lunes, 7 de septiembre de 2009

Tema polémico: la relación entre la ciencia y los medios de comunicación


Generalmente existe una relación entre la ciencia y los medios de comunicación (sobre todo los de la televisión), que presenta una visión ficticia sobre lo que es la ciencia y esto ocasiona falsas impresiones en los televidentes, que termina trayendo consequencias negativas para el nivel de alfabetismo científico de la población.

Esta visión ficticia se señala fácilmente en la presentación de las noticias científicas en segmentos de corta duración (unos cuantos segundos), a las cuales no se les da seguimiento y sin mencionarse siquiera la metodología utilizada en la investigación científica que se comenta en la noticia. Así, lo más importante para determinar si la investigación es válida o no, esto es, su metodología, no es presentada al público, sino que simplemente se presenta como “hechos” y no como hipótesis o investigaciones en progreso. Claro está, podría decirse, que de poco uso sería intentar presentar la metodología a la audiencia, ya que esta posiblemente no la entendería (tal vez ni siquiera la entienda el presentador de la noticia).

Sin embargo, en ese caso lo único que se pretende es que una persona crea en la noticia, sin saber el método por el cual se determinó su validez, simplemente porque se le presenta como un resultado “científico” y de esa forma se quiere que se crea ciegamente en todo aquello que se pone la etiqueta de ciencia. Lo único que provoca esto es que se forme una actitud acrítica con respecto a la forma de proceder de los científicos y se presente a la ciencia como un tipo de conocimiento cuya verdad es incuestionable (el caso de las encuestas políticas y las enfermedades es un ejemplo claro sobre como se caricaturizan las noticias científicas al ni siquiera mencionar los presupuestos metodológicos y epistemológicos que utiliza una encuesta o una investigación sobre la propagación de una enfermedad, por ejemplo, la gripe H1N1).

Evidentemente, esto dista mucho de lo que pretende ser el ambiente científico, donde cada una de las propuestas que hacen los científicos debería tomarse con cautela y siempre como algo provisional (aunque a algunos científicos se les olvide esto último). También resulta interesante que, durante las noticias, nunca se señalan las limitaciones teóricas de las investigaciones, por lo que la ciencia y la tecnología se confunden con "oráculos" que tienen respuestas a cualquier inquietud humana, cuando en realidad ha tomado varios siglos resolver ciertos problemas científicos de forma "satisfactoria".

Esta mala representación de la ciencia se da también cuando se le presenta como de consenso absoluto entre sus investigadores. Difícilmente, los medios de comunicación facilitan al público el conocimiento de que siempre hay distintas escuelas de pensamiento dentro de una misma disciplina, por lo que el televidente confunde la información que da un investigador como si fuera representativo del 100% de la comunidad científica. Esto se facilita, además, por el hecho de que las noticias casi nunca se presentan contrastando investigaciones científicas ni tampoco se distingue entre el uso cotidiano del lenguaje y el uso científico del mismo. En realidad, los medios acuden en esta forma a una falacia de autoridad, ya que desean validar los argumentos científicos bajo el pretexto de que así lo dicen los científicos, cuando en realidad no facilitan la posibilidad de que los usuarios desarrollen su capacidad crítica de argumentación.

Ahora bien, es claro que esta situación no es culpa exclusiva de los medios de comunicación, toda vez que estos también presentan las noticias de forma que le sean placenteras al público que las demanda. Así, lo que se puede concluir, es que la audiencia prefiere no desarrollar una actitud crítica en tanto le resulta más cómodo vivir con información que no tenga que cuestionar para no tener que hacer el esfuerzo intelectual. A su vez, dado que los medios tienden a parcializar la información (un ejemplo sería la crisis económica), se transforma en parte del status quo identificar el conocimiento científico con la visión científica que presentan los medios.

Dada esta situación, es difícil proponer una solución que mejore la forma en que se divulga el conocimiento científico, aunque no imposible. Internet, por lo menos, es un medio que facilita en forma casi instantánea cualquier tipo de información, siempre y cuando el usuario sepa donde buscar y le permite, si así lo quiere, hallar diferentes perspectivas sobre una misma investigación o hecho.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gente inepta, prensa contrata ineptos que se identifiquen con la gente inepta, la gente se vuelve más inepta y los medios difunden información todavía más digerible para ineptos y así suscesivamente.

¿Cómo superar ese círculo vicioso?

¿Dónde empieza esta aberración?

Tanto que se habla de que los gringos son estúpidos, pero hasta un canal de fanáticos extremistas cristianos como Fox News tiene más contenido que cualquier canal nacional; y eso en parte refleja el nivel cultural de la población.

En eso me parece que estamos rezagados incluso con otros países "vecinos" como México o Colombia, que para nada son países con un nivel de educación altísimo, tienen los mismos problemas que nosotros.

La ASOJOD dijo...

Anónimo:

Es muy cierto: la calidad de nuestra TV es bastante pobre, muchas veces más pobre que la de USA.

El problema, siento yo, es de actitud, en el sentido que la gente hace una escogencia -que es libre de hacerla- en favor de las cosas light, que no impliquen un esfuerzo intelectual.

En realidad, los periodistas y los programas, solo siguen la demanda de los televidentes: ellos son los que escogen qué cosas ver y si se decantan por programas idiotas, entonces las televisoras ponen programas idiotas.

¿Cómo superar ese círculo? Es bastante difícil, sino imposible, pues son elecciones individuales en las que nadie puede meterse. Lo único que queda por hacer es aprovechar espacios -en TV, internet, prensa, radio, etc- para difundir ideas más sensatas y, en general, una cultura crítica y científica. Tal vez, a alguien le interese y entonces comience a cambiar sus intereses, pero ese es un proceso que, en todo momento, ha de ser voluntario.

Alejandro