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lunes, 18 de marzo de 2013

TemaPolémico: Estado Asistencial e Iglesia


Muchas ocasiones los liberales somos acusados injustamente de estar en contra de la redistribución, solidaridad y caridad. Afirmación, que resulta por una incomprensión de la doctrina liberal. Ya que en realidad la oposición no se refiere a dichas acciones propiamente, sino el sujeto o institución social a través de quien se ejecutan y materializan. Veamos.

Nuestra oposición se refiere únicamente a que dichas actividades sean desarrolladas por medio del Estado. Este reproche se funda en razón de que el Estado es el instrumento de violencia institucionalizada, del monopolio de la coacción y que por ello sus potestades de imperio no pueden servir para instrumentalizar a los individuos y obligarlos a perseguir acciones (por más bondadosas que sean) que no deseen. Lo anterior, no obsta a que otros grupos e instituciones sociales  promuevan tan nobles virtudes, tales como: Iglesias, ONGS, Asociación de vecinos, familias, amistades, etc.

Precisamente, este es el sentido de las palabras del nuevo Papa: “una Iglesia pobre para los pobres”, definitivamente ese debe ser el objetivo de este tipo de instituciones. Por ello, nunca logramos entender por qué toda la institucionalidad de la Iglesia siempre anda pidiendo que sea el Estado que se encargue de estos asuntos, cuando son ellos así como otras instituciones de bien social las llamadas a cumplir con dicho rol dentro de la sociedad.

Lo anterior, no es una diferencia menor. Ya que los liberales estamos convencidos que la caridad privada siempre va ser más efectiva que la caridad pública, por dos razones básicas: 1) No puede ser corrompida para propósitos electorales, clientelistas o de aspiraciones personales de poder, 2) Sin duda, el trato humano directo es más cálido que recibir un cheque de una institución estatal, es decir, ese contacto frente a frente entre el voluntario y el necesitado produce a nivel de tejido social una vinculación y sentido de esperanza mucho más sólido que el que cualquier programa asistencial estatal pueda generar.

Así, no cabe duda de la importancia que recae sobre los individuos como actores sociales activos, involucrados en los más distintos ámbitos de la vida social, si descuidamos esos espacios siempre habrá un megalómano en el poder listo para ocuparlos para su beneficio personal.

lunes, 18 de junio de 2012

Tema Polémico: Embarazo adolescente y estado de "bienestar"

En los últimos días La Nación se ha enfocado publicar una serie de noticias relativas al tema de los embarazos en la adolescencia. Entre los hechos m14.000 adolescentes se convierten en madres anualmentevas al tema de embarazos en la adolescencia. Entre los hechos m resulta inás relevantes se encuentran que alrededor de 14.000 adolescentes se convierten en madres anualmente y un 70% de dichas madres no deseaban estrenarse en la maternidad. En el Tema Polémico del día de hoy trataremos de hacer ver una serie de aspectos que no suelen ser comentados por la opinión mayoritaria.

La primera pregunta que salta a la vista es cuánto le cuesta al Estado toda está fiesta sexual siendo el tema de salud y educación los más obvios. La segunda pregunta que viene, es quién subsidia toda esta fiesta (evidentemente ciudadanos que no tienen vela en el entierro). De está última deviene la tercera pregunta, por qué estos ciudadanos deben subsidiar este tipo de irresponsabilidades.

