domingo, 10 de junio de 2007

¿Educados o alfabetizados?



Otra voz de alerta. Esta vez proviene del estudio Recurso humano: factor de éxito para el siglo XXI , elaborado por la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP). De este amplio estudio destacamos un aspecto esencial: la crisis educacional del país en sus propios fundamentos

Un disco rayado que por rayado se debe oír día y noche. El gran pecado de omisión, por décadas, de Gobiernos, universidades, políticos, educadores, asociaciones, colegios profesionales y más. La burla más cruel contra los pobres. La hipoteca más pesada sobre nuestro futuro. El disimulo y evasión de los patrioteros y firmantes de proclamas y documentos –responsables directos algunos de esta crisis espiritual– a quienes la educación –de cobertura y calidad– nunca les ha importado. Si solo una milésima parte del tiempo, dinero y recursos mentales empleados, en estos años, contra la reforma del Estado y del país se hubiese consumido en mejorar la educación, cuánto habríamos ahondado y progresado.

Según el estudio de Uccaep, “los trabajadores enfrentan problemas y carencias en la comprensión, expresión y escritura del idioma español”. Y de la matemática no se diga. Por ello, deben invertir muchos recursos para enseñar aun “a recién graduados”. Esto significa, en dos platos, que la mayoría de nuestros estudiantes, universitarios y graduados carecen de las dos armas intelectuales básicas: el dominio de la lengua y la capacidad de raciocinio, pues nuestra educación no enseña a hablar ni a escribir ni a pensar. Tampoco, según otros estudios, transmite o refuerza los valores esenciales, perennes, del ser humano. Estos datos han sido comprobados por muchas otras investigaciones. La realidad, por su parte, lo verifica a diario y a gritos.

En este panorama, en el orden cognitivo y ético, florecen, por supuesto, la mentira, los prejuicios, la paranoia ideológica, las simplificaciones, la irresponsabilidad: el campo abonado para el triunfo de los charlatanes, de los embusteros, de los corruptos, de los timadores. Educar es proporcionarles a los niños y a los jóvenes capacidad y potencia para producir anticuerpos frente a los embates de la vida y de la realidad. Es prepararlos con las mejores armas para una guerra, a partir de un núcleo esencial de principios y de valores. Si estos no se encarnan desde la familia y la escuela, el edificio está tronchado en su propia base. Todo lo demás, para bien o para mal, vendrá por añadidura…

La educación hace la diferencia. No somos “diferentes”. Somos un “pueblo alfabetizado, pero no educado” (informe Estado de la nación ). Aunque duela.

Julio Rodríguez tomado de la Nación

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