Me preocupa: ya son varias las veces en que oigo a personas que se dicen ser liberales pero que no parten del individualismo metodológico como marco teórico elemental. Se trata de personas que pregonan a los cuatro vientos que son liberales pero se aterran cuando uno sale en defensa del individuo y su suprema libertad para decidir sobre su vida. El otro día conversaba con unas personas sobre la legalización de drogas y ellos decían que, como padres, no estaban de acuerdo con eso, porque una muchacha de 15 años no podía decidir por sí sola. Acá caben dos cuestionamientos a esa postura, por lo menos: en primer lugar, si a los 15 años no se es lo suficientemente capaz de saber lo que se quiere ni se puede actuar responsabilizándose por sí mismo, entonces ¿cuál es la edad que es sinónimo de madurez y responsabilidad para estas personas? ¿18 años? ¿20 años? ¿30 años? ¿50 años? ¿Nunca? En segundo lugar, siguiendo su "lógica" si una persona no es capaz de saber lo que quiere o lo que es bueno para sí misma, entonces eso implica que alguien deberá escogérlo por ella; ¿quién lo escogerá? ¿El Estado? ¿Sus padres? Quienquiera que lo escoja es para estas personas el que mejor sabe lo que es bueno para los demás. He ahí el primer argumento justificador del totalitarismo y primera razón para afirmar que quienes piensan así no pueden llamarse liberales.
Pero hay más. Creer que hay alguien que sabe lo que nos conviene es una transferencia irrefutable de poder sobre nuestras vidas. El poder, desde una perspectiva weberiana, es la capacidad de "A" de para hacer que "B" haga algo que "A" quiere. Lord Acton decía que "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente". Lo que quiero dar a entender con esto es que ese Estado o esos padres a quienes se les permite decidir por alguien, querrán que el tutelado haga algo que ellos quieren. Y eso es un cheque en blanco para la imposición, evidenciado por el hecho de que, en pleno siglo XXI, haya padres que traten de vivir sueños o de resarcir frustraciones por medio de sus hijos. Esto último me lleva a la segunda razón para afirmar que esas personas no son liberales, pues no consideran que cada ser humano es fin en sí mismo, que cada quien tiene el exclusivo derecho de vivir su vida como mejor le parezca y que cada uno tiene el derecho, como categóricamente señala la Constitución de los EEUU (tomada como ejemplo histórico de una revolución liberal), de "perseguir el camino hacia su propia felicidad". La felicidad es una obtención y una posibilidad absolutamente individual: yo aprendí, y sé que todos hemos aprendido, que no podemos ser felices por medio de otros ni cumpliendo los deseos de otros.
Hay una tercera razón para no considerar a esas personas como liberales. Justificar la posibilidad de que alguien decida por nosotros una presunción de bondad demasiado arriesgada e, inclusive, irracional. ¿Qué garantiza que el Estado o los padres sean los arcángeles redentores de la humanidad? Más terrenalmente hablando, ¿qué hace que esos padres o ese Estado tengan la razón en su elección? Epistemológicamente no hay una sola argumentación que haga válida para todo momento y para todo lugar la idea de que el Estado o los padres siempre harán lo mejor para sus hijos. La realidad evidencia que eso es un evento contingente: puede que haya padres maravillosos que le den sólo cosas buenas a sus hijos, pero también hay padres drogadictos, violadores, alchólicos, agresores, etc.
Si no le damos al individuo la capacidad de elegir por sí mismo y hacerse resposable de las consecuencias de sus actos, entonces no hay liberalismo. No se puede ser, como algunos pretenden, liberal en lo económico pero conservador en lo político o en lo moral. O se es o no se es liberal. Yo personalmente estoy cansado de ver a gente que es "medio algo" y que pretenden venir a criticar posturas ideológicas cuando ni siquiera tienen una clara y coherente. El individuo, no la familia ni la sociedad, es la base de la sociedad y el elemento indivisible del cual se debe partir metodológicamente y al cuál deben ir dirigido todos los beneficios. Ese individuo, egoista para algunos, es el que ha movido a la sociedad. Smith recalcaba que "no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés". Ello quiere decir que la sociedad no trasciende cualitativa ni cuantitativamente al individuo, que él es motor de aquella y está por encima de ella moral, metodológica y epistemológicamente hablando porque como señalaba Ayn Rand "cuando el bien comun de una sociedad es considerado como algo aparte y superior al bien individual de sus miembros, quiere decir que el bien de algunos hombres tiene prioridad sobre el bien de otros hombres".
Alejandro Barrantes Requeno
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