sábado, 6 de octubre de 2007

Alucinación Política


Decíamos ayer en este espacio: “En el aspecto comercial, la mayor falacia ha sido insistir en que ‘este’ TLC se puede renegociar y que no peligra el ingreso preferencial que Estados Unidos otorga a nuestros productos, mediante la iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC). La verdad es muy distinta. No existe posibilidad alguna de renegociar el TLC… Por otra parte, la ICC sí esta en serio riesgo porque es temporal y unilateral. Por esto, si rechazamos el TLC, las consecuencias serían catastróficas”.

Ahora, aun los más obstinados dirigentes del NO deberán aceptar la verdad, no “la verdad sobre el TLC”, repleta de mentiras y sofismas, publicada en estos días, sino la que dimana de los hechos. No la proclama que invita alegremente a “votar NO y renegociar el TLC”, sino el enfrentamiento honrado y directo con la realidad. No el triste oficio, contra los intereses del pueblo de Costa Rica, del senador Sanders y del congresista Mike Michaud, invitados por el PAC, sino la declaración oficial del Gobierno de EE. UU.

Ayer la representante de Comercio Exterior (ministra de Comercio Exterior), Susan Schwab, fijó la posición del Gobierno norteamericano ante la confusión y las falacias esgrimidas, en estos meses, sobre la renegociación y la vigencia de la ICC. Dicha funcionaria expresó que “Estados Unidos no está dispuesto a renegociar el TLC con Costa Rica, si este es rechazado en el referendo del próximo domingo y, si fuera el caso, no es seguro que el país centroamericano continúe gozando de preferencias arancelarias”. Tampoco los otros socios centroamericanos nos van a tender la mano por “la valiente resistencia en la lucha contra el TLC”, según la enternecedora proclama de ayer de escritores, artistas e intelectuales costarricenses.

Esta es la realidad, como lo es la conexión necesaria entre este TLC y el que Centroamérica negociará con la Unión Europea. Resulta a todas luces irresponsable y hasta cínico convertir un problema real e inmediato, de consecuencias fatales, en una discusión retórica sobre las intenciones de congresistas o senadores, o del próximo Gobierno de los EE. UU. Esta posición indignante implica una abdicación de nuestra soberanía, por cuanto somete el futuro del país a los humores e intereses internos de los sindicatos y de un sector político de los EE. UU. , precisamente el más intolerante enemigo de las inversiones y de la creación de empleos en nuestros países. De este modo, los aliados y anfitriones costarricenses de estos personajes se convierten, ipso facto, en adversarios de los intereses nacionales, principalmente de los sectores más pobres del país.

La incoherencia entre estas actitudes, por un lado, y la política social y el Estado solidario, por otro, que pregonan los dirigentes, políticos, profesionales, sacerdotes y obispos del NO queda al descubierto. Esto ocurre siempre que se desdeñan los hechos y se abraza la ideología o el cálculo político o personal. La posición del Gobierno de los EE. UU. es un hecho ante el no caben las poses antinorteamericanas o el falso patriotismo. Igualmente deplorables han sido las declaraciones de un diputado del PAC, quien descalificó, ayer, moralmente a la ministra de Comercio Exterior de EE.UU. por pertenecer al grupo de Bush… Esta extraña mentalidad, refractaria a la realidad, explica la incongruencia del PAC y la estrategia del “colectivo” ideológico y político de los dirigentes del NO.

La cuestión de fondo de la indiferencia ante la realidad y de la manipulación sistemática se encarna en sus graves consecuencias económicas y sociales en el pueblo si Costa Rica quedara al margen del TLC. Los responsables de esta estrategia deben asumir su responsabilidad, no importa el resultado. Si vence el SÍ, por la falsificación de los hechos y por el desdén de la institucionalidad democrática, y, si gana el NO, por las consecuencias inevitables que se avecinan, que habrán de apechugar con entereza.

Editorial de la Nación
5-10-07

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