miércoles, 31 de octubre de 2007

Cleptocracia, burocracia y ¿democracia?


En las democracias se respeta la libertad y también los derechos de las personas. El papel del Estado, siempre represivo, es velar por dichos derechos, y no el de gastar el dinero que nos arrancan con impuestos para burradas, tipo ferrocarriles, programas sociales de mentira, burócratas amigos de los partidos, empresas ineficientes que deberían cerrar (lo que nunca ocurre), elevados sueldos de ministros, ejecutivos y parlamentarios ansiosos de "royalties" y sobres brujos llenos de billetes.

Nos informan que las empresas del Estado andan cada vez peor, algo que sólo sorprende a los socialistas de medio siglo atrás o más, y a nuestros gobernantes, que por allá se quedaron, sin comprender que la planificación, el estatismo y su ruina resultante ya murieron.

Debo haber escrito unos mil artículos denunciando los robos y abusos, la mala calidad y la ruina macro y microeconómica derivada de las empresas estatales. Nuestros socialistas, incluidos los de derecha y variados PhD, simplemente no logran entender que el progreso lo hace la gente actuando con libertad, en un marco de respeto por las instituciones y de correctos incentivos, como los que el mercado (es decir, toda la gente) viene aprendiendo y experimentando por miles de años. Cuesta mucho encontrar un programa, organismo o empresa estatal -más allá de los destinados a velar por el respeto de los derechos humanos y las reglas de convivencia- que aporte al progreso de la humanidad. El Estado benefactor, archifracasado también en Chile, se denuncia hasta en Europa por sus costos, burocracia, servicio malo y caro, generación de incentivos perversos, antitrabajo y antiemprendimiento.

En Chile tenemos una cleptocracia que privilegia a la burrocracia ociosa del régimen con pegas, contratos, becas, premios y crecientes privilegios, en desmedro del resto, que paga impuestos. Y con el cuento de "lo social" y de un gasto público que "tiene que aumentar más que el producto" se debilitan los empleos, el crecimiento y la igualdad de oportunidades. Más aún cuando a los cargos burocráticos y a los favores públicos acceden sólo los "progresistas".

El gasto público hay que congelarlo y racionalizarlo, cerrando todo lo inútil, algo nunca visto en Chile. ¿Me podrían señalar para qué ha servido el enorme gasto público desde 1990 hasta ahora? No hay más educación de calidad y la salud está cada vez peor. El innegable mejor nivel de vida de los pobres (con trabajo) es, simplemente, por el mayor crecimiento de la economía, algo normal en el mundo moderno, y que en Chile ya lleva como 30 años.

Hay que bajar a la mitad los sueldos de parlamentarios, ministros, consejeros, presidentes y altos burócratas y prohibir la reelección, además de poner un impuesto a los primeros cuando aprueben gastos vergonzosos, como los del Transanlagos, ferrocarriles y programas sociales que terminan en coimas, robos o financiamientos de campañas, es decir, casi todos. Y no más "tenidas oficiales" ni avioncitos (dos) para "turistear" a todo costo.

¿Se podrán gravar la burrocracia, el deschavetamiento chavista cleptócrata, o el navarroso neosocialismo siglo XXI?

Álvaro Bardón

Claudicación ideológica


En días recientes leí declaraciones de uno de los dirigentes universitarios de oposición, según las cuales el problema de la venidera reforma constitucional venezolana que impulsa Hugo Chávez es que el presidente venezolano "pretende imponer en el país un socialismo autoritario, que dista de los verdaderos valores de la izquierda".

Semejante punto de vista llama la atención por tres razones. Primero, luce evidente que lo que el estudiante critica de Chávez no es su proyecto socialista sino sólo su vocación autoritaria. Es claro que el líder estudiantil desconoce por completo la historia del socialismo y el hecho clave que el socialismo siempre, sin excepción, ha estado acompañado del autoritarismo político. Tal resultado no es casual, pues el socialismo implica y exige la socialización de los medios de producción y la propiedad colectiva de los mismos, lo cual en la práctica concentra el poder económico en manos de quienes controlan el gobierno y, en consecuencia, les concede el dominio político sobre los ciudadanos.

En segundo lugar, sorprende que un dirigente universitario ignore que la izquierda ha estado históricamente asociada a las más brutales formas de represión política en Rusia, China, Cuba y en tantas otras partes. Por lo visto, el líder estudiantil cae en la trampa de que la izquierda es buena, por definición, y la derecha siempre mala, por lo que si Chávez es "malo" no puede ser calificado de izquierdista. Mas me temo que todo esto no pasa de ser un ardid, mediante el cual la izquierda internacional procura eximirse de su terrible historia, mostrándose ahora como adalid de la democracia y la libertad, a la par que prosigue su irresponsable y miope promoción del sistema socialista, socialismo que siempre será receta inexorable de ruina económica y opresión política.

En tercer lugar resulta lamentable que la oposición venezolana —incluidos aparentemente no pocos estudiantes— claudiquen de una manera tan fácil frente a Chávez en el terreno ideológico. La oposición venezolana pierde de vista que Chávez ya ocupa totalmente el terreno de la izquierda en Venezuela, que por más esfuerzos que se hagan jamás será posible distinguir el socialismo de Chávez del presunto socialismo "bueno" que pregonan nuestros ingenuos universitarios, y que a pesar de sus tropelías y disparates Chávez representa la más nutrida y eficiente izquierda contemporánea, una izquierda que no ha asimilado las lecciones de la debacle socialista, que sigue encerrada en el reino de la utopía, virulencia anti-yanqui y anti-capitalista, y que perdió la brújula en el pantano del fracaso.

Quizás el único resultado positivo de la tragicómica experiencia chavista es enterrar por mucho tiempo a la izquierda y la ilusión socialista en Venezuela. Esa coyuntura de un futuro previsible podría ser aprovechada por las nuevas generaciones para sacar al país de la ciénega paralizante de la cultura de izquierda; pero las posturas ideológicamente atrasadas que expresan algunos universitarios venezolanos sugieren que es posible que esa oportunidad —si es que efectivamente se presenta— se perderá de nuevo. Durante los años sesenta y setenta era en alguna medida comprensible que los jóvenes sucumbiésemos ante el espejismo socialista, por idealismo e ignorancia. Pero en nuestros días, después de lo que ahora sabemos, resulta imperdonable que nuestros universitarios continúen atrapados en esa cárcel del pensamiento.

Por Aníbal Romero

Cambio climático: No es nuestra prioridad


Al Gore afirma que evitar el cambio climático (CC) no es una cuestión de política sino de moral. Es nuestra obligación ética, dice, dejar a nuestros hijos un planeta mejor.

La utilización de conceptos de moral y ética en el debate sobre el CC indica que algunos analizan el problema del calentamiento global no tanto desde la ciencia como desde la religión. En un discurso pronunciado en la universidad en California, Michael Chrichton equiparó al movimiento ecologista con una nueva religión ya que hablaba de la irrupción del hombre en el paraíso terrenal con un pecado original contaminador llamado revolución industrial y que prometía la salvación eterna si se cumplían los mandamientos revelados en Kyoto. A mi también me da la impresión que algunos radicales del CC apuntan tics sacerdotales. Pero, a diferencia de Chrichton, no lo digo por el contenido de sus ideas sino por la forma cómo las defienden que a menudo recuerda a los tribunales de la Santa Inquisición. Por ejemplo, antes de siquiera entrar en debate, acusan a los que discrepan de estar al servicio, no del demonio, sino de Exxon (que me parece que es mucho peor) o de ser neocones pagados por el satánico Bush. Llaman negacionistas a los que no comulgan con sus ideas equiparándolos con los nazis que niegan el holocausto. Exigen censura a los medios de comunicación para acallar a los que se desvían del catecismo oficial. Piden que se silencie a los ignorantes que no tengan un título de física, aunque el debate sea más un tema de estadística y economía que de climatología. Culpan a los sacrílegos de querer destruir el planeta e incluso los denuncian por no amar a sus hijos. Y claro, todo esto lo hacen sin aportar pruebas, porque los poseedores de la verdad absoluta nunca han necesitado pruebas para condenar al hereje a la pira purificadora. Les basta con hablar, como Torquemada, desde una supuesta superioridad moral.

A mí, la verdad, todo esto me parece bastante cómico. Una sociedad sana debe debatir los temas importantes de manera abierta y civilizada, sin actitudes inquisidoras. Les diré incluso que estoy de acuerdo con Al Gore cuando dice que tenemos la obligación ética de dejar un planeta mejor a nuestros hijos. Pero un planeta mejor no quiere decir un planeta más frío. Un planeta mejor es (también) un planeta sin pobreza. O un planeta sin SIDA o Malaria, un planeta sin malnutrición, un planeta donde todo el mundo tiene acceso a la educación y al agua potable, un planeta sin guerras, corrupciones políticas o gangsterismo.

Y dado que hay muchas maneras de mejorar nuestro mundo, el debate debería centrarse en cómo priorizar a la hora de hacerlo y no en quien ostenta la superioridad moral.

Sí, ya sé que algunos dirán que no hace falta priorizar porque luchar contra el cambio climático no impide luchar también contra la pobreza. Pero eso es falso. Las restricciones presupuestarias existen y cuando un gobierno dedica dinero o capital político a luchar contra el calentamiento, no puede dedicar esos medios a la cooperación internacional. Del mismo modo, cuando una empresa dedica recursos de responsabilidad social a mejorar el medio ambiento, no los dedica a promocionar infraestructuras de agua en África.

Y no. No vale decir que luchar contra el CC va a generar mayor crecimiento porque la verdad es que reducir el CO2 va a costar mucho dinero. Tampoco vale decir que luchamos contra el calentamiento para evitar que los africanos se queden sin agua dentro de 100 años, porque los africanos no tienen agua hoy: en la actualidad ya hay dos millones de niños que mueren de diarrea cada año por falta agua potable. Si todo esto lo hacemos para ayudar a los pobres, solucionemos primero los problemas de los pobres de hoy y después ya ayudaremos los de dentro de un siglo.

La pregunta clave del debate del CC es, pues: si priorizáramos de manera racional, con información experta y sin las histerias generadas por películas de Hollywood, ¿qué problema de los muchos que tiene el mundo, deberíamos atacar primero? Existe un grupo en Dinamarca llamado Consenso de Copenhague que ha intentado responder a esa pregunta. Primero reunió a un grupo de sabios que incluían a varios premios Nobel con los más expertos defensores de dar prioridad a la lucha contra el CC y pidió a éstos que expusieran sus ideas, sus razonamientos y sus evaluaciones de costes y beneficios de solucionar el problema. Luego hizo lo mismo con los que querían priorizar la lucha contra el hambre, la erradicación de la malaria, el acceso al agua potable y así hasta 17 problemas de primer orden mundial. Una vez escuchados todos los expertos, se pidió a los sabios que establecieran un orden de prioridades. El resultado: la lucha contra el SIDA y la malaria encabezaban la lista y les seguían la pobreza y la malnutrición, las barreras arancelarias que impiden a los países pobres comerciar y crear riqueza, el acceso al agua potable y la educación. Lo interesante es que el cambio climático ocupaba la última posición.

