comida durante el invierno e intercambiar excedentes con otros pueblos, inaugurando así la era del comercio y el capital. Este fenómeno trasformó al ser humano: de nómada, lo convirtió en un ente más sedentario y comunitario, al tiempo que le permitió desarrollar habilidades técnicas como la metalurgia, la cerámica, los textiles y otros.

No fue sino hasta unos dos siglos atrás que esta economía comenzó su transformación hacia la economía de capital. Gracias a la invención de sistemas de energía innovadores - como los movidos por agua, seguidos por el vapor, gas y electricidad -, florecieron industrias de todo tipo, poniendo a disposición de los consumidores una gran variedad de nuevos productos a precios razonables. La base de esta nueva economía era el capital que, además de facilitar la producción masiva de productos de consumo, dio comienzo a la imparable era del bienestar material. En este momento histórico, el concepto empresarial evolutivo, impulsado por el incansable afán por tomar riesgos de parte de muchos seres humanos innovadores, se desarrolló notablemente, creando un ciclo de generación de capital e inversión que, hasta la fecha, mueven al mundo.

La era informática, que explota a partir de los años ochenta, trae consigo las semillas de una nueva economía basada en el conocimiento y la revalorización del capital humano. Podríamos llamar a esta nueva economía “economía del capital humano intelectual”. Al fin, nuestro cerebro exige su primado sobre el resto del cuerpo, transformando la hora/hombre en bibliotecas asociativas mentales, razonamiento y heurística. En este nuevo escenario, donde la base es el talento humano y no el capital financiero, nace un nuevo concepto de empresa, que inevitablemente, de acuerdo con el principio de proliferación, exige cambios en las estructuras sociales y macroeconómicas. Estos cambios son necesarios para acomodar a un nuevo ser humano, totalmente desligado de las estructuras organizacionales del pasado.

Este nuevo “factor humano” construye su vida con base en el conocimiento, y no en las ilusiones de poder, a la vez que descubre todo un mundo que gira alrededor de la libertad de elección, de movimiento y de expresión. El hombre pasa a ser ciudadano del mundo, pero no olvida sus raíces, llevando sus valores morales adonde quiera que vaya y adaptándolos a su entorno. Su lugar de trabajo lo escoge tomando en cuenta no solo factores monetarios, sino más bien poniendo gran énfasis en un ambiente de trabajo que le permita desarrollar sus habilidades al máximo y reafirmar sus valores morales.

Del gobierno al que tributa, espera una participación mínima y limitada, cuyos servicios aporten a la eficiencia de los mercados y no al interés racional de los agentes públicos, además de la protección de los derechos de propiedad. A nivel tributario, está ejecutando un balance continuo entre lo que paga y lo que recibe, con poca tolerancia a la ineficiencia burocrática y a los trámites innecesarios. La movilidad que le permite su conocimiento, se convierte en prioridad de atracción por parte de empresas situadas en países donde reina el mejor ambiente de prosperidad, seguridad jurídica y desarrollo humano, aunado a una carga tributaria basada en impuestos bajos, uniformes y sencillos.

Andrés Pozuelo

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Invitación a evento


En ASOJOD queremos invitarlos al siguiente evento:

Seminario de Ley General de Electricidad

Fecha: Lunes 8 de noviembre de 2010
Hora: 7 pm-9 pm
Lugar: Sala Magna de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA), Cipreses de Curridabat (600 mts norte de la Bomba La Galera)

Expositores:

Ing. Teófilo de la Torre, Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones
Ing. Jesús Castro, Presidente Sindicato ANTTEA
Ing. Mario Alvarado, Director Ejecutivo ACOPE
Lic. Mario Quirós, Ex Diputado Asamblea Legislativa
Lic. Alejandro Barrantes, Director de ANFE

Costo: 5 mil colones (incluye refrigerio)

Para reservaciones: 2253-4460/ 8996-6569/2224-7350
Fax: 2253-4497
Correo electrónico: anfe@anfe.or.cr
Oficinas de ANFE: Barrio Francisco Peralta, contiguo a la Cámara Costarricense de la Construcción, San José de Costa Rica

martes, 2 de noviembre de 2010

La columna de Carlos Federico Smith: regulaciones absurdas e insatisfacción ciudadana


Deprime ver, en una nación supuestamente de ciudadanos libres como la nuestra, que gran cantidad de personas acude a solicitar mayor regulación o control estatal de la más diversa gama de actividades que desempeñan otras personas. Esa actitud puede deberse a una desconfianza generalizada en la capacidad de los individuos de realizar transacciones con otros individuos en donde ambas partes ganan, sin que necesariamente una tenga que ganar a costa de la otra. De ahí saltan a que en dichas transacciones debería participar la mano visible del Estado, para que sea mejor llevada a cabo en forma regulada que voluntariamente.

