martes, 31 de marzo de 2015

Tema Polémico: Incentivos Salariales, “si seguimos así seremos Grecia”

“Si seguimos así seremos Grecia” resumió de manera muy acertada José Joaquín Arguedas el exdirector general del Servicio Civil cuando le preguntaron sobre el caso de los abusos en los incentivos salariales. No podría estar más en lo cierto. Pluses salariales que ya le cuestan al Gobierno más que los mismos salarios y en los que claramente hay desproporcionalidades y abuso resultado de procesos de negociación irresponsables que iniciaron en los años setenta. Un caso clarísimo es la anualidad en el sector público; un incentivo salarial que supuestamente se otorga por buen cumplimiento del trabajo pero que simple y llanamente se le da a casi todos los empleados públicos sin ningún tipo de cuidado.

Como es posible que luego de ver estos abusos clarísimos en el gasto, las autoridades de turno sigan empeñadas en incrementar los impuestos para financiar un elevado déficit fiscal que claramente no ha sido culpa de los contribuyentes sino de una gran cantidad de abusadores y corruptos que siguen aprovechándose de los sin controles del Estado para seguir lucrando a expensas de los demás. Canallas sin vergüenza. Nos hace pensar que estos nuevos gobernantes que supuestamente eran diferentes que los mismos de siempre no son para nada diferentes, capaz que peores. 

Debería ser inadmisible que se piense en nuevos ingresos sin antes actuar de forma real y contundente sobre el control del gasto. Una nueva ley de empleo público más apegada a la realidad, una solución inmediata a los abusos en los sistemas de pensiones, un límite al gasto corriente del Gobierno, solo por mencionar unos cuantos. Esperamos que nuestros diputados, por lo menos aquellos con algo de sentido común, entiendan esto y no permitan bajo ninguna circunstancia más impuestos en las condiciones actuales. 

“Si seguimos así seremos Grecia”; eso es muy atinado y hay que actuar de inmediato pero de forma sensata deteniendo el creciente y descontrolado gasto estatal.

viernes, 27 de marzo de 2015

Viernes de Recomendación

El día de hoy queríamos presentarles la entrevista de Charles C. W. Cooke, en donde presenta su análisis del término "Conservatarian", el cual es una especie de mezcla de posiciones conservadoras y libertarias.

lunes, 23 de marzo de 2015

Tema polémico: la credibilidad del Presi

Para iniciar este artículo vale la pena recordar un spot publicitario de la campaña del famoso Luis-Gui, así nos decía:


















“tengo un solo carro, un reloj y cuatro trajes que me quedan y no necesito más (…) soy Luis Guillermo Solís quiero que me conozca y me ayude a rescatar a Costa Rica”

En ese anuncio el candidato se presentaba como un costarricense más, un costarricense promedio, alejado de la politiquería y del materialismo suntuoso. Pero todo cambia en esta vida, y en tan solo diez meses el Presi ha dado un giro de 180 grados, haciendo verdad aquel adagio de que sólo se conoce verdaderamente a una persona una vez que se le ha dado poder, veamos.

El Presi, al inicio de su gobierno quiso seguir por esta misma ruta del costarricense “de a pie”, aquel que es distinto a la clase política tradicional. En ese orden de idea anunciaba a la prensa que prefería utilizar su carro personal y no el de Casa Presidencial. Ello rápidamente cambió, y ahora el Presi en sus rutas de la ¿alegría? utiliza dos flamantes Land Rover 2015, parece que al final del día el Presi si necesitaba más, a diferencia de lo dicho en su campaña.

Igualmente anunció que durante su Gobierno existiría total transparencia y que la Casa Presidencial se convertiría en una “Casa de Cristal”. Desafortunadamente, esa promesa tampoco duró mucho, dado que Presidencia incluso mantenía en secreto el listado de visitas a la “Casa Polarizada”. Este secretismo se vino abajo una vez que la Sala Constitucional obligó a revelar dicha información.