El Consenso de Copenhague repitió el experimento con 24 embajadores de las Naciones Unidas y con un grupo de jóvenes, representantes de las generaciones futuras. En ambos casos los resultados fueron idénticos: puede que el calentamiento global sea un problema importante. Pero no es el único problema importante a los que se enfrenta la humanidad. Una vez se comparan las urgencias y las necesidades, los costes y los beneficios, los pros y los contras, la lucha contra el cambio climático no es nuestra prioridad.

Por Xavier Sala-i-Martín

El capital intangible y migración


Hay una razón importante por la cual un programa gubernamental para lograr que regresen quienes emigraron no funcionará: el capital intangible (léase educación e instituciones) al cual tienen acceso quienes viven en España, EE.UU. o Italia. Los nuevos e injustificados subsidios como los créditos a través de la banca pública, las rebajas en el precio de los pasajes aéreos, la exoneración de aranceles para enseres, las ayudas para vivienda y la asesoría para instalar negocios en el Ecuador no serán suficientes para atraer a migrantes que se han visto obligados a dejar su país en busca de oportunidades para mejorar sus condiciones de vida.

La calidad de las instituciones (léase un estado de derecho sólido) al final del día afecta la prosperidad de los individuos. ¿De qué le sirve un crédito barato si lo tiene que invertir en un país donde hay tanta incertidumbre como el nuestro? ¿De qué le sirve una asesoría para instalar negocios si Ecuador es uno de los países donde más se dificulta la actividad empresarial (solo Bolivia, Haití y Venezuela nos superan en esto dentro de la región)?

Un reciente estudio publicado, sorprendentemente, por el Banco Mundial titulado “¿Dónde está la riqueza de las naciones?: Midiendo el capital para el siglo XXI” calcula el valor de la riqueza de 120 naciones, incluyendo el valor del capital intangible. Este innovador estudio intenta cuantificar el valor de la educación y las instituciones de cada país. Los hallazgos son impresionantes:

* Considerando al capital natural (la suma de los recursos naturales no renovables), el capital producido (la suma de la maquinaria, equipos e infraestructura) y el capital intangible (la suma de la educación y calidad institucional, que incluye estado de derecho) el estudio descubrió que 78% de la riqueza mundial está constituida por el capital intangible. A su vez, este tipo de capital constituye 59% de la riqueza de los países de ingresos bajos, 80% de la riqueza de los países ricos, y 52,7% de la riqueza en Ecuador.
* El estado de derecho constituye el 57% del capital intangible de los países, siendo el componente más importante. La educación es el segundo más importante, correspondiéndole el 36%.
* las oportunidades de los países no son necesariamente determinadas por su dotación de recursos naturales”.

Lo que los economistas detrás de este estudio han hecho es validar lo que desde hace mucho venía diciendo el difunto economista de desarrollo Peter Bauer: “La prosperidad a largo plazo le debe poco o nada a los recursos naturales. . . La pobreza y la prosperidad no son usualmente cuestiones de tierra. La pobreza o las riquezas y las satisfacciones personales y sociales dependen del hombre, su cultura, y de su marco institucional”.
Ahora de vuelta al migrante ecuatoriano en España, EE.UU. o Italia. Solo con poner un pie en España tiene acceso a un capital intangible (per cápita) 12 veces mayor que el que tenía en Ecuador ($217.300 vs. $17.788), si va a EE.UU. este será 23 veces mayor ($418.009), y si llegara a Italia este será 17 veces mayor ($316.045).

¿Puede el gobierno ecuatoriano compensar esa diferencia astronómica de riqueza intangible simplemente dando créditos subsidiados y pasajes aéreos rebajados y demás dádivas? Por último, la cuestión del regreso de los migrantes debe ser priorizada en base a lineamientos estadísticos y económicos: ¿Queremos que regresen un gran número de migrantes, o primero hay que preocuparse por incrementar el capital intangible y mejorar las condiciones de vida de todos?

Por Gabriela Calderón

martes, 30 de octubre de 2007

Los Kirchner y la maldición de entrar por la ventana


Ahora que se ha confirmado que no habrá segunda vuelta y que Cristina Fernández de Kirchner es la nueva presidenta electa de la Argentina, comienza el momento de tener que lidiar con la inflación, la crisis energética, las demandas salariales, la falta de inversiones, la inseguridad y demás problemas acumulados. Esperemos que sabiendo lo que falta, realmente sepa cómo hacerlo.

Comienzo a escribir esta nota a las 00:23 del lunes 29 y recién están contabilizadas el 38,54% de las mesas. Sin tener ni por casualidad estos escasos datos, Cristina Kirchner salió a declararse ganadora. Este solo dato muestra el grado de imprudencia con que se sigue manejando el oficialismo. Es más, en este momento la estratégica Provincia de Buenos Aires tiene cargados sólo el 11,17% de los datos y la Capital Federal muestra solamente el 26,31% de las mesas. Salvo que se tenga una certeza de los datos basada en actos no muy transparentes, a nadie se le hubiese ocurrido salir a decir que ya era el ganador. Pero bueno, si se truchan los datos de inflación, los números fiscales, de actividad económica y demás indicadores, ¿por qué no truchar una información que hace al manejo del poder? Dicho de otra manera, todavía se estaba votando y ya se habían declarado ganadores. Toda una curiosidad.

En lo formal, este fue el peor acto electoral desde 1983. Faltaban presidentes de mesas, se robaban las boletas de los partidos opositores, no se cargaban los datos en tiempo y hubo interminables colas para votar. En fin, algo propio de un país que se ríe de la democracia republicana y en el cual todo vale para mantener el poder.

¿Qué hicimos ayer los argentinos? Lejos de llevar a cabo un acto de democracia republicana, nos limitamos a emitir un voto, bajo un sistema trucho, para elegir a alguien que, dada la ausencia de límites al poder, va a manejarse de la misma forma que se manejaban las monarquías absolutistas.

Pero lo curioso de la Argentina es que la gente va y vota un día cada tanto para elegir autoridades, pero luego vota todos los días a través del mercado, ingresando o fugando capitales, huyendo de la moneda o reteniéndola dependiendo de las expectativas inflacionarias, invirtiendo o consumiendo su stock de capital. En definitiva, un día puede darle el voto a alguien y al día siguiente quitárselo en los hechos. En otros términos, ganar una elección no es el problema. El problema es mantenerse en el poder con políticas económicas inconsistentes. De esto pueden dar fe tanto Alfonsín como De la Rúa.

En lo que hace a los resultados, haber tenido un escaso 44% de los votos muestra una performance bastante pobre considerando que han aumentado el gasto público un 50% en el año sin ningún tipo de control, distorsionado los precios relativos hasta la locura y mantenido las tarifas de los servicios públicos en base a subsidios. En definitiva, han dispuesto de los fondos públicos a su antojo y no lograron superar el 50% de adhesiones de los votantes o si se prefiere, aún con todo este manejo económico, tuvieron en contra al 56 o 57 por ciento de la población.

Quiero suponer que más allá de la audacia para declararse ganadora antes de tener un mínimo de información, Cristina Kirchner debe haber tomado debida nota de la pobre elección que logró. Puede disfrazar el resultado marcando la diferencia con el segundo, pero en su fuero íntimo sabe que la mayoría de la población no la acompañó y que, en ese contexto de mayoría en contra, tendrá que lidiar con la herencia que le dejó su marido.

Mientras todo este simulacro de democracia ocurre, en muchas estaciones de servicio sube el precio de los combustibles y no se aceptan tarjetas de crédito para pagar la nafta. Las dos caras de la Argentina. Una la de la lucha por mantener el poder a toda costa. Otra, la realidad de todos los días que debe afrontar cada uno de nosotros.

El oficialismo utilizó todas las herramientas que tuvo a su disposición para obtener la primera minoría, zafar de la segunda vuelta y seguir en gobernando.

Viene ahora el momento de tener que lidiar con la inflación, la crisis energética, las demandas salariales, la falta de inversiones, la inseguridad y demás problemas.

A Isabel Perón la salvaron los militares en 1976. Esa posibilidad no existe para Cristina Kirchner. ¿Quién la salvará de la herencia que le dejó su marido?

Como dato a considerar, Cristina Kirchner ganó las elecciones con el menor porcentaje que obtuvieron todos sus antecesores desde 1983. Es decir, hasta ahora todos los presidentes electos, salvo su marido, sacaron porcentajes significativamente mayores que ella. Pareciera ser que para los Kirchner es imposible romper la maldición de tener que entrar por la ventana a la Casa Rosada, porque ni el 44% está confirmado. A medida que se van cargando más datos CFK sigue bajando hacia el 43% alejándose del 46% del boca de urna que le daban los medios a las 19:00 horas y sobre el cual todos los analistas hacían sus análisis para decir que con semejante porcentaje era imposible que hubiese habido fraude.

En síntesis: Se terminó el show, Cristina festejó y ahora llega el momento de tener que enfrentar la cruda realidad.

Por Roberto Cachanosky

¡Más empleo!


Importantes empresas ofrecerán 1.000 puestos de trabajo bilingües durante una feria organizada por el Centro Cultural Costarricense Norteamericano, entre las empresas empleadoras se destacan: Intel, Philip Morris, Sykes, Procter & Gamble, Hewlett Packard, HSBC y Manpower.

Ahí lo tienen amigos y amigas de ASOJOD una vez más la satanizada inversión extranjera por parte de transnacionales ha producido 1000 nuevos empleos los cuales mejoraran la calidad de vida de muchos costarricenses, en momentos como estos nos preguntamos que beneficio económico le ha traído a nuestro país personas como Albino Vargas, Favio Chávez, Eugenio Trejos, si su respuesta fue ninguno están en lo correcto, mas bien estos grupos nos condenan a la pobreza cada vez que saltan en contra la productividad, modernidad y la inversión para así ellos poder mantener los privilegios que disfrutan a costa del bolsillo de todos.

Los sindicatos pierden fuerza


La reciente huelga de dos días en General Motors (GM) comprueba la fuerte caída del poder de los sindicatos en la economía de Estados Unidos. El sindicato de trabajadores de la industria automotor (UAW) quizás fue el más poderoso de todos los sindicatos, pero el número de miembros se ha reducido 40% desde el último contrato firmado en 2003 y más aún desde los años 80. En 1994, 250 mil miembros de ese sindicato trabajaban en GM, número que se ha reducido a menos de 75 mil. Y el resultado de las recientes negociaciones es que GM traspasará las obligaciones presentes y futuras de los programas médicos de los jubilados a un fondo manejado por el sindicato. Eso aparentemente reduce las obligaciones de GM en más de 15 mil millones de dólares. En contrapartida, GM acordó mantener el actual número de fábricas en Norteamérica e hizo otras concesiones. Parece que la empresa conocida como “Generosos Motores” por su debilidad frente al sindicato ganó esta pelea y se ha fortalecido financieramente.
La caída de UAW es parte de lo sucedido en el movimiento sindical. El crecimiento máximo del sindicalismo ocurrió a principios de los años 50, cuando 35% de los trabajadores de Estados Unidos pertenecía a sindicatos. Hoy, 7,5% de los trabajadores no-gubernamentales están sindicalizados. Su éxito se concentra en el sector gubernamental.

