Los dirigentes de la UCR saben que solo falta un mes para el referéndum, así que ya han cesado la tregua –o blanqueamiento de la sepultura– en la que se sumergieron, ante los señalamientos fundamentados del papel parcial y proselitista a favor del NO que ha desempeñado la institución con el dinero de todos los contribuyentes. Menos de un mes han durado los “debates plurales”, de los que sacaban pecho la rectora y la presidenta del Consejo Universitario. Ha sido una raya en el agua si lo comparamos con los más de 4 años que llevamos leyendo en contra del TLC –incluso antes de estar negociado– en las páginas del Semanario.
La cuestión es que esta semana la programación de actividades de la UCR, que se publica a página completa todos los domingos en el suplementoÁncora deLa Nación , nos depara el desolador panorama habitual de hace unos meses. De los siete eventos relacionados directa o indirectamente con el tratado, seis son conferencias; es decir, no habrá debate. Las conferencias, salvo una, el resto estarán a cargo de personas del NO. Destacan dos asesores parlamentarios del PAC, Gabriela Arguedas y Renzo Céspedes, y el propio Ottón Solís. Resulta que a Solís, tan amante de los debates, en la UCR le preparan “conferencia” estelar para hablar sobre “Generalidades del TLC”. En otros tiempos a este tipo de actos se los conocía como “plaza pública”, pero en la UCR son especialistas en guardar las apariencias.
Plaza pública. No podía faltar Juan Manuel Villasuso, el líder de la intelectualidad económica del NO, al cual no se han atrevido a ponerle una conferencia sobre el TLC, sino que la han titulado “Estrategias de desarrollo costarricense en la globalización”. No hace falta ser adivino para saber que la “conferencia” –una plaza pública en toda regla– no hablará de otra cosa más que de los argumentos de Villasuso contra el tratado con EE. UU., esta vez sin rival para rebatirlo. Claro que a lo mejor en eso consiste la libertad de cátedra, la cual parece que solo conviene cuando el catedrático es del bando del NO.
En la única mesa redonda que se programa (“Campañas en el referéndum: ¿Entre el temor y el patriotismo?”), resulta que de los tres participantes uno es un “periodista” del SemanarioUniversidad –huelgan comentarios sobre la “imparcialidad” del medio–, otra es una conocida activista del NO, Isabel Ducca, profesora de Literatura, y el tercero, Jorge Sanabria, director del programa de posgrado en Psicología de la UCR. La moderadora es Carmen Caamaño, de la cual pueden leerse, en una de las páginas web oficiales del NO, lindezas como esta: “El TLC implica profundizar el modelo neoliberal que ha venido aumentando la pobreza y la brecha social entre ricos y pobres mediante el otorgamiento de ventajas injustificadas a compañías transnacionales”. O sea que el debate será de lo más equilibrado. Me imagino las conclusiones acerca de quiénes son los “patriotas” y quiénes los que infunden temor. Aunque a lo mejor ese es el tipo de “contrapesos” de los que hablaba recientemente Montserrat Sagot en defensa del intervencionismo político de la UCR.
Sin disimulos. En definitivas cuentas, la UCR se ha lanzado nuevamente a la campaña contra el TLC. Sin disimulos. Con toda la artillería. En la portada de su página web aún luce el vínculo al famoso documento de los “roces” constitucionales, aquella oda del NO derribada por la Sala IV. Evidentemente el fallo del tribunal no es digno de mención para los dirigentes de la Universidad, que aún no han sido capaces de aceptarlo; ¿será eso lo que denominan “autonomía universitaria”?
Ya me estoy imaginando la respuesta a estos cuestionamientos sobre la tendenciosidad y empleo de los recursos a favor del NO: ¡se ataca a la institución, a su autonomía constitucional! En el fondo, es el intento innegable de poner a la UCR como parapeto de los intereses de los que la gobiernan. Porque la evidencia es contundente cuando uno ve cómo se está empleando el programa de actividades de la institución para hacer proselitismo político. Tendríamos que preguntarnos quiénes le están haciendo más daño a la institución, los que la utilizan con fines políticos o los que criticamos que eso se haga.
Francisco Alcántara, tomado del periódico La Nación
1 comentario:
Gracias por reproducir aquí el artículo.
Saludos.
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