Este martes, el periódico La Nación informa que el obispo de Cartago, Francisco Ulloa, pidió a los fieles no votar por los políticos que apoyan la eliminación de la confesionalidad del Estado. Pero la forma en que lo solicitó resulta increíble. En ASOJOD nunca habíamos visto que alguien demostrata ser tan idiota con tan sólo pronunciar una frase. Veamosla: "cuando un estado se vuelve ateo es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones. De esto es testigo la historia”."
Si dios existiera, una cosa es cierta: que no no ha cumplido con las peticiones de iluminación que debe hacerle Ulloa, pues estupideces como esas no pueden resultar más que hilarantes. En primer lugar, el obispo no ha caido en cuenta que el Estado no se puede volver ateo porque no es una persona: el Estado no siente, no piensa, no cree, no baila, no come, no habla. El Estado no es otra cosa que un conjunto de individuos agrupados de determinada forma jurídico-política.
En segundo lugar, Ulloa olvida que varias de las más grandes aberraciones de la historia se han cometido en nombre de dios. Los europeos que "evangelizaron" América, no sólo exterminaron a los dioses indígenas, sino también a los creyentes; las guerras religiosas en el Viejo Continente fueron ejemplo de las más burdas carnicerías divinas. Hitler invocaba a dios cuando sacrificaba judíos. Y ni qué decir de la Inquisición, creación de la Iglesia Católica que terminó en el exterminio sistemático de todo aquel que, arbitrariamente, fuera tildado de hereje. Definitivamente llevaba razón Anhouill cuando decía que lo maravilloso de las guerras es que cada bando se cree el ungido por dios para matar en su nombre.
Lamentablemente, con la presentación del sensato proyecto para eliminar la confesionalidad del Estado -que ha resultado una bocanada de aire fresco en cuanto a la racionalidad en nuestra vida política se refiere- se ha convertido en un mecanismo para tomarle el pulso a las posiciones que genera. La de los fanáticos, irracionales, idiotas y necios como este prelado, son las que más nos hacen lamentar que todavía, en pleno siglo XXI, nunca falte un idiota.
En definitiva, a veces hay que reir para no llorar.
Si dios existiera, una cosa es cierta: que no no ha cumplido con las peticiones de iluminación que debe hacerle Ulloa, pues estupideces como esas no pueden resultar más que hilarantes. En primer lugar, el obispo no ha caido en cuenta que el Estado no se puede volver ateo porque no es una persona: el Estado no siente, no piensa, no cree, no baila, no come, no habla. El Estado no es otra cosa que un conjunto de individuos agrupados de determinada forma jurídico-política.
En segundo lugar, Ulloa olvida que varias de las más grandes aberraciones de la historia se han cometido en nombre de dios. Los europeos que "evangelizaron" América, no sólo exterminaron a los dioses indígenas, sino también a los creyentes; las guerras religiosas en el Viejo Continente fueron ejemplo de las más burdas carnicerías divinas. Hitler invocaba a dios cuando sacrificaba judíos. Y ni qué decir de la Inquisición, creación de la Iglesia Católica que terminó en el exterminio sistemático de todo aquel que, arbitrariamente, fuera tildado de hereje. Definitivamente llevaba razón Anhouill cuando decía que lo maravilloso de las guerras es que cada bando se cree el ungido por dios para matar en su nombre.
Lamentablemente, con la presentación del sensato proyecto para eliminar la confesionalidad del Estado -que ha resultado una bocanada de aire fresco en cuanto a la racionalidad en nuestra vida política se refiere- se ha convertido en un mecanismo para tomarle el pulso a las posiciones que genera. La de los fanáticos, irracionales, idiotas y necios como este prelado, son las que más nos hacen lamentar que todavía, en pleno siglo XXI, nunca falte un idiota.
En definitiva, a veces hay que reir para no llorar.
3 comentarios:
Realmente lamentable, y más lamentable que haya gente que le de la razón a este señor.
Cuando los religiosos toman el poder sobre las vidas de las personas, ocurren situaciones realmente lamentables como abusos de poder, abusos sexuales, asesinatos, vejaciones, y un largo etc.
SI AL ESTADO LAICO!!!
Lo que hizo el señor Ulloa, además de poco inteligente, es ilegal, y debe ser denunciado.
Esta iniciativa no va a pasar nunca.
Definitivamente este es un punto negro de la democracia costarricense.
Cualquier persona sensata vislumbrará, que irónicamente, se necesita un milagro para que en un tiempo prudencial se realicen esas reformas.
Al ver las actitudes de los principales políticos costarricenses nos podemos percatar de la inexistente cultura política del país.
La gente confunde la tiranía de la mayoría con democracia muy a menudo, y como es de esperar estos demagogos se aprovecharán de esta situación.
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