Uno de los factores ha sido la relativa pérdida de importancia del sector industrial y también que leyes y la manera de pensar respecto a los sindicatos es menos favorable aquí que en otros países. No hace mucho que los sindicatos tenían gran apoyo de académicos e intelectuales. Y aquellos profesores que destacaban los factores negativos de los sindicatos, como los economistas de la Universidad de Chicago Henry Simons, H. Gregg Lewis y Milton Friedman, eran vistos como reaccionarios chiflados.

Los profesores universitarios e intelectuales siguen siendo pro-sindicatos, pero sin entusiasmo porque han visto que los sindicatos poderosos promueven los salarios, beneficios médicos y generosas jubilaciones de sus afiliados, que en el caso de UAW comienzan a trabajar ganando 30 dólares la hora, sin hacer nada por otros trabajadores que ganan mucho menos. Por ello, ninguno de los actuales líderes sindicales logra la fama de predecesores como Walter Reuther, John Lewis y Jimmy Hoffa.

Los sindicatos podrían ocupar un lugar importante en una economía libre de mercado, pero sus organizaciones tendrían que ser diferentes. Los trabajadores que han dedicado muchos años a la misma empresa podrían lograr ser protegidos de gerentes que aprovechan lo difícil que es para una persona de cierta edad conseguir otro empleo. Ese tipo de estructura sindical se llama “sindicalismo competitivo”.

Pero en la mayoría de los países, los sindicatos no son de una sola empresa, sino que abarcan a toda una industria, como la UAW y el sindicato de trabajadores del acero. Al abarcar toda una industria, los sindicatos aspiran a mayor poder porque representan a los trabajadores de empresas en competencia y pueden declarar huelgas generales en toda esa industria. De hecho, buscan poderes monopólicos en el mercado laboral, para lograr sueldos y beneficios muy superiores al promedio. La ley antimonopolios de 1914 concedió una excepción a los sindicatos.

En el pasado estuve opuesto a esa excepción porque una minoría sindicalizada lograba aumentar sus beneficios a costa de los consumidores y demás trabajadores. Pero con la caída del poder sindical, ya eso no afecta mucho a Estados Unidos ni a Gran Bretaña. Los intentos monopolistas de sindicatos, en economías donde menos del 10% de los trabajadores no-gubernamentales están sindicalizados y que además tienen que competir en el mercado internacional, no hacen daño. El costo de las regulaciones y litigios serían mayores.

Por Gary Becker

lunes, 29 de octubre de 2007

¡Más oportunidades!


Parece que la gira a China sigue rindiendo frutos ya que un grupo de 200 operadores turísticos de China visitarán nuestro país en los próximos meses.

En ASOJOD hemos recalcado constantemente la importancia de la inversión extranjera así como del comercio internacional para el desarrollo de nuestro país. Estas nuevas puertas que se nos abren vienen a ser prueba de lo anterior, esperamos que nuestro país sepa tomar en forma responsable estas oportunidades, que pueden ser el motor de escape para muchísimos costarricenses de la pobreza.

Corrupción y pobreza


La pobreza y la corrupción van de la mano. Los países más pobres son a su vez los más corruptos, como puede observarse año tras año en el índice que publica Transparencia Internacional. Tan importante como encontrar una solución eficaz a este viejo mal es saber cuál viene primero, la corrupción o la pobreza. ¿Es la corrupción la causa de la pobreza, como suponen muchos, o es a la inversa? O, quizás, no es lo uno ni lo otro, y ambos son efectos de la misma causa: el estatismo predominante en los países pobres. La corrupción no es un problema de las personas sino del sistema económico vigente.

En América Latina la corrupción sigue siendo una pelea perdida. Al igual que en África se ha arraigado como la “cultura del trámite y la coima”. De 180 países incluidos por Transparencia Internacional en su índice 2007, Haití figura entre los más corruptos en el puesto 177, Venezuela en el 162 y Ecuador en el 150. Según el grado de corrupción de funcionarios públicos, Transparencia Internacional elabora un Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) que va de 10 para un país “limpio” a cero para un país “sucio”. El IPC en nuestro hemisferio bastante sucio va de 1,6 en Haití y 2,0 en Venezuela hasta 7 para Chile, el más limpio. Los países más sucios son los que más cayeron y los que más sufren por falta de inversiones, empleos y oportunidades.

Chile, Uruguay, Costa Rica, El Salvador y Colombia son los más limpios de América Latina, en tanto que Haití, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Nicaragua, Bolivia y Argentina son los más corruptos. No importa cuánto ingreso tiene un país, como Venezuela con el petróleo, Bolivia con el gas y Haití con la ayuda externa. Si la corrupción es elevada, los ingresos se evaporan hacia los bolsillos de la elite, mientras la gente se hunde en la indigencia. Alta corrupción significa que gran parte de los impuestos para financiar la educación, salud, seguridad e infraestructuras terminan enriqueciendo a funcionarios, políticos y empresarios “amigos”.

Según Transparencia Internacional, los países menos corruptos son Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, con un IPC de 9,4. Entre los 10 primeros están Suecia, Singapur, Islandia, Holanda, Suiza y Canadá. Pero esta “limpieza” es relativa. Los países ricos se aprovechan de la corrupción de los pobres. Las multinacionales –coima mediante– otorgan al Tercer Mundo préstamos para obras innecesarias y la compra de equipos caros e ineficientes. Los bancos de países ricos se sientan sobre el dinero robado en los países pobres.

La solución se ha encarado de distintas formas: desde las reformas institucionales y educación hasta las penas más severas. Pero es inútil pretender cambiar la naturaleza humana, crear el “hombre nuevo” e incorruptible. En Irán, los funcionarios corruptos son mutilados, en China ejecutados, pero la corrupción sigue igual. Un emperador romano hacía castrar a todos los funcionarios para evitar las tentaciones. El problema está en el sistema, no está en las personas. Los latinoamericanos no son más ladrones que los suizos. La cultura es muy diferente, pero la real diferencia está en el sistema. Es el sistema el que corrompe.

El Índice de Libertad Económica muestra desde hace más de 15 años que los países de mayor libertad económica son los más limpios y ricos, en tanto que los países más estatistas y con menos libertad son los más sucios y más pobres. El estatismo es la causa principal no solo de la corrupción sino también de la pobreza. La economía se atrofia en la medida que el gobierno –actor improductivo– crece a expensas de la producción. Por eso corrupción y pobreza van de la mano.

La intervención estatal en la actividad económica promueve la corrupción de funcionarios que “venden” favores para evitar excesivas regulaciones, impuestos y trámites. En cambio, en las economías más libres, más capitalistas, donde la intervención es mínima, la corrupción tiene poco o nada que vender. El problema y la solución están en el sistema. Solo la libertad vencerá a la corrupción.

Porfirio Cristaldo Ayala

En vela


Da pena la forma como ha reaccionado el Partido Acción Ciudadana (PAC) en estos 15 días posteriores al referendo. Ha sido confuso e incoherente. Al parecer, está dispuesto a perder su última oportunidad, tras una sucesión de derrotas desde el 2002 y por la carencia de una propuesta u opción de futuro para el pueblo de Costa Rica.

La estrategia sistemática del NO –nihilismo político– no conduce a ninguna parte. La libertad y, por tanto, la responsabilidad, se desenvuelve en la dialéctica entre el SÍ y el NO, según los fines, los medios, las circunstancias, los valores y los principios. Entre estas dos laderas –SÍ y NO– somos y vivimos. Por estos dos adverbios, tan humanos, seremos, al fin de cuentas, juzgados.

Mantuve en este proceso refrendario la convicción de que el triunfo del SÍ podía salvar al PAC, mientras que el del NO lo despeñaba, dada la disparatada composición antidemocrática de la dirigencia del NO. Su amenaza institucional quedó documentada en la patética tarima de la noche del 7 de octubre y continuada, otra vez, en la sediciosa reunión del sábado, cuyo propósito fue adoptar una táctica para “derrotar” el TLC, aprobado democráticamente el 7 de octubre. El redivivo Eugenio Trejos lo expresó categóricamente: “Para derrotar el TLC debemos mantenernos unidos, iremos a las calles en forma pacífica para apoyar a nuestros (sic) diputados”. ¿Qué pasó en Costa Rica, señor Rector, presidente de Conare, el 7 de octubre? ¿Sigue Ud. haciendo el ridículo, usado por otros, y conspirando, con los de la tarima, contra la democracia costarricense?

“Nuestros diputados”, como dice Trejos, son, obviamente, los 15 del PAC. Alberto Salom lo ratificó: “No hay plazo para aprobar los proyectos de la agenda”, con la misma irresponsabilidad con que anunciaron que el TLC era renegociable, mentira causante de la derrota del NO, coreada por los comités antipatrióticos, ahijados del Consejo de la UCR. También se acordó, el sábado, recurrir a “organismos internacionales para denunciar irregularidades en el referendo”. Es decir, además de la sedición, una campaña de desprestigio contra Costa Rica, salmodiada porGranma , en Cuba, como en febrero del 2006.

Esta es la confusión moral y política –triste tarima– en que está extraviado el PAC, prueba preocupante de carencia de autocrítica interna y de dirigentes y estrategas que, con discernimiento, visión y grandeza de espíritu, logren salvarlo y colocarlo en la vía correcta. Nuestra democracia depende de la fortaleza moral e intelectual de sus partidos políticos. El PAC, sin visión de futuro, dominado por el NO y el miedo, está perdiendo su última oportunidad. ¡Qué lastima!

Julio Rodríguez

domingo, 28 de octubre de 2007

Beneficios a granel




Mucha popularidad ha adquirido la idea de que el Estado, a través de la justicia o los fallos judiciales, debe asignar beneficios económicos a grupos específicos. Cuando se hace por ley, ni siquiera se tiene el pudor de que tal beneficio sea parte de la ley del presupuesto anual del país, cosa que de por sí ya sería cuestionable. Y es más: en ocasiones, los legisladores o los jueces decretan que esos beneficios están a cargo de personas u organizaciones privadas. Es el caso de un proyecto que presentó ante el Congreso de Colombia un Senador y que ordena que haya un salario mínimo para profesionales, igual a tres veces el salario mínimo legal.

En algunos casos, esto no es más que pura y simple política. Pero en otros, especialmente cuando ocurre en las cortes, esto hace parte de cierta visión de la justicia que se ha hecho peligrosamente popular, y que consiste en ver a la justicia como un arreglo establecido y “demostrado” en libros de texto (mejor todavía si son los de Rawls), el cual simplemente hay que hacer cumplir mediante fallos judiciales. Y no me refiero a fallos en los que se establezca responsabilidad por contratos o por daños, casos en los cuales es perfectamente normal que se decreten beneficios económicos.