Pero aquí no acaba el record de terror, el último desliz y el más grave  refiere al tema impositivo. El Presi había prometio en campaña que no existirían impuestos durante los dos primeros años de su gobierno, y que además utilizaría este tiempo para demostrar a la ciudadanía que realizaría un manejo responsable de la cosa pública , lo cual lo legitimaría para solicitar dichas medidas. Lo cierto del caso es que al día de hoy sabemos que el Presi no se aguantó las ganas, y a menos de un año de su gobierno ya está hablando de aumentar impuestos. Pero lo peor ha sido el presupuesto absolutamente deficitario que presentó a la Asamblea Legislativa (y que fue aprobado a través de medidas autoriatarias y antidemocráticas), lo que evidencia que no hay tal sentido de la responsabilidad fiscal dentro de esta Administración.


El mayor activo de todo político es su credibilidad, hoy en día en ASOJOD creemos que el Presi ha derrochado y se ha comido por entero éste capital. Hoy en día el Presi no es más que un político tradicional, totalmente alejado de la imagen que “vendió” en campaña.  Robándole sus palabras de campaña decimos: ¡Hay que rescatar a Costa Rica de Luis Guillermo Solís!

viernes, 20 de marzo de 2015

Viernes de Recomendación


El Dr. Armando de la Torre explica que la pobreza no tiene causas puesto que es el estado natural del hombre en tanto que la riqueza ha permitido a la humanidad superar la esperanza media de vida. Asimismo, hace énfasis en tres factores importantes para fomentar el desarrollo: libre competencia, esfuerzo individual y disciplina en el trabajo.

martes, 17 de marzo de 2015

La columna de Carlos Federico Smith: razones ciudadanas para no aceptar más impuestos

Una información de La Nación del 10 de diciembre, bajo el encabezado “Estado recibe mala nota en gestión de tributos: ITCR dio resultados de encuesta de opinión”, entre otras cosas importantes, señala que “Un 86% de los costarricenses (la entrevista fue formulada a 513 jefes de hogares) opina que el Estado  desperdicia el dinero mediante impuestos.” No sólo esto podría reiterar la antigua creencia de que, al ser los impuestos una materia odiosa, sería de esperar un alto porcentaje de rechazo a los gravámenes de parte de la población, pero más bien indica que la gente considera que esos fondos, que paga como impuestos, no son bien utilizados por el gobierno y que, por el contrario, son desperdiciados. 

Aunque lo que señala La Nación de esa encuesta realizada por el Instituto Tecnológico de Costa Rica no brinda específicamente el porcentaje de aceptación de los impuestos, sí expresa que “aunque muchos apoyan una reforma fiscal, se oponen a que esto conlleve un aumento tributario.” Habría sido interesante tener una idea de cuántos son esos “muchos”.  Pero, por datos indirectos, me da la impresión de que los tales “muchos” en realidad no son tantos. Veamos, por ejemplo: La Nación indica que “sólo el 21% de los entrevistados cree que el Estado recauda el dinero de manera eficiente.” Si el 79% restante -pienso- considera que el estado es ineficiente en su recaudación (o no sabe o que no es eficiente ni ineficiente), me imagino que no estaría tan dispuesto a darle la plata a un recaudador ineficiente, pues tal conducta podría estar reflejando un alejamiento de lo que se podría considerar como un sistema tributario “justo o equitativo”. Pero también porque “un 72% de los entrevistados opina” que los impuestos recaudados “les benefician poco”. Casi que uno puede considerar como extraña una conducta por la cual la persona desee pagar por algo que siente le beneficia poco. Lo lógico, más bien, es que, si se considera que algo casi no lo beneficia, tendería a abstenerse de pagar por ello. De paso, además de ese 72%, “un 13% es más radical aún y sostiene que no ayudan en nada,” según informa el reportaje citado.

Para mí es evidente el divorcio que hay entre la decisión ciudadana de pagar impuestos y el beneficio que obtiene de ellos, ya sea directa o indirectamente. Como me dijo una persona cercana en una ocasión: “si uno viera que con las platas que uno paga como impuestos, el gobierno hace cosas que uno necesita o le sirven, tendría una mayor voluntad de pagarlos.”

