
Hoy quisiéramos tratar desde ASOJOD un tema sumamente interesante, aquel que se refiere a la relación sobre la ciencia y la religión, y en este caso, sobre si ambas son compatibles o incompatibles entre sí.
Claro está que independientemente de la compatibilidad o no de la ciencia y la religión, esto no quita que una persona profundamente religiosa sea capaz de realizar aportes significativos al corpus científico de su época (por ejemplo Newton y Galileo en la física o Adam Smith y John Locke en economía y filosofía política). Tampoco quiere decir esto que no hayan existido momentos históricos donde la religión y la ciencia hayan atravesado sus períodos de relaciones cordiales o relaciones más conflictivas. Por ejemplo, podría afirmarse que durante el ambiente fuertemente escolástico de la Edad Media entre el siglo XI y XV se generó un ambiente cultural donde se prefería darle gran credibilidad a las fuentes (e.g, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, etc) en vez de apoyar un espíritu de cuestionamiento intelectual. Por el otro lado, han existido ocasiones en que la religión ha apoyado ciertas teorías científicas como por ejemplo la interpretación del Big Bang por parte del Vaticano como un momento adecuado para la intervención de un Creador.
En ASOJOD deseamos analizar la compatibilidad de la ciencia y religión desde un aspecto metodológico y no histórico u ontológico (es decir, no nos referiremos al problema de la existencia de Dios). Una vez aclarado todo esto, pensamos que existen ciertas inconsistencias metodológicas entre ciencia y religión que dificultan a una persona a dedicarse a ambas actividades sin supeditar una sobre la otra.
En primer lugar se puede hacer referencia a la navaja de Ockham, la cual podría parafrasearse como sigue: “Dadas dos o más teorías que pretenden explicar un fenómeno X, ha de escogerse aquella que necesite de la menor cantidad de presupuestos.” Ahora bien, alguien podría pensar que en realidad es injusto decir que la ciencia y la religión discrepan en cuanto a esto, puesto que ambas constituyen teorías que pretenden explicar distintos fenómenos y por ende no están compitiendo. Sin embargo, si se piensa más profundamente el problema, se presentan ciertos temas donde ambas pretenden dar una explicación. Por ejemplo, supongamos que se tiene una teoría científica (teoría A) que es capaz de explicar todo en el universo -concerniente a su funcionamiento- salvo su creación. Supongamos por el otro lado que la teoría B no discrepa con la A respecto al funcionamiento del Universo y sus leyes, pero agrega el supuesto de Dios como creador del Universo para explicar su origen. Ahora bien, mientras que para la teoría A sólo es necesario suponer la existencia del universo, para la teoría B es necesario también suponer la existencia de Dios, es decir, la teoría B traslada el problema de la existencia del universo a algo mucho más complejo como podría ser por qué existe Dios. Nuevamente, esto no quiere decir que Dios exista o no exista sino que simplemente suponer su existencia no añade ninguna información relevante a la explicación del universo y por ende, si se quiere ser consistente con la navaja de Ockham habría que desecharlo como hipótesis.
El segundo y último argumento que queremos mencionar sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe se refiere más que todo a las creencias religiosas de algunas religiones y no tanto a la creencia en dios. Con esto nos referimos a otro principio metodológico que podríamos llamar “Principio Copernicano” y que podría enunciarse así: “En la explicación de una fenómeno natural cualquiera, el ser humano debe evitar al máximo cualquier explicación en términos antropomórficos, es decir, haciendo referencia a cualidades propiamente humanas.”
Cabe resaltar en este caso que este principio ha surgido a partir de una acumulación de información científica abundante, donde cada vez ha existido una mayor tendencia a explicar los fenómenos naturales sin asignarles cualidades humanas, mientras que en otra época habría parecido sensato darles cualidades humanas a la naturaleza. Con respecto a las religiones, bastaría con hacer referencia a que, en la mayoría de ellas existe, un antropomorfismo enorme ,puesto la mayoría de los dioses religiosos gozan de características humanas como la capacidad de amar, odiar, etc. y porque en ciertas cosmovisiones como el cristianismo, el hombre adquiere un rol central dado que Dios asume forma humana y en este sentido el hombre posee un rol privilegiado entre el resto de la creación.
Finalmente, desde ASOJOD hemos querido referirnos a este tema porque consideramos mejor un “monismo epistemológico” sobre un “dualismo epistemológico”, donde en el último tenemos distintos presupuestos para entender el mundo y en el primero solo uno: la ciencia.
