viernes, 14 de septiembre de 2007

¿Lotería ilegal?


Quizá habrán visto la publicidad que está a un lado de las paradas de bus que se refieren a la lotería ilegal. Son unas imágenes donde una persona con cabeza de cerdo, cocodrilo o buitre tiene en sus manos muchos billetes y escrita sobre él hay una frase que dice: "compre lotería ilegal y ayúdeme". Abajo de esa frase hay otra que dice: "o compre lotería de la Junta de Protección Social de San José y ayude a adultos mayores, niños y a usted". En ASOJOD denunciamos la moralización y santurronería que tratan de imponer los señores de la Junta de Protección Social de San José (JPSJ) con este mensaje, que no es más que un reflejo del abismo moral que hay en Costa Rica: reprochemos el lucro, pongámoslo como algo perverso y malvado y glorifiquemos la solidaridad. Insultemos al que sólo quiere ganar dinero, rebajémoslo al nivel de un animal despreciable y santifiquemos a los niños y ancianos que se benefician con el aporte de gente generosa.

De este modo se garantizan dos cosas que en ASOJOD no vamos a tolerar: 1) que argumentando razones morales (conservadoras e irracionales), la JPSJ esté tratando de sacar del camino a la competencia para dejarse el monopolio de la venta de lotería; 2) se perpetúa el sentimiento moral donde la lástima y la compasión se convierten en el mecanismo por excelencia de asignación de recursos. En ese sentido, vemos con tristeza (y asco) que se nos impele a darle nuestro dinero no al que mejores utilidades nos ofrezca (en este caso mayores probabilidades de ganar), sino al que más lágrimas logre sacarnos. Es así como las políticas de distribución de la riqueza en nuestro país están permeadas de tintes lacrimógenos hasta el punto en que no puede faltar la cuña típica: niños, ancianos, discapacitados, etc.

Y lo peor de todo es creer que el "perverso" empresario que vende lotería ilegal es el malo y la JPSJ tiene el monopolio, tanto de la lotería como de la bondad, en cuanto se le considera a ella como una sacra institución que traslada todos los fondos que obtiene con las ventas a las personas modelo de la estrategia sentimental. Lo que esta gente que se traga el cuento de la santa solidaridad no quiere o puede entender es que la generosa JPSJ, como toda organización burocrática, gasta la mayor parte de los fondos en autosatisfacerse, de modo que de lo que usted gasta en lotería, apenas un pequeño porcentaje va a parar a donde se suponía (eso si no hay desvíos de fondos, que en este país no sería nada raro) mientras el resto se va en gastos administrativos, operativos y salarios. Y aunado a esto se encuentra el hecho que nuestro querido Estado benefactor es tan santo que dedica a la Fuerza Pública a perseguir a los vendedores de lotería "ilegal", los cuales no han cometido ningún delito pero se les caza tan sólo por hacer transacciones con personas que, voluntariamente, deciden comprar un numerito.

Un ejemplo más de que el nefasto código moral hegemónico en Costa Rica implica la adoración de lo estatal y público y la satanización de lo privado. Por eso estamos como estamos.

El TLC y el agua


Uno de los aspectos que ha despertado mayores inquietudes en los costarricenses tiene que ver con el tratamiento que el Tratado de Libre Comercio (TLC) hace del agua. Se ha indicado que el TLC permitiría la privatización del recurso hídrico e imposibilitaría que el Estado tome acciones que garanticen el suministro de agua, debido a que, según los
detractores del acuerdo, el líquido se convertiría en una mercancía sujeta a las reglas del mercado. Aunque la preocupación por un bien de tanta importancia para la vida resulta entendible, las afirmaciones anteriores carecen de fundamento.

En primer lugar, el tratado no modifica el régimen legal del agua ni la institucionalidad existente para la gestión del recurso hídrico. Tampoco el TLC impide que el país (por medio de los ministerios de Ambiente, Salud, Acueductos y Alcantarillados y otras instituciones,) implemente mecanismos para proteger el agua. Costa Rica podrá hacer leyes más estrictas para el manejo del agua y para evitar la contaminación. Por ejemplo, se puede aprobar la Ley de Recurso Hídrico que se discute en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa.

El agua seguirá siendo de dominio público, ya que el TLC no contiene norma alguna que indique lo contrario. Por ello es falso lo que se ha dicho que de que se llevarán el agua o el servicio se privatizará, ya que lo que predominará serán leyes ticas vigentes como la Ley de Aguas y la Ley Orgánica del Ambiente.

EL TLC dice en su capítulo 17 que los países deben esforzarse por mejorar su legislación ambiental, lo cual podría conllevar impulsar regulaciones más estrictas sobre la contaminación y el aprovechamiento del recurso hídrico. La aplicación decidida de la legislación nacional que rige la materia ambiental, tal y como lo exige el TLC garantizaría que cualquier concesión de aguas deba ajustarse a los parámetros ambientales existentes, entre ellos contar con el permiso ambiental (viabilidad) de la SETENA.

El agua siempre ha sido objeto de aprovechamiento sea para uso doméstico o para actividades productivas, para lo cual se ha establecido un sistema de permisos (concesiones).

La legislación actual en materia de conservación y uso del agua, aunque debe ser mejorada, permite asegurar un uso racional del preciado líquido.

En resumen, el TLC no impide que el país haga nuevas leyes ambientales para hacer más rigurosas las concesiones de aguas. El velar por el agua es una obligación de todos los costarricenses. En estos momentos está en estudio la ley del recurso hídrico, donde se
estipulan mayores controles para prevenir la contaminación y el mal uso del agua.

Nada en el TLC disminuye las protecciones ambientales que Costa Rica tiene, así como tampoco se limita la potestad y control del Estado sobre el agua o sobre las condiciones para su uso.

