
Uno de nuestros lectores hace un comentario en donde afirma que Karl Popper fue un positivista lógico. Además, pregunta si la ética para Popper podía ser objetiva y si es posible someterla a examen, siguiendo la metodología falsacionista. Finalmente, cierra con la pregunta de qué es el hombre para el objetivismo. Íbamos a contestarle en el espacio de comentarios del artículo anterior, no obstante, la respuesta es algo extensa, por lo cual decidimos hacerla en forma de post.
Popper ¿positivista?
En primer lugar, hay que aclarar que Popper NO era un positivista lógico; al contrario, siempre despreció al Círculo de Viena, el grupo de intelectuales positivistas lógicos más reconocidos de su época. Sí fue colega, e incluso amigo de positivistas como Tarski, Carnap y Hempel, pero nunca compartió sus ideas. Popper, de hecho, ha dedicado varias de sus obras a criticar al positivismo en todas sus dimensiones, y no porque no crea que los hechos son independientes del sujeto (pues Popper si cree en una realidad objetiva), sino porque no encuentra sentido en que de un pequeño número de experimentos, se desprendiera una ley universal (recuerde que los positivistas adoptan como medio de verificación científica el empirismo).
Mientras para los positivistas, el conocimiento consiste en descripciones de hechos, para Popper consiste en explicaciones e hipótesis. De ahí la metodología falsacionista, que establece que todo conocimiento científico debe ser suceptible de ser falseado, es decir, se debe someter a exámenes para encontrar si hay algún error. De encontrarse, esa verdad se abandona y se adopta una nueva, hasta que aparezcan elementos que la falseen. Por eso Popper habla de conocimiento evolutivo.
La crítica de Popper al positivismo es evidente: en su texto "Contra las grandes palabras", donde expresa que:
De la cita anterior, se puede sintetizar que mientras para los positivistas, la ciencia empieza con la observación de un hecho y la posterior generalización del mismo (método inductivo), para Popper, la ciencia empieza con un problema, con una hipótesis, que se somete a verificación. Si es válida, se adopta como verdad y se mantiene, como ya se ha dicho, hasta tanto no aparezcan elementos que la falseen.
Ética objetiva en Popper:
Respecto al tema de la ética, Popper afirmaba que son los principios éticos los que forman la base de la ciencia:
Popper se preocupó por la simplicidad explicativa, diciendo que era un deber del intelectual transmitir sus conocimientos de una manera sencilla, sin caer en grandilocuencias. Su valoración de la razón como un elemento beneficioso e imprescindible para el hombre, le llevó a ello.
También apreciaba la libertad como un valor, digno de ser defendido por cualquier hombre, puesto que ella era una condición sine qua non para la vida. En ese sentido, similar a Hayek, proponía una concepción negativa de libertad, es decir, entendiéndola como la no coacción sobre el individuo.
A ese respecto, escribió Popper en "Conjeturas y Refutaciones", que:
Libertad y razón se erigen en Popper como dos condiciones necesarias para la vida. Para poder pensar y para que la ciencia progrese, es necesaria la libertad, no sólo para pensar, sino también para someter a crítica cualquier conocimiento. Ello sería imposible, como bien explica Popper, si existieran autoridades supremas inmunes a la crítica.
Estos dos valores son absolutos para Popper. Sin ellos, es imposible el progreso y la vida misma. Exiten, pues, como una ética objetiva, pues son valores en sí mismos y son beneficiosos para cualquiera. Pero ni Popper ni el objetivismo establecen que el ser humano esté obligado a apreciar siempre y en todo lugar, dichos valores. Al ser el hombre un ser racional, por medio del uso de su capacidad de pensar se dará cuenta que necesita y que aprecia esos valores. Pero al ser volitivo, puede decidir si los aprecia o no. No apreciarlos, sin embargo, no significa que dichos valores dejarán de ser importantes desde el punto de vista objetivo, como tampoco desaparecerá el abismo tan sólo porque el hombre se niegue a verlo.
En este sentido, es evidente que los valores podrían ser sometidos a crítica y rechazados si se encuentra evidencia de que no son buenos para el hombre qua hombre. En ese sentido, Rand fue muy clara al explicar qué es bueno para el hombre:
Siendo un ser racional, la capacidad mental del hombre le llevará a someter a pruebas la información que obtiene. La metodología falsacionista está inmersa en todo, y no sólo en la ciencia, pues es la única forma de validación que tiene el ser humano. Aunque Popper nunca lo dijo expresamente (o al menos no sabemos si lo dijo, pues es quizá uno de los autores más prolíficos del siglo XX y no hemos leído la totalidad de su producción), se desprende de la metodología falsacionista que se debe someter a prueba cualquier conocimiento o creencia, máxime las propias y más "sagradas", pues el deber del científico es hacer todo lo posible por evitar el error.
¿Qué es el hombre?
