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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Carta pública a la cabeza flotante


Sr. RODOLFO-J. RODRIGUEZ-R.
Reflexiones desde mi cognoscibilidad

Distinguida cabeza flotante:

En ASOJOD nos hemos enterado de su insistencia en enviarle correos a las personas denunciando la "farsa de la libertad de expresión" nuestra porque nos negamos a publicarle comentarios en nuestro blog. Somos concientes que esta artimaña suya responde a una amenaza que más bien suena a despecho y al respecto tenemos varias cosas que decirle:

En primer lugar, sepa que no nos atemorizan las amenazas, mucho menos las absurdas. En el tiempo que ASOJOD tiene de existir un estudiante de Ciencias Políticas nos amenazó abiertamente de muerte o, al menos agresión y aún así no cesamos en nuestros esfuerzos e ideas. Ahora, su "amenaza" virtual, antes de incitarnos a publicar sus comentarios, sólo nos genera risas. Bien puede seguir distribuyendo sus comentarios en cuanto blog desee, que aquí no vamos a hacer famoso a otro patán como sucedió con el "niño mimado de Bremen". Si usted es incapaz de generar interés para atraer nuevos lectores, no venga a descargar sus frustraciones contra ASOJOD.

En segundo lugar, le informo que la libertad de expresión que usted evoca está en franca confrontación con la propiedad privada de nuestro blog. Es decir, nuestro blog no es un espacio abierto para publicar las ideas de cualquier persona (por algo existe la moderación de comentarios) y estamos haciendo uso de nuestros derechos de propiedad para estimar cuáles aportes aparecen y cuales no.

Es cierto que hemos dicho que si los comentarios son serios los publicamos. Pero resulta que sus sandeces no cumplen con esa fundamental condición. Cuando uno lee un comentario donde se nos acusa de tener "agendas ocultas" (tan ocultas que ni siquiera los miembros de ASOJOD sabemos cuáles son esos intereses) y usted se presenta como el individuo capacitado para descifrar el "secretismo" no podemos más que pensar que tiene serios problemas psiquiátricos. Además del dejo divino de su foto (cual Jesucristo hombre) ahora nos viene a demostrar su paranoia, producto de sus muy difundidos cuentos de conspiración, esclavismo y conquista del universo.

Nuestros intereses, al contrario de como ud pregona, no son "planificados desde el núcleo de los grupos plutocráticos nacionales, que tienen intenciones explícitas de reclutar "jóvenes yupies"(-de los que recogen basura en pantalón blanco frente a las cámaras de televisión - )", sino que son intereses totalmente desvinculados con las esferas de poder político y económico costarricense. Tan es así que ASOJOD no tiene representantes políticos en ningún cuerpo colegiado de toma de decisiones, ni a nivel nacional ni local y mucho menos está ligado a quien quiera que conforme esos grupos plutócratas. Somos jóvenes estudiantes, provenientes de familias honestas que trabajan para obtener ingresos y no estamos relacionados a ningún partido político, ni siquiera al Movimiento Libertario, como usted pretende hacer ver con la alusión a Otto Guevara y su desatinada estrategia de recoger basura con pantalones blancos. Si tanto le molesta ese hecho, hágaselo saber al señor Guevara; ya nosotros hemos hecho las críticas respectivas.

Sus calificativos de neocolonialistas, esbirros de Pinochet, plutócratas oligárquicos, etc. no son más que ridiculeces. Representan la realidad de un individuo severamente trastornado, cuyos criterios de progreso (Estado de bienestar, defensa de los indígenas, crítica al capitalismo) son anacrónicos y empíricamente demostrados como falsos.

En tercer lugar, queremos informarle que precisamente esos ataques personales y las sandeces de los supuestos vínculos que usted nos acusa tener, son el factor que provoca la censura a sus comentarios. No vamos a permitir que ninguna persona venga a insultarnos a nuestro propio blog. Si desea seguir demostrando su oclocrática paranoia, bien puede hacerlo en su propio espacio.

Asociación de Jóvenes para el Desarrollo

miércoles, 20 de febrero de 2008

¡Asombroso!


En días pasados, el diputado Alexander Mora propuso un proyecto de ley para prohibir las corridas de toros a la tica, debido a la muerte de un torero improvisado en los festejos del año pasado y por considerar que dichas corridas implican un riesgo mortal para los involucrados. El señor Mora, evidentemente, tiene mucho tiempo libre o muy poca seriedad (quizá ambas) como para tener ocurrencias de este tipo, que parecieran propuestas salidas más de una mesa de tragos o de una visita a la gradería de sol de un estadio que de la Asamblea Legislativa costarricense.

Ya lo decía Ortega y Gasset: "Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho a la vulgaridad y lo impone donde quiera". Resulta evidente que personas como este señor diputado no tienen la más mínima vergüenza de emitir estupideces de este calibre; antes bien, se sienten orgullosos y reclaman su derecho a la irracionalidad en busca de objetivos que parecen sólo existir en sus cabezas. El supuesto fin del proyecto es proteger la vida e integridad de las personas involucradas, pero en el sentido de que se proteje a los individuos de sí mismos. Está bien que el Estado proteja al ser humano de la agresión que otro cometa en su contra, pero nunca que el Estado protega a una persona de sí misma, porque al hacerlo se presupone que el ser humano no tiene derechos de propiedad sobre su vida y su cuerpo, sino que ambos pertenecen a entidades metaindividuales como Dios o como el Estado.

Pero la irracionalidad no acaba ahí, ya que pretender evitar toda amenaza a la vida de las personas implicaría introducirlas en burbujas indestructibles. Bastiat era partidario de llevar los argumentos de sus opositores al ridículo para demostrar la insensatez de estos. Hagamos el mismo ejercicio: si se le impide a una persona ingresar por su propia voluntad y concientes del riesgo a un redondel para hacerle suertes al toro, entonces también deben prohibirse actividades como subir a un automóvil o motocicleta pues cada día mueren decenas de personas por accidentes de tránsito; montar a caballo pues existe el riesgo de caerse y lesionarse seriamente; practicar deportes pues se puede sufrir una lesión o, en el peor de los casos, un infarto; establecer relaciones amorosas, toda vez que un rechazo o una infidelidad puede dar pie a un asesinato pasional o a un suicidio; hablar, puesto que se puede decir algo que cause molestia en el receptory que este agreda al emisor; cortar o picar alimentos, ya que existe el riesgo de cortarse un dedo. También se debe prohibir salir de la casa porque se puede ser alcanzado por un rayo, se puede ser asaltado, golpeado, etc. Todos estos casos involucran los mismos peligros a la vida y a la integridad que justifican el proyecto del diputado Mora.

No hay duda que propuestas como la del diputado Mora son ridículas y que, a pesar de que se están haciendo tradición en Costa Rica, todavía causan sorpresa. Pero hay que seguir levantando la voz en favor de la libertad del individuo para vivir su vida como mejor le parezca y recordar que las consecuencias, buenas o malas, de las decisiones y consecuentemente de los actos, competen únicamente al individuo. Nadie debe cargar con la responsabilidad de otro, por más buenas intenciones que tenga, pues eso sería eliminar uno de los tesoros más valiosos del ser humano: la libertad.