Por ello no extraña que, citando tan sólo unos pocos ejemplos recientes, haya peticiones para que el estado regule los precios de una serie de artículos importados (Mayi Antillón del MEIC), que se emitiera un decreto para regular el transporte especial de personas (MOPT) o inicialmente se prohíba la realización de la Teletón, aunque afortunadamente tal decisión absurda se tuvo luego que echar para atrás (TSE). Pero todos estos ejemplos se caracterizan por la creencia de que el Estado sabe mejor que las personas lo que hay que hacer y que si se regula con base a esa idea ,las cosas van a estar mejor que antes.

Por naturaleza soy enemigo de manifestaciones en la vía pública que afecten la libertad de tránsito de las demás personas. Según ello debería estar en contra de la realizada por un grupo de transportistas de servicios especiales el pasado lunes 25, frente a la instalaciones del Ministerio de Obras Públicas (MOPT) en San José. Pero en verdad cuentan con todo mi apoyo, porque tienen toda la razón de protestar ante la incapacidad de aquella institución, pero ante todo por su arrogancia de creer que, limitando mediante regulaciones la libertad de las personas, van a resolver un supuesto problema con el transporte privado de ciudadanos.

Lo que al final de la jornada hace el MOPT es impedir una mayor competencia en el transporte de la ciudadanía, imponiendo una regulación que exige una serie de costosas transacciones a las partes -a los ciudadanos y a esos empresarios del transporte- quienes durante muchos años han acordado libremente realizar un contrato privado, por el cual no se afecta a terceros indebidamente.

Cuando joven iba a los partidos de futbol de un equipo de futbol de amigos de Barrio México y para ello contratábamos un bus que nos llevaba y traía de algún pueblo adonde se fuera a jugar. No había que pedir permiso a ninguna burocracia: simplemente nos poníamos de acuerdo con el propietario del busito en cosas básicas tales como el costo, la hora y el lugar. El Estado no aparecía en nada, afortunadamente: no había que firmar papeles con pocos días de anticipación, ni llevarlos sellados ni autenticados ni ninguna otra majadería similar. Ningún burócrata se metía en el asunto y las partes estábamos contentas. Si algo fallaba, pues en la próxima ocasión se usaría a otro transportista. Estos últimos, con tal de asegurarse la continuidad del cliente, siempre nos trataban de lo más bien.

Ahora, a algún genio brillante en la administración del MOPT -tal vez inducido por alguien que desea quedarse con un negocio que ha venido operando normalmente sin intervención burocrática- se le ocurrió poner en práctica un decreto (le agregan “de ley”, para que se vea como muy importante lo que es un acto insignificante en el fondo, pero oneroso en sus consecuencias), con el cual se introduce una serie de restricciones, regulaciones, obligaciones, molestias, necedades, para renovar los permisos de operación de empresas que hoy dan ese servicio de transporte especial a los ciudadanos. Esto es, el transporte de grupos a fiestas, funerales, partidos de futbol, tomatingas de amigos que afortunadamente así disponen de un chofer designado; en resumen, de todo aquel tipo transporte de pasajeros que no sea el remunerado de personas que de diario conocemos.

Con anterioridad los transportistas especiales podían disponer de permisos de operación que duraban un mes. Ahora se cambió para que duren sólo por tres días. Además -siempre presente la voracidad fiscal- cada vez que se solicita se impuso un costo de ¢7.500, monto que, sin duda, será trasladado a los consumidores que contraten el servicio. ¡Chingo de estímulo para que grupos de amigos los contraten para ir a tomar tragos! Así es como el MOPT contribuye a manejar sin alcohol Y, por supuesto, como la minita ya fue encontrada, los burócratas exigen tal pago cada vez que tenga que dar un servicio. A su vez, en el camino sancionador de los reguladores, si el transportista comete el pecado de alejarse de la ruta establecida en el permiso (no se si por cambiar de un camino a otro alternativo, como hay que hacer cuando se viaja a Caldera por la Ruta del Sol), podrían ser multados, se les quitarían las placas y quedarían inhabilitados para trabajar por tres años.