Jorge Cabrera Medaglia, tomado del periódico La Extra

jueves, 13 de septiembre de 2007

La fuerza de las palabras: desigualdad vrs diferencias


Recién observé un video del Liberty Fund llamado, "A Conversation with Lord Peter Thomas Bauer", en el cuál Bauer hace un llamado a la importancia de las palabras y su significado. Cuando John Blundell -quién lo entrevista- le pregunta cómo responde a aquellos que aseguran que las ideas del mercado crean desigualdades, el interviene diciendo que prefiere referirse al término de diferencias.

Indica que la palabra -diferencias- es un término neutral que nos dirige hacia la aceptación de que todo ser humano, en ámbitos no solo económicos, inevitablemente es diferente uno del otro. Por ejemplo, algunos tienen mayores aptitudes y habilidades en deportes o música que otros. Comúnmente, estas diferencias son aceptadas entre seres humanos y no buscamos igualar nuestras aptitudes o habilidades en este sentido. Por otro lado, -desigualdad- es un término cargado de valoraciones, asociado inevitablemente con la condición humana de igualdad o la búsqueda de igualdad donde se asume que en la sociedad hay grupos o categorías fácilmente determinables donde unos llamados ricos son ricos porque le han quitado dinero a los pobres. Desigualdad se convierte entonces en un término simplista que separa a los seres humanos en términos socio-económicos.

Buscando ambos términos en Wikipedia, se puede demostrar el punto. -Desigualdad- nos dirige hacia una descripción de diferencias en derechos y obligaciones, ricos vrs. pobres, discriminación positiva y negativa, el rol de un Estado incapaz de brindar o garantizar condiciones de igualdad. En cambio, la búsqueda del término -diferencias- nos dirige a los factores que intrínsicamente separan a los hombres de las mujeres, en términos sexuales, hormonales, genéticos.

¿O es que queremos como sociedad igualar las diferencias entre hombres y mujeres?

Alejandro Beeche Van der Laat

Soy un liberal


Tal vez algunos se pregunten de dónde nace mi necesidad de dejar bien claro que me considero un liberal, y con gran orgullo. Esto se debe a que, en nuestro país, los enemigos de la libertad se confabulan de manera sistemática para arrastrar a la gente a sus trincheras, sea por vía de la manipulación o por medio de un muy hábil camuflaje de colores, llámense socialdemócratas, estatistas solidarios o demócratas cristianos. Ante dichos esfuerzos, se torna necesario (tal como hacen los practicantes cristianos que renuevan y refuerzan las creencias y la fe en un Dios omnipotente) que uno, como liberal, esté continuamente anunciando y predicando las virtudes de la filosofía liberal humanista, además de crear un escudo protector alrededor de su persona para repeler las estrategias oscuras de aquellos que atentan contra la libertad individual y el libre pensamiento.

Para mí, ser liberal significa mucho más que enarbolar una ideología política. Implica, ante todo, adherir a una filosofía de vida fundada en la convicción de que los seres humanos poseemos un sentido innato del libre albedrío, y que el hecho de que, en la actualidad, la mayoría de los pueblos se hallan sometidos a estructuras socioeconómicas donde unos hombres roban libertades a otros, se debe a variados accidentes históricos y a la acción de líderes despistados y a menudo inescrupulosos que aprovechan ciertos momentos de vulnerabilidad civil para promulgar leyes arbitrarias, sembrando miedos irreales sobre el libre pensamiento de los individuos. Ser liberal, en efecto, consiste en rendir culto a este afán de pensar libremente acerca de cualquier tema, aunque tal pensamiento nos conduzca a ir en contra del orden establecido por una sociedad esclava del miedo, algo que alimenta día con día mi propio metabolismo liberal.

Ser liberal no significa de ninguna manera ser ilegal. De hecho, un Estado basado en leyes con proclamas generales, que respete las raíces hereditarias y locales de los individuos y permita a estos moldear y, a la vez, amoldarse de una manera natural a las ordenanzas y regulaciones por ellos mismos establecidas, debe ser siempre un ideal de todo liberal responsable. Pero tal Estado de derecho no debe inhibir, en ningún momento, la iniciativa y necesidad de creación del individuo mediante reglamentos y
trámites que favorezcan el egocentrismo o enriquecimiento de unos pocos profesionales o burócratas oportunistas, a costa de los méritos positivos de los agentes productivos de la sociedad. En estos incómodos casos resulta inevitable y hasta legítimo, por parte de la sociedad civil, apearse del procedimiento establecido por reglamento, siempre y
cuando se proceda de acuerdo con las leyes vigentes y la viabilidad ética, técnica y científica de la actividad o proyecto.

El hombre puede muy poco por sí solo. Únicamente en sociedad, al lado de otros, y puede mucho. Por ello son necesarias las reglas de convivencia, asentadas en el principio de que la libertad de un ser humano termina donde comienza la libertad de los demás. Pero, por ningún motivo, esta necesidad de una organización colectiva debe nublar el hecho de que la individualidad —en todo hombre— es mucho más importante que la nacionalidad o cualquier otro atributo y ha de ser tomada en cuenta a la hora de promulgar leyes, reglamentos y ordenanzas publicas.

Andrés Pozuelo, tomado del periódico La Prensa Libre

Se va, se va, se fue...


La pura verdad es que no era de los mismos. Simplemente usó la estructura para llegar.

Aparentemente la fracción pierde un integrante, pero la verdad es que el equipo gana.

Es mejor para un equipo de fútbol jugar solo con diez en lugar de tener un jugador que entrega el balón al contrario, retrasa las jugadas, no pasa el balón a los compañeros de equipo y no tiene la menor idea acerca de dónde es que hay que meter goles. Como dice el refrán: ¡mejor solo que mal acompañado!

Por eso el incidente resultó la crónica de una renuncia anunciada. Era totalmente previsible y anticipable.

Ya todos sabíamos que se iría. Lo que no sabíamos era cuándo… Pero llegó el día.

Era inevitable. No tenía nada que hacer en el grupo. Lo que dijo cuando se fue también era previsible: Que no había liderazgo, que sus compañeros no la trataban bien y que la anterior fracción hizo mal papel. Sabíamos lo que diría.

