¿Cuáles son los móviles principales de los votantes del SÍ o del NO en el referendo? La reciente encuesta de Unimer para La Nación , publicada el lunes pasado, enuncia los siguientes: para el NO, el perjuicio para el país, o bien para la soberanía nacional, y para el SÍ, el fomento del empleo y, por lo tanto, de las inversiones, seguido del beneficio familiar.
Esta diferencia tiene una lógica propia. El NO tiene una visión abstracta del TLC (prácticamente todo en él es malo, casi el eje del mal de Bush –¡quién lo creyera!– para Costa Rica). Y, como todo es malo, malas son sus partes: contra la salud, la educación, la vida, la isla del Coco, el agua, el ambiente y, en fin, todo lo atinente a los derechos humanos.
Para mantener esta posición contra toda evidencia y sentido de la realidad, el NO ha incurrido en una explosión de sofismas y de mentiras que darían para unbest seller inagotable, pese a que la Sala Constitucional sentenció que el TLC no viola los derechos humanos ni atenta contra la soberanía. Este empecinamiento en la mentira, de parte de los líderes, merece un análisis particular.
En el NO sistemático descubre el dirigente una evasión poco honrosa: no se compromete con ninguna solución presente o futura para el país. Tampoco entreabre alguna esperanza. Es nihilismo puro. El SÍ, en cambio, propone soluciones concretas, sin incurrir en el sofisma de anunciar el cielo en la Tierra.
La declaración de Franklin Chang fue cabal: “el TLC tiene cosas muy buenas y algunas malas, pero es lo que le conviene al país”. Ni nihilista ni angelical. Es realista y humano y, como tal, muy a lo costarricense. Así lo ha captado un grueso sector del pueblo, pese al alud de falsedades.
La dialéctica entre el SÍ y el NO es inspiradora. Que tu lenguaje sea –dice Jesús– sí o no. Una proclama de libertad y de responsabilidad en cada paso de la vida, pues el ser humano anida dentro de sí mismo el sí y el no, y con ellos se define. Con los dos. Y debe en realidad escoger entre ellos en cada situación concreta. La diferencia está precisamente en que el sí, germinal y rector, antecede al no. Es el principio. “Hágase la luz, y la luz fue hecha”. La vida es sí, floración y cosecha, como el amor, como la aurora, como el valor, como la dignidad humana. El no es antítesis, escudo o advertencia.
La elección se forja en nuestro interior, en nuestro discernimiento, en nuestros valores, en nuestra adhesión a la verdad. En fin, pasarán el referendo y las trifulcas actuales, pero seguirán desafiantes el sí y el no en cada momento de nuestras vidas.
Julio Rodríguez, tomado del periódico La Nación
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