En su protesta cuentan con mi apoyo y estoy seguro que de los costarricenses quienes usan su servicio y los que lo verán encarecerse por la decisión burocrática. Como dijo Jesús Campos, presidente de la Asociación Nacional de Transportistas de Servicios Especiales (ANATRANS), interpretando mejor que nadie lo que está en juego, “nosotros hacemos las cosas legales (y los reguladores del MOPT) deberían hacerlas más fáciles en lugar de complicarlas”. Y no encarecerlas, agrego yo.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 1 de noviembre de 2010

Tema polémico: apertura a medias


Muchos celebramos hace ya más de 3 años cuando se aprobó el TLC con los Estados Unidos: en particular, celebramos porque ese acuerdo permitió la apertura de telecomunicaciones y seguros. De un esquema donde el Estado empresario mantenía el monopolio de estos dos servicios, ofreciendo pésima cobertura y calidad, con la excusa de precios "bajos" y universalidad -sin reparar que el mal servicio acarrea otros costos no asociados con la tarifa pagada, pero sí por la pérdida de competitividad, oportunidad y efectividad, tanto para individuos como para empresas-, pasamos a uno donde era posible encontrar competencia, opciones y aspirar a un mejor servicio.

Sin embargo, sabíamos que la apertura que nos propusieron entonces no era la óptimo, pues mantenía regulaciones, plazos, cierto grado de protección a las instituciones públicas, participación de reguladores y, en fin, no se acercaba a un escenario de libre competencia, donde los oferentes lucharan para atraer al cliente. Pero como dicen, la libertad entra por rendijas y a pesar de todas esas objeciones, era mejor que mantener el statu quo. Los costarricenses votamos, mayoritariamente, por cierto grado de apertura, quitándole el apoyo al monopolio en telecomunicaciones y seguros.

Luego de más de 3 años, todavía seguimos esperando esa apertura. Más de uno pensará que quienes apoyamos el TLC le hemos mentido: le prometimos más y mejores opciones en telefonía, internet y seguros y hasta la fecha, prácticamente no se le ha cumplido. Recientemente, los usuarios vivieron, una vez más, el calvario producido por las fallas del ICE en la red celular. También recientemente, se anunció que SBA Communications estudia la posibilidad de demandar al Estado costarricense por los atrasos en la apertura. Pero esa noticia no es para extrañarse: apenas iniciando el 2009, es decir, más de dos años después de aprobado el TLC, se completó la conformación de la SUTEL, órgano encargado de regular el mercado de telecomunicaciones en nuestro país.

No le mentimos a los costarricenses cuando decíamos que el TLC traería más competencia: la competencia vino, pero el Gobierno no la ha dejado entrar. Para muestra varios botones: ya han iniciado funciones dos empresas aseguradoras -ASSA y MAPFRE- pues pareciera que ese sector, el proceso ha caminado un poco más. Pero en telecomunicaciones, empresas como Costa Pacífico, entre otras, han mostado interés por participar en el mercado, pero la inoperancia de la SUTEL para definir las "reglas del juego", la ineficiencia del MINAET para entregar las bandas a concesionar y la miopía del Gobierno y el ICE, se los han impedido.

En otras palabras, los que verdaderamente apoyamos el libre comercio no engañamos a nadie. Quienes verdaderamente ha timado a los costarricenses son los gobernantes, los que nunca han demostrado tener voluntad para que podamos adquirir servicios en un mercado competitivo, los que nunca han querido que seamos los consumidores los que tengamos el poder de premiar y castigar empresas con nuestro consumo, sino que han querido ser ellos los que premian y castigan con favores políticos, propios del país clientelista en que vivimos.

Son los timadores socialdemócratas de siempre: los que nos han quitado recursos con impuestos para, supuestamente, devolvérnoslos con servicios de salud, educación, seguridad e infraestructura de calidad, pero que en el día a día se demuestran como inexistentes. Tenemos un sistema de salud colapsado, altamente costoso, incapaz de ofrecernos atención adecuada y eficiente; tenemos un sistema educativo mediocre, que premia a quienes no lo merecen con becas y subsidios y castiga a los que se esfuerzan. Tenemos una seguridad ciudadana de pacotilla, con policías mal entrenados y sin equipamiento, jueces que no dan a basto, normas sumamente permisivas y tolerantes en favor de los delincuentes y ni qué decir de la gran cantidad de funcionarios corruptos. Y de la infraestructura mejor ni hablar: puentes que se despedazan, carreteras mal diseñadas por la complacencia ante concesionarias que no cumplen con los requisitos, calles repletas de huecos, puertos del siglo XVIII con operarios de la época de las cavernas y un aeropuerto que lleva más de 10 años modernizándose sin que uno vea los grandes cambios prometidos.