Si su principal asesor era del PLN y su asesor a la sombra del PUSC, su desempeño no iba en favor de quienes la pusieron allí. Los intereses eran otros, los principios no eran compartidos.

Por tal razón, hay que reconocer que hay momentos en los cuales no vale la pena ni el esfuerzo tratar de retener a alquien. ¿Para qué? ¿Para seguir en los mismos dramas y complicaciones? ¿Para continuar con los mismos problemas?

El PLN es experto en sonsacar la gente de otros. Recuerdo el caso de Chus Fernández, diputado con el esfuerzo de la DC, entregado a los brazos del PLN. Usaron el 4-3 y otras cosas para quedarse con la gente de la Unificación. Así aprobaron la Ley Vesco y otras linduras.

El PNI perdió a su regidor Gutiérrez por acción del PLN. En el período pasado podemos mencionar multiples ejemplos de traiciones y seducción de diputados por parte del PLN.

Por tal motivo, no es de extrañar que el presidente perdiera la compostura y leyera él mismo la carta de renuncia. ¡Puro abuso de la presidencia! Quien sabe como justificará tal desaguisado, pero se lo debía a quien anuló votos para ponerlo ahí.

Sin embargo, el PLN se quedó con el rabo de la ternera en la mano, ¡lo haló demasiado! Ahora ¿para qué le sirve?

Ya no se enterará de lo que hacen sus compañeros, ya no llevará recaditos ni amenazas, ya no hará críticas desde adentro.

Querían el monito, pero se quedaron con la cadena. ¿Qué ganan con ella?

Es la segunda que se va. Pero igual que la vez primera, los principios no se negociaron, quedaron incólumes.

No es nada nuevo en la historia humana. Ni Nuestro Señor logró librarse de tales besos.

Federico Malavassi, tomado del periódico La Prensa Libre

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El memorandum


No hay justificación. El tono del memorándum es inaceptable. Eso es todo lo que puedo decir sobre esto. Se me ocurren muchas cosas en defensa de Kevin Casas a quien conozco personalmente, pero en este momento no tiene sentido porque por supuesto hay gente interesada en utilizar políticamente el tema y no atenderán razones de ningún tipo.

Sin embargo no deja de llamarme la atención la hipocresía de algunas personas que se rasgan las vestiduras en público pero que en privado son capaces de afirmar cosas que harían ver a Casas y Sánchez como timoratos niñitos bien. La única diferencia entre Casas y Sánchez y algunos que los defenestran públicamente con un claro interés político es que los primeros fueron puestos en evidencia por un escrito, mientras que los otros AUN no han sido descubiertos.

Entiendo que este no es el momento, pero tal vez algún día podremos hablar con mesura de lo peligroso que es aceptar discutir documentos que se hacen públicos mediante actos ilegales, cómo es que el TSE considera un correo electrónico un documento público y el papel de los medios de comunicación en la diseminación de material adquirido ilegalmente. No es el momento. Pero hay que hacerlo.

Por Roberto Gallardo

TLC y UCR


Como miembro de la comunidad de la Universidad de Costa Rica (UCR), en mi carácter de docente, lamento profundamente que nuestra alma máter haya perdido una excelente oportunidad de desempeñar el papel que nuestra patria le hubiera agradecido asumir, en todo lo relativo al Tratado de Libre Comercio (TLC) y su consecuencia obligada, el referendo.

El TLC es desconocido hasta la fecha, en muchos de sus alcances, para la gran mayoría de los que votaremos el 7 de octubre próximo, a favor o en contra. Por su extrema complejidad y por lo especializado de los diferentes temas que abarca, requería una cuidadosa disección en todas sus partes, por medio de un análisis imparcial de una serie de expertos, para poder llegar a ser comprendido en detalle por cualquier lego en la materia, sin necesidad de haber recibido una información distorsionada y satanizada, principalmente sobre las cosas más sensibles ahí contenidas, como lastimosamente considero que ha ocurrido.

¿Por qué nos falló? ¿Quién si no la Universidad de Costa Rica reúne en su seno las mentes más preclaras y calificadas para haber podido realizar esta hermosa tarea? En esta universidad me enseñaron y así lo he hecho durante mi carrera, por principio, a mostrar en todos sus detalles lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo inconveniente, la parte saludable y la parte enferma y, como producto del análisis, poder determinar qué es lo que más conviene, para así poder ofrecerlo a quien lo necesite.

¿Por qué nos falló la Universidad a este respecto? ¿Acaso no era esta una parte de la acción social, uno de los tres componentes mayores a los que está obligada esta institución pública para con el país, además de la docencia y la investigación? Imposible pedirle neutralidad a una institución cuyo quehacer diario debería ser el pensamiento que genere opinión, pero en este asunto del TLC sí le reclamo el no haber investigado y analizado a fondo todos y cada uno de los componentes del documento para haber podido enseñarle al pueblo, de una manera objetiva, transparente e imparcial, las ventajas y las desventajas del Tratado para que el elector pudiera formarse una opinión madura en el momento de emitir su voto. ¿No es la UCR una institución que se financia con fondos públicos?

Pero no; con gran decepción vimos cómo, desde el principio, altas autoridades, docentes y estudiantes, las diferentes dependencias universitarias y sus medios de comunicación tomaron partido, haciendo a un lado el esperado análisis reposado e imparcial que tanta falta le hizo al país. Se ha comportado como un ente político, sin serlo. Ni la libertad de expresión, ni la libertad de cátedra, ni la autonomía universitaria que se han blandido como justificantes a esa postura, me dejan convencido de que la actitud que asumió la Universidad era precisamente lo que más convenía a Costa Rica.

