Hace
ya un par de días, el Movimiento Libertario o mejor dicho Otto Guevara lanzó su
nueva publicidad electoral.
El pobre de Otto Guevara desde que dejó la lucha
ideológica ya no sabe que inventar: primero lo vimos recogiendo basura,
posteriormente se convirtió en músico y nos deleitó con un disco de reggaeton,
y entre sus últimos pataleos de ahogado hemos tenido al hombre chingo, a la
campaña contra el difunto y al astrólogo como Jefe de Campaña (no entendemos
cómo el señor Retana con sus poderes no logró predecir la debacle).
Ahora,
después de todo esto nos presenta otra obra audiovisual de la misma calidad y
pobreza intelectual. En el referido corte comercial nos afirma que estamos “agüevados”
de la política, suponiendo que estamos “agüevados” de la política y todos los
políticos a excepción de él, pues se equivoca. Difícilmente, hoy en día se
podría imaginar un candidato más desteñido que Otto Guevara. Don Otto, se ha
convertido en un terco y perpetuo aspirante a la silla presidencial y ha
construido un partido personalista que gira y vive en razón de su figura
caudillista. Igualmente, ha sido capaz de renegar muchos de los principios que
un día defendió, dándole la espalda a los mismos por un simple cálculo
electorero. Por último, pareciera que con este anuncio ha perdido cualquier
fibra de pudor y vergüenza que le quedara en el cuerpo ¿quién sabe a quiénes
cree que está engañando con estas cortinas de humo?
Efectivamente
la mayoría de los costarricenses nos encontramos desencantados de la política y
los políticos, pero esa herida que sigue sangrando no se curará con cortos
vacíos. Sin duda, el único remedio para tanta desazón es que los políticos y
los partidos demuestren: coherencia, honestidad, respeto por los principios,
ideología, firmeza, todas las virtudes que en el pasado posicionaron dentro de
la arena política al Movimiento Libertario, virtudes que hoy en día han
desaparecido por lo que también el destino del partido se encuentra pronto a
desaparecer…