Sin dudas, la realidad nos da una bofetada para hacernos reaccionar, pero lamentablemente, el grueso de los ciudadanos no lo hace. Sigue creyéndole, elección tras elección, a los mismos de siempre; sigue confiando en sus palabras; sigue pensando que las cosas hay que hacerlas a medias y que todo aquello que se suene ligeramente radical respecto al statu quo es malo.

Es necesario que, de una vez por todas, los costarricenses caigamos en cuenta que el libre mercado, el libre comercio, la libre empresa, la libre elección, implican que los individuos son los que deciden qué comprar, qué consumir, qué producir, qué escoger, a dónde dirigir sus recursos, qué actividades preferir y que, por el contrario, la regulación -mucha o poca- siempre querrá decir que son los políticos los que tomarán las decisiones en lugar de los individuos comunes y corrientes.

Por eso, pidámosle al Gobierno que abra ya a la competencia no sólo las telecomunicaciones y seguros, sino todas las actividades económicas. Exigámosle que respete nuestra libertad y capacidad para decidir con quién, cómo, cuándo y donde hacemos intercambios. Obliguémosle a no entrometerse en nuestras decisiones. En otras palabras, reclamemos nuestra propia libertad y dejemos esos esquemas intermedios".

viernes, 29 de octubre de 2010

Viernes de recomendación


¿Por qué se oponen los intelectuales al capitalismo sí ellos mismos se desenvuelven bien en estas sociedades, disponiendo de amplia libertad para formular, desarrollar, propagar, enseñar y debatir las ideas nuevas? En el presente ensayo, el filósofo Robert Nozick (1938-2002) planteó varias explicaciones que originan, según su criterio, el rechazo o resentimiento a la sociedad capitalista.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jumanji empresarial: sacrificar al cerdo

Con bombos y platillos, el improductivo Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) anuncia su nuevo catálogo de trámites que incluye los 1.780 trámites que componen el marco empresarial de nuestro pequeño pero complejo sistema socioeconómico. Aún más significativo es el anuncio, por parte de esa cartera, de que este nuevo catálogo ya incorpora las reformas regulatorias que han surgido del proyecto de mejora regulatoria del gobierno actual.

Los colectivistas siempre han señalado que la intervención del gobierno es necesaria para: 1) proteger a la sociedad de los costos externos, vía regulación, provenientes de las actividades económicas; 2) redistribuir riqueza; y 3) proveer servicios que el mercado suministraría de modo ineficiente. Sobre el primer punto, objeto de esta modesta contribución literaria, creo conveniente señalar que, aunque la existencia de una externalidad o “falla de mercado” es condición necesaria para la acción del Estado, no es sin embargo una condición suficiente para generar otros costos externos o efectos negativos causados por la regulación.

La observación e identificación de “pseudofallas” del mercado, aparte de que indica una ignorancia voluntaria y radical, es casi un deporte en las trincheras colectivistas. Pero la intervención regulatoria, producto de una hiperreacción ante el menor indicio de un costo externo, genera siempre costos externos propios (consecuencias no previstas) que deben confrontarse con los potenciales beneficios de dichas acciones. Entre estas consecuencias se encuentra el “aumento en los costos de transacción, costos de búsqueda e información, costos de negociación y de decisión, costos de políticas y reforzamiento, todo lo cual representa una pérdida de recursos debida a la ausencia o distorsión de la información” (Williamson 1975, 1985).

También podemos enfrentar la intervención estatal con la necesidad de garantizar los derechos de propiedad, claves para el desarrollo económico y social de un país. Los derechos de propiedad suelen ser acordados más eficientemente por los mismos individuos o empresas, pero no se elimina la necesidad de que estos sean protegidos por el “imperio de la ley”. Según Gerald P. O´Driscoll Jr. y Lee Hoskins, en su tesis “Derechos de Propiedad (la clave del desarrollo económico)”, los dos elementos esenciales de los derechos de propiedad son: 1) el derecho exclusivo a usar los propios recursos como se juzgue conveniente, siempre que no violen los derechos de un tercero; y 2) La capacidad de los individuos para transferir o intercambiar estos derechos a voluntad. El grado en que se respeten esos elementos y se exija su cumplimiento determina la eficiencia con que se asignan los precios de bienes y servicios dentro de una economía. Y resumen los autores que “cuanto mas fuerte es el sistema de derechos de la propiedad privada, tanto mejor es la economía para asignar con eficiencia y ampliar las oportunidades de creación de riqueza”.