Cayó en la trampa Ciertos grupos de presión, acostumbrados a tratar de desestabilizar y especialistas en no reconocer a nuestras instituciones democráticas, a su conveniencia, hicieron desde el principio del proceso lo que es ya un hábito en ellos: parcializarse y radicalizarse hacia el bando que más les conviene, en forma no razonada. De ellos no es de extrañar, ya todos lo sabemos. Empero, la UCR, me parece, cayó en la trampa y, quizás sin advertirlo –¿gente de tan alto nivel intelectual?–, se fue a cerrar filas con esos grupos, sin reparar en el riesgo que estaba corriendo, de llegar a ser partícipes de los extremismos de aquellos agitadores, con todas sus eventuales y peligrosas consecuencias. Que me perdonen los compañeros universitarios que se han mantenido al margen y no forman parte de estas consideraciones.

El prestigio, la credibilidad y el respeto de los seres humanos en particular y de las instituciones en general, se forjan al rojo vivo con actos ejemplares que redunden en beneficio de la sociedad. Por eso digo que la Universidad de Costa Rica dejó escapar esta valiosa oportunidad.

Rodrigo Cedeño Gómez, tomado del periódico La Nación

lunes, 10 de septiembre de 2007

En Vela


Mi columna del viernes pasado versó sobre lo que considero la cuestión de fondo del tristemente famoso memorando de Kevin Casas, segundo vicepresidente, y Fernando Sánchez, diputado del PLN: la privacidad, la relación entre el fin y los medios, y el uso de los medios tecnológicos para agredir verbalmente, difamar y amenazar. Los que sabemos del alcance de estas armas sabemos lo que decimos.

Las respuestas han sido de todo linaje y pelambre: muchas sólidamente argumentadas, a favor o en contra (agradezco, sobre todo, las críticas pues, si los elogios estimulan, aquellas hacen reflexionar). La mayoría ha consistido en un des-ahogo verbal explosivo, lo que me ha permitido documentar la magnitud de los problemas psicológicos en ciertos grupos. De estos especímenes deberán de provenir los agresores o agresoras domésticos contra cónyuges e hijos. No podían faltar tampoco los anónimos, a juzgar por sus amenazas: ¡cuídese cuando maneja!, ¡algún día la pagará!, ¡vaya escogiendo el lugar de la vela!, ¡el infierno espera a hombres como usted! ¡Usted es el peor idiota que he conocido! ¡Además de viejo, tonto! En fin, mi columna del viernes quedó probada con creces: estamos expuestos. En mi caso, me alegro. Prefiero que se deshoguen contra mí y no contra su familia. (Como ven, he leído a René Girard).

¿Cuál fue, según estos, el pecado? Que el viernes no me lancé contra los autores del memorando, muestra inequívoca, según los mensajeros, de mi incoherencia y complicidad. En el fondo, un elogio irracional, pues creen que un columnista debe juzgar y condenar de inmediato, y una desbordante temeridad, pues presumen que comulgo con un texto que, de inmediato, fue repudiado por todos y cuya elaboración lamentan sus autores.

¿Hicieron mal los autores? Sin duda. Doble falta: conocedores en grado sumo de las asechanzas del poder político, no midieron su extensión, sinuosidad y peligrosidad, para los funcionarios y la sociedad, aun en la presentación de propuestas cuya mayoría son torpes e inaplicables, y, peor aún, si lo fueran. El escándalo ha sido beneficioso para todos. Para los autores, primeramente; para los dirigentes del SÍ, a fin de que actúen siempre con transparencia, y para ciertos dirigentes del NO para que no acusen a los otros de lo que han sido maestros indiscutibles: la estrategia del miedo y los ataques contra la institucionalidad democrática.

Para todos, tirios y troyanos, novicios y profesionales, la restauración de la discusión crítica y la urgencia de salvar y fortalecer nuestro sistema democrático y político, en este barco común, en un mundo proceloso.

Por Julio Rodríguez
Tomado de la Nación

A fondo


Un lector afín al No al TLC me escribe y pide que opine sobre el memorando de Kevin Casas. Lo voy a hacer públicamente: Para elevar una idea o una práctica al punto de que la demás gente la siga, lo más normal es exponer el valor, pero a la vez, el disvalor.

Veamos: para incentivar la lucha contra el dengue, hay que despertar el miedo a la enfermedad; para incentivar el uso del cinturón de seguridad, hay que crear el miedo a las lesiones que provoca un accidente; para compeler a una sociedad a una conducta correcta, hay que despertar el miedo a la cárcel; para pedir a los conductores que no manejen borrachos, han mostrado escenas para provocar el miedo a la muerte. La estrategia es tan infantil que de niños nuestros padres nos obligan a comer metiéndonos el miedo a que si no, “en la noche nos come el Coco”.

Los opositores al Tratado de Libre Comercio han utilizado esta táctica profusamente: intentan que tengamos miedo a perder el agua, miedo a perder la soberanía, miedo a que nos quiten la Isla del Coco, miedo a que las medicinas se vuelvan más caras, miedo a…, miedo a…

Si el vicepresidente Casas y el diputado Sánchez sugirieron la misma estrategia, su pecado fue haber dejado por escrito lo que todo el mundo practica. Falta de tacto, falta de prudencia o exceso de confianza de que estos documentos no fueran a llegar a otras manos. Ingenuidad, diría yo, pues en Costa Rica todo se cuenta. Es una característica.

Y pusieron una palabra ideal para satanizarla: “miedo”. Jugar con el miedo. Los cigarros y las bebidas alcohólicas, en su publicidad, provocan subliminal o directamente, el miedo a la soledad. Cuando los anuncios de ropa o de vehículos sugieren al público que “se distinga”, le están despertando el miedo a pasar inadvertido por la vida.

Por eso, vuelvo a decirlo: hay política barata en esta campaña del TLC. De un lado y del otro. Cuando se presenta este memorando como algo infernal, se está creando una imagen falsa. Y eso es engañar, lo que, casi a gritos, reclamó Mario Devandas que hacen los del Sí, en el último debate por Canal 13.

