Hoy sale en las noticias que el Rey Abdalá de Arabia Saudí indultó a una mujer víctima de violación de ser condenada a seis meses de cárcel y 200 latigazos. Fue la única decisión razonable que podía tomar luego de que ella fuera condenada por estar con un hombre (presuntamente su exnovio) cuando varios sujetos la secuestraron y la violaron. Precisamente esa condena, en virtud de la ley islámica, es el acto más irracional que se pueda cometer: además de ser víctima de una violación, todavía dicha mujer es condenada a la cárcel y a los latigazos, como si ella fuera la culpable de tal violación.
En ASOJOD no entendemos tal idiotez. ¿En qué mundo una persona víctima de una ofensa es culpable y condenada a recibir castigo por una tontería como estar con un hombre que no era pariente o cónyuge suyo? Más de una persona dirá al respecto: "no puede juzgarse la cultura islámica desde la perspectiva occidental porque para ellos eso es válido y razonable, toda vez que siguen los mandatos del Corán". En otras palabras, más de uno apelará al relativismo cultural, noción por la que todo es válido según el contexto. Pues bien, ese argumento, si merece llamarse así, es de fácil refutación. El relativismo cultural es la típica exigencia del derecho a la sin-razón, es decir, la pretensión de validar acciones y conductas que no responden al uso de la facultad mental, sino sencillamente a tradiciones, mitos, creencias, opiniones, etc. Aunque ustedes no lo crean, amigos lectores, todavía hay gente que reclama el derecho a actuar de modo muy alejado de la razón. Lo que están pidiendo es un cheque en blanco para validar todo comportamiento, amparándose en tradiciones o acciones practicadas por mucha gente.
Por eso, a veces escuchamos a alguien decir que lo que se hace en un país está bien porque así es su cultura y porque, seguramente, así lo han hecho sus coterráneos por generaciones y generaciones. Pues bien, esa persona está apelando a la falacia ad antiquitatem, según la cual algo es bueno o correcto tan sólo porque siempre ha sido así. Otras veces, escuchamos a alguien decir que una práctica es correcta pues es realizada por mucha gente y "si todas las vacas comen pasto no pueden estar equivocadas". Allí, hace uso de la falacia ad numerum.
Como vemos, el derecho a la sin-razón va de la mano, casi siempre, con falacias, mentiras, evasiones de la realidad, etc. Pretender que existe un derecho a la sin-razón es como pretender que existe un derecho constitucional a la fuga de la escena del crimen. Nada más irracional. Si dicen que es válido algo que se ha hecho por cientos de años, y por eso hay que aplaudir como focas la decisión soberana de la cultura islámica (como contraposición al vilipendiado Occidente que tanto atacan los irracionales de toda parte del mundo), entonces hay que decir que es válido el asesinato porque desde sus orígenes los seres humanos se han matado entre sí. Si se afirma que algo es válido porque mucha gente lo hace, entonces también debería aplaudirse el asesinato. Pero estas son inconsistencias que las personas que exigen el derecho a la sin-razón no ven o no quieren ver. Para ellos todo es válido según el momento, el lugar y el sujeto que ejecute la acción.
La gente que reclama el derecho a la sin-razón pide que sus actos no sean juzgados de ninguna forma. Piden la opción de comportarse como seres irracionales y curiosamente, caen en terribles incoherencias. Una de ellas, en virtud de la noticia que da lugar a este artículo es la de validar la ley islámica y el tema del machismo. Gran cantidad de gente lanza diatribas contra el machismo y la sociedad patriarcal, pero al mismo tiempo, legitima la soberanía cultural del Islam para tratar a las mujeres como objetos de menor importancia que un camello. Porque si lo vemos claramente, así es como las tratan. ¿Qué pensarán los islámicos en ese sentido? No lo sabemos. ¿Qué pensarán los defensores occidentales de estas prácticas? Ahí si nos arriesgamos a especular: que todo el mundo tiene derecho a ser tan irracional como pueda. Si le da la gana ladrar como perro o graznar como pato en una conferencia, puede hacerlo. Para ellos ese es el significado de la libertad
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