Claro está que independientemente de la compatibilidad o no de la ciencia y la religión, esto no quita que una persona profundamente religiosa sea capaz de realizar aportes significativos al corpus científico de su época (por ejemplo Newton y Galileo en la física o Adam Smith y John Locke en economía y filosofía política). Tampoco quiere decir esto que no hayan existido momentos históricos donde la religión y la ciencia hayan atravesado sus períodos de relaciones cordiales o relaciones más conflictivas. Por ejemplo, podría afirmarse que durante el ambiente fuertemente escolástico de la Edad Media entre el siglo XI y XV se generó un ambiente cultural donde se prefería darle gran credibilidad a las fuentes (e.g, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, etc) en vez de apoyar un espíritu de cuestionamiento intelectual. Por el otro lado, han existido ocasiones en que la religión ha apoyado ciertas teorías científicas como por ejemplo la interpretación del Big Bang por parte del Vaticano como un momento adecuado para la intervención de un Creador.
En ASOJOD deseamos analizar la compatibilidad de la ciencia y religión desde un aspecto metodológico y no histórico u ontológico (es decir, no nos referiremos al problema de la existencia de Dios). Una vez aclarado todo esto, pensamos que existen ciertas inconsistencias metodológicas entre ciencia y religión que dificultan a una persona a dedicarse a ambas actividades sin supeditar una sobre la otra.
En primer lugar se puede hacer referencia a la navaja de Ockham, la cual podría parafrasearse como sigue: “Dadas dos o más teorías que pretenden explicar un fenómeno X, ha de escogerse aquella que necesite de la menor cantidad de presupuestos.” Ahora bien, alguien podría pensar que en realidad es injusto decir que la ciencia y la religión discrepan en cuanto a esto, puesto que ambas constituyen teorías que pretenden explicar distintos fenómenos y por ende no están compitiendo. Sin embargo, si se piensa más profundamente el problema, se presentan ciertos temas donde ambas pretenden dar una explicación. Por ejemplo, supongamos que se tiene una teoría científica (teoría A) que es capaz de explicar todo en el universo -concerniente a su funcionamiento- salvo su creación. Supongamos por el otro lado que la teoría B no discrepa con la A respecto al funcionamiento del Universo y sus leyes, pero agrega el supuesto de Dios como creador del Universo para explicar su origen. Ahora bien, mientras que para la teoría A sólo es necesario suponer la existencia del universo, para la teoría B es necesario también suponer la existencia de Dios, es decir, la teoría B traslada el problema de la existencia del universo a algo mucho más complejo como podría ser por qué existe Dios. Nuevamente, esto no quiere decir que Dios exista o no exista sino que simplemente suponer su existencia no añade ninguna información relevante a la explicación del universo y por ende, si se quiere ser consistente con la navaja de Ockham habría que desecharlo como hipótesis.
El segundo y último argumento que queremos mencionar sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe se refiere más que todo a las creencias religiosas de algunas religiones y no tanto a la creencia en dios. Con esto nos referimos a otro principio metodológico que podríamos llamar “Principio Copernicano” y que podría enunciarse así: “En la explicación de una fenómeno natural cualquiera, el ser humano debe evitar al máximo cualquier explicación en términos antropomórficos, es decir, haciendo referencia a cualidades propiamente humanas.”
Cabe resaltar en este caso que este principio ha surgido a partir de una acumulación de información científica abundante, donde cada vez ha existido una mayor tendencia a explicar los fenómenos naturales sin asignarles cualidades humanas, mientras que en otra época habría parecido sensato darles cualidades humanas a la naturaleza. Con respecto a las religiones, bastaría con hacer referencia a que, en la mayoría de ellas existe, un antropomorfismo enorme ,puesto la mayoría de los dioses religiosos gozan de características humanas como la capacidad de amar, odiar, etc. y porque en ciertas cosmovisiones como el cristianismo, el hombre adquiere un rol central dado que Dios asume forma humana y en este sentido el hombre posee un rol privilegiado entre el resto de la creación.
Finalmente, desde ASOJOD hemos querido referirnos a este tema porque consideramos mejor un “monismo epistemológico” sobre un “dualismo epistemológico”, donde en el último tenemos distintos presupuestos para entender el mundo y en el primero solo uno: la ciencia.