El insulto sí es hijo directo del miedo. Y de eso oímos mucho.

José A. Cabezas, tomado del periódico La Prensa Libre

Reflexiones sobre un memorando


Desde hace unos días, la opinión pública ha conocido un texto que lleva nuestros nombres, con comentarios sobre la campaña del referéndum. Como el asunto ha generado algunas reacciones, que van desde la crítica mesurada hasta la histeria interesada, es necesario que los autores aportemos elementos que sitúen este incidente en su justa dimensión.

¿Cómo se hace público un correo privado? El texto fue escrito el pasado 29 de julio y enviado por correo electrónico a las direcciones personales de don Óscar Arias y don Rodrigo Arias. El encabezado de la nota especifica sus destinatarios y no contiene ninguna indicación que sugiera que está dirigida a una circulación más amplia.

Casi un mes después, para sorpresa nuestra, el texto aparece en poder de un periodista. Caemos en cuenta entonces de que la nota ha sidosustraída del correo electrónico, la computadora o el escritorio de alguno de los destinatarios, y que nuestras comunicaciones privadas y las del Presidente están siendo intervenidas, obviamente sin autorización.

Cualquiera que haya sufrido un robo conoce la intensa sensación de vulnerabilidad que deja la experiencia, sobre todo cuando se trata de la sustracción de lo que se envía desde la esfera de la intimidad. Todos tenemos un derecho fundamental, tutelado por el artículo 24 de la Constitución, a que lo que se expresa privadamente permanezca en ese ámbito. Ese derecho es el primero que violan las dictaduras, porque en una democracia el ámbito de la intimidad supone una barrera casi infranqueable para el Estado.

Ese derecho se traduce en una serie de normas que sancionan su vulneración. Existen, así, los artículos 196 bis y 202 del Código Penal, que castigan con prisión la violación de comunicaciones electrónicas y la propalación no autorizada de correspondencia privada. Nada de esto cambia por el hecho de tratarse de funcionarios públicos, como lo ha indicado la Sala Constitucional (Voto de las 15:59 del 1/11/2005).

Decimos lo anterior porque importa dejar claro un punto esencial: en este caso, la publicación de la nota es fruto de la violación de un derecho fundamental y de la comisión de varios delitos. Nada de esto busca minimizar la molestia que el texto haya podido causar, pero sí señalar que, al utilizarlo políticamente, se está sacando provecho de un hechoilícito del que hemos sido objeto. Esto es una alerta sobre lo que puede estar sucediendo con la correspondencia privada de muchos costarricenses y sobre los extremos a que alguna gente está dispuesta a llegar para imponer sus opiniones políticas.

¿Cuál es el contenido? El correo sustraído contiene sugerencias sobre acciones a ejecutar en la campaña a favor del TLC. Incluye ideas –unas buenas, otras malas–, escritas al calor de los hechos suscitados en el debate de uno de los suscritos con el rector Eugenio Trejos, el día 27 de julio, cuando un grupo, instigado por él, estuvo a punto de golpearnos. Como tal, son solo ideas en un borrador, como las muchas que, cada día, recibe el Presidente. Esas ideas fueron enviadas a don Óscar y don Rodrigo para que ellos transmitieran lo que consideraran adecuado a los responsables de la campaña del SÍ. Es obvio que el correo sustraído no constituye una directriz oficial o una descripción de acciones efectivamente tomadas por la campaña. De hecho, como es claro, en muchos sentidos el curso de la campaña y las acciones del Gobierno han marchado en dirección opuesta a algunas ideas contenidas en el correo.

En el ámbito de la intimidad, un intercambio de correos electrónicos no es más que unaconversación virtual en la que, con frecuencia, sobre todo cuando estamos exaltados, hacemos afirmaciones atrevidas y hasta ofensivas, al igual que en una conversación en el hogar. ¿Quién de todos nosotros, en sus conversaciones privadas o sus correos, no ha dicho algo capaz de sonrojar o incomodar a otras personas? Quien no lo haya hecho, que lance la primera piedra.

Somos conscientes de que, como funcionarios públicos, pesan especiales obligaciones sobre nosotros, pero no la de dejar de comportarnos como seres humanos –con errores, defectos y aciertos– en el ámbito de nuestra intimidad. ¿Consideramos hoy un acierto el contenido del correo sustraído? En algunos aspectos sí, en otros, evidentemente no. ¿Lo escribiríamos igual hoy? Obviamente no. ¿Preferiríamos no haberlo escrito? Naturalmente. Pero ninguno de nosotros debe jamás renunciar a su derecho a decir o escribir sus ideas en el ámbito de la privacidad, aunque sea equivocado lo que diga o escriba, y luego lo revise o lo deseche. Quienes pretendan lo contrario intentan volverse jueces de la intimidad de todos los ciudadanos.

Aprendizaje y disculpa. Para todos los costarricenses, el referéndum ha implicado un brusco aprendizaje. Quienes estamos directamente involucrados en la campaña, en ambos lados, hemos visto cómo el proceso puede sacar, en ocasiones, lo mejor y lo peor de cada uno. Para nosotros, este incidente ha sido motivo de profunda reflexión. La gran dificultad de la vida –decía Ernesto Sabato– es que se escribe en borrador. No podemos cambiar los tachones del pasado, pero sí mejorar la caligrafía del futuro.

Nadie lamenta lo sucedido tanto como nosotros y no será la vanidad herida un obstáculo para ofrecer, con este artículo, nuestras más sinceras disculpas a quienes se puedan haber sentido agraviados por el contenido del correo. Es hora de extender la mano al adversario –aun al que nos ha juzgado con más dureza–, con humildad, con respeto y con plena conciencia de que solo entre todos habremos de sacar adelante a Costa Rica.

