
No hay justificación. El tono del memorándum es inaceptable. Eso es todo lo que puedo decir sobre esto. Se me ocurren muchas cosas en defensa de Kevin Casas a quien conozco personalmente, pero en este momento no tiene sentido porque por supuesto hay gente interesada en utilizar políticamente el tema y no atenderán razones de ningún tipo.
Sin embargo no deja de llamarme la atención la hipocresía de algunas personas que se rasgan las vestiduras en público pero que en privado son capaces de afirmar cosas que harían ver a Casas y Sánchez como timoratos niñitos bien. La única diferencia entre Casas y Sánchez y algunos que los defenestran públicamente con un claro interés político es que los primeros fueron puestos en evidencia por un escrito, mientras que los otros AUN no han sido descubiertos.
Entiendo que este no es el momento, pero tal vez algún día podremos hablar con mesura de lo peligroso que es aceptar discutir documentos que se hacen públicos mediante actos ilegales, cómo es que el TSE considera un correo electrónico un documento público y el papel de los medios de comunicación en la diseminación de material adquirido ilegalmente. No es el momento. Pero hay que hacerlo.
Por Roberto Gallardo
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