Ya sabemos del estado deficitario de las finanzas del gobierno; esto es, que hay un exceso de gasto más allá de los tributos que percibe. En gran parte, el gobierno ha planteado la necesidad de aumentar los impuestos (y, en menor proporción, reducir el gasto) pero, con toda franqueza, creo que la aprobación de aquella propuesta está en alitas de cucaracha, cuando el ciudadano observa el comportamiento de un gobierno que aprueba un presupuesto de gastos para el 2015 con un incremento de un 19% con respecto al del 2014. Por ello, es interesante señalar que sólo el 21% de las personas encuestadas “estarían dispuestas a pagar más para mejorar las finanzas del Estado”, según lo señala La Nación. Esta posición se me hace cuesta arriba, cuando lo comparo con aquél 86% que dice que el gobierno desperdicia la plata que recauda como impuestos y con aquel 79% (con la calificación que antes hice) que habría indicado que la recaudación de impuestos por el gobierno es ineficiente.

Por otra parte, 2 de cada 5 entrevistados dicen que el gobierno “ya debería de estar” impulsando la reforma fiscal -seamos claros, la expresión “reforma fiscal” no es más que un eufemismo de “aumentar los impuestos- pero habrá que ver si, una vez que el gobierno anuncie sus propuestas específicas de alzas en los tributos, los ciudadanos van a estar tan de acuerdo con que se pongan ya los nuevos y mayores gravámenes.  No me extraña que entre los proponentes de que el gobierno desde ahora le debe entrar a la reforma fiscal con los mayores impuestos, estén quienes de manera significativa reciben ingresos provenientes de ese gasto estatal, ya sea como empleados públicos o como empresas proveedoras contratistas de bienes y servicios al estado.

A su vez, según la encuesta antes citada, 2 de cada 5 entrevistados creen que el gobierno “debería esperar” a ganarse “la confianza de la gente”, reduciendo el sobredimensionado gasto público, antes de proceder a un aumento de los impuestos. 

Si la persona siente que el estado es ineficiente, en cuanto a proveerle los servicios que considera que debe brindarle a partir de los impuestos que paga, no van a querer que haya mayores impuestos. Al mismo tiempo, si ve que el país encara un serio problema fiscal que puede afectar a la ciudadanía, preferirá que se reduzca el gasto exagerado y desproporcionado, antes que haya un aumento de los impuestos. Y, me imagino, también pensará que, si le entrega más recursos propios al gobierno mediante más extensos y elevados tributos, éste pronto los gastará y así se nos sumirá, poco tiempo después, en un nuevo déficit. Esa ha sido la historia fiscal del país, en donde con frecuencia se han aprobado mayores impuestos con la excusa de reducir el déficit, pero la verdad es que simplemente se ha terminado en un gasto más elevado y un resurgimiento del déficit.

Asimismo, la persona es consciente de que, con una economía alicaída, de poco crecimiento a causa de esos nuevos o mayores impuestos, no se generará la inversión requerida y hasta provocará que desciendan los niveles de empleo en la economía. Y sabe que todo eso se traducirá en una reducción de los ingresos de las familias.

Jorge Corrales Quesada

viernes, 13 de marzo de 2015

Viernes de recomendación

Para este día, queremos compartir con ustedes la extraordinaria novela de George Orwell "1984", una distopia que muestra los efectos del totalitarismo cuando los ciudadanos deciden entregar su libertad a cambio de una pseudo seguridad.


martes, 10 de marzo de 2015

La columna de Carlos Federico Smith: el Hospicio de Huérfanos sometido a tortura

Hay noticias que se repiten una y otra vez y, sorprendentemente, el problema que señalan persiste, inamovible como una roca, invariable como un fanático tenaz. En este caso me refiere a que cada año, desde hace buen rato, sale a la luz pública la queja de las autoridades del Hospicio Nacional de Huérfanos, de que la Municipalidad de San José no les traspasa los fondos, que por derecho (y tradición, agrego yo) le corresponden del 50% de los ingresos netos que esa municipalidad recibe producto de las fiestas de fin de año en San José.
 
La Nación del 7 de enero nos brinda algo de la misma mona con el mismo rabo; perdón, el siguiente artículo: “Centro de huérfanos exige ₡1.200 millones a municipio josefino: Dinero corresponde a ganancias del redondel de toros.” El simple título del comentario llama nuestra atención, pues de alguna manera la municipalidad josefina ha separado los ingresos provenientes de las corridas de toros de fin de año -y que obviamente desde muchos años atrás forman parte del jolgorio festivo josefino de cierre del año- de aquellos otros ingresos que la municipalidad percibe por razón de esos festejos.
 
