domingo, 23 de septiembre de 2007

La renuncia de Kevin Casas


A Kevin Casas no lo define un memorándum. Cometió un error y tuvo que pagar desproporcionadamente por ello. Pero demeritar la calidad intelectual, la integridad y una trayectoria académica excepcional por ese error solo puede ser producto de la mala intención, el cálculo político o el desconocimiento.

Alrededor de este memorándum hubo una gran hipocresía. Como lo manifestara Rodolfo Cerdas en una entrevista para el periódico Al Día, "...en torno a este memorando hay mucha hipocresía, sobre todo por la reacción. La historia política costarricense muestra que lo que se recomienda en el memorando ha sido una práctica constante en el ejercicio del poder". El espectáculo de algunos políticos rasgándose las vestiduras mostrando una indignación que no es consistente con sus propias trayectorias políticas ha sido verdaderamente lamentable.

En este país cada vez más se impone la irracionalidad. De la mano de políticos oportunistas que no han dudado en explotar los peores prejuicios populares para avanzar su propia causa, Costa Rica es un país condenado si seguimos por esta senda absurda. Hay personas que han caracterizado el memorándum como manifestación de una práctica política inmoral, pero diariamente vemos cosas peores, como anunciar que se va a desconocer la voluntad popular o que se bloquee la Asamblea Legislativa mediante la presentación de cientos de mociones reiterativas o utilizar el proceso del referéndum para iniciar solapadamente la carrera electoral del 2010. Y se atreven a juzgar y condenar.

Por Roberto Gallardo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que Bien lo que hizo Kevinsito, apoyemóslo....cierto como todos lo hacen no juzguemos al porecito que pifió y lo dejo todo en papel!