Me sorprendió que los resultados de una encuesta sobre intención de voto para el referendo del 7 de octubre, llevada a cabo por la Escuela de Matemática de la UCR y presentados en conferencia de prensa el día de ayer, fueran tan contradictorios con lo que CID-Gallup y Unimer han presentado en los últimos días. Como yo no creo en la teoría de la conspiración y estoy convencido que las empresas encuestadoras son responsables y honestas, decidí revisar el informe de la UCR, en tanto es el que se aparta de lo que parece un tendencia, pero además -y esto debería hacerse en todos los casos-, porque es el único informe que está disponible completo en Internet.
Primero, algunas consideraciones teóricas. Una encuesta trabaja con muestras, es decir, con una selección aleatoria y representativa de sujetos, de manera que no se tenga, para obtener información relevante y válida de una comunidad, que incluir a todos los habitantes en la encuesta, lo que hace oneroso y complejo el proceso. Pero como se mencionó anteriormente, la muestra debe ser aleatoria, lo que significa que cada miembro del universo sujeto de investigación tiene la misma probabilidad de ser incluido en la muestra (para prevenir que en la muestra se elija gente "a dedo" dependiendo de su posición respecto a algún tema, de manera que se generen resultados en una dirección específica); pero además, y esto es muy importante, la muestra debe ser representativa, lo que significa que en ella debe estar representados fielmente los diferentes segmentos poblacionales que componen una comunidad o país, utilizando criterios como sexo, nivel educativo y rango de edad, entre otros. Esto significa, por ejemplo, que en un país en donde un 51% de sus habitantes son mujeres y un 49% hombres, la muestra debería tener la misma proporción (o al menos cercana) de hombres y mujeres para que cumpla con el requisito de la representatividad. Aquí el peligro es que proporciones incorrectas generarán resultados dudosos, o al menos que no pueden ser aceptados como válidos, es decir, extensibles al resto de la población.
Una revisión de la información sobre el nivel educativo de los encuestados en el estudio de la Escuela de Matemática de la UCR revela lo que parece un error en la composición de la muestra que puede estar incidiendo directamente sobre los resultados y comprometiendo su validez. Según el informe de la UCR , la muestra utilizada, tiene la siguientes proporciones según nivel educativo:
Ninguno 2,8%
Primaria 25,3%
Secundaria 35,3%
Técnica 5,0%
Univ. incompleta 16,0%
Univ. completa 15,6%
Pero una revisión de la información del Censo de Población realizado en el 2004 por el Instituto Nacional de Estadística y Censo, arroja los siguientes datos respecto al nivel educativo para personas mayores de 15 años
Ninguno 5,49%
Primaria 48,51%
Secundaria académica 27,37%
Secundaria técnica y Parauniversitaria 5,3%
Universitaria 13,50%
El informe de la Escuela de Matemática presenta dos categorías para la educación universitaria, mientras que el INEC lo hace por años cursados, la cifra que aquí se presenta es un agrupamiento que yo mismo realicé para efectos de este artículo.
Como se observa, en la muestra de la Escuela de Matemática de la UCR está subrepresentado el segmento de población con educación primaria (25,3% en la encuesta de la UCR y 48,5% del Censo), y sobrerepresentado el de educación universitaria (31.6% en la encuesta de la UCR y 13,5% en el Censo). Las diferencias son lo suficientemente importantes (casi el doble en ambos casos), como para que los resultados no parezcan tener el rigor necesario que permita su generalización a la población en general.
Por Roberto Gallardo
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