Aquí es donde yo no entiendo ¿por qué razón, si la ley establece que la municipalidad debe darle el 50% de los dividendos netos de tales fiestas, es posible decir que eso “no aplica” en el caso de las corridas de toros, de lo cual todos somos conscientes de que están enteramente ligadas -es más, que forman parte de- las fiestas de fin de año? 
 
Por eso la administración del Hospicio de Huérfanos -Fundación del Hospicio de Huérfanos de San José- le reclama judicialmente a la Municipalidad de San José una deuda por ₡1.200 millones, proveniente de ese 50% de todas las ganancias netas de las fiestas de fin de año desde el 2006 hasta el 2013. 
 
Tal como indicó el abogado del Hospicio, licenciado Boris Molina, “Los ₡1.200 millones solamente tienen que ver con el remate del redondel entre 2005 y 2013; este cálculo no incluye lo que recibe la Municipalidad por derechos de televisión ni el remate de la plaza por los festejos que acaban de finalizar. Si sumamos todo el reclamo sería de unos $4 millones,” esto es, más o menos unos ₡2.160 millones.
 
Lo increíble es que el perro amarrado de ₡1.200 millones antes citado no se refieren siquiera al 50% de ingresos netos por las corridas, sino a los provenientes del  resto de actividades de los festejos (eso no queda claro del subtítulo del periódico). Pero también es inconcebible que la municipalidad haya decidido que la parte taurina quede por fuera de su obligación, decisión que tomó unilateralmente en el 2005. No puedo comprender cuál puede ser la razón de ello, excepto la ambición de que la plata se quede en la municipalidad para los propósitos (buenos o malos) que a ésta se le puedan ocurrir, porque los toros son tan parte de las fiestas, como los carruseles, las manzanas escarchadas, el algodón de azúcar, los comederos y otros montón de cosas.
 
Hay un enorme mérito en que se financie adecuadamente al Hospicio de Huérfanos de San José y así lo han considerado muchos ciudadanos privados, quienes, además de la Junta de Protección Social, el Patronato Nacional de la Infancia y la propia Municipalidad de San José, le proveen recursos para que medio opere aquella institución. Lo que la Municipalidad de San José no aporta, con esa movida de separar los ingresos por las corridas, es parte importante para explicar la situación precaria del hospicio.
 
Tal precariedad la expone el señor Carlos Morales, gerente del Hospicio, cuando señala que “Tenemos capacidad para 120 niños, pero sólo mantenemos a 82 porque la bolsa no nos da para más; no tenemos de dónde sacar plata; muestra de ello son las dos casas de cuido que tenemos clausuradas desde el 2010 por su mal estado.” Pero, ¿verdad que no hay político que no hable en nombre de la niñez; de cómo hay que protegerla; de cómo hay que ayudarla a evitar los males de la calle, etcétera? Pero, al menos en el caso de los políticos municipales, esa es pura palabrería barata, alejada de los hechos mezquinos que nos narra la información de La Nación.
 
Nuestro estado es tan ineficiente -la Municipalidad de San José forma parte del estado costarricense-, que ni siquiera es capaz de darle el apoyo que legalmente se le ha determinado, para ayudar a que niños sin padres puedan llegar a ser buenos y productivos ciudadanos. Ah, y que el tribunal de apelaciones de lo contencioso administrativo no le dé más largas al asunto: se supone que la justicia es pronta y expedita y, ante todo, justa.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 9 de marzo de 2015

Tema polémico: ¿hacia dónde va nuestra política exterior?

Los pilares de la política exterior costarricense siempre han estado claros: promoción de la paz, la libertad, el respeto a los derechos humanos y la democracia. A pesar de la declaración de neutralidad perpetua, activa y no armada, realizada durante la Administración Monge Álvarez (1982-1986), siempre nuestro país ha asumido la bandera con respecto a estos temas y condenado cualquier situación internacional en la que se violenten dichos principios.