Kevin Casas y Fernando Sánchez, tomado del periódico La Nación

La élite del NO


Las élites se caracterizan porque asumen posiciones a partir de conjeturas que no necesariamente se cotejan con la realidad concreta y cotidiana del grueso de la población. Están encapsuladas en ambientes académicamente “puros”, donde están dispuestas a aceptar la consigna sectaria como un argumento si aquella coincide con lo que plantean, intoxicadas de teorías que no siempre comprenden con claridad y reciclando los mismos argumentos en grupos cerrados que se orientan por la máxima “si la realidad no se ajusta a nuestra visión, peor para la realidad”. Y el problema no es que los miembros de las élites asuman ciertas posiciones, sino que consideren inválidas, banales o éticamente cuestionables las razones que esgrimen quienes no piensan igual, que es precisamente un rasgo característico del pensamiento elitista.

En el “debate” sobre el TLC que el país ha venido sufriendo en los últimos 3 años, ha sido práctica común de quienes se oponen al tratado deslegitimar las razones de quienes se manifiestan a favor: quienes apoyan el tratado lo hacen por miedo, por oscuros intereses comerciales o por ignorancia, nunca por razones válidas. Hay una gran arrogancia en creer que lo que uno piensa tiene un valor superior. Pero precisamente esa es otra característica de las élites.

Para muestra un botón. En un curso que imparto en la Universidad de Costa Rica, una alumna se quejaba de que una vecina suya votará SÍ el 7 de octubre porque el dueño de la fábrica en la que trabaja le dijo que si el tratado no se aprueba, la empresa valoraría la posibilidad de trasladar sus operaciones a otro país centroamericano. La estudiante consideraba que a su vecina la había vencido el miedo, por lo que su voto no será “digno”.

Al valorar con cierta condescendencia y desde la comodidad de un aula universitaria los criterios que el común de la gente utiliza para decidir cómo votará en el referéndum, esta alumna retrata buena parte del movimiento contra el TLC. Se comporta, incluso sin saberlo, como lo que es, parte de un grupo privilegiado que puede fijar posiciones a partir de consideraciones abstractas. El rechazo del TLC no le produce a ella personalmente ninguna incertidumbre. Y considera que su vecina debe cerrar los ojos, apretar los dientes y creer a quienes desde institutos de investigación, programas de radio y foros de análisis le aseguran que rechazar el tratado no le traerá consecuencias. Probablemente ese debe haber sido el mismo tipo de argumento que usaron los sindicatos bananeros para mantener por tres meses una huelga, que derivó en la salida de la compañía bananera de la zona sur del país en noviembre de 1984.

Visiones contrapuestas. En la encuesta “Referéndum y TLC”, realizada por la Escuela de Estadística de la UCR y cuyos resultados fueron dados a conocer a mediados de agosto, aparece información relevante que parece confirmar esta percepción. Al examinar la intención de voto respecto al TLC según algunas variables económicas, en el segmento de la población que se dedica exclusivamente a trabajar, el TLC tiene un apoyo del 57,7% contra el 32,6% que se opone; mientras que el 38,8% de los que estudian y trabajan apoyan el tratado, en tanto que el 43,8% lo rechaza. Por último, un 67,6% de los entrevistados que se dedica exclusivamente a estudiar se opone a la aprobación del TLC y solo un 20,6% la apoya. Dicho de otra manera, los trabajadores del país apoyan el tratado, mientras que los estudiantes lo rechazan. Quienes enfrentan cotidianamente la realidad de proveer para su familia votarán mayoritariamente SÍ el 7 de octubre, mientras que los que tienen el privilegio de dedicarse solo a estudiar lo rechazan en una proporción de tres a uno.

No se trata de comparar la calidad humana de los grupos, sino evidenciar la existencia de visiones contrapuestas que se originan en ámbitos existenciales completamente diferentes. De un lado, la masa trabajadora del país; del otro, la élite del NO. A la hora de valorar las consecuencias de su decisión para el 7 de octubre, ¿a quién le cree usted?

Roberto Gallardo, tomado del periódico La Nación

domingo, 9 de septiembre de 2007

¡Sigamos avanzando!



Una vez más el turismo así como la inversión privada vienen a mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Esta vez fue la zona de Guanacaste la que se vio beneficiada con la feria del empleo turístico la cual se realizo este fin de semana ofreciendo más de 1000 empleos por parte de 40 empresas distintas.

En ASOJOD no descansaremos en nuestra lucha por recordarle a la población que esta es la ruta que nos puede llevar al progreso y a insertarnos al siglo XXI, no es con el obstruccionismo ni atentando contra nuestra institucionalidad que este país va a lograr crear todos los empleos que requiere nuestra población.

Respecto al controvertido memorándum


Luego de leer el famoso memorándum que el Vicepresidente Kevin Casas y el diputado Fernando Sánchez enviaron al Presidente Arias, en ASOJOD queremos hacer varios comentarios muy puntuales:

1. Aciertan los "autores" al decir que hace falta una coalición social, pues falta compromiso por parte de los ciudadanos. Pero esa falta de compromiso se debe, entre otras cosas, fundamentalmente por el miedo que generan los del No. Es claro que los ciudadanos respetuosos tienen miedo de ser golpeados o insultados pues en ningún lugar se está seguro: ya se vio que la violencia del No impera en universidades, bares, calles, salones comunales, gimnasios y hasta en el Club Unión. Ante esas circunstancias es comprensible el por qué la gente tiene miedo de manifestar su posición.

