domingo, 10 de junio de 2007

¿Democracia participativa?


La demagogia y el engaño no tienen límites; lo prueban los abanderados de la llamada democracia participativa, que se rasgan las vestiduras en pro de una participación directa de la ciudadanía en los procesos de toma de decisiones. No solo cuestionan los fundamentos históricos, políticos y legales que han caracterizado a la democracia representativa costarricense durante tantos años, al intentar deslegitimar los procesos electorales y las instancias institucionales legítimamente creadas para canalizar la voluntad popular, sino que también ignoran los planes y proyectos anunciados hasta la saciedad en campaña política por el partido que hoy es gobierno.

Con campañas que promueven la ignorancia y el subdesarrollo de nuestro pueblo, y bajo el estandarte del referéndum de la calle y la participación ciudadana directa, instan a hacer creer que realmente lo que importa es la voluntad del pueblo y no lo que los legítimos representantes ciudadanos puedan decidir a favor del país.

Ahora que se discute el polémico tema del referéndum para el TLC con EE. UU., tenemos oportunidad de ver cómo a algunos de estos irresponsables se les cae la careta de la participación, dejando ver su rostro demagogo, falaz y malintencionado. Resulta que ya no interesa si se somete a la participación directa de todos los ciudadanos costarricenses la decisión de aprobar o no una herramienta de desarrollo tan importante para el país como el TLC. Porque, para estos demagogos lo que realmente importa es retrasar la pronta decisión del tema por mero capricho, fundamentado únicamente en su trasnochada y miope visión de país y en un modelo de desarrollo que hace años agotó sus virtudes.

Si el Poder Ejecutivo realiza una convocatoria a referéndum, con el apoyo de 29 legisladores, es para no perder más tiempo en este asunto y dar, de una vez por todas, oportunidad a la ciudadanía de tomar la que quizás sea la decisión más importante de las últimas décadas.

Con la excusa de la recolección de firmas, pretenden extender el asunto hasta que definitivamente se agoten los plazos para suscribir el acuerdo; pero, a la vez, pretenden volver inútil el instrumento participativo del referéndum al convocar a él cuando ya sea inútil expresar la voluntad de la ciudadanía.

Por Tonatiuh Solano Herrera tomado de la Nación

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