Finalmente, la pregunta del lector va dirigida a saber qué es el hombre. El hombre es el único ser racional y volitivo de cuantos existen. Estas son sus dos características fundamentales: la razón, como capacidad y esfuerzo voluntario e individual de utilizar la mente para resolver los problemas a que se enfrenta y para adquirir y validar el conocimiento; la voluntad, entendida como libertad absoluta sobre su existencia y sus capacidades para decidir la forma en que hará las cosas y los caminos que seguirá, teniéndo como único límite la voluntad de otros hombres. Al ser racionales, los hombres entederán que la violencia como método para cumplir cometidos sólo puede traer muerte y destrucción, situaciones incompatibles con la supervivencia humana, por lo que renunciarán a ella y buscarán métodos más eficaces para cumplir sus cometidos sin poner, al mismo tiempo, su vida en peligro.
La voluntad es tan amplia que, inclusive, el hombre puede renunciar a la razón. No obstante, en ese momento quedará equiparado con una bestia. Porque si no piensa, no puede determinar qué es bueno y qué es malo; no puede sobrevivir porque no ha de encontar la forma de hacerlo. Probablemente buscará sobrevivir con base en la fuerza, pero morirá en el momento en que se enfrente a una bestia más fuerte que él. Quizá decida intentar sobrevivir a partir del robo, la estafa, el engaño, pero se topará con seres más hábiles en esas lides que él y pronto se verá en apuros.
Esperamos que nuestra respuesta sea satisfactoria para las dudas del lector.
Popper ¿positivista?
En primer lugar, hay que aclarar que Popper NO era un positivista lógico; al contrario, siempre despreció al Círculo de Viena, el grupo de intelectuales positivistas lógicos más reconocidos de su época. Sí fue colega, e incluso amigo de positivistas como Tarski, Carnap y Hempel, pero nunca compartió sus ideas. Popper, de hecho, ha dedicado varias de sus obras a criticar al positivismo en todas sus dimensiones, y no porque no crea que los hechos son independientes del sujeto (pues Popper si cree en una realidad objetiva), sino porque no encuentra sentido en que de un pequeño número de experimentos, se desprendiera una ley universal (recuerde que los positivistas adoptan como medio de verificación científica el empirismo).
Mientras para los positivistas, el conocimiento consiste en descripciones de hechos, para Popper consiste en explicaciones e hipótesis. De ahí la metodología falsacionista, que establece que todo conocimiento científico debe ser suceptible de ser falseado, es decir, se debe someter a exámenes para encontrar si hay algún error. De encontrarse, esa verdad se abandona y se adopta una nueva, hasta que aparezcan elementos que la falseen. Por eso Popper habla de conocimiento evolutivo.
La crítica de Popper al positivismo es evidente: en su texto "Contra las grandes palabras", donde expresa que:
"en 1934 publiqué 'La lógica de la investigación científica'. Fue una crítica al positivismo pero Schlick y Frank, los líderes del Círculo de Viena, fueron tan tolerantes que aceptaron el libro para una serie que estaban editando.
Uno de los resultados de esta tolerancia fue que todo el que apenas ojeó este libro me tomó por positivista (...)
Sin embargo, mi posición no podría estar más alejada del positivismo (el único parecido es que me intereso mucho en la Física y la Biología, mientras que los hermenéuticos no tienen el más mínimo interés en ninguna de las ciencias naturales). En particular soy anti-inductivista, anti-sensacionista, campeón de la primacía de lo teórico y lo hipotético y realista.
Mi epistemología implica que las ciencias naturales no comienzan con ‘mediciones’, sino con grandes ideas y que el progreso científico no consiste en acumulación ni clarificación de hechos, sino en ideas intrépidas y revolucionarias, que entonces son sometidas a aguda crítica y examen (...)". (Popper, Karl. Contra las grandes palabras. P. 246)
De la cita anterior, se puede sintetizar que mientras para los positivistas, la ciencia empieza con la observación de un hecho y la posterior generalización del mismo (método inductivo), para Popper, la ciencia empieza con un problema, con una hipótesis, que se somete a verificación. Si es válida, se adopta como verdad y se mantiene, como ya se ha dicho, hasta tanto no aparezcan elementos que la falseen.
Ética objetiva en Popper:
Respecto al tema de la ética, Popper afirmaba que son los principios éticos los que forman la base de la ciencia:
"El más importante de los principios éticos es el de que la verdad objetiva es la idea regulativa fundamental de toda discusión racional (...) Otros principios éticos incluyen nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y con la idea de aproximación a la verdad, así como la importancia de la integridad intelectual y de la falibilidad que nos lleva a una actitud autocrítica y a la tolerancia". (Popper, Karl. El mundo de Parménides. P. 79-80)
Popper se preocupó por la simplicidad explicativa, diciendo que era un deber del intelectual transmitir sus conocimientos de una manera sencilla, sin caer en grandilocuencias. Su valoración de la razón como un elemento beneficioso e imprescindible para el hombre, le llevó a ello.