2. Casas y Sánchez cometen craso error al mencionar el tema de los alcaldes y su "compromiso". En ASOJOD somos honestos y denunciamos lo que no nos parece, aunque provenga del Sí. La máxima del fin justica los medios, propia del realismo político, no debe prevalecer en un Estado de Derecho o en un país que pretende serlo, como el caso de Costa Rica. Está bien que hayan lineamientos de partido por parte del PLN para que sus alcaldes y regidores apoyen el TLC, pero lo que no se vale es atentar contra la autonomía de su criterio ni contra la autonomía presupuestaria de estos entes descentralizados afirmando que "el alcalde que no gane su cantón el 7 de octubre no va a recibir un cinco del gobierno en los próximos 3 años". Una cosa es amenazarlos en su carrera política, diciendo que quien no lo apoye no recibirá apoyo para postularse en futuros comicios. Pero de ahí a amenazar a funcionarios popularmente electos hay mucha distancia y lamentablemente un traspaso de los límites de la decencia, la democracia y la racionalidad. Sin embargo, la amenaza tampoco es para asustarse pues la autonomía presupuestaria está constitucionalmente resguardada por los artículos 169, 170 y 184 de nuestra Carta Magna. No es una decisión del diputado Sánchez ni del Vicepresidente Casas determinar cuánto dinero se le girará a un ente descentralizado como la Municipalidad. Además, recuérdese que hay impuestos con destino específico como el del combustible, el cual produce recursos financieros que deben ser girados a las municipalidades por el Ministerio de Hacienda, como ya la Sala Constitucional ha dejado claro.

3. En el caso de la "lucha de pobres contra ricos" es destacable que Casas y Sánchez mencionen la intención de darle publicidad a sectores económicamente menos poderosos. Pero hay que aclarar que el TLC nunca ha sido una lucha de ricos contra pobres pues en ambos bandos existe una amplia gama de representantes de ambas clases. El Sí no está lleno exclusivamente de empresarios y políticos adinerados, como inocente o malintencionadamente han querido hacer ver los del No. También hay estudiantes, intelectuales, académicos, profesionales microempresarios, amas de casa, pensionados, educadores, trabajadores y personas de todas las clases sociales comprometidas con y concientes de que el TLC pued ayudar mucho al futuro de Costa Rica.

4. La táctica del miedo no es tan escandalosa como quisieran los del No. Esta no es la primera ni será la última vez que un gobierno, de cualquier signo ideológico o rumbo programático-operativo, la utilizará. En ASOJOD no comprendemos la razón del escándalo, pues basta con dar un breve repaso a la historia del pensamiento político para ver que es un recurso harto utilizado. Y que no vengan a rasgarse las vestiduras los del No argumentando que ellos jamás la han utilizado. ¿O es que los catastróficos vaticinios sobre la Caja, el ICE, las pequeñas empresas, el ambiente, las garantías laborales y hasta el futuro de nuestra biodiversidad no son parte de la táctica del miedo? No hay que tener dos dedos de frente ni ser muy perspicaz como para saber que el uso de esta táctica era una verdad de perogrullo en ambos bandos, aunque con una diferencia: lo que el Sí ha dicho que podría pasar no es ninguna mentira: empresas cerrarán operaciones, la inversión extranjera disminuirá, la Iniciativa de la Cuenca del Caribe vencerá, los costarricenses no exportaremos e importaremos más y mejores bienes y servicios y el país lanzará un claro mensaje al mundo, diciéndole que, insensatamente, se opone al régimen de comercio internacional.

5. Así como el en Sí habrá gente cuestionada (muchos de ellos sin razón lógica, sino tan sólo por ser familiares de algún negociador, que en el No eso parece un determinismo biológico tendiente a la perversidad), el No tampoco está lleno de angelitos. En sus filas hay individuos que pertenecen a las más reconocidas bandas de fascinerosos, revoltosos, holgazanes e irracionales que hay en este país.

6. Se equivocan claramente Casas y Sánchez cuando afirman que "nadie está dispuesto a morir por el libre comercio". Hay que aclararle a estos señores que sí existe un grupo que, aunque sea pequeño, está fielmente comprometido con la libertad en todo el sentido de la palabra. ASOJOD es un claro ejemplo de un conjunto de personas que moriría por el libre comercio y por la libertad en general pues la vida no tiene sentido si no somos libres para pensar, para actuar, para decidir, para comprar, para vender, para querer, para transitar, para luchar, para leer, para vivir, para morir, etc. El ser humano, amigos, es un fin en sí mismo y el camino formado por la libertad y la racionalidad es el único en que podemos realizarnos plenamente.

En ASOJOD, señores y señoras, no sólo desestimamos la argumentación de algunos escandalosos que se razgan las vestiduras cuando obtienen información que es violatoria constitucional y legalmente. Sino que también rechazamos cualquier intento de desestabilizar los principios básicos del Estado de Derecho, pues aunque Costa Rica está lejos de serlo, nosotros estamos firmemente comprometidos a lograr que lo sea. Si el diputado Sánchez y el Vicepresidente Casas deberían renunciar es algo que no nos corresponde sugerir. Pero sí hay que decir que no hay que ser iluso pidiendo que destituyan a ambos: primero, este no es un régimen parlamentario donde puede pedirse la cabeza de un miembro del Ejecutivo (en este caso Casas) y además, porque ambos fueron electos por voto popular, por lo cual no cabe la destitución ordenada por un jerarca, sino que debe existir un proceso que está reglado en el ordenamiento jurídico.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Pensemos antes de actuar


En ASOJOD repudiamos los comentarios realizados por el vice-presidente Kevin Casas al igual que el diputado Sánchez, los cuales están desperdiciando su excelente preparación académica al sugerir tácticas de este tipo. Pero repudiamos aún más el hecho de que han sido pocos los que han salido en defensa de los derechos fundamentales establecidos por nuestra Constitución. En lo que interesa el artículo 24 de la Constitución establece: ¨Se garantiza el derecho a la intimidad, a la libertad y al secreto de las comunicaciones. Son inviolables los documentos privados y las comunicaciones escritas, orales o de cualquier otro tipo de los habitantes de la República¨. El mismo artículo delega en la ley los casos en que las comunicaciones pueden ser intervenidas, materia que es regulada por el artículo primero de la Ley de Intervención de Comunicaciones que estabelece: La presente Ley tiene por finalidad desarrollar legislativamente la facultad constitucional dada a los jueces para conocer y controlar las comunicaciones de las personas que son materia de investigación preliminar o jurisdiccional. Sólo podrá hacerse uso de la facultad prevista en esta ley en los siguientes delitos: Secuestro agravado, Tráfico de menores, Robo agravado, Extorsión agravada, Tráfico ilícito de drogas, Asociación ilícita para delinquir, Delitos contra la humanidad, Atentados contra la seguridad nacional y traición a la patria, Peculado, Corrupción de funcionarios, Terrorismo, Delitos tributarios y aduaneros.