Sin embargo, en estos tiempos se presentan dos grandes excepciones, bastante sorprendentes, en especial tomando en cuenta que el Presidente Luis Guillermo Solís, es un profesional en Relaciones Internacionales, con carrera en el Servicio Exterior y, antes de asumir la silla de Zapote, era un asiduo comentarista sobre los sucesos internacionales en medios de comunicación. La primera de esas excepciones se da ante los eventos que ocurren en Venezuela, tanto con la aprehensión del líder opositor Leopoldo López y la reciente detención del Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, como con las manifestaciones populares, especialmente estudiantiles, contra el gobierno totalitario de Nicolás Maduro, quien ha respondido con violencia y salvajismo, provocando la muerte de varias personas. Ante esas abiertas violaciones a los principios que ha promocionado Costa Rica, el Presidente Solís ha decidido guardar silencio, alegando que no tiene suficiente información para pronunciarse.

¿Qué más evidencia necesita el mandatario frente a los horribles actos de represión que ordena Maduro -incluyendo la autorización al Ejército de utilizar la fuerza mortal contra los manifestantes-? ¿Qué información adicional requiere más allá de ver los encarcelamientos y la incomunicación a la que han sido sometidos muchos de los presos políticos? ¿Qué espera para condenar el asesinato de, al menos, 43 manifestantes, muchos de ellos jóvenes estudiantes universitarios? ¡Sí, jóvenes universitarios como los que él, en su condición de profesor de la UCR, vio protestar por diversas razones y para los cuales pidió protección y condenó cualquier acción policial represiva cuando existió! ¿Qué diferencia a estos ciudadanos venezolanos de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, México, tema sobre el cual sí se manifestó?

La segunda excepción ha sido respecto a la situación que se vive en varios países de Oriente Medio y África, con el establecimiento de grupos como Estado Islámico y Boko Haram, que han torturado y matado salvajemente a cientos o miles de personas en una supuesta guerra religiosa. ¿Por qué nuestro país no ha condenado internacionalmente esta masacre? ¿Por qué Casa Presidencial y Cancillería han guardado silencio? ¿Qué pasa con nuestro embajador ante la Organización de las Naciones Unidas? ¿Qué está haciendo o diciendo para mostrar repudio por ese holocausto?

Sin duda alguna, este silencio no puede más que preocuparnos. ¿Debemos pensar entonces que nuestra política exterior ya no responde a principios claramente definidos sino que su defensa dependerá del color político de quien los viole? ¿Tendremos entonces una Cancillería activa y crítica cuando se ataque a manifestantes o gobiernos cercanos a las ideas del nuestro y una despistada y callada cuando la violencia se dé en la acera del frente? ¿Estamos entonces frente a la relativización de los valores que, como sociedad, se supone que profesamos y defendemos? La reciente cumbre de la CELAC, donde varios mandatarios se reunieron únicamente para compartir sus teorías de la conspiración y ataques antiimperialistas, en lugar de trabajar por una agenda seria y sensata, pareciera demostrarnos lo que tenemos: una política exterior que se va, poco a poco, alineando hacia la charlatanería, los prejuicios y la diatriba, acomodada a los lugares comunes del típico discurso latinoamericano.

Todo indica que la caravana de la alegría se extiende más allá de nuestras fronteras. ¡Con Costa Rica y el mundo, sí se juega!

domingo, 8 de marzo de 2015

Aniversario de ASOJOD

En este día, nos complace celebrar el 8° aniversario de ASOJOD. Luego de tanto tiempo, nos sentimos felices de nuestro aporte a la difusión de las ideas de la libertad, tanto desde el punto de vista teórico-filosófico como desde su materialización en propuestas de política pública.

Nos ha tocado desarrollar nuestra tarea contra la corriente, luchando contra la ignorancia, los prejuicios, los intereses creados por aquellos que se benefician inmoralmente con los fondos públicos, los ataques de diferentes personas que, de una u otra forma, profesan ideas colectivistas.

Pero sin importar eso, seguiremos con nuestro trabajo. Agradecemos muchísimo a todos nuestros colaboradores, lectores y comentaristas, así como a nuestros seguidores tanto aquí en el blog como Facebook. Su apoyo, su compromiso, su lealtad y su amistad han sido fundamentales para este proyecto. Esperamos seguir contando con ustedes por muchísimo tiempo más. 