En el caso que me alarma, el beneficio se decreta simplemente porque se considera justo de acuerdo con un concepto de justicia política. ¿Y cómo se financia? Dentro de esta visión, no importa, pues tal beneficio es visto como un derecho constitucional, cuya vigencia no debería depender de restricciones fiscales. Hermosa teoría. Sobre sus efectos fiscales, mi amigo el profesor Juan Carlos Echevery, de la Universidad de los Andes, trata de alertar de manera elocuente, cuando pregunta a sus alumnos: “¿contra quién giran las Cortes? Contra esta cartera (señala la suya propia) y la de cada uno de ustedes”.


Andrés Mejía-Vergnaud

El Premio Nobel de la Paz


Enero de 1982: una joven guatemalteca de ascendencia maya llamada Rigoberta Menchú Tum, se reúne en Paris con la escritora francesa de origen venezolano, Elisabeth Burgos. De las conversaciones que mantienen durante dos semanas sale el libro Me llamo Rigoberta y así me nació la conciencia, que narra la trágica historia de la joven.

El libro explica que Rigoberta era hija de campesinos pobres que cobraban salarios miserables trabajando en condiciones de esclavitud en las plantaciones de café propiedad de ladinos (blancos descendientes de colonos españoles). La pobreza impidió que Rigoberta fuera al colegio y sólo aprendió español unos meses antes de ir a París. Un día, los guardaespaldas del terrateniente apalizaron a su padre, Vicente Menchú, por defender a los campesinos mayas. A raíz de esa paliza, Vicente empezó un movimiento de liberación. El gobierno capturó a su hijo, Petrocinio, que fue torturado y quemado vivo delante de todo el pueblo, con su pequeña hermana como testigo principal. Luego el padre lideró una masiva manifestación de protesta que fue aplastada nada más llegar a la capital. Rigoberta se escapó a México desde donde lideró el movimiento revolucionario. La historia era tan conmovedora que en 1992, Rigoberta fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz.

En 1999, el antropólogo David Stoll investigó los hechos. Resulta que la familia Menchú era una familia relativamente rica, propietaria de 28 kilómetros cuadrados de tierra. Vicente, el padre, nunca tuvo que trabajar para los ladinos. Es más, no fue apalizado por los guardaespaldas del terrateniente sino por los hermanos de la madre, los Tum, otra familia rica que se disputaba la tierra con los Menchú. Tampoco es cierto que la pequeña Rigoberta no tuviera estudios: fue a la escuela de las monjas blancas y allí aprendió español muchos años antes de ir a Paris. Y aquello de que Petrocinio fuera quemado vivo también era invención: nadie en el pueblo recuerda que la policía incendiara al hermano de Rigoberta. Lo que sí es cierto, es que un día éste desapareció y no se lo ha vuelto a ver, aunque testigos aseguran haberlo visto en Nueva York.

Tras la publicación del libro, Rigoberta acusó a Stoll de estar al servicio de la dictadura guatemalteca. Pero acabó confesando que mucho de lo que explicaba en su libro era una fabricación de la escritora: Elisabeth Burgos resultó ser una militante de diferentes causas rebeldes en Sudamérica, casada con Régis Debray, un revolucionario francés amigo del Che. Una vez desenmascarada la farsa, muchos han pedido que se le retire el premio Nobel a Rigoberta (como las medallas olímpicas a Marion Jones) pero, hasta la fecha, eso no ha sucedido.

Y es que, año tras año, el comité Nobel de la Paz nos defrauda premiando a alguien que ha violado flagrantemente los principios pacifistas defendidos por Alfred Nobel o que no ha hecho nada para defender la paz. Según los estatutos, el premio Nobel de la Paz se otorga al individuo o grupo que más haya trabajado por la fraternidad de las naciones, por la abolición de los ejércitos o por la promoción de congresos de paz. Si preguntamos a la gente de la calle qué persona del siglo XX mejor encarnó estos principios, seguramente la mayoría señalaría a Mahadma Ghandi. Pues bien, Ghandi nunca ganó el premio Nobel de la Paz.

En cambio, sí han sido galardonados conocidos terroristas o líderes que han luchado por sus causas a través de la violencia: desde Yaser Arafat (que siempre apareció ante el público con su uniforme militar) hasta Henry Kissinger (instigador del golpe de estado de Pinochet y que contribuyó a finalizar la guerra de Vietnam más por necesidad de política interna que por convicción pacifista) pasando por Anwar el Sadat (conocido por eliminar a enemigos políticos a través de “accidentes” aéreos) o la propia Rigoberta Menchú (quien, a diferencia de Ghandi, promueve una revolución indígena violenta contra los blancos).

Entre los galardonados por defender causas que no tienen relación con la paz tenemos al ganador del año pasado, Muhammad Yunus, que creó un banco para dar crédito a los pobres, Wangari Maathai que ganó por defender la sostenibilidad en Kenya, o médicos sin fronteras por su labor humanitaria. La erradicación de la pobreza, la defensa de los árboles y la salud pública son causas extraordinariamente nobles… pero no tienen nada que ver con los objetivos del Nobel de la Paz.

Lo que nos lleva al premio de 2007 concedido a Al Gore y al IPCC de la ONU por su labor en la creación y diseminación del conocimiento sobre el cambio climático. ¿Qué han hecho para merecer este premio? La respuesta es que no han hecho nada. Absolutamente nada. Evitar el calentamiento del planeta puede ser muy importante, pero ni Al Gore ni el IPCC han trabajado por la fraternidad de las naciones, ni la abolición de los ejércitos ni han promovido congresos de paz.

Lo peor es que Al Gore comparte con Rigoberta Menchú su afición por fabricar historias. Y eso no lo digo yo, lo dice el otro ganador del mismo premio, el IPCC, cuyas aportaciones científicas demuestran que hasta nueve de las más dramáticas afirmaciones hechas por Gore en su documental son exageraciones que faltan a la verdad.

El premio de este año es, pues, una nueva farsa que reduce más, si cabe, el poco prestigio que le queda a la fundación Nobel. Por favor, que alguien acabe con esta fantochada y elimine las instituciones que conceden premios con motivaciones políticas empezando, cómo no, por el Premio Nobel de la Paz.


Xavier Sala-i-Martín

Al pie de la sepultura de Castro


El presidente Bush convocó a medio mundo al Departamento de Estado. Quería dar a conocer una importante declaración a los cubanos de la Isla. La ceremonia, oficiada el pasado 24 de octubre, tenía algo de urgencia. Lo rodeaban la secretaria, Condoleezza Rice, el senador Mel Martínez, los congresistas cubanoamericanos y otros funcionarios notables. No era un mensaje electoral dirigido a los votantes de la Florida. Ésos se hacen en guayabera y en tono mitinero. Era otra cosa mucho más seria.

Bush les estaba hablando a todos los cubanos, pero muy especialmente a la cúpula dirigente. Los norteamericanos tienen una información vital y precisa: la inmensa mayoría del aparato de poder quiere cambios profundos. Circulan cien informes sobre las discusiones desatadas en Cuba para examinar los problemas que afectan al país y los resultados son casi unánimes: prácticamente nadie quiere mantener el régimen actual. Comienzan, tímidamente, por reclamar cambios económicos, y no tardan en pedir cambios políticos y libertades individuales.

Rául y supercherías. Lógico. ¿Cómo creer en las virtudes del partido único y del colectivismo tras medio siglo de fracasos y miseria? Una inmensa mayoría del país quiere la restauración de los derechos de propiedad, la democracia y el pluralismo. Entre los intelectuales, artistas y estudiantes es un clamor casi unánime. El único convencido de las virtudes del comunismo es Fidel Castro, y su muerte, precedida por la demencia senil, no debe estar muy distante. Ni siquiera Raúl, que fue comunista antes que Fidel, cree ya en esas supercherías. Por eso Bush no lo mencionó en su discurso. Quería dejar abiertas todas las opciones. Por eso se dirigió a las Fuerzas Armadas y a los cuerpos de seguridad. Quienes recojan los deseos de la sociedad e inicien o faciliten la transición hacia la democracia tendrán todo el apoyo de Estados Unidos. Existe vida más allá del comunismo.
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Hay otro elemento clave en el discurso de Bush. Prefiere la libertad a la estabilidad. Lo ha dicho claramente. No admite el cínico argumento (defendido por algunos militares norteamericanos) de que es preferible una tiranía que mantenga la calma en la Isla, para evitar el éxodo masivo de los cubanos, antes que correr el riesgo de una transición hacia la democracia que podría ser turbulenta. Eso se llama aprender de la historia. Durante todo el siglo XX Estados Unidos pactó con dictaduras repugnantes en busca de estabilidad y le salió mal. En ese bastardo razonamiento descansaban los censurables lazos con Somoza, Trujillo, Batista o Pinochet. La izquierda condenaba a Washington por esa postura. Ahora Bush se coloca en el lado ético del conflicto frente a la dictadura de Castro, y la izquierda, que no tiene conciencia de sus propias contradicciones, ni de su falta de valores democráticos, sigue condenándolo.

El modelo checo. Bush y sus asesores, en cambio, se dan cuenta de que los intereses de Estados Unidos sólo pueden garantizarse si se instaura en Cuba un régimen democrático dotado de un sistema económico eficiente. La prolongación de la dictadura, aunque sea una imitación del modelo chino, sólo aplaza el problema, no lo resuelve. Es preferible un país sacudido por el cambio tumultuoso, como sucedió en Europa del Este, que lo ocurrido en Rusia, donde no hubo conflictos populares, pero acabó instalado en el Kremlin una mezcla antiamericana de mafiosos y policías. Lo que le conviene a Estados Unidos es que la Cuba futura se parezca a la República Checa o a Hungría, y no a Rusia o a China. Afortunadamente, es lo mismo que quisieran casi todos los cubanos.

¿Cómo se financia esa Cuba durante el cambio? Bush también lo ha descrito: Washington creará un fondo internacional para esos fines. Llegada la hora, no faltarán los fondos, los asesoramientos y los respaldos. La idea la aportó hace dos años en la Universidad de Princeton el expresidente uruguayo Luis Alberto Lacalle, y hasta le puso un nombre: Fondo José Martí. De ahí la recogió FAES, unthink-tank presidido por José María Aznar, y la incorporó en un documento llamadoAmérica Latina: una agenda de libertad , coordinado por el diputado Miguel Ángel Cortés. Luego, de la mano de Aznar, la idea entró en la Casa Blanca. Los cubanos no tendrán graves obstáculos económicos para transformar la dictadura en una democracia y pasar del colectivismo al mercado y la propiedad privada.

El sustituto de Fidel. Esa parte del mensaje es muy importante. Fidel Castro se muere, pero pretende legarles a los cubanos como herencia a un caudillo sustituto: el señor Hugo Chávez. Y la manera de persuadirlos para que lo acepten es no dejarles opción: o admiten la jefatura de Chávez con sus petrodólares y sus subsidios multimillonarios –en torno a tres mil millones anuales–, o se mueren de hambre. Pero se acabó ese chantaje: ya hay cómo salir del abismo en que nos dejará el Comandante. Hugo Chávez, que es una persona particularmente detestada por los cubanos, podrá largarse a otro sitio a vocear su delirante socialismo del siglo XXI. Los cubanos vivieron intensamente el del XX y quedaron escarmentados para siempre.