Claro que para las mentes estilo MEIC, un ministerio de por sí tan antieconómico, entender conceptos tales como costos de transacción y derechos de propiedad es como querer que un cochinito entienda el por qué de la tradición de comer el apetecido cerdo en las fiestas navideñas. Simplemente lo hacemos para festejar y por eso sacrificamos al puerco: ¡no hay otra salida!

Andrés Pozuelo

miércoles, 27 de octubre de 2010

Invitación a evento


En ASOJOD queremos invitarlos al siguiente evento:

Seminario de Ley General de Electricidad

Fecha: Lunes 8 de noviembre de 2010
Hora: 7 pm-9 pm
Lugar: Sala Magna de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA), Cipreses de Curridabat (600 mts norte de la Bomba La Galera)

Expositores:

Ing. Teófilo de la Torre, Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones
Ing. Jesús Castro, Presidente Sindicato ANTTEA
Ing. Mario Alvarado, Director Ejecutivo ACOPE
Lic. Mario Quirós, Ex Diputado Asamblea Legislativa
Lic. Alejandro Barrantes, Director de ANFE

Costo: 5 mil colones (incluye refrigerio)

Para reservaciones: 2253-4460/ 8996-6569/2224-7350
Fax: 2253-4497
Correo electrónico: anfe@anfe.or.cr
Oficinas de ANFE: Barrio Francisco Peralta, contiguo a la Cámara Costarricense de la Construcción, San José de Costa Rica

martes, 26 de octubre de 2010

La columna de Carlos Federico Smith: partidarios de la libertad


Hace doscientos años, en la Ciudad de Cádiz hubo una reunión de Las Cortes con el propósito de redactar una constitución que recogiera las ideas de libertad que empezaban a difundirse desenfrenadamente libres por el Imperio Español. De allí surgió la Constitución de Cádiz, aún hoy conocida -y más en aquella época- como “La Pepa”. Entre sus características únicas, dicha reunión fue la matriz de la palabra liberal, que se empleó por primera vez para designar a los partidarios de la libertad. Liberales fue el término usado para agrupar a los creyentes en limitar la coerción que algún Estado podía ejercer sobre los individuos. La ausencia de coerción -o libertad- fue el principio vencedor en las Cortes de Cádiz.

En contraste con los partidarios de la libertad, sus oponentes en ese entonces reivindicaban el derecho real a someter a los súbditos a los imperios monárquicos, que ungidos, por la razón que fuera, divina o terrena, creían tener un derecho natural a imponerse sobre las voluntades de los hombres libres, convirtiéndolos en simples receptores de las decisiones de algún soberano y no de actores de su propio destino. A estos partidarios de la monarquía se les llamó “serviles”, pues servían a los reyes gobernantes.

Afortunadamente, con el paso del tiempo la palabra libertad -al menos en Costa Rica y en muchas partes de Europa y de Oriente- ha conservado su esencia: “la independencia frente a la voluntad arbitraria de un tercero”. No ha sido lo mismo con la palabra servil, que de ser antes un simple servidor del rey, hoy más bien la asociamos de alguna manera con una conducta indigna.

Por ejemplo, se oye hablar del “servilismo de un funcionario”, para dar a entender la entrega total de un funcionario segundón al poder de un burócrata superior, o la sumisión de algún individuo a la voluntad de algún otro aún cuando no se está de acuerdo con la bondad o conveniencia de sus ordenes. Pero ese sinónimo de bajeza aún va más allá: su cobertura se ha expandido de individuos a estados; así se dice de naciones serviles cuando renuncian a sus principios, de alguna manera definidos y aceptados, para aceptar sumisamente, y por las razones que fuere, las posiciones de naciones más poderosas, aunque estas vayan en contra de las propias. El silencio, el mutismo, la no-opinión, por el momento, característicamente suele ser su compañero.