Muchas gracias

martes, 3 de marzo de 2015

La columna de Carlos Federico Smith: desarrollemos nuestra riqueza energética potencial

No recuerdo en qué libro de texto de Economía leí hace mucho tiempo, acerca de las ideas de riqueza y de valor aplicadas a las llanuras de los indios en el estado de Oklahoma, las cuales tenían, a mediados de siglo XIX, un valor sumamente bajo, pues si acaso servían para pastoreo del ganado. Los indios, quienes eran de hecho los dueños de esas tierras, vivían en la pobreza, en mucho sobreviviendo gracias a la cacería, algunos cultivos y de la crianza de animales. La tierra era sumamente barata e incluso, en cierto momento, el gobierno federal de los Estados Unidos se las compró a muy poco precio, para después regalarlas con tal de que fueran pobladas principalmente por blancos, negros y otras tribus indígenas. A principios del siglo XX, se descubrieron enormes depósitos de petróleo bajo esas tierras de Oklahoma (y en muchas otras partes de los Estados Unidos), las cuales evidentemente vieron incrementar su valor enormemente en poco tiempo, al desarrollarse los pozos petroleros.

Así me viene a la mente recordar que antes no había tanta riqueza en las tierras de Oklahoma, sino hasta que se desarrolló su actividad petrolera. Es decir, aun cuando exista un recurso natural en el subsuelo, en tanto no se le desarrolle económicamente -es decir, que tenga algún valor mayor- no se aumentará la riqueza: simplemente era “tierra” de muy poco valor, dedicada a simple pastoreo, que luego fue “tierra” de mucho valor, gracias al desarrollo petrolero. 

Lo expongo en relación con un artículo que leí recientemente en La Nación del 15 de diciembre, que lo encabeza el siguiente texto: “Presidente sepulta geotermia en los parques nacionales: Solís no aceptará proyectos de generación en su mandato”. Pregunto: ¿de qué nos sirve tener tanta “riqueza” energética potencial en los parques nacionales? No hay riqueza mientras no se le desarrolle. Entiendo muy bien la posición de conservacionistas, preocupados porque un desarrollo de esa fuente de energía no cause un daño grave al medio ambiente, pues también, no lo dudo, constituye riqueza. Pero el desarrollo energético ocasionaría tan sólo un daño hipotético, que económicamente bien podría ser compensado, si la ciudadanía obtiene un beneficio muy elevado, al contar con una fuente de energía más barata que las actualmente disponibles. Es un asunto de ver los números del análisis de costo-beneficio social, el cual tome en cuenta el posible daño al medio ambiente.

El tema es muy interesante desde diversos ángulos, pero quisiera enfatizar uno de ellos.  Si bien es apropiado preocuparse por el posible impacto negativo sobre el medio ambiente de un proyecto de esa índole, en realidad en el país ya tenemos amplia experiencia en la generación de energía a partir de la geotermia, la cual han tenido un impacto mínimo -nimio; relativamente pequeño- sobre la naturaleza de los alrededores. Esta fuente se ha desarrollado en el país desde 1977 y ya tenemos cinco plantas generadoras de energía derivada de la geotermia (4 en Miravalles y una en Pailas, todas en la Cordillera de Guanacaste). Están operando limpiamente y con una afectación muy marginal en su alrededor. En una entrevista formulada a finales del 2012 al ingeniero Alfredo Mainieri, director en ese entonces del Centro de Recursos Geotérmicos del ICE, señaló que “la geotermia es una energía autóctona, limpia, poco contaminante y que, si además se maneja convenientemente, puede llegar a ser renovable, por lo que se espera que el tema de la explotación se analice más profundamente.” (Entrevista en Crhoy.com, el 9 de octubre del 2012).

En dicho diálogo se señala que “La geotermia también se ubica como la segunda más barata en cuanto a costos de producción por kilovatio, ya que, producir un 1 kilovatio de geotermia cuesta 6.22 centavos de dólar a pesar de solo tener el 8% de la capacidad instalada; producir 1 kilovatio de energía hidráulica cuesta 3.81 centavos de dólar,” al menos en aquél año. 

No hay razones para que, tomando en cuenta la necesidad de compensar cualquier efecto sobre el medio ambiente, el país no pueda acudir a esta fuente de energía, cuyo costo parece ser relativamente bajo, es limpia y casi que inagotable. Cerrar las posibilidades de su desarrollo, tanto por parte del ICE como de empresas privadas, es, en mi opinión, una nueva decisión absurda del gobierno, en tiempos recientes en el campo de la energía (además de ésta, también lo fue el impedimento de que hubiera una mayor participación privada en la producción de electricidad de fuentes hídricas, así como negarse a la búsqueda y eventual desarrollo del gas natural y del petróleo en el país).

