miércoles, 22 de agosto de 2007

¿Realmente un perjuicio?


Uno de los principales argumentos que presentan los opositores al TLC son las serias consecuencias que este Tratado traerá a los agricultores del país.

En resumen, aducen que, con la vigencia del TLC, Estados Unidos inundará nuestros mercados con productos subvencionados, de muy bajo costo. Nuestros agricultores no podrán competir contra estos productos, llevándolos a la quiebra, pérdida de sus terrenos y a la miseria.

Si tomamos en cuenta que por la posición geográfica de EE. UU. y su clima es obvio que en ese país no se cosecha palmito, yuca, banano, café, chayotes, etc. De igual forma, aquí no cultivamos trigo, cebada o algodón. Es cierto que hay productos, como el melón y la piña, que se producen en ambos países, pero, debido a la gran demanda de 300 millones de estadounidenses con alto poder adquisitivo, es casi improbable que tengan interés en vendernos estos productos.

En el caso de productos sensibles como arroz, frijoles y lácteos, entre otros, el Tratado dispone como mecanismo de protección para nuestros productores una desgravación arancelaria muy amplia, con plazos de 15 a 20 años, dependiendo del producto.

Otros cultivos en conflicto, como la papa y la cebolla, simplemente no tienen desgravación alguna, se mantienen en las mismas condiciones actuales. Más aún, el TLC contempla derechos compensatorios a favor de Costa Rica en el caso de que las importaciones estadounidenses llegasen a perjudicar al agro nacional.

Se recuerda que el resto de Centroamérica ya aprobó el TLC y que, al igual que nosotros, producen básicamente los mismos productos agrícolas, pero ellos por el momento tendrán, además de otras ventajas, la posibilidad de colocar sus productos a mejores precios que los nuestros. Pregúntese: ¿Dónde están las desventajas del TLC para el agro nacional?

Por Kurt Schmack
Tomado de la Nación

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