martes, 13 de noviembre de 2007

Zoología internacional


Aristóteles decía que todos los seres humanos somos animales políticos (zoon politikón) pero Hugo Cháves tiene más de animal que de político. Este ornitorrinco político, por la rareza y extrañeza que causó en sus inicios, ahora es la figura más mencionada en los titulares, hasta el punto de que ya no sorprende ver un nuevo exabrupto cada vez que está frente a otros mandatarios pero especialmente cada vez que está frente a las cámaras de televisión. Y claro, en una sociedad como la actual, donde la imagen es prioritaria respecto al argumento, cualquier cosa puede ser noticia. Ya lo decía Sartori en Homo videns, la sociedad teledirigida: "que un paredón caiga sobre una gallina también es noticia, pero de ahí a que tenga alguna utilidad práctica para el conocimiento hay una distancia enorme".

En ASOJOD no nos cansamos de señalar a patanes como Cháves y de fustigar a los idiotas que le aplauden como focas: Daniel Ortega, Ollanta Humala, Evo Morales, Fidel Castro, Ignacio Ramonet, Rafael Correa, entre otros tantos políticos, así como académicos, estudiantes, profesionales, amas de casa, trabajadores y otros. Este selvático apoyo no se da cuenta del mal que le hacen a la humanidad al ponerse de parte de un dictador que quiere cubrir su régimen con un falso hálito de democracia: dice apoyar a los pobres de toda América Latina pero lo que les está dando es una bomba de tiempo que explotará cuando menos lo esperan: deuda pública, inflación y déficit fiscal como instrumentos de política económica, que a la postre serán las causas de una tremenda crisis. Los hechos hablan por sí solos: en todas las crisis económicas del siglo XX el Estado, por medio de la emisión inorgánica de dinero, la modificación de tasas de interés, el gasto público descontrolado, la nacionalización de empresas y otros, fue uno de los principales responsables de la debacle.

Y porque internacionalmente se le señala esto a Cháves, hay que escucharlo despotricar. Esta bestia mitológica, que es más bestia que mitológica, cree que insultar es sinónimo de gobernar. Su razonamiento (palabra que quizá le quede muy grande) es: "si relincho contra X y recibo aplausos, consigo legitimidad". Y claro, eso lo lleva a abrir la boca para decir lo que se le antoje. Coloquialmente, la gente dice que existe una conexión entre la la boca y el cerebro, para referirse a la necesidad de pensar antes de hablar. Sin embargo, la conexión de Cháves es entre la boca y el ano, podrán imaginiar ustedes por qué.

Pero lo que también preocupa además de la conexión boca-ano de Cháves, es el séquito de perros falderos que le siguen a todas partes. Justo hoy aparece en La Nación una foto de Cháves al regreso de la Cumbre Iberoamericana (donde una vez más la bestia se soltó de las amarras de la prudencia y como caballo que es, se desbocó) donde aparece rodeado por un enjambre de "colaboradores" y "simpatizantes". Ese tipo de gente no sólo es la que le aplaude y le ríe las gracias, sino que lo hacen sentir magnánimo a cambio de prebendas, privilegios, favores, gollerías, etc., como ocurre con todos los dictadores, populistas y caudillos. Pero justo antes de que el barco se hunda, esas personas son las primeras en correr por su vida.

Y pensar que el continente se está llenando de esa gente que, a viva voz, dice apoyar a Cháves y desea uno de esos "peluches" para su casa. Los últimos Latinobarómetros revelan, de manera preocupante, un incremento en la preferencia de gobiernos de mano dura y eudemónicos (repartidores de "felicidad" por medio de su intervención cuasi divina) aunque los mismos limiten seriamente las libertades y la democracia, incluyendo a Costa Rica. Y ¿qué se puede esperar cuando el corral busca revelarse? Granznidos, gruñidos, relinchos, berridos y demás sonidos zoológicos. Al final, todos somos animales políticos, pero algunos son más animales que otros. No obstante, y a pesar de la fiesta animal, ASOJOD seguirá luchando para impedir que brutos como Cháves lleguen al poder en Costa Rica que, a pesar de su fama de "democrática y pacífica" está repleta de especímenes como ese.

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