sábado, 5 de enero de 2008

Letras de cambio


Año nuevo, mañas viejas. Cuando empieza cada año, tendemos a hacer promesas de cómo cambiaremos algún aspecto de nuestra vida, con la esperanza de que eso la hará mejor. Sin embargo, usualmente caemos en las mismas mañas viejas y nada cambia en nuestra vida.

Mi esperanza para el 2008 es que haya un cambio en como el Estado costarricense funciona, de manera que cumpla más eficazmente las funciones que le corresponden, que deje de hacer lo que no debería hacer y que le deje al sector privado lo que este sabe hacer mejor. Pero, para eso, hay que mejorar muchas cosas todavía. El camino a recorrer es largo, y se hace aún más difícil cuando, en vez de avanzar, se dan pasos en la dirección contraria. Un ejemplo de ello es la noticia que salió en estos días en este periódico, informando que el INS planea construir un hospital para atender a las víctimas de accidentes.

Primero, hay que entender que el INS es una institución estatal dedicada a vender seguros en forma monopolística en el país. Eso significa que nadie más puede vender el servicio de cobertura de riesgos de salud o muerte, accidentes de vehículos, de trabajo o contra la propiedad. Pero hay que entender que esta es una actividad que no constituye un ser vicio público, en el sentido de que los beneficios que genera el seguro los obtiene el que paga directamente por él. En el resto del mundo, los seguros están prioritariamente en manos privadas. Incluso, en estos momentos, se discute en la Asamblea Legislativa una ley para romper este monopolio. Ese sería un paso adelante en el sentido de ir dejándole al sector privado lo que este sabe hacer mejor.

Segundo, me parece que la idea de que el INS piensa invertir 15.000 millones de colones en un hospital es un paso en la dirección contraria. Es, otra vez, el Estado involucrándose en un ámbito en que ya el sector privado participa, o que, incluso, otra institución estatal también lo hace de manera bastante buena (CCSS). Según funcionarios del INS, la justificación para hacerlo es que hoy en día los hospitales existentes le cobran muy caro al Instituto por las cirugías. En ese caso, pareciera que hay un faltante de infraestructura y equipo hospitalario para atender la demanda existente, justificándose así la construcción de un nuevo hospital. Pero eso no significa que quien tiene que hacerlo es el INS. Lo ideal aquí sería que los hospitales privados ampliaran su capacidad, y que el INS los ponga a competir entre ellos, para ver quién brinda el servicio al menor costo con la mejor calidad.

Obviamente la solución no es fácil pues se requiere un cambio de mentalidad. Espero que estas ‘letras de cambio’ ayuden a que se vaya dando esa transformación en el 2008.

Por Luis Mesalles

1 comentario:

Terox dijo...

La pregunta es por qué los hospitales privados no le pueden dar un servicio más barato que la CCSS?