Hace poco el Premio Nobel fue entregado en dos de sus versiones -a la literatura y a la paz- a dos grandes defensores de la libertad. Mario Vargas Llosa -Premio Nobel en Literatura 2010- es y ha sido un destacado promotor de ella. Manifestó, en su alegría al conocer la noticia, que su compromiso con el liberalismo se ve fortalecido con este reconocimiento. El chino Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010, permanece en una prisión de su país, sin posibilidad actual de lograr ser un hombre físicamente libre, por el simple hecho, tipificado como delito por el Gobierno chino, de pedir la libertad de su pueblo. El reconocimiento otorgado abrió una ventana para que los hombres y mujeres de los pueblos libres clamaran por la libertad física de aquel cuyo delito fue pregonar, desde los ecos de la Plaza Tien an Men, que era hora de que el ciudadano chino se emancipara del yugo opresor del dictador, que impone su voluntad sobre la de los ciudadanos. Tal afrenta lo mandó a prisión y por ella el gobierno chino lo convirtió en “un delincuente”.

Costa Rica siempre se ha sentido orgullosa de su tradición de defensa a ultranza de los derechos humanos. “No envidia las cortes de Europa ni las riquezas que en ella se encierran”, suele cantar refiriéndose, no a la moderna Europa libre, sino al Ancien Régime que yace en el basurero de la historia: el ciudadano costarricense no estaría dispuesto a que, por un plato de lentejas o un estadio florido -aunque el cínico recordaría que sólo bastaba con llegarle al precio adecuado- dejara de estar dispuesto a interceder respetuosamente y casi a manera de rogativa, por la libertad de Xiaobo. Dudo mucho que el costarricense libre escogería someterse servilmente, con un silencio cómplice, a la tiranía que quita la libertad a un individuo, que tan sólo desea que los ciudadanos de su país puedan escoger sin imposición.

Me parece que el pueblo costarricenses sigue creyendo en este principio, no así sus gobernantes, quienes, ante la petición de naciones civilizadas de Occidente para que las autoridades del estado chino liberaran al nuevo Premio Nobel de la Paz, optaron por guardar silencio, evidenciando que, “porque China nos ayudaba mucho, porque su gobierno aportó mucho en la crisis financiera para atender nuestra deuda y porque el estadio que se inaugurará pronto es una obra hermosa“, mejor el gobierno con oportunismo guardaba silencio. Y por supuesto, ya pronto se afinará un nuevo paquete de cooperación de China hacia Costa Rica: plata para terminar lo que falta de un estadio, que es el precio del silencio.

Jorge Corrales

lunes, 25 de octubre de 2010

Tema polémico: las Repúblicas bananeras


Repúblicas Bananeras es un término peyorativo utilizado para calificar a los países atrasados, empobrecidos, corruptos y carentes de instituciones democráticas sólidas. Particularmente es empleado para referirse a Centroamérica, el Caribe y varios países de África, que se caracterizan (o caracterizaban) además, por ser productores agrícolas dependientes de una compañía extrajera.

El término, acuñado por el humorista y escritor de cuentos cortos estadounidense William Sydney Porter, viene a la memoria a raíz de la reciente diferencia entre Costa Rica y Nicaragua, a partir de la polémica generada por el supuesto dragado del rio San Juan.

Varias son las causas, a lo largo de la historia, que han motivado las tensiones entre ambos países y no es un secreto que el tema, en los últimos años, ha sido utilizado por el Gobierno nicaragüense como estrategia político-electoral, con el ánimo de exacerbar el sentimiento nacionalista del votante, alejando su atención de los problemas que aquejan a la segunda nación más empobrecida del hemisferio occidental. Como es conocido, para las próximas elecciones en 2011, el actual presidente, Daniel Ortega, tiene intenciones de ser reelecto (pese a que la Constitución nicaragüense no lo permite). Sin embargo, ya en América Latina hemos visto numerosos casos de gobernantes que impulsan reformas para que el ordenamiento jurídico les quede "a la medida".

En respuesta a la aparente violación a la soberanía costarricense, producto de las labores del hipotético dragado del río, el ministro de Seguridad José María Tijerino, envió a la zona norte del país (específicamente isla Calero) un contingente de la Fuerza Pública como parte de la operación denominada "Misión Paz", en aras de resguardar la autoridad sobre el territorio patrio. Como parte del operativo, los oficiales izaron la bandera costarricense en la isla, lo que fue observado por militares del Ejército de Nicaragua que estaban al otro lado del San Juan, sin que reaccionaran.

Ante todo esto, resulta simplemente deprimente observar cómo las autoridades políticas de ambos países distraen su atención ante temas tan insignificantes cuando la población de ambas naciones se debaten entre un mar de burocracia, ineficiencia y corrupción que limita el desarrollo y cercena el potencial de sus ciudadanos. El tema del San Juan palidece de intrascendencia ante los desafíos reales que enfrentan ambos países, por lo que resulta cuestionable el actuar de los Gobiernos.