10 comentarios:
Muy interesante el tema. Yo si considero que no solo hay una incompatibilidad entre ciencia y religión, si no que hay una barrera entre ellas debido a su naturaleza misma. Si la base fundamental de la religión es la fe (sea correcto o no en lo que creen) y la fe no necesita de explicaciones racionales ni siquiera estar de acuedo con los hechos observados, entonces siempre va a ser contraria a la ciencia y el método científico.
Ha sido hasta los últimos años en que ha empezado a haber un concenso, sobre todo con la iglesia católica, pero más a nivel de jerarquía o doctrina. A nivel de la gente que la compone, aun persiste mucha creencia literal de textos sagrados.
El único dogma que hay en ciencia es que NO hay dogmas, caso contrario a la mayoría de las religiones. Esto hace que la ciencia nos ofrezca solo verdades relativas sujetas a cambio si surge la evidencia correcta. La religión en ese sentido es mucho más estática, no se revisan los conceptos fundamentales hasta que, gracias a algún descubrimiento científico, se ve forzada a hacerlo.
Algo escribí hace poco sobre el tema:
http://herejiascr.blogspot.com/2008/09/la-barrera-entre-ciencia-y-religin.html
Jeudy:
Muchas gracias por su comentario. Creo que es muy interesante observar como las religiones se van desprendiendo de las explicaciones de los textos sagrados, a medida de que la ciencia las va refutando. Al final los textos que supuestamente eran "divinos" terminan quedando como meras metáforas o "interpretaciones".
Manuel
En mi opinión, el artículo completamente misses the point. La religión es acerca de moral: una recomendación acerca de qué fines últimos seguir. La ciencia es acerca de explicar cómo funciona la realidad material o comportamental.
Así como, por lo menos los católicos q tenemos la guía de la Madre Iglesia, no se deben buscar explicaciones científicas en la Biblia, la ciencia tampoco tiene absolutamente ningún contenido deontológico.
A manera de ejemplo, desechar el relato de la creación porque se descubren pruebas para no rechazar la teoría evolutiva de Darwin implica un profundo misunderstanding de para qué sirve el relato de la creación, q por supuesto es absolutamente antropocéntrico pues precisamente se refiere a la particular dignidad humana, algo q no pertenece al campo científico.
Adrián, miembro católico de ASOJOD
¿Demasiado estúpido para entender la ciencia? Prueba con la religión
Si Dios quería que creyésemos en él ¿por qué inventó la lógica?
Adrián:
Me parece que ud es el que no está entendiendo el punto. Basta con hechar un vistazo a la historia y a la realidad presente, para darse cuenta que las especulaciones metafísicas de la religión (sobre todo la Católica) no se quedan en el plano del deber ser, sino que son verdaderos impedimentos para el desarrollo de la ciencia.
Un ejemplo sencillo, la creencia de cuando inicia la vida por parte de la Iglesia Católica, afecta claramente el estudio de células madres, o la legislación pro-aborto. Si lo que ud dice fuera cierto ¿cómo explicar las teocracias, cómo explicar las bulas de Alejandro VI donde reparte las tierras de América a los reyes católicos, cómo explicar las cruzadas?
La religión sobre todo la católica, especula constantemente del mundo físico, no se queda meramente en un ámbito deontológico, sino que recomienda sobre ciencia, política, economía, o es qué ya se le olvido también la campaña del TLC.
Manuel
Adrián, parece alguien publica sus típicas tonterías en artículos a nombre de ASOJOD, sin el aval de todos los miembros de tan seudo-renombrada asociación, ¿cuál es el sentido de esa farsa en que te tienen metido?..., te estás desprestigiando cuando ponen tu nombre en el contexto de las matrafulas en que está metido este tipo, cuyo cerebro es tan grande como una muestra gratis...,
Anónimo de las 3:36 PM (para distinguirlo de otros anónimos):
Efectivamente, la sección Tema Polémico es posición oficial de ASOJOD. Por esta razón, los artículos publicados ahí son previamente examinados por todos los miembros de la asociación. En ese sentido cuentan con el aval de todos, incluyéndome a mí e incluyendo esta edición.
Yo solicité ser miembro de ASOJOD pues comparto la mayoría de opiniones de sus otros miembros. Evidentemente no comparto absolutamente todas sus opiniones, máxime la amplitud de temas tratados en el blog, pero si ello fuera obstáculo para pertenecer a algún grupo, lamentablemente me quedaría solo ya q hasta la fecha no he conocido a nadie q piense idéntico a mí en cada tema sobre el q se pueda debatir.