Nos aventuramos a pensar que estas preguntas encuentran su respuesta en el sistema de incentivos perversos que se han creado con nuestro estado de “bienestar”. Este es un sistema en que el mérito y la responsabilidad juegan un papel sumamente marginal en la asignación de beneficios, siendo la necesidad el criterio preponderante para la distribución de los mismos. La lógica de dicho sistema es: “necesito, ergo alguien me lo tiene que dar”. Situación que se agrava aún más cuando las instituciones informales (la cultura por ejemplo) han entrado en toda una retórica de libertinaje (libertad sin responsabilidad), lo que se ve claramente en este tema del embarazo adolescente. Veamos. Sin duda la cultura costarricense se ha vuelto mucho más permisiva con el paso de los años, a las relaciones sexuales fuera del matrimonio, así como a las relaciones sexuales meramente casuales, cada vez más se reclaman mayores derechos sexuales,  pero toda este aumento de libertad no ha venido acompañado de un discurso de responsabilidad, y es ahí en donde se cae en libertinaje. Rara vez (por no decir nunca) se escucha que todos estos derechos deben ejercerse bajo un costo: el costo de asumir la responsabilidad de las consecuencias que dicho ejercicio de la libertad conlleve, como lo puede ser un embarazo no deseado o una enfermedad venérea, etc. No, todo lo contrario, si tiene un  niño que no puede mantener no se preocupe el Estado (es decir el otro) lo pagará por usted, si contrae una enfermedad que usted no puede atenderse no se preocupe que otros la pagaran por usted.

De las cosas que más nos sorprendieron de dichos reportajes de la Nación es que muchos no accedían a preservativos por “vergüenza”, resulta increíble que a muchos adolescentes que son el futuro de nuestro país les de “vergüenza” solicitar preservativos, pero no tengan pudor, vergüenza o remordimiento alguno en que otros paguen sus metidas de patas (para no decir metidas de otra cosa). Este es el “zeitgeist” que ha provocado el Estado de malestar, mientras que esos paradigmas culturales no cambien no iremos a ningún lado.

jueves, 6 de octubre de 2011

Jumanji empresarial: el intercambio y tipos de reciprocidad


Partimos del hecho de que los seres humanos virtualmente viven en algún tipo de sociedad, y que además cada uno tiene al menos algunas posesiones; en este contexto, la reciprocidad se puede encontrar en todas las culturas.

Por eso, es posible hablar de varios tipos de reciprocidad:

Reciprocidad generalizada: involucra transacciones altruistas cercanas, donde la retribución no tiene que ocurrir en el corto plazo y puede no ser retribuida. Se enmarcan dentro de la ayuda mutua entre parientes, sin expectativa de una retribución material. La obligación de corresponder es indefinida en tiempo, cantidad y calidad. Según Sahlins, “el lado social de la relación supera al material y, en cierto modo, lo encubre, como si no contara.” Esto aplica a relaciones muy cercanas y comunitarias.

Reciprocidad equilibrada (positiva): Son intercambios directos basados en una equivalencia determinada con retribución inmediata. Suelen darse en arreglos matrimoniales y convenios de paz, trueques de productos e intercambio equivalente (comercio). La retribución debe darse en un plazo de tiempo definido. “La gente actúa adherida a intereses económicos y sociales separados. El aspecto material de la transacción es tan importante como el social, y debe haber cierto ajustamiento más o menos exacto, ya que las operaciones deben compensarse. Así, la prueba pragmática es aquí una incapacidad de tolerar la circulación en una sola dirección: las relaciones entre las personas se rompen cuando una se retracta”.

Reciprocidad negativa : Es una relación en la cual se trata de obtener un beneficio a expensas de la otra parte. Incluye al regateo, la trampa y el robo (impuestos). Los participantes tienen una relación estructural social distante, presentan intereses opuestos y buscan maximizar su beneficio. En todo caso, es una relación entre grupos distantes y simétricos. Sobre esta última, señaló Robert Lucas lo siguiente: "El estado de bienestar es tan costoso, que simplemente rompe la conexión entre el esfuerzo del trabajo y lo que se obtiene a cambio (reciprocidad negativa), el estardar de vida."

Andrés Pozuelo Arce

jueves, 9 de julio de 2009

Suiza y Luxemburgo, un modelo fiscal a seguir


La competencia es sana. Este principio fundamental del libre mercado es de aplicación tanto en el ámbito privado como público. Por ello, todo intento por alcanzar una determinada armonización fiscal, ya sea a nivel de países o regiones, viola drásticamente tal enunciado. Si en algún momento los organismos supranacionales lograran imponer una presión fiscal homogénea en una determinada región, ésta, por norma, tendería a crecer con el paso del tiempo. Al menos, así nos lo muestra la experiencia de la historia. El poder tiende a aumentar inexorablemente sin barreras.