Carlos Alberto Montaner

sábado, 27 de octubre de 2007

Destruyendo a Venezuela


Mientras Hugo Chávez construye su socialismo totalitario, los indicadores socioeconómicos de Venezuela bajan y bajan.

En el Índice Mundial de Libertad Económica que elabora todos los años Fraser Institute, Venezuela ha caído 35 puestos en los últimos siete años. Sólo en el último año, Venezuela bajó nueve puestos para ubicarse en el número 135 entre las 141 naciones que integran el informe. Este estudio clasifica a los países según las políticas públicas que fomentan la libertad económica: el libre albedrío, el intercambio voluntario, la libre competencia y respeto a la propiedad privada. En la edición de este año, el peor desempeño de Venezuela se relaciona con los derechos de propiedad, el tamaño del Gobierno y la solidez de la moneda.

Esta investigación, publicada a principios de septiembre, muestra que las personas que viven en países con altos índices económicos disfrutan de niveles de prosperidad más elevados, mayores libertades individuales y expectativas de vida más largas. Partiendo de esa premisa, la calidad de vida de los venezolanos va cuesta abajo.

Para abajo también va Venezuela en el ambiente de negocios. Según el Índice "DoingBusiness" (Hacer Negocios) publicado la semana pasada por la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, el cual mide cuán fácil es lanzar una nueva empresa y hacer negocios en 178 países. Venezuela bajó en 2007 al puesto 164, del puesto 144 que ocupaba en 2006. Es de esperar que después de que el Consejo Nacional Electoral dé su visto bueno a la reforma constitucional socialista, Venezuela logrará superar a los seis países africanos que todavía le ganan a Chávez en eso de poner obstáculos a la inversión.

Otro indicador que ha empeorado en los ocho años del presidente Chávez es el Índice de Percepción de Corrupción, publicado anualmente por Transparencia Internacional. Desde 1995, este informe mide la percepción ciudadana de la corrupción existente en su país, en 180 naciones. En escala del 0 al 10, cero es corrupción total y 10 significa transparencia absoluta. Según los venezolanos, la corrupción aumenta de manera sostenida a partir del año 2001 en Venezuela. En 2001 Venezuela recibió una puntuación de 2.8 y este año de 2,0. Solamente hay 15 países en el mundo con peor calificación que Venezuela, entre los que se destacan Myanmar (antes Birmania), Somalia, Irak y Haití. Los bolivarianos en el poder, que Chávez comanda, parecen no tenerle ningún apego a la transparencia y sí mucho a las maletas viajeras rellenas de dólares.

Sin embargo, a pesar de tantas señales de alerta, en lugar de instrumentar correctivos, lo más probable es que el gobierno venezolano acuse a todas estas instituciones internacionales de hacerle el juego “al imperialismo” y siga su política de esconder todo bajo la alfombra.

Por Norka Parra

viernes, 26 de octubre de 2007

¡No comamos cuento!


Ahora resulta que el partido de la acción ciudadana ha presentado junto al diputado Merino y el diputado López nada más y nada menos que 1096 mociones para un sólo proyecto de la agenda de implementcaión. El accionar del PAC no podría resultar más vergonzoso primero se decantan defensores de la voluntad popular, después de que pierden el referéndum salen con el cuento de que no van a impedir la votación de la agenda, pero a pesar de estas promesas hacen lo que hacen y presentan más de un millar de mociones.

Pero el PAC y los diputados del No, no son los únicos que pretenden hacer su agosto ya que los sindicalistas del ICE también amenazan con irse a huelga de tramitarse las leyes de apertura y modernización del ICE las cuales son necesarias para el TLC.

En ASOJOD repudiamos este tipo de actitudes y más aún la hipocrecía que poseen estos grupos, es hora que todos nos demos cuenta quién es quién en este país.

jueves, 25 de octubre de 2007

Elecciones en la UCR


Hoy y mañana se están desarrollando las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica. En ella rara vez hay partidos que valgan la pena y esta vez no es la excepción. Convergencia busca su tercer periodo consecutivo para hacer que hace: los dos años anteriores estos pupilos de populistas han dicho que resolverán hasta el problema de la cuadratura del círculo y lo único que ha hecho es un desperdicio de fondos, hasta el punto de que la Contraloría ha congelado sus cuentas por no entregar los informes de gastos, mismos que se centraron fundamentalmente enla campaña contra el TLC (más de 2.5 millones de colones por lo que se comenta).

Luego está Reacción Universitaria, un partido donde gran cantidad de miembros aprovecharon los 15 minutos de fama que les dio la prensa al conocer la existencia de Universitarios por el Sí y que ahora se aventuran en la política universitaria. El propósito es para aplaudir: sacar a los revoltosos del poder de la UCR. No obstante, la cultura política de los universitarios revela que pasará mucho tiempo antes de que un partido que no odie a los EEUU, que no queme banderas y que no organice marchas contra todo cada día gane las elecciones de la FEUCR. Además, este partido no propone nada más que eso: cambio de nombres y de filosofías, pero el plan concreto, al igual que convergencia, es un dechado de buenas intenciones cuya realización es poco probable (y mejor que así sea porque las mismas tampoco rebozan en excelencia)

Finalmente está la cereza en el pastel: contracorriente, el partido que asombró a todos por escribir tantas estupideces en tan pequeños espacios que permiten los panfletos. Una de sus "propuestas" es oponerse al TLC (¡vaya novedad!) y organizar cuanta manifestación y muestra de repudio al ignominioso "terrorista imperial" sea posible. También dicen que, de ganar, obligarán a la Universidad de Costa Rica a pronunciarse a favor del aborto y repartir pastillas del día después. ¿Por qué será que tantos estudiantes universitarios tienen la manía de exigir que las instituciones tengan posiciones monolíticas? Ante el más mínimo tema, exigen que la Universidad, las facultades, las escuelas, etc. se pronuncien sobre un tema y que con eso borren de la faz de la tierra cualquier posibilidad de disidencia. En este sentido cabe decir que estoy a favor del aborto pero para qué tiene la Universidad que pronunciarse sobre ese o cualquier otro tema. ¿Qué signifca eso, que las posiciones de los individuos no importan un carajo y que por eso tiene que ser la masa, el conjunto, la colectividad, la que tome las decisiones? Me preocupa la necedad del nosotros queremos como instrumento legitimizador del yo quiero. Y con el tema de las pastillas, ¡ni qué decir! ¿De dónde diablos sacan que la UCR tiene que hacer las de la CCSS repartiendo medicamentos? Si no avalo a la CCSS (ni su existencia ni su función) mucho menos avalo a la UCR en esas tareas. Además, ¿se habrán puesto a pensar los miembros de ese partido de dónde sacará la plata la UCR para financiar esa fiesta de fármacos? Adivine querido lector (a): en los recibos de matrícula comenzará a aparecer un rubro de medicinas. Primero es la pastilla después, luego quizá será la viagra o la raductil. En fin, la nueva CCSS resolviendo los "problemas" médicos de todos los estudiantes. ¡Qué belleza!

Con estas propuestas, uno desearía que las elecciones de la FEUCR quedaran desiertas . Siendo tan malos todos deberían perder. Pero es obvio que en el rango de lo real y posible eso no se dará. Así que esperemos que gane el que menos estupideces prometió.

Alejandro Barrantes Requeno

La democracia y la lucha por la libertad


Se ha hecho famosa la idea de Karl Popper sobre la democracia, según la cual su mayor virtud es que ofrece la capacidad de cambiar de gobierno sin violencia. Ciertamente es una idea cargada de cinismo y realismo al mismo tiempo. Quizá jamás se haya dicho nada tan cierto y favorable a la vez sobre el sistema democrático.

Dice el filósofo: La democracia no se puede caracterizar por completo como el gobierno de la democracia, pues una mayoría podría gobernar de un modo tiránico. En una democracia los poderes de los gobernantes han de estar limitados. En una democracia, los gobernantes (esto es, el gobierno) pueden ser expulsados sin derramamiento de sangre.

No se puede decir mucho más en su favor. Pues, estrictamente hablando, y como comienza a sugerir en las primeras palabras de esta cita, hay una contradicción esencial entre el principio democrático y el principio de la libertad. Según el primero, el mayor número decide. Según el segundo, cada individuo decide sobre sí mismo y lo que le pertenece, sin ninguna intervención de un tercero que no sea asumida y aceptada. Si Pedro y Juan deciden que Ana debe dedicar la mitad de su trabajo a ellos, la situación será perfectamente democrática, pero no tiene lugar en una sociedad libre.

Si observamos el sistema democrático desde una perspectiva histórica, su explicación a la vez más sucinta y certera es la teoría de la difusión del poder de John Powelson; esto es, la idea de que los diversos grupos sociales se han visto forzados, en determinadas sociedades, a llegar a acuerdos, a compromisos entre sí para alumbrar un sistema político que, si no les daba el poder absoluto, al menos les acogiera. La generalización de ese proceso ha llevado a la recuperación del ideal democrático, primero con una base social de propietarios y luego con el sufragio universal.

Poco a poco el ideal democrático ha ido ganando terreno y el de la libertad se ha visto más y más comprometido. Ya no somos una comunidad de hombres libres, sino una sociedad que elije a unos representantes que dictan normas para todos. El liberalismo ha intentado refrenar el poder mediante constituciones, pero como reconoce Friedrich Hayek ese camino ha resultado en fracaso. El poder siempre avanza y sólo necesita revestirse de democracia para hacerlo. De hecho, una de las consecuencias más negativas de la democracia es que otorga un halo de legitimidad a un proceso, el político, que es esencialmente injusto.

Básicamente hay dos formas de producción, la económica y la política. La primera es la que tiene como base la propiedad y el libre intercambio y la segunda la extracción coactiva por parte del Estado. La democracia fomenta esta última, ya que el discurso político se desplaza hacia la cesión de renta o riqueza a grupos lo suficientemente mayoritarios, organizados o poderosos como para sacar partido del proceso. Cada avance en ese sentido, además, acrecienta el poder de quienes están en el gobierno.

Frente a todo ello no es que la sociedad esté totalmente inerme. Es cierto que hay enormes dificultades para ejercer un control efectivo del poder. En términos estrictamente democráticos, sólo cabe votar cada cuatro años. Pero como lo que se elige es a representantes o partidos políticos, sólo podemos "comprar" paquetes enteros, sin poder rechazar una parte de los programas. Y eso una vez cada cuatro años, no a cada momento, como en el mercado.

Pero eso no quiere decir que no quepa hacer nada. Por supuesto que se puede favorecer un cambio político que lleve a una reforma constitucional más liberal. Los propios cauces abiertos por lo que reste de Estado de Derecho son perfectamente válidos. Pero hay que ir más allá, aunque en este aspecto sólo quepa confiar en el esfuerzo individual y en el de los grupos creados por la sociedad civil.

