
Al calor del Fideicomiso Agrícola (Fidagro) y luego de Reconversión Productiva, 40 diputados condonaron deudas por unos 8.000 millones de colones a un grupo de pequeños, medianos y grandes agricultores, sabedores unos de la regalía e ignorantes otros. De nada valió la oposición del Ministro de Agricultura, del Sistema de Banca para el Desarrollo y del Colegio de Ingenieros Agrónomos. El criterio técnico no cuenta.
He aquí un surtidor de enseñanzas. Primero, definitivamente, el problema de nuestros entuertos morales, legales y técnicos no es la Constitución Política. La evasión de la realidad se llama esquizofrenia. Segundo, los emprendedores sin los contralores son tan nefastos como los contralores sin los productores. No se hace chocolate sin cacao y sin la mirada vigilante del cocinero contralor. Tercero, La Nación reaccionó de inmediato y puso el grito en el cielo en la sección editorial y, como en muchas otras ocasiones, a lo largo de su historia, le rindió un beneficio al país. ¿Verdad que la prensa profesional e independiente funciona en una democracia? Por algo la odian y la temen.
Cuarto, la crisis actual es de pensamiento crítico, pues, al parecer, la razón es una facultad innecesaria. A ninguno de los 40 diputados se le ocurrió la pregunta elemental: ¿quiénes son los condonados o favorecidos? Algunos quizá creyeron que una condonación es una feria de condones, como esos que se reparten en Costa Rica a lo loco, sin ninguna explicación moral previa. Quinto, si el problema no fue mental, fue de corrupción (negligencia, irresponsabilidad, favoritismo, clientelismo, etc.).
Sexto, el problema no es de ahora. Es de muy vieja data. ¿Se acuerdan de los seguros de cosechas en aquellos tiempos en los que los críticos de ahora callaron? A la sombra de la ayuda a los agricultores, sin control, sin asesoramiento y sin sanción, se han botado océanos de dinero. No basta andar con sombrero, a lo Zelaya, para ser agricultor. Séptimo, nada más fácil, rentable políticamente y cómodo que repartir lo que no es de uno. En esto ha consistido en Costa Rica, en ciertos sectores, hacer política por décadas y décadas. Al calor de la banca nacionalizada, se amasaron fortunas.
Octavo, nada más productivo que explotar la envidia, el odio y los buenos sentimientos. El comunismo se montó sobre una galaxia política de igualdad social. Entre nosotros tenemos expertos en la materia envueltos en la bandera nacional. Noveno, ¿no ha sido el escándalo sindical de Japdeva mucho más costoso que las condonaciones de este cuento? Décimo, el cinismo es el coronamiento de la corrupción. SOS: comienza la campaña política.
Julio Rodríguez
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