También apreciaba la libertad como un valor, digno de ser defendido por cualquier hombre, puesto que ella era una condición sine qua non para la vida. En ese sentido, similar a Hayek, proponía una concepción negativa de libertad, es decir, entendiéndola como la no coacción sobre el individuo.
A ese respecto, escribió Popper en "Conjeturas y Refutaciones", que:
"Si admitimos que no hay autoridad alguna...que se encuentre más allá de la crítica, entonces podemos conservar sin peligro la idea de que la verdad está por encima de toda autoridad humana. Y debemos conservarla, pues sin esa idea no puede haber patrones objetivos de la investigación, ni crítica de nuestras conjeturas, ni tanteos en lo desconocido, ni búsqueda del conocimiento” (Popper, Karl. Conjeturas y Refutaciones. P. 54)
Libertad y razón se erigen en Popper como dos condiciones necesarias para la vida. Para poder pensar y para que la ciencia progrese, es necesaria la libertad, no sólo para pensar, sino también para someter a crítica cualquier conocimiento. Ello sería imposible, como bien explica Popper, si existieran autoridades supremas inmunes a la crítica.
Estos dos valores son absolutos para Popper. Sin ellos, es imposible el progreso y la vida misma. Exiten, pues, como una ética objetiva, pues son valores en sí mismos y son beneficiosos para cualquiera. Pero ni Popper ni el objetivismo establecen que el ser humano esté obligado a apreciar siempre y en todo lugar, dichos valores. Al ser el hombre un ser racional, por medio del uso de su capacidad de pensar se dará cuenta que necesita y que aprecia esos valores. Pero al ser volitivo, puede decidir si los aprecia o no. No apreciarlos, sin embargo, no significa que dichos valores dejarán de ser importantes desde el punto de vista objetivo, como tampoco desaparecerá el abismo tan sólo porque el hombre se niegue a verlo.
En este sentido, es evidente que los valores podrían ser sometidos a crítica y rechazados si se encuentra evidencia de que no son buenos para el hombre qua hombre. En ese sentido, Rand fue muy clara al explicar qué es bueno para el hombre:
"es la naturaleza humana la que determina qué requiere el ser humano para sobrevivir, y esto no queda sometido a su arbitrio. Lo que sí está sometido a su elección es si lo descubrirá o no, si habrá de elegir las metas y valores correctos o no. Es libre de efectuar una elección errada pero no de tener éxito a través de una mala elección. Es libre de evadir la realidad, de desenfocar su mente y trastabillar a ciegas a lo largo de cualquier pendiente que le plazca, pero no es libre de evitar el abismo que se niega a ver". (Rand, Ayn. The virtue of selfishness. s.p.)
Siendo un ser racional, la capacidad mental del hombre le llevará a someter a pruebas la información que obtiene. La metodología falsacionista está inmersa en todo, y no sólo en la ciencia, pues es la única forma de validación que tiene el ser humano. Aunque Popper nunca lo dijo expresamente (o al menos no sabemos si lo dijo, pues es quizá uno de los autores más prolíficos del siglo XX y no hemos leído la totalidad de su producción), se desprende de la metodología falsacionista que se debe someter a prueba cualquier conocimiento o creencia, máxime las propias y más "sagradas", pues el deber del científico es hacer todo lo posible por evitar el error.
¿Qué es el hombre?
Finalmente, la pregunta del lector va dirigida a saber qué es el hombre. El hombre es el único ser racional y volitivo de cuantos existen. Estas son sus dos características fundamentales: la razón, como capacidad y esfuerzo voluntario e individual de utilizar la mente para resolver los problemas a que se enfrenta y para adquirir y validar el conocimiento; la voluntad, entendida como libertad absoluta sobre su existencia y sus capacidades para decidir la forma en que hará las cosas y los caminos que seguirá, teniéndo como único límite la voluntad de otros hombres. Al ser racionales, los hombres entederán que la violencia como método para cumplir cometidos sólo puede traer muerte y destrucción, situaciones incompatibles con la supervivencia humana, por lo que renunciarán a ella y buscarán métodos más eficaces para cumplir sus cometidos sin poner, al mismo tiempo, su vida en peligro.
La voluntad es tan amplia que, inclusive, el hombre puede renunciar a la razón. No obstante, en ese momento quedará equiparado con una bestia. Porque si no piensa, no puede determinar qué es bueno y qué es malo; no puede sobrevivir porque no ha de encontar la forma de hacerlo. Probablemente buscará sobrevivir con base en la fuerza, pero morirá en el momento en que se enfrente a una bestia más fuerte que él. Quizá decida intentar sobrevivir a partir del robo, la estafa, el engaño, pero se topará con seres más hábiles en esas lides que él y pronto se verá en apuros.
Esperamos que nuestra respuesta sea satisfactoria para las dudas del lector.