
Chile demuestra que no es cierto que un modelo basado en la inserción comercial genere pobreza.
Una noticia proveniente de Chile resulta de particular interés para los costarricenses, precisamente cuando nos aprestamos a tomar una decisión sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana.
Se ha dicho que Chile es paradigma de crecimiento económico como resultado de su exitosa inserción en el comercio internacional. Este país sudamericano fue uno de los primeros del continente en suscribir un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, y desarrolla una agresiva política exterior que tiene como objetivo el establecimiento de acuerdos similares con la mayor cantidad posible de países. Sin embargo, algunos han querido –intencionalmente en esta coyuntura de la vida nacional-, disminuir los evidentes logros del modelo chileno citando un nivel de pobreza y desigualdad persistentes que sin duda comprueba, dicen quienes sostienen el argumento, el fracaso del esquema.
Pero resulta que de acuerdo a la denominada “Encuesta de Caracterización Económica Nacional” llevada a cabo recientemente en ese país y cuyos resultados han sido dados a conocer por la presidenta de ese país, la socialista Michelle Bachelet, la pobreza en Chile ha disminuido de un 38% al final de la dictadura, a un 13,7% en la actualidad (7% menos que el nivel de pobreza en Costa Rica, estancado en los últimos 25 años), incluyendo una reducción de 5 puntos en los últimos tres años. La indigencia se redujo del 4,7% al 3,2%. Del 2003 al presente año la población chilena creció en 500,000 y el número absoluto de pobres decreció en 696,000 personas; adicionalmente, el número de indigentes disminuyó en 210,000 personas y el nivel de pobreza rural (12,3%) fue menor al de pobreza urbana (14%), lo que no sucedía desde 1990. Por último, pero evidentemente no menos importante, en el 2003 el 20% más rico de la población recibía un ingreso equivalente a 14,4 veces lo que recibía el 20% más pobre, relación que disminuyó a 13,1 veces en esta última encuesta.
Los resultados están a la vista. No es cierto que un modelo basado en la inserción comercial genere pobreza. No es cierto que los tratados de libre comercio resulten en sociedades desiguales. Las circunstancias particulares de cada país juegan un papel determinante en el aprovechamiento de las oportunidades que brinda el libre comercio. Mediante políticas públicas pertinentes, los beneficios del libre comercio pueden llegar a todos los sectores. Costa Rica tiene las condiciones necesarias para una exitosa inserción comercial internacional. No hacerlo significa negarnos la oportunidad del desarrollo.
Por Roberto Gallardo
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