El proceso contrario consiste, precisamente, en mantener la existencia de políticas tributarias diferenciadas para que las entidades políticas compitan entre sí en la captación de recursos. Por desgracia, la actual lucha contra los refugios fiscales amenaza la vigencia de dicha competencia administrativa. Y es que, tal y como muestra un reciente estudio del Institut Constat suizo, la diversidad de modelos tributarios actúa como un contrapeso eficaz contra los impuestos elevados.

El citado estudio elabora un original índice de opresión fiscal en el que, mediante la medición de determinadas variables, indica qué países de la OCDE son los más benevolentes con los derechos de propiedad de los individuos. Suiza y Luxemburgo encabezan este particular ranking, ya que gozan de la "opresión fiscal más baja", seguidos de Austria y Canadá. Por el contrario, los estados más opresores son, por este orden, Italia, Turquía, Polonia, México, Alemania, Holanda, Bélgica, Hungría, Francia y Grecia. España se sitúa en la zona media de la tabla (puesto 17), con un índice "opresor" de 5 puntos.

El informe carga contra la lucha que las grandes potencias por eliminar los paraísos fiscales, e incide en que el objetivo último de esta guerra consiste en imponer impuestos comunes a nivel internacional. El ejemplo más claro es el de la UE. El Estado de Bienestar, implantado en la mayoría de los países desarrollados, es una bomba de relojería que, tarde o temprano, acabará estallando.

Los actuales niveles de recaudación hacen insostenible el sistema a largo plazo. El progresivo envejecimiento de la población, el aumento del gasto público y el incremento sustancial de la deuda gubernamental para combatir la crisis económica ensombrecen, aún más, la ya de por sí inviabilidad del modelo. La existencia de competencia fiscal entre países permite la evasión legal de capitales y empresas hacia países más benevolentes y tolerantes con sus ciudadanos.

Como es lógico, tales facilidades son percibidas como un gran obstáculo a la hora de subir impuestos de forma coordinada, tal y como pretende la actual elite política. La descentralización en esta materia es, pues, vital para proteger los derechos inalienables del hombre libre.

Manuel Llamas

jueves, 7 de mayo de 2009

El G-20 y la persecución de los paraísos fiscales


Organizaciones burocráticas internacionales como la OCDE, la Comisión Europea, las Naciones Unidas o el G-20 han lanzado un ataque coordinado a los paraísos fiscales. Todo ello apoyado por los países de altos impuestos y gobiernos ineficientes como Francia y Alemania.

En realidad, el quid de la cuestión es que los Estados necesitan financiarse. Esta es la raíz (o problema, mejor dicho) del asunto. En un principio, el cometido del Estado era permitir la convivencia pacífica mediante la defensa de la propiedad privada, el cumplimiento de los contratos y la defensa interior y exterior. Pero a partir del siglo pasado, los Estados se han atribuido un sinfín de funciones: educación, salud, pensiones, telecomunicaciones, energía, televisión, radio, entre otros (dependiendo del caso). Y evidentemente, mantener esas enormes estructuras burocráticas (de poder) es costosísimo.

¿Cómo obtiene el Estado recursos para financiarse? Básicamente puede obtenerlos mediante el cobro de impuestos, la venta de activos y servicios, endeudándose y emitiendo moneda. De todas estas vías para financiar los gastos del Estado, la principal es la impositiva.

Qué duda cabe que los Estados desearían aumentar ilimitadamente los impuestos pero se encuentran que, llegados a un determinado punto, no pueden recaudar más por mucho que sigan aumentando los impuestos. Esta es la intuición que plasmó Arthur Laffer (economista de la oferta) en la curva que lleva su nombre. En la época de Ronald Reagan, Laffer dibujo esta curva en una servilleta para explicar a Dick Cheney las ventajas de una rebaja fiscal (la servilleta está actualmente depositada en una vitrina en el Bookings Institution). La curva, que tiene forma de U invertida, relaciona el tipo impositivo medio y los niveles de recaudación. En este diagrama, se coloca el tipo impositivo en el eje de abscisas, y los niveles de recaudación en el de ordenadas. Al principio de la curva, cuando los impuestos son del 0% (es decir, no pagamos impuestos), la recaudación del Estado es lógicamente cero. A medida que se van aumentando los impuestos, la recaudación del Estado empezará a aumentar desde cero hasta alcanzar un punto máximo. En este punto se encuentra el tipo impositivo "óptimo", ya que es el que produce los mayores ingresos para el Estado. A partir de este momento, si el Estado continúa incrementando los impuestos, su recaudación irá descendiendo progresivamente, hasta llegar a cero en el caso de un gravamen del 100% (porque nadie se molestaría en trabajar si sabe que perderá todo lo que gana).

