lunes, 11 de junio de 2007

Ariasfobia


La pérdida del sentido crítico, elemental cualidad humana que nos obliga a razonar antes de concluir, es un rasgo del fanatismo.

El fanatismo surge de las obsesiones. Y a esta categoría psiquiátrica pertenece la ariasfobia , un mal obsesivo-compulsivo que consiste en atribuir al presidente Oscar Arias y a su hermano Rodrigo toda perversidad posible.

Dos ejemplos recientes lo ilustran: Consultado sobre el rechazo de la OIT a una denuncia sindical contra el país, Édgar Morales, de la ANEP, aseguró: “Ahí se ve el poder de los hermanos Arias Sánchez, que el año pasado viajaron a Ginebra a torcerle el brazo a los miembros de la OIT”. Es decir, dos superhombres que imponen su voluntad por el mundo.

En una celebración donde estuvo el Presidente, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica no interpretó, como estaba programado, la Obertura 1812 , de Tchaikovsky.

Alguien inventó que había sido por orden de Arias, molesto con el origen bélico de la obra maestra. Otros lo creyeron; un periodista lo publicó y el rumor corrió entre los ariasfóbicos de la UCR, que hasta pensaron subir a Tchaikovksy a la “cazadora anti-TLC”.

Pero la versión era, simplemente, mentira.

Ante ejemplos tan extremos (y ridículos) de ariasfobia , lo menos que deberían hacer sus portadores es... pedirle a Arias una cita rápida en la Caja.

Eduardo Ulibarri, tomado del periodico La Nación

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