Quizá habrán visto la publicidad que está a un lado de las paradas de bus que se refieren a la lotería ilegal. Son unas imágenes donde una persona con cabeza de cerdo, cocodrilo o buitre tiene en sus manos muchos billetes y escrita sobre él hay una frase que dice: "compre lotería ilegal y ayúdeme". Abajo de esa frase hay otra que dice: "o compre lotería de la Junta de Protección Social de San José y ayude a adultos mayores, niños y a usted". En ASOJOD denunciamos la moralización y santurronería que tratan de imponer los señores de la Junta de Protección Social de San José (JPSJ) con este mensaje, que no es más que un reflejo del abismo moral que hay en Costa Rica: reprochemos el lucro, pongámoslo como algo perverso y malvado y glorifiquemos la solidaridad. Insultemos al que sólo quiere ganar dinero, rebajémoslo al nivel de un animal despreciable y santifiquemos a los niños y ancianos que se benefician con el aporte de gente generosa.
De este modo se garantizan dos cosas que en ASOJOD no vamos a tolerar: 1) que argumentando razones morales (conservadoras e irracionales), la JPSJ esté tratando de sacar del camino a la competencia para dejarse el monopolio de la venta de lotería; 2) se perpetúa el sentimiento moral donde la lástima y la compasión se convierten en el mecanismo por excelencia de asignación de recursos. En ese sentido, vemos con tristeza (y asco) que se nos impele a darle nuestro dinero no al que mejores utilidades nos ofrezca (en este caso mayores probabilidades de ganar), sino al que más lágrimas logre sacarnos. Es así como las políticas de distribución de la riqueza en nuestro país están permeadas de tintes lacrimógenos hasta el punto en que no puede faltar la cuña típica: niños, ancianos, discapacitados, etc.
Y lo peor de todo es creer que el "perverso" empresario que vende lotería ilegal es el malo y la JPSJ tiene el monopolio, tanto de la lotería como de la bondad, en cuanto se le considera a ella como una sacra institución que traslada todos los fondos que obtiene con las ventas a las personas modelo de la estrategia sentimental. Lo que esta gente que se traga el cuento de la santa solidaridad no quiere o puede entender es que la generosa JPSJ, como toda organización burocrática, gasta la mayor parte de los fondos en autosatisfacerse, de modo que de lo que usted gasta en lotería, apenas un pequeño porcentaje va a parar a donde se suponía (eso si no hay desvíos de fondos, que en este país no sería nada raro) mientras el resto se va en gastos administrativos, operativos y salarios. Y aunado a esto se encuentra el hecho que nuestro querido Estado benefactor es tan santo que dedica a la Fuerza Pública a perseguir a los vendedores de lotería "ilegal", los cuales no han cometido ningún delito pero se les caza tan sólo por hacer transacciones con personas que, voluntariamente, deciden comprar un numerito.
Un ejemplo más de que el nefasto código moral hegemónico en Costa Rica implica la adoración de lo estatal y público y la satanización de lo privado. Por eso estamos como estamos.
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