
Aplaudo la preocupación del editorial de La Nación del 22 de noviembre , acerca del cambio climático, pero no comparto que estemos “al borde de la catástrofe” y estimo que “la acción global para revertir los riesgos detectados” traerá costos a la humanidad sin obtener beneficios a cambio.
Existe consenso de que estamos en una etapa de calentamiento global, pero no existe consenso de que, si la acción humana se limitase, el cambio climático se revertiría. Calificados científicos como Richard Lindzen, de MIT, Fred Singer, de Virginia, John Christy, de Alabama y miembro del PICC, y William Gray, de la Universidad Estatal de Colorado, comparten la expresión del profesor Singer: “el calentamiento global existe … cada 1.500 años.” Los costos de aplicar medidas correctivas afectan más que todo a los más pobres. Hoy somos testigos de cómo los mandatos para usar etanol han causado que el precio del maíz se duplique, aumentando los precios de gran cantidad de alimentos, como las tortillas, la leche y el pollo. Estos son costos reales impuestos a la humanidad, no especulaciones teóricas como sí son las proyecciones de catástrofes.
Sin mediación humana. La evidencia histórica, tan reciente como en la época de Cristo y, de nuevo hace 1.000 años, es que ha habido periodos de calentamiento global claramente en ausencia de la acción humana, intercalados con épocas de heladas. Hace 10.000, años gran parte de la Florida estaba bajo agua. Se estima que el 95% del calentamiento global actual es por causas naturales y un 5%, por acción humana. Pareciera que la actividad solar tiene influencia en los cambios climáticos actuales, por lo que el fenómeno debería llamarse calentamiento planetario, pues Marte también se está calentando. La acción solar provoca un calentamiento que causa que las aguas suelten más dióxido de carbono a la atmósfera. La causa es el aumento de la temperatura y el efecto es el aumento de CO2, contrario de lo comúnmente entendido. Por otra parte los ambientalistas señalan la “evidencia” de la desaparición de los glaciares. Disminuciones y aumentos en las capas de hielo son fenómenos debido a ciclos naturales. Por ejemplo. en Groelandia se cultivó hace 1.000 años. El glaciar del Monte Kilimanjaro no se reduce por calentamiento global, sino por efecto de radiación. La temperatura ambiental alrededor del glaciar es inferior a cero grados, así que el hielo no se descongela por conducción de calor del ambiente a su alrededor, sino por radiación al espacio.
Soluciones efectivas. La tendencia de algunas personas es hacer el bien a como ellos lo ven, imponiendo costos o mandatos a otros. Así ejercen control. Los burócratas de Naciones Unidas son un ejemplo de esa manifestación. Mientras más regulaciones planetarias, mayor poder para ellos. Meten miedo para luego ofrecer una solución. Si quieren hacer el bien, existen otras actividades más productivas que pueden emprender, por ejemplo el control del paludismo. Se estima que 1 millón de niños mueren anualmente en África, todo porque no se permite el uso del DDT que tanto bien hizo en erradicar el paludismo en sociedades más avanzadas como EE. UU. El Consenso de Copenhague de Bjorn Lomborg hizo un análisis costo beneficio de proyectos para solucionar “catástrofes potenciales,” y concluyó que gastar en micronutrientes para niños, prevención de sida, y purificación de agua trae beneficios del orden de 50 a 200 veces más que tratar de marginalmente detener el calentamiento global.
Las proyecciones de catástrofe que se hacen hoy con modelos climáticos que no pueden predecir el clima ni en las próximas 24 horas son similares a las que yo hacía cuando tenía 12 años: ¡iba a crecer a 3 metros y a pesar 250 kilos! Lo único cierto del clima son los cambios: existen ciclos de calor y ciclos de heladas. No hagamos sufrir a la humanidad cayendo ingenuamente y complaciendo a los ávidos de poder.
Por Hermógenes Moreno
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