Es necesario tomarse las libertades por la propia mano, estén reconocidas por la legislación o no. Cada cual debe juzgar hasta dónde se puede llegar, pero el derecho a la objeción de conciencia, a la revuelta civil, a ignorar el Estado nos pertenece a todos. Y el uso, la costumbre, sigue siendo una fuente importante de presión política. No la desaprovechemos.

Por José Carlos Rodríguez

Gira exitosa


El presidente Arias volverá al país cargado de dinero. China generosamente ha donado una suma de $48 millones para que Costa Rica los emplee en atención para los damnificados por las inundaciones así como infraestructura y la remodelación del estadio nacional. También en la gira Arias buscó la posibilidad de que inversiones Chinas utilicen a Costa Rica como plataforma para exportar productos a Estados Unidos gracias al TLC.

En ASOJOD esperamos que estas nuevas relaciones diplomáticas produzcan gran bienestar a nuestro país, el cual requiere cada vez de una mayor integración mundial.

El recaudador


Jacques Bonhomme (J), Viñador

M. Lasouche (L), Recaudador

* L: ¿Usted ha recogido veinte toneles de vino?

* J: Sí, a fuerza de cuidados y de sudor.

* L: Tenga la bondad de entregarme seis y de los mejores.

* J: ¡Seis toneles de veinte! ¡Bondad del cielo! Usted me quiere arruinar. Y, por favor, ¿a qué los destinará?

* L: El primero será entregado a los acreedores del Estado. Cuando se tienen deudas, es bueno al menos pagar los intereses.

* J: ¿Y dónde ha puesto el capital?

* L: Esto sería muy largo contarlo. Una parte fue puesta antaño en cartones de cigarros que produjeron el más bello humo del mundo. Otro pagó hombres que se hiciesen lisiados en tierra extranjera tras haberla devastado. Luego, cuando estos gastos fueron ocasionados entre nosotros por nuestros amigos, los enemigos, ellos no han querido huir sin llevarse la plata, que ha sido necesario prestar.

* J: ¿Y qué recobro de ello hoy?

* L: La satisfacción de decir: "¡Que estoy orgulloso de ser francés cuando miro el arco del triunfo!"

* J: Y la humillación de dejar a mis herederos una tierra gravada con una renta perpetua. En fin, es necesario pagar lo que se debe cualquiera que sea el loco uso que se le ha dado. Venga un tonel, ¿pero los otros cinco?

* L: Es necesario uno para pagar los servicios públicos, la lista civil, los jueces que harían restituir el surco del que su vecino quiere apropiarse, los policías que atrapan a los ladrones mientras que Usted duerme, los obreros que mantienen el camino que lleva al pueblo, el cura que bautiza a sus niños, el intructor que los educa y su servidor que no trabaja para nada.

* J: Enhorabuena, servicio por servicio. No hay nada que decir. Yo desearía tanto arreglarme directamente con mi cura y mi maestro de escuela; pero no insisto en eso; venga el segundo tonel. Estamos lejos de los seis.

* L: ¿Cree Usted que sean mucho dos toneles para su contribución a los gastos de la armada y la marina?

* J: ¡Ay! Es poca cosa, considerando lo que me cuestan ya, porque ellos me han arrebatado dos hijos que amé tiernamente.

* L: Es bien necesario mantener el equilibrio de las fuerzas europeas.

* J: ¡Ah, Dios mío! El equilibrio será el mismo si se reduce en todas partes las fuerzas a la mitad o en tres cuartos. Conservaríamos nuestros niños y nuestras rentas. No sería necesario más que entenderse.

* L: Sí, pero no nos entendemos.

* J: Es lo que me asombra. Pues, en fin, cada uno sufre.

* L: Tú lo has querido, Jacques Bonhomme.

* J: Usted bromea, señor recaudador; ¿es que tengo voz y voto en el asunto?

* L: ¿A quién ha nombrado como diputado?

* J: A un bravo general de la armada, que será mariscal dentro de poco si Dios le presta vida.

* L: ¿Y de qué vive el bravo general?

* J: De mis toneles, por lo que imagino.

* L: ¿Y qué sucedería si él votara por la reducción de la armada y de su contribución?

* J: En lugar de ser hecho mariscal, sería puesto en retiro.

* L: Comprende ahora que ha sido Usted mismo...

* J: Pasemos al quinto tonel, le pido.

* L: Ese va para Argelia.

* J:¡Para Argelia! Y se asegura que todos los musulmanes son fóbicos al vino, los bárbaros! Yo mismo me he preguntado a menduo si ellos ignoran el Médoc porque son incrédulos o, lo que es más probable, si ellos son incrédulos porque ignoran el Médoc. Por otra parte, que servicios me brindan ellos a cambio de esta ambrosía que me ha costado tanto trabajo.

* L: Ninguno; tampoco esto es destinado a los musulmanes, sino a los buenos cristianos que pasan todos los días en Berberia.

* J: ¿Y qué van a hacer que pueda serme útil?

* L: Realizar razzias y sufrirlas, matar y ser muertos, adquirir disentería y regresar a ser tratados, abrir puertos, abrir rutas, construir pueblos y poblarlos de malteses, italianos, españoles y suizos que viven de sus toneles y de otros toneles que vendré a pedirle todavía.

* J: ¡Misericordia! Yo le niego rotundamente mi tonel. Se enviaría a Bicêtre a un viñador que hiciera tales locuras. Abrir rutas en el Atlas, ¡por Dios! ¡Cuando no puedo salir de mi casa! ¡Abrir puertos en Berberia cuando la Garona se llena de arena todos los días! ¡Arrebatarme a los niños que amo para ir a atormentarlos a las Kabilas! ¡Me hacen pagar las mansiones, semillas y caballos que se entregan a los griegos y a los malteses, cuando hay tantos pobres alrededor de nosotros!

* L: ¡Los pobres! Justamente, se deshace el país de este sobrante.

* J: ¡Mil gracias! Haciéndoles perseguir en Argelia el capital que les haría vivir aquí.

* L: Y además Ustedes ponen las bases de un gran imperio, Ustedes llevan la civilización a Africa y condecoran a su patria con una gloria inmortal.

* J: Usted es poeta, señor recaudador, pero yo soy viñador y yo me niego.

* L: Considere que, dentro de unos mil años, Usted recuperará sus anticipos centuplicados. Es lo que dicen aquellos que dirigen la empresa.

* J: Mientras tanto, ellos me piden primero, para adornar los gastos, solo una pieza de vino, después dos, después tres ¡y heme aquí gravado por un tonel! Persisto en mi rechazo.

* L: Es demasiado tarde. Su apoderado ha estipulado para Usted la concesión de un tonel o cuatro piezas enteras.

* J: Es muy cierto. ¡Maldita debilidad! Me parece que dándole mi poder he cometido una imprudencia, porque ¿qué hay de común entre un general de la armada y un viñador?

* L: Usted ve bien que hay alguna cosa en común entre Ustedes, que no es más que el vino que Usted recoge y que él se entrega a sí mismo en su nombre.

* J: Búrlese de mí, lo merezco, señor recaudador. Pero sea razonable, ¡vamos!, déjeme al menos el sexto tonel. He aquí el interés de las deudas pagado, la lista civil abastecida, los servicios públicos asegurados, la guerra en África perpetuada. ¿Qué más quiere?

* L: No regatee conmigo. Faltó decir sus intenciones al señor general. Mientras tanto, él ha dispuesto de su vendimia.

* J: ¡Maldito guardia bonapartista! Pero, en fin, ¿qué quiere hacer de este pobre tonel, la flor de mi bodega? Tenga, guste de este vino. ¡Cuán blando es, fuerte, acuerpado, aterciopelado, escogido!...

* L: ¡Excelente! ¡Delicioso! Hará bien al negocio de M.D..., el fabricante de paños.

* J: ¿De M.D..., el fabricante? ¿Qué quiere Usted decir?

* L: Que él sacará buen partido.

* J: ¿Cómo? ¿Qué pasa? ¡Diablos, si le comprendo!

* L: ¿No sabe Usted que M. D... ha fundado una soberbia empresa, muy útil al país, la que, hecho balance, deja cada año una pérdida considerable?

* J: Lo compadezco de todo corazón. ¿Pero qué puedo yo hacer?

* L: La Cámara ha comprendido que, si esto continuara así, M. D... estaría en la alternativa o de operar mejor o de cerrar su fábrica.

* J: ¿Pero qué relación hay entre las torcidas especulaciones de M. D... y mi tonel?

* L: La Cámara ha pensado que si ella entregara a M. D... un poco del vino tomado de su sótano, algunos hectolitros de trigo tomados de sus vecinos, algo en supresión de los salarios de los obreros, sus pérdidas se cambiarían en beneficios.

* J: La receta es infalible tanto como ingeniosa. ¡Pero, qué! Es terriblemente inicua. ¡Qué! M. D... cubrirá las pérdidas tomando mi vino?

* L: No es precisamente el vino, sino el precio. Es lo que se llama subsidio de incentivo. ¡Pero Usted está todo asombrado! ¿No ve Usted el gran servicio que brinda a la patria?

* J: ¿Quiere decir Usted a M. D...?

* L: A la patria. M. D... asegura que su industria prospera gracias a este arreglo, y así, dice él, que el país se enriquece. Es lo que él repitió estos días en la Cámara de la que es parte.

* J: ¡Es una superchería insigne! ¡Qué! ¡Un patán hará una tonta empresa, disipará sus capitales y él me arrebata bastante vino o trigo para reparar sus pérdidas y reservarse los beneficios, viéndose esto como una ganancia general!

* L: Su apoderado lo ha juzgado así; a Usted no le resta más que entregarme los seis toneles de vino y de vender lo mejor posible los catorce toneles de vino que le dejo.

* J: Es mi trabajo.

* L: Es que, verá Usted, sería bien enojoso que Usted no tirase a un gran precio.

* J: Le avisaré

* L: Porque ay muchas cosas a las que este precio debe hacer frente.

* J: Lo sé, señor, lo sé.

* L: Primero, si Usted compra hierro para renovar sus layas y sus arados, una ley decide que Usted le pagara al herrero dos veces lo que vale.

* J: Pero esto es la Selva Negra.

* L: Después, si Usted tiene necesidad de aceite, de carne, de tela, de hulla, de lana, de azúcar, cada uno, por ley, le costará el doble de su valor.

* J: ¡Pero es horrible, horroroso, abominable!

* L: ¿Para qué estas quejas? Usted mismo, por su apoderado...

* J: Déjeme en paz con mi poder. Lo he entregado extrañamente. Pero no lo tomará más y me haré representar por un buen y franco hombre.


* L: ¡Bah! Renombrará al bravo general.

* J: ¿Yo? ¿Renombraré al general para distribuir mi vino a los africanos y a los fabricantes?

* L: Usted lo renombrará, le dije.

* J: Esto es un poco excesivo. No lo renombreré si no lo quiero.