Pese a que tanto el tipo de gravamen óptimo como la forma de la curva no se pueden conocer/calcular (y además varían de un país a otro), la curva de Laffer es una intuición sencilla e interesante porque nos dice que a partir de un cierto nivel de impuestos, el Estado va a ingresar menos. Este descenso en la tributación se pueden deber a diversas causas: destrucción de la producción, porque los proyectos dejan de ser rentables y se abandonan (o ni se empiezan); sustitución de trabajo por ocio; o porque propician el fraude y la evasión fiscal hacia paraísos fiscales.

Pero estas son solamente consecuencias de la principal causa: los ciudadanos sienten que la presión fiscal es excesiva. Sufren esta carga impositiva en su vida diaria. La defensa del individuo debe empezar por evidenciar esto, y señalar claramente que esta confiscación es ilegítima e injusta porque las personas son dueñas de sí mismas y, por tanto, de lo que producen. Es en este sentido que el individuo ve a los paraísos fiscales como verdaderos refugios (hay que recordar que tax heaven no significa paraíso sino refugio fiscal). Es decir, se refugia en destinos donde la actividad económica esté menos gravada. Y es que mientras las regulaciones no son exageradas, los ciudadanos no suelen oponerse a ellas. Pero llega un punto en el que los ciudadanos ("contribuyentes" se les denomina) no están dispuestos a aguantar más imposiciones. Consideran que el tipo es demasiado alto y empezarán a dejar de pagar impuestos, ya que será más rentable el fraude (o el ocio) que el trabajo y la inversión. Dicho de otra manera, cuando los impuestos son excesivos, la gente tenderá a no obedecer la ley.

La existencia de los refugios fiscales es positiva porque promueve la "competición fiscal" entre los países. La globalización ha reducido las barreras entre naciones facilitando el flujo de capitales y trabajo de unas a otras, por lo que los políticos sienten la necesidad de bajar los impuestos para que los trabajadores y las inversiones no crucen la frontera. Que los Estados compitan entre ellos ha provocado recortes de impuestos y diversas reformas fiscales (aunque quizás no tanto como desearíamos). Si no existiese esta presión competitiva, no tendrían ningún incentivo para llevar a cabo esas reformas.

La existencia de los refugios fiscales es, además, un imperativo moral. Y es que existen países del mundo (la mayoría) en los que no se respetan totalmente los derechos humanos. Se persiguen a minorías étnicas, religiosas y sexuales; la corrupción y las expropiaciones son muy corrientes y habituales; existe una gran inestabilidad política y económica; y se violan continuamente los derechos de propiedad y libertades civiles. Pues bien, la existencia de refugios fiscales es esencial para la gente que vive en este tipo de países inestables, ya que les permite proteger sus activos y propiedades. Si usted fuese un ciudadano de Zimbabwe, ¿depositaría tranquilamente sus activos en un banco zimbabwense sabiendo que el dictador Robert Mugabe puede confiscarlos cuando desee?

Los países que desean exterminar los refugios fiscales suelen ser los que tienen impuestos elevados. Evidentemente no les interesa participar en la "competición fiscal" que hemos comentado antes. Tienen derecho a adoptar las medidas fiscales que deseen oportunas para su país, pero no están legitimados para crear una especie de cartel internacional impositivo. Tratando de eliminar refugios fiscales están pidiendo que esos países pierdan su soberanía para favorecer a sus ineficientes estados del bienestar. Quizás habría que recordarles que las colonizaciones ya acabaron.

Juan Morillo Bentué