A decir verdad, un cáustico criticismo a lo interno es, más bien, el tono usual de muchas discusiones previas a la presentación de la sección y de otras decisiones grupales.
Yo no creo q eso implique una farsa. Precisamente, mi divergencias explícitas y el permiso de los otros miembros para expresarlas son, me parece, evidencia de la transparencia y honestidad con la que pretendemos tratar los diversos temas.
Finalmente, no considero estarme desprestigiando a la par de personas cuya excepcional inteligencia y disciplina de estudio me constan, y de las cuales aprendo mucho, incluso cuando diferimos. Antes bien, considero un honor ser miembro de ASOJOD.
Adrián:
Quisiera referirme a lo que usted menciona brevemente contemplando 2 casos. Si la ciencia pudiera referirse al tema deontológico entonces según su visión tan reducida sobre el fenómeno religioso como un pronunciamiento sobre los actos morales únicamente y no sobre una cosmovisión del mundo haría que la religión careciera de propósito en este caso. En el otro caso, esto es, si la ciencia no pudiera pronunciarse sobre la moral, entonces de aquí no se sigue que la religión sea la única receptora para crear una teoría moral. Ciertamente la religión podría hacerlo (como usualmente lo hace) pero esto no implica que fuera la única teoría moral no científica. Por ejemplo, yo podría hacer una disciplina llamada "Estudio de la normatividad humana desde un aspecto meramente axiomático" donde planteara como "dogmas" lo siguiente:
1) No podrás matar a otra persona salvo en defensa propia.
2) No robarás
3) Respetarás a tus padres....etc
Y luego procedería a dar una definiciones sobre que es una persona, que es robar y así sucesivamente. Como ve en este caso he creado una teoría moral meramente deductiva y por ende analítica donde si asumo las premisas podría demostrar teoremas sobre que comoportamiento es deseable o no y sin embargo no sería científica puesto que tendría el mismo estatuto de las matemáticas, esto es, sería verdadera en el tanto acepte la semántica y la axiomática y no verdadera por su correspondencia con la realidad. Como ve aquí la religión también perdería su función (si es que la quiere limitar únicamente al plano moral). Finalmente, quiero decirle que la moral (y no necesariamente la ética) es un fenómeno que necesariamente estará presente en todas las organizaciones humanas por razones sencillas. Para el mantenimiento de una sociedad es necesario de unas reglas que regulen el comportamiento humano, sin necesidad incluso de que alguien las dicte, simplemente surgirán espontáneamente. Así por ejemplo la razón (creo yo) por la que algo como el incesto es prohibido moralmente en la mayoría de las sociedades humanas es porque si se permitiera que la progenie de esta pareja intrafamiliar existiera, entonces tendría mayores posibilidades de enfermarse y morir (por la similitud genética entre los progenitores) y por ende no podría transmitir esos genes o memes que lo incitarían a copular con sus padres por lo que rápidamente se crearía una norma moral para prohibir esta situación por las razones anteriormente expuestas. Luego aparecerá una institución que vendrá a concretar y castigar todavía más estos comportamientos a través de la creación de una cosmovisión donde existe un ente omnisciente (o entes) que legislan sobre el comportamiento humano y que castigan dolorosamente a quienes pequen. Este sería para mí el origen de la institucionalidad religiosa y de la fe: un mecanismo para asegurar el status quo de las normas morales previamente practicadas en la sociedad, estos es, la moralidad precede a la religión y no al revés como podría pensarlo (sin embargo, requerirían de una cosmovisión para operar eficientemente como acabo de señalar). Así, si bien es cierto la religión pudo haber servido para la aseguración de estas normas morales, hoy en día me parece que su papel está de más puesto que precisamente es el sistema judicial el que se encarga de velar por el cumplimiento de estas normas morales e imponerlas (eg, prohibir matar, violar, etc) Así, puede ver que si quiere reducir la religión a la moral únicamente su función es fácilmente sustituible
Saludos,
Mariano
En su época la religión fue una manera válida para explicar el mundo, momento en el que desconocíamos todo sobre el universo, hoy la ciencia nos permite encontrar respuestas no basadas en supuestos sino en evidencias.
Para mi no hay conflicto alguno, la religión es el pasado, una herramienta obsoleta, la ciencia es el hoy y el futuro, de la mano con la filosofía.
Saludos.
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