martes, 21 de agosto de 2007

Desarrollo humano y el TLC


El Informe sobre Desarrollo Humano 2005, PNUD, publicado por las Naciones Unidas, señala que Costa Rica está ubicada en el grupo de alto desarrollo humano, nivel 47, en orden descendente de una lista de 177 países (Noruega es el número 1 y Níger es el más bajo en el nivel 177). Este índice señala los avances promedio de un país, tomando en cuenta tres condiciones: esperanza de vida al nacer, acceso a la educación e ingreso económico de los habitantes (PIB per cápita). Costa Rica ha mantenido una posición sociopolítica y económica satisfactoria en relación con otros países latinoamericanos; solamente Argentina, Chile, Uruguay y Barbados, la superaron en el grupo de alto desarrollo humano.

Pese a que indicadores internacionales han ubicado a Costa Rica en esa alta posición, informes y encuestas nacionales señalan un deterioro preocupante: la inversión en programas de asistencia social, educación y seguridad humana ha disminuido seriamente, afectando en mayor proporción a los grupos de menor capacidad económica, incluida la clase media. Si los gobernantes del pasado tuvieron una gran visión al forjar un alto nivel en desarrollo humano para el país, hoy, de igual forma, debemos proyectar la Costa Rica del futuro con mejores expectativas en un mundo globalizado.

El progreso económico de Costa Rica ha estado relacionado con su participación en el comercio internacional. Por ello, a raíz de la crisis de 1980, que produjo elevada inflación y aumento de la pobreza, condiciones que debilitaron el Estado solidario y proteccionista de entonces, se decidió promover el desarrollo de las exportaciones, ampliando la base exportable. La relación comercial establecida en 1984 con los EE. UU. a través de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC), el Régimen Preferencial Arancelario con Europa que se inicia en 1992, y posteriormente la ratificación de tratados de libre comercio con otros países, han sido instrumentos comerciales muy positivos para este desarrollo económico. Hoy, la oferta exportable de Costa Rica es de más de 3.600 artículos.

¿Por qué votar SÍ? El TLC es una oportunidad de consolidar un bloque comercial con EE. UU., los países centroamericanos y República Dominicana. Si en los últimos 20 años Costa Rica adoptó un modelo de desarrollo económico sustentado en la inserción de su economía en el mercado internacional y en la diversificación de sus actividades productivas con excelentes resultados, no habría que pensar que el TLC con EE. UU. sería de fatales consecuencias para el país, si con ello se abren nuevas oportunidades de inversión, de generación de empleo y mejores salarios.

La experiencia comercial que ha tenido Costa Rica con EE. UU. ha sido muy positiva durante 23 años a través de la ICC. Sin embargo, el sentido común señala claramente que, si cinco países ya ratificaron el TLC, los EE. UU. no tendrían por qué mantener preferencias unilaterales a Costa Rica. Sería mejor ratificar el Tratado y denunciarlo si llegara a afectar al país. Si quedamos fuera, Costa Rica pierde competitividad con una alta posibilidad de que el comercio y las inversiones se desvíen hacia los otros países del área. Igualmente, estaríamos en una posición de clara desventaja a la hora de querer firmar un TLC con la Unión Europea en el futuro.

Para mejorar. ¿Cómo se pueden ofrecer mejores oportunidades de bienestar al costarricense? Uno, mayor inserción de nuestros mercados en la economía internacional a través del TLC, lo cual nos estimula a producir más, exportar más, captar más inversión extranjera directa y a lograr un mayor crecimiento. Dos, modernización de una reforma tributaria que le permita al Estado ofrecer mejoras en infraestructura, más inversión social y mejor educación para avanzar en el uso de la tecnología en todos sus ambientes, igual que han hecho países europeos y asiáticos. Tres, fortalecer la institucionalidad social del país y así propiciar una mejor distribución de la riqueza.

Solamente realizando estos esfuerzos, los indicadores en desarrollo humano publicados por PNUD y el programa Estado de la nación serían sostenibles en un alto nivel, habría mejores oportunidades para nuestra juventud en el futuro y se podría dar impulso importante para reducir la pobreza y la des-igualdad social.


Álvaro de la Cruz M., tomado del periódico La Nación

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