¿Acaso el Gobierno nicaragüense realiza el supuesto dragado del San Juan para con la simple motivación de limpiar el cauce del afluente? Las declaraciones del Presidente Ortega reflejan la verdadera intención de la labor: "Este es nuestro río San Juan. ¡Cuánta historia, cuantas ambiciones, imperialismos y expansionismos derrotados!"

Por otra parte, ¿cómo explicar el reciente interés del Gobierno costarricense por “recuperar” el territorio nacional, cuando históricamente las fronteras norte y sur han sido sistemáticamente abandonadas a su suerte?, ¿no bastaba la vía de la diplomacia para que el Gobierno nicaragüense corrigiera sus acciones?, Edén Pastora tiene razón cuando dijo que el terreno al que el “ejercito” nicaragüense ingresó es tierra de nadie. De hecho, las fronteras costarricenses son tierra de nadie.

Como sabemos, la disputa por el río ya había sido dilucidada por la Corte Internacional de Justicia cuando falló que Costa Rica posee libre navegación con propósitos de comercio y transporte de turistas y Nicaragua goza de la soberanía sobre la vía fluvial. Sin embargo, en nuestras banana republics lo importante es lo intrascendente y, el sinsentido, los temas sustantivos pueden esperar.

domingo, 24 de octubre de 2010

A las puertas de la gran guerra comercial


Hace ahora algo más de un año advertíamos de que la crisis financiera y económica podría acabar transformándose en una guerra comercial de imprevisibles consecuencias para la economía mundial. Desde entonces, dicho riesgo no sólo no se ha atenuado sino que está más presente que nunca. La guerra de divisas en la que están inmersas las principales potencias del planeta amenaza con levantar nuevas barreras arancelarias no vistas desde la Gran Depresión de los años 30.

En 2009, al menos 17 de los 20 países más ricos del planeta pusieron en marcha nuevas barreras proteccionistas para proteger a sus industrias nacionales de la competencia exterior, según el Banco Mundial. Esta tendencia ha seguido creciendo en 2010. Así, el último informe al respecto, el denominado Global Trade Alert, pone de manifiesto que, pese a la recuperación del comercio internacional, la mayoría de los gobiernos han seguido implantando medidas proteccionistas tales como la concesión de subsidios públicos y acceso a créditos baratos. Dichas medidas, sumadas a los rescates y las multimillonarias ayudas públicas inyectadas a determinados sectores “estratégicos”, han conformado las conocidas “políticas de promoción exterior” que, en esencia, generan graves perturbaciones en el comercio internacional.

Excluyendo las rebajas y exenciones tributarias, este tipo de políticas suponen un atentado directo contra el libre mercado, pero, al menos, hasta ahora muy pocos gobiernos se habían atrevido a imponer subidas arancelarias y nuevas tarifas con el fin de frenar la llegada de importaciones a sus respectivas economías domésticas. Sin embargo, este escenario de preguerra comercial se ha visto agravado en los últimos meses mediante la intervención directa en los mercados de divisas con el fin de aplicar devaluaciones monetarias. La caída deliberada del dólar ha disparado todas las alarmas, y ahora países emergentes y grandes potencias pugnan entre sí para envilecer sus monedas o, como mínimo, frenar su apreciación respecto al dólar. Por el momento, Japón y los emergentes asiáticos y latinoamericanos están tomando ya medidas en este sentido.

De hecho, algunos gobiernos ya han decidido imponer controles a la entrada de capitales foráneos mediante subidas fiscales para debilitar sus divisas. Por desgracia, esto es tan sólo la punta del iceberg. Esta guerra de guerrillas, centrada en la adopción de un amplio abanico de medidas indirectas para impulsar las exportaciones y reducir las importaciones, está ya a las puertas de convertirse en una guerra comercial pura y dura a nivel mundial.

El arma ya está encima de la mesa y el objetivo, marcado. El Gobierno de Estados Unidos ha aprobado la denominada H.R. 2378 Currency Reform for Fair Trade Act, una norma destinada a imponer altos aranceles a todas los productos provenientes de aquellos países que hayan manipulado a la baja sus divisas, en una clara e inequívoca referencia al yuan chino. Y ello, basándose ni más ni menos que en la histórica Tariff Act of 1930, más conocida como la Smoot-Hawley Tariff, surgida poco después del crack del 29.