Como podrán notar amigos de ASOJOD la conducta del vicepresidente y el diputado no encuadra en ninguno de los casos regulados por la ley, por tanto dicho documento es privado, punto. No importa que tan molestas e irresponsables sean sus declaraciones, esas no son razones para que salga a la luz pública y se realice un juicio político encontra de sus autores. En este orden de ideas es de reprochar la actitud hipócrita de aquellos que hoy claman por sangre y que al mismo tiempo se han declarado defensores de nuestro estado de derecho, institucionalidad y Constitución. Por eso en ASOJOD hacemos un llamado a no dejarnos llevar por las impresiones sino que analicemos dicha situación a la luz de los instrumentos jurídicos que corresponden.

Apertura en telecomunicaciones



Es válido mantener criterios dispares acerca de temas en discusión, sean estos sin importancia o de gran relevancia nacional, como el próximo referendo sobre el TLC. Pero lo que no es válido, en esta o en cualquier otra discusión, es apoyarse en argumentos que no son ciertos. Este es precisamente el caso de los argumentos de algunos de los oponentes al Tratado para justificar su oposición a la apertura a la competencia de las telecomunicaciones en Costa Rica. Se apoyan en estadísticas de dudosa procedencia, en estudios obsoletos y en verdades a medias, para profetizar toda suerte de calamidades que caerán –según ellos– sobre los clientes telefónicos costarricenses, en cuanto haya apertura.

Sin el menor asomo de apoyo en la realidad, profetizan catástrofes tales como que el 25% de los actuales clientes de servicios celulares van a tener que prescindir de estos servicios, puesto que las tarifas aumentarán en un 400%. ¿De dónde obtienen los datos que apoyan tan absurdas profecías? No se sabe, pero lo que sí es cierto es que la realidad es otra.

En el momento en que empiece a ofrecer servicios en el país otra empresa de celulares (que no será inmediatamente después de aprobada la Ley y promulgados los Reglamentos, pues la empresa debe ganar un concurso para la concesión y luego construir su red y sus oficinas comerciales), los precios que cobre el ICE y el nuevo entrante para este servicio serán de fijación libre; es decir, determinados libremente por cada uno de ellos. En tales circunstancias, es lógico que el nuevo operador cobre tarifas más bajas que las del ICE (u ofrezca mejor paquete de servicios) para entrar al mercado.

Gran ventaja. ¿Significaría esto la ruina financiera del ICE? Poco probable. En primer lugar, el ICE es la empresa celular ya establecida, lo que le da una gran ventaja y, aunque su servicio podría ser grandemente mejorado, siempre “es preferible malo conocido que bueno por conocer”, por lo que es imposible pensar que todos sus abonados van a cambiar masivamente al proveedor de servicios. Claro está, algunos si lo harán, pero no todos, y puesto que el mercado celular seguirá creciendo debido a la demanda insatisfecha actual (que se estima es igual al total actual de clientes), es improbable que el total neto de clientes del ICE disminuya.

En segundo lugar, ICE-Telecomunicaciones factura alrededor de ¢1.000 millones por día y tiene un endeudamiento muy bajo, por lo que su solidez financiera actual es excelente. Por lo tanto, no existiría razón alguna para que –frente al ingreso de un competidor– el ICE se vea obligado a subir tarifas para evitar la quiebra.

Pero se alegan por ahí otros argumentos aún más falaces. Se argumenta que teniendo el ICE tarifas muy bajas, el regulador de Telecomunicaciones lo obligaría a subirlas para no perjudicar la rentabilidad del nuevo operador. Tal afirmación no merece ni comentario explicativo, ya que en competencia las tarifas serían fijadas por el mercado, no por el regulador. Más inverosímil aún, se alega que, si el nuevo operador entra con tarifas muy bajas y captura una importante porción del mercado, entonces prontamente subirá sus tarifas a niveles imposibles de pagar. Pero dejan de lado que en un mercado en competencia, los clientes no son cautivos de una sola empresa, sino libres de trasladarse y afiliarse a aquel servicio que más les convenga.

Por último, alegan que, dado el poder económico de los posibles entrantes, estos ofrecerían sus servicios a tarifas por debajo del costo, con el fin de lograr que el ICE quiebre y así apoderarse de todo el mercado, y dejan convenientemente de lado el que en la legislación costarricense actual, esta figura de negocios (dumping) está ya penalizada.

Desacertada decisión. También pretenden extrapolar realidades de países vecinos, en los que se vendió la empresa telefónica estatal (y no simplemente se abrió el mercado a la competencia) y además se otorgó al nuevo operador una exclusividad de servicio por cierto tiempo. Esta decisión fue muy desacertada para ese país (excepto para aumentar ingresos para el fisco) y solo condujo a que se cambiara un monopolio estatal por uno privado, sin que hubiera mejora alguna en el servicio o tarifas para el cliente.

Por otro lado, la experiencia internacional (documentada en estadísticas de la UIT) es que en la mayoría de los países, las tarifas de los servicios en el mercado bajaron en el lapso de dos años después de la apertura. Más aún, en países donde había un operador estatal monopolístico fuerte (como el caso de Alemania, Francia, Inglaterra e Italia), este operador continuó siendo el operador dominante después de la apertura.

Por lo tanto, discutamos sobre telecomunicaciones, pero con la verdad, nunca con falsedades, pues de otra manera no estaremos haciéndole servicio alguno al país, sino simplemente estaríamos creando confusión, que solo fortalece al fanatismo extremo.

Por Roger E. Echeverría
Tomado de la Nación