Ahora el caso estará en manos de un juez penal que tendrá la labor de decidir si existen suficientes argumentos para elevar el asunto a juicio. Independientemente de la decisión que se tome es importante que la misma se realice bajo el apego a las normas y el respeto a los derechos de todas las partes del proceso, para que no sea el trasfondo político el que incline la balanza para ninguno de los dos lados.
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