Esta medida elevó los aranceles de Estados Unidos a los niveles más altos de la historia contemporánea con la excusa de proteger a los agricultores nacionales, uno de los grandes sectores “estratégicos” por entonces, pero que se fue extendiendo progresivamente a casi todos los sectores productivos del país. Su objetivo perseguía mejorar la producción interna a expensas de empobrecer al vecino. Y así fue. Tras Washington, todas las grandes potencias imitaron la misma estrategia.

Como resultado, esta política contribuyó a reducir drásticamente el comercio mundial: las importaciones procedentes de Europa cayeron desde los 1.344 millones de dólares en 1929 a tan sólo 390 millones en 1932; mientras que las exportaciones de EEUU a Europa pasaron de 2.341 millones a 784, respectivamente. ¿Resultado? El comercio mundial se hundió cerca de un 66% entre 1929 y 1934, provocando además graves tensiones políticas y diplomáticas.

La nueva estrategia de EEUU contra China supone un auténtico suicidio. La norma, pese a haber obtenido el visto bueno de Congreso, está a la espera de ser aprobada definitivamente. Por el momento, tan sólo ha sido expuesta a modo de amenaza directa para presionar a China a revaluar su moneda. La cuestión es... ¿y si Pekín no da su brazo a torcer? Algo similar sucedió con Japón en los años 80, tras los denominados acuerdos del Plaza. Desde entonces, el dólar se ha hundido un 70% respecto al yen y, curiosamente, el déficit comercial entre EEUU y Japón ha permanecido casi intacto. El problema es que China is different, sus relaciones diplomáticas son muy distintas a las niponas. Sin duda, de aplicarse esta norma, supondrá la mayor amenaza para el comercio mundial y la seguridad internacional desde la caída del mundo bipolar propio de la Guerra Fría.

Manuel Llamas

viernes, 22 de octubre de 2010

Viernes de Recomendación

Para este Viernes de Recomendación, presentamos este video de uno de los más grandes defensonres de la libertad Friedrich Hayek en su entrevista con John O´Sullivan. En esta entrevista Hayek habla del socialismo, los valores morales y política monetaria.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Jumanji empresarial


Es un hecho lamentable pero común que, a la hora del análisis económico y político, los empresarios sean las piezas del rompecabezas que tienden siempre a perderse disimuladamente, pérdida que impide la apreciación del paisaje final, ya que las piezas aquí no encajan. Los factores, los medios de intercambio y la producción son, todos ellos, elementos fríos aunque fácilmente cuantificables, mientras que otros más humanos –el impulso, la intuición y la pasión por competir del empresario– no son medibles, convirtiéndose de esta manera en víctimas del menosprecio por parte de economistas y políticos.

Claro está que sin empresarios no existiría una economía que medir y, muy posiblemente, una sociedad que observar; y que entonces el Estado no contaría con una fuente de recursos basada en impuestos para alimentar su intervención (necesaria o no) en los mercados. A la vez, sin la disposición y el impulso del empresario, el capital financiero nunca se transformaría en medios de producción y el capital intelectual nunca se trasformaría en ideas o en bienes de consumo necesarios para el bienestar.

Si todo esto es evidente para un lego, ¿por qué no lo es para los políticos, economistas y burócratas que tratan hasta lo imposible de hacer de la aventura empresarial un juego de Jumanji?. La tarea de descubrir diferenciales en preferencias, precios y conocimientos ya es suficientemente difícil e intensa como para que el empresario tenga que enfrentarse a cargas impositivas altas, impuestos al tiempo bajo la forma de interminables trámites y hasta la propia coerción del improductivo aparato estatal.

Los intereses mutuos de una sociedad solo tienden a converger cuando la especialización, la producción y el intercambio decantan la figura de un empresario dispuesto a arriesgarlo todo en su afán de competir. Por dicha razón, el propósito del Estado no consiste en anular o inhibir el impulso empresarial sino, por el contrario, en estimularlo con el fin de generar el bienestar del conjunto de la sociedad, algo que se conoce igualmente con el nombre de “bien común”.

Andrés Pozuelo

miércoles, 20 de octubre de 2010

Nueva sección: Jumanji empresarial


A partir de mañana, en ASOJOD ofreceremos una nueva sección llamada "Jumanji empresarial", donde presentaremos un análisis de los problemas para hacer negocios en Costa Rica, desde la óptica de empresarios colaboradores nuestros.

La razón del nombre es que, en nuestro país, la realidad indica que los empresarios deben tirar los dados y atenerse a lo que salga, con completa incertidumbre, gracias a la ineficiencia y la intervención estatal que tantos costos y distorsionan provocan.

Esperamos que les guste.