* L: Pero Usted querrá y lo renombrará.

* J: Que él venga a desafiarme. Encontrará con quién hablar.

* L: Lo veremos. Adiós. Me llevo sus seis toneles de vino y voy a hacer la repartición como el general lo ha decidido


Frederic Bastiat

miércoles, 24 de octubre de 2007

¡Buenas noticias!


La llegada de turistas al país por la vía aérea creció un 11,30% en los primeros nueve meses del año, en comparación con el mismo período del 2006.

A setiembre, arribaron al territorio nacional 1.216.345 visitantes; es decir, 123.533 más que el año anterior en el mismo lapso.

En ASOJOD nos alegramos del avance constante que ha tenido nuestro país en esta materia durante los últimos aós, aún así falta mucho por hacer. Es necesario invertir en infraestructura tanto en los aeropuertos como en las carreteras que sirven para arribar a las distintas áreas turísticas, a su vez es vital mejorar la seguridad del país ya que es conocido por todos la existencia de bandas criminales que tienen como principal víctima a los turistas esto debido a la vulnerabilidad que tiene este grupo.

No podemos descuidar la gallinita de los huevos de oro que hoy en día da tantas oportunidades a los costarricenses, estas buenas noticias no nos pueden dromir sino incentivar para mejorar.

Los subsidios de don Ottón


El proceso que culminó con el referendo del 7 de octubre nos dejó varias enseñanzas. Una de ellas es que, entre los gurúes, existe profunda ignorancia en cuanto al papel del comercio en la creación de riqueza. Los del SÍ luchaban por vender; los del NO por no comprar. Ninguno estaba (ni está) interesado en el intercambio, el comercio. Y, para confirmarlo, ahora Ottón Solís exige subsidios para los agricultores, como condición para aprobar las leyes de implementación. Esta exigencia tiene tres tipos de problemas: conceptual, económico y moral. Veamos el conceptual.

El sistema económico. Todos los seres humanos consumimos bienes y servicios (b&s) para nuestra subsistencia y bienestar. Tenemos necesidades de consumo. A la vez, hemos sido dotados de recursos (inteligencia, habilidades, medios naturales), con los cuales las podemos solventar únicamente de dos maneras: en autosuficiencia –cada persona produce, aisladamente, todo lo que necesita– o en cooperación con otras.

El hombre solventó esas necesidades en autosuficiencia hasta que descubrió el maravilloso principio de especialización e intercambio, según el cual dos o más individuos pueden satisfacer mejor sus necesidades de consumo si, en vez de producir todo lo que consumen, cada uno dedica sus recursos a los b&s que produce mejor y luego los intercambia por aquellos que otros ofrecen en condiciones ventajosas. El resultado de la aplicación generalizada de este principio es el sistema de especialización e intercambio (SE&I), una intrincada red de interrelaciones e interdependencias. En él, cada individuo produce un bien (o muy pocos) y obtiene todos los demás mediante el proceso de intercambio (el comercio).

Dinámica del sistema. Vemos, entonces, que las personas participan en el sistema económico con el único fin de satisfacer mejor sus necesidades de consumo. Por esta razón, en cualquier subsistema se obtiene la máxima cantidad de riqueza y bienestar cuando cada individuo halla la mejor solución (la más barata) para cada necesidad de consumo, en cualquier parte del mundo. Cada vez que surge una mejor solución, la riqueza se incrementa en dos rondas.

Veámoslo con un ejemplo. Supongamos que, a raíz de la liberalización comercial, el arroz ingresa en el subsistema B al 20% del costo local. Esto implicaría una ganancia para todos los que consumen arroz. Además, al pagar menos por ese grano, todos esos consumidores tendrían más dinero para consumir otros bienes: frijoles, carne, verduras, libros, vestimenta, etc. En todas estas actividades se generarían mayor producción, empleo y ganancias. Así, el ingreso de arroz más barato daría los siguientes resultados. Beneficiados en el campo: (1) todos los que consumen arroz: peones agrícolas y no agrícolas, pulperos. (2) Campesinos que no producen arroz: estos ganarían a raíz del arroz más barato y de la mayor demanda por sus productos. (3) Campesinos arroceros: los que son consumidores netos del grano. Beneficiados urbanos: todos los que consumen arroz: taxistas, periodistas, meseros, clérigos, secretarias. Perdedores en el campo: los grandes productores de arroz, que tendrían que incrementar su productividad o usar sus recursos para solventar otras necesidades de consumo de los participantes.

Ayuda a los pobres. Esta clarísimo, entonces, que para favorecer a los pobres (campesinos, taxistas, secretarias) o dejar de perjudicarlos, lo más efectivo es permitir que se abaraten los bienes de consumo básico; es propiciar la apertura inmediata de esos mercados. Se puede complementar esta acción con ayudas directas –un cheque– dirigidas al consumo. Pero lo que promulga Solís, férreo opositor a la apertura comercial, es lo contrario: que se mantengan cerrados los mercados y, a su vez, se den subsidios a los productores. Las consecuencias económicas de este “programa” serán desastrosas, en especial para los más pobres. Seguiremos.

Por Rigoberto Stewart

¡Una menos faltan 12!


A pesar de la negativa del PAC para reconocer el mandato popular del 7 de octubre así como su negativa de asistir a las sesiones parlamentarias a pesar de ser este su trabajo, ayer el congreso logró aprobar en primer debate la Ley de protección de representantes de casas extranjeras.

En ASOJOD celebramos el avance de la agenda de implementación y a su vez criticamos la actitud mezquina que han asumido los diputados del PAC.

martes, 23 de octubre de 2007

Cambalache del siglo XXI


El pensamiento económico del neosocialismo de Hugo Chávez sigue siendo un misterio. De tanto en tanto sus exponentes explican alguno que otro de sus principios, como lo hizo el ex obispo paraguayo y candidato presidencial Fernando Lugo, en un foro del socialismo del siglo XXI realizado en Ecuador. Lo expuesto recuerda aquel tango que decía: “Siglo veinte, cambalache problemático y febril…El que no llora no mama y el que no roba es un gil”.

Según Fernando Lugo, el mundo se divide en tres tipos de países: los que gastan mucho para hacer dieta y no subir de peso, aquellos cuya población come para vivir y aquellos que no saben si conseguirán su próxima comida. Esas expresiones buscan aplausos entre gente con resentimientos, que envidia a los ricos, terratenientes y empresarios. Busca así revivir la anticuada lucha de clases. Pero no sirve de nada para alimentar a una población sumida en la desocupación y la indigencia. No explican cómo sacar de las calles a millones de niños que se prostituyen por un mendrugo de pan.

El mundo no se divide entre gordos y flacos. El mundo se divide entre países atrasados y países prósperos, países pobres y países ricos. Y la diferencia entre unos y otros no es quiénes tienen que comer y quiénes no, sino qué países atraen inversiones y que países ahuyentan las inversiones. En la actualidad, todos los que atraen inversiones externas son países que crecen y prosperan. Por el contrario, los países que con su estatismo, intervencionismo y corrupción ahuyentan las inversiones siguen siendo atrasados y pobres. Esta es una norma que no tiene excepciones.

Para atraer inversiones, crear fuentes de trabajo y mejorar la competitividad no basta ofrecer garantías jurídicas, es preciso combatir la corrupción y crear condiciones atractivas a la inversión, como amplias libertades económicas, bajos impuestos, desregulación y privatización, justicia independiente. ¿Qué atractivo puede ofrecer la “economía mixta” del neosocialismo que no sea más intervencionismo, más clientelismo y más corrupción?

El análisis neosocialista es vago y enteramente errado: culpa al capitalismo de los fracasos del estatismo mercantilista que impera desde hace siglos en casi toda América Latina. No comprende que la única solución que tienen los pobres es atraer nuevos e ingentes capitales, abrir mercados e impulsar las exportaciones. Pero esto no es lo más preocupante del neosocialismo. Su principal amenaza a la paz social es la visión omnímoda del poder.

El socialismo del siglo XXI no trata de persuadir sino que busca la “acumulación brutal del poder”, que se refiere no solo a la restricción de la libertad de prensa, sino también a la violación de los derechos de propiedad, la reelección indefinida y demás vandalismos “democráticos”. Por su hostilidad a los capitalistas se disparan los riesgos de invertir y ahorrar, condenando a los pueblos a la desocupación, informalidad y criminalidad, verdaderos jinetes del Apocalipsis latinoamericano.

“¡Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé!” dice el tango, recordándonos que no hay diferencia entre nuevos y viejos tiranos, entre los socialistas Fidel Castro, Kim Jong II, Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa y Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Mao, Pol Pot. Todos viven en un mundo seudocelestial, enfermos de anticapitalismo. Paradójicamente, los neosocialistas no saben que el verdadero capitalismo nunca existió en sus países y que los sistemas que tanto odian son economías de privilegios. No saben que las naciones que adoptaron instituciones capitalistas, como la libertad económica y el estado de derecho, muy pronto crecieron, prosperaron y sus pueblos se enriquecieron.

Porfirio Cristaldo Ayala

Jóvenes y antiliberales


Caminaba tranquilo por la acera cuando, de repente, un barbudo se me abalanzó encima. Exteriormente era joven, no más de 25, vestía una ropa gruesa, gris y desgastada, con capucha incluida para proteger su cerebrín del reaccionario viento de la calle. Pese a la estampa, no era un indigente(aunque sí es cierto que pude advertir en sus ideas un acelerado proceso de pauperización), sino un vendedor ambulante de revistas. El nombre infantil de la publicación me hizo sospechar que quizá se tratara de cuentos navideños o, incluso, de una improvisada revista universitaria para financiar el viaje de fin de carrera. He de reconocer que mi ingenuidad todavía supera con creces a mi limitada intuición.

Propaganda. Eso era en concreto lo que tenía delante. "La nueva revista de izquierdas y contra el pensamiento único", por el módico precio de 4 €, me comentó el mercader sin afeitar.

No soy demasiado propenso a dejar escapar oportunidades tan risibles como aquélla, en general, la retórica pedante, verbosa y cutre de la izquierda me distrae bastante, sin embargo, tan sólo observar el trapo rojillo, otrora estandarte del país de la represión y hoy símbolo de la ignominia humana, colocado sobre una improvisada mesa que pretendía pasar por puesto de venta, decidí marcharme inmediatamente de tan "bucólica" escena. No fue debido sólo al comprensible desorden estomacal que produce, sino a una llana cuestión de decencia moral; esa banderucha no simboliza a ningún país, tan sólo a un régimen asesino y tiránico por el que muchos siguen batallando.

Sin grandes dificultades podría haber olvidado el incidente, ni ha sido el primero ni desgraciadamente se tratará del último; los enemigos de la libertad son abundantes y perseverantes. Pero, no obstante, no pude más que preguntarme ¿por qué? ¿Qué razón animaba al espantajo aquel a vender revistas en esa fría noche? ¿Conocía mínimamente la historia de la sangrienta Unión Soviética como para seguir adorando a su bandera? ¿Lo condenaba?

Puede, y es un riesgo bastante frecuente, que consideremos a aquel histriónico chico un admirable paradigma a seguir. Un luchador incansable que, al fin y al cabo, consumía su tiempo en propagar una ideología cuyos patrones morales son la igualdad humana y el fin de la pobreza. Una persona de hondas preocupaciones sociales y comprometida en la búsqueda de un mundo mejor a través del marxismo (ideología difícilmente aplicable pero que persigue un más que laudable fin). En definitiva, si todos fuéramos capaces de alcanzar un grado de dedicación tal con nuestros semejantes, el mundo sería un nuevo Edén.

Bajo estos argumentos tan conciliadores se han venido disculpando en nuestros países comportamientos inaceptables y cuasi criminosos. El desapego al comunismo parece venir más por la pereza a renunciar a las comodidades occidentales que por la convicción cierta de su absoluta miseria. Incluso entre los anticomunistas más radicales puede plantearse la tentación de contemplar al muchacho como una persona valerosa, que al menos defiende apasionadamente unas ideas, a pesar del pérfido contenido de las mismas. Parece que se quiera relativizar y diluir la responsabilidad moral del procomunista, máxime cuando es joven. Y es que se asume con preocupante ligereza que el adolescente, en especial el letrado, deba ser antiliberal (marxista, anarquista colectivista, nacionalista... aunque curiosamente no nazi) precisamente por tener la energía suficiente para llevar a cabo las pertinentes revoluciones que, como ya hemos dicho, la mayoría de la gente no termina de condenar en el plano teórico: si somos ricos es porque el capitalismo ha explotado a los pobres tercermundistas, por tanto, es lógico que el joven idealista luche contra ese capitalismo explotador.

Cuando en la China maoísta se engañaba a los alumnos asegurando que en Occidente la gente pasaba amargas penurias y moría de hambre, aparte de avalar el penoso nivel de vida chino, lo que se intentaba era inculcar la necesidad de exportar el comunismo para mejorar la situación del proletariado extranjero. Bajo ninguna circunstancia los estudiantes cavilaban que la causa de la falaz inanidad occidental fuera el comunismo chino. En cambio, en la avanzada Europa, el progre, para serlo, debe culpar al capitalismo de la ruina de economías escasamente capitalistas; la solución debe ser siempre adoptar el catastrófico sistema de los países subdesarrollados.

Lo siento pero no puedo creer en la buena voluntad del adolescente con capacidad, interés y conocimientos suficientes para analizar la realidad y cuya propuesta última sea imponer el comunismo (o cualquier otro régimen antiliberal) en todo el mundo. En esos casos nos encontramos ante aprendices de tiranos que se vanaglorian de su superioridad intelectual.

André Maurois lo resumió muy bien: "un joven de menos de 25 años que no sea socialista no tiene corazón; uno mayor de 25 que sigue siéndolo no tiene cerebro". El veinteañero pretencioso muestra su bondad, compromiso y elevación intelectual siendo antiliberal, no necesita del rastrero capital (tal vez porque lo tenga en abundancia), cuanto le motiva es "estructurar" el destino de millones de personas para reorientar sus erráticas vidas. Por su parte, muchos de los antiguos revolucionarios, hoy carcamales jubilados, repiten orgullosos que todavía son muchachuelos al continuar militando en esa ideología dogmática que les confiere una preeminencia moral sobre unos ciudadanos aburguesados que han sucumbido a la "democracia neoliberal". De esta manera, jóvenes y adultos, unos para mostrar que son "auténticos jóvenes" y otros por no querer cortocircuitar el pensamiento revolucionario que los mantiene espiritualmente atados a su mocedad, intentan elevarse por encima del vulgo para convertirlo en grey. Nos hallamos, en definitiva, ante el antológico concepto de libertad positiva, base última de todo despotismo: ya que el tirano es más erudito que sus súbditos y tiene más información incluso que el mercado, por el bien de todos, es harto conveniente que dirija a los individuos tal y como ellos mismos actuarían si poseyeran sus conocimientos.

Cuando aquel tipo me escupió a la cara "¿te interesa la nueva revista de izquierdas y contra el pensamiento único", me estaba dirigiendo un mensaje muy claro: "Soy un revolucionario de izquierdas a quien el capitalismo no ha logrado corromper" y exponía en primera línea la bandera de la URSS porque no se avergonzaba ni de la izquierda, ni del gulag, ni de Stalin; había encontrado el camino y él era el barquero Caronte que reconduciría a quien quisiera escucharlo. El deseo de controlar al hombre, defendido por estos jóvenes intelectuales de medio pelo, sólo da muestras de su atroz arrogancia, perversión y delirios de grandeza. Aún cuando creyeran vanamente que el marxismo es la panacea para los problemas del mundo, los horribles procedimientos de acoso a la libertad y al individuo, implícitos en su doctrina, les ennegrecen cualquier atisbo de buenas intenciones.

Sería bueno que fuéramos enterrando el mito del adolescente entregado a utópicas luchas. Quien presume situarse por encima de los demás, hasta tal punto que se cree con el derecho de adueñarse de la libertad ajena para dirigir a los individuos en busca de lejanos y admirables logros, no es un mesías; es un loco.

Juan Ramón Rallo

lunes, 22 de octubre de 2007

En Vela


Ayer publicó el Consejo de la Universidad de Costa Rica su “pronunciamiento sobre los resultados del referéndum y el futuro del país”. Nada menos. No recuerdo, en la historia de la UCR, un acuerdo igual. Se trata de una arenga política e ideológica, cargada de sofismas y de inquina, cuyo propósito es dividir al pueblo de Costa Rica, cuestionar la institucionalidad democrática y azuzar a los grupos que no han reconocido el resultado del referendo. Y todo, por supuesto, con el dinero de los costarricenses.

He aquí al Consejo de la UCR como vocero y defensor de los llamados comités patrióticos, los mismos que han utilizado sus instalaciones para proclamar la desobediencia civil y desconocer el resultado del referendo, aplicación fiel de la estrategia suscrita en el teatro Melico Salazar en abril del 2005. El Consejo de la UCR no ha tenido la entereza moral e intelectual de reivindicarse y volver por los fueros de la institucionalidad, la paz social, el respeto y la razón crítica. ¡Qué lástima!

Comienza el Consejo justificando su acuerdo del 18 de abril del 2007 contra el TLC, cuyos deplorables argumentos fueron rechazados, en su hora, por la Sala Constitucional, lo que tampoco le importó, pues siguió proclamándolos a diestro y siniestro (con nuestros recursos); recoge la posición de los grupos más extremistas del NO contra el referendo, osa denunciar “el rompimiento de las reglas democráticas”, censura “la tregua política decretada por el TSE”, confundiendo –inaudito– propaganda y derecho humano a la información, anuncia “la clara división existente en Costa Rica “en cuanto a visiones de la sociedad”, pues, según este Consejo y otros, de un lado estamos los del SÏ, los mercaderes, y del otro, los buenos, los del Estado solidario. ¿No advierten que a todos, a los del SÍ y a los del NO (los demócratas, no los extremistas), nos angustia la situación social del país y estamos luchando por humanizarla? ¿Se logra este objetivo con la confusión conceptual y la lucha de clases?

“La clara división existente” no es fruto del referendo. Este tampoco la descubrió. Es una realidad diaria, concreta y dolorosa, que no se combate llevando agua sucia a sus molinos ideológicos, exaltando al “movimiento opositor” al TLC. ¿Cuál? ¿El que no reconoce el resultado electoral? ¿El que niega la institucionalidad democrática, que el Consejo legitima, ahora, como “instancias de auditoría ciudadana y de control político”?

En fin, en una hora histórica para Costa Rica se le apagó la “luz” al Consejo (no a la UCR). Se unió al liderazgo de Eugenio Trejos (TEC) y renegó de la razón crítica y de la institucionalidad democrática. Quedamos notificados.

Por Julio Rodríguez

¿De qué se trataba?


Si el PAC y la oposición no hubieran insistido en el referéndum, aún tendrían cuerda moral para estorbar su aprobación. Discusión, modificación y determinación de las opciones según su “visión país”.

Pero no. Se la rifaron al referéndum. Apostaron a que ganarían y no fue así. No fue un Dunkerque, la tarima del domingo siete así lo evidencia. Al otro lado no estaban los nazis (una ofensa más del inmaculado Ottón). No fue una retirada triunfante (perdieron el referéndum).

El referéndum es una nueva figura en nuestro Derecho Político y Constitucional. Consiste, en lo esencial, en que el pueblo retoma la capacidad de decisión (suspende por una convocatoria la democracia representativa) y en democracia participativa decide por él mismo.

No se trata de consenso, se trata de una decisión. Ni siquiera se puede hablar de un desempate, es una forma de decidir.

Sin embargo, por razón misma de la normativa del referéndum, si concurre a la decisión más del 40% (en el caso del TLC), el resultado obliga a los órganos públicos, es vinculante, es un mandato, es un imperativo, rige y le puedo poner más expresiones equivalentes a quienes no lo han terminado de entender.

Aquí no se trata de ganador moral, ni siquiera se fue a tiempos extra o penales o moneda. El pueblo decidió y punto.

No se valen condiciones, no se valen toma y dacas, no se puede regatear al pueblo su decisión.

Tampoco se trataba de que el TSE buscara empatar las fuerzas. En un partido de fútbol no se puede pedir al árbitro que le amarre el pie a Riquelme, que no deje correr a Ronaldinho o que le tape los ojos a Gabelo Conejo porque ataja mucho.

Tampoco fue un Fuenteovejuna. Decir eso es una verdadera fijación sexual. Es una forma de decidir y punto. Ganó el TLC y la mayoría y punto.

Menos se puede admitir que los perdedores se sumen los votos de los que no fueron. Eso es una muestra de desesperación y enajenación. Los que no fueron no cuentan. A lo sumo se podrá decir que no les importaba, que estaban en la indiferencia o que no tenían elementos de decisión. Pero adjudicárselos por parte del grupo perdedor es una actitud abiertamente demencial. ¿Qué se fumaron?
No vengan ahora con la hipocresía de la “desigualdad mediática” y violación de la tregua: trajeron a Sanders y compañía, buscaron pronunciamientos de políticos gringos, usaron recursos de las universidades públicas (incluyendo TV y semanario, sabático y carro del Rector de la Patria y el Pueblo), los educadores contaminaron en lugar de enseñar y la Internet pagada por los impuestos se usó contra el pueblo, mintieron e intentaron descalificar a la Sala y al TSE.

Ahora, más bien, deben respetar la decisión del pueblo. Ahora no tienen argumento para bloquear ni atrasar: los cañones de la democracia hablaron, fuerte y claro. ¡Sí al TLC!
Retrasar, regatear o bloquear la decisión del pueblo es un acto sedicioso y traidor. Retratará a quien lo haga. ¿Cuántos de los “doce del patíbulo” van a seguir en su “domingo siete”?
El 7 de octubre el pueblo costarricense tomó una decisión. Así eran las reglas ¿Quién será enemigo del pueblo?

Por Federico Malavassi