A veces hay posiciones extremas que cierran las posibilidades de progreso de las sociedades.  En este caso, la justa preocupación por el medio ambiente resultante de desarrollos energéticos, creo que ha sido llevada muy lejos. Existe enorme experiencia en muchos países -además de la nuestra antes citada- que incluso poseen literalmente desarrollos en los patios traseros de sus casas. Volviendo al estado de Oklahoma, Estados Unidos, una visita a su ciudad Tulsa podría confirmar lo que aquí estoy diciendo: allá, en aquella tierra antiguamente de los indios, hoy existe una enorme producción petrolera en su inmediata vecindad. Pero también, por ejemplo, se podría ir a Los Ángeles, California y ver allí, en un lugar que se conoce como La Brea, que sucede algo similar a lo de Tulsa, Oklahoma.  Simplemente para esos desarrollos energéticos se disponen de reglas claras, definidas, estrictas, en cuanto al manejo ambiental. Pero no de manera tal que se prohíba la producción, que se impida el desarrollo, que se afecten las posibilidades de progresar de sus ciudadanos. 

En Costa Rica se ha demostrado que se pueden hacer plantas para extraer energía proveniente de la geotermia, sin afectar significativamente a los parques nacionales. Incluso si un desarrollo lo ocasionara, eso podría ser compensado con tierras nuevas que se adicionan al parque. Pero ni eso ha sido necesario hacerlo en el caso de Costa Rica. 

El gobierno no admite que privados puedan producir más electricidad proveniente de desarrollos hídricos; no permite ahora que nadie, ni el mismo estado, pueda generar electricidad con base en la energía proveniente de la profundidades de la tierra; no dejan explorar el país para ver si hay depósitos de petróleo o de gas; no acceden a que se utilicen paneles solares para que las familias desarrollen fuentes energéticas provenientes del sol; no dejan hacer nada de nada. El estado nuestro no sólo es ineficiente, sino retrógrado: conculca cualquier posibilidad de generación de energía, sino es a través de su casi monopolio, el ICE, e incluso hasta a esa institución se le vedó la posibilidad de un mayor desarrollo energético de la geotermia. Hace muchos años no veía una mentalidad tan retrógrada, antiprogresista y que frenara a tal grado el impulso innovador de la empresa privada. Más tarde o más temprano eso nos pasará la factura a todos los ciudadanos -como usualmente sucede en estos casos- a causa de nuestro estancamiento energético.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 2 de marzo de 2015

Tema Polémico: Prioridades Equivocadas

El miércoles de la semana pasada el periódico la Nación publicó dos noticias muy interesantes en su primera página. La primera explicando la inoperancia o tal vez mejor dicho, ineptitud, de nuestras autoridades de seguridad para detener a los famosos “picones” que provocan tanto riesgo en nuestras calles. La segunda la “eficacia” de las autoridades de seguridad pública para desplazar a los artistas callejeros de las calles y avenidas de la ciudad de San José. Esto es absurdo. Con la limitación bien conocida de efectivos de seguridad en el país, el Gobierno claramente tiene muy equivocadas sus prioridades y se está empeñado en dejar libres a los delincuentes para reprimir a los ciudadanos inocentes que lo único que están haciendo es tratarse de ganar la vida de forma informal como consecuencia de vivir en un país con cada vez menos posibilidades de empleo. Absurdo pero cierto.

¿Qué han hecho los artistas y artesanos callejeros de San José para merecer la persecución de las autoridades? Lo único que hacen es ofrecer un servicio de entretenimiento al público a cambio de unas monedas y de esa manera darle de comer a sus familias. Muchos de estos artistas preferirían por mucho tener otra clase de trabajo pero la realidad no se los permite ¿Qué hacen para ser tratados como delincuentes? En ASOJOD apoyamos la economía informal sana como un medio legítimo para ganarse la vida. Si el Gobierno quiere que estas personas aporten a las arcas del Estado debería presentarles un plan atractivo de modo que se sientan incentivados a colaborar y no todo lo contrario. La represión a estos medios legítimos de subsistencia solo trae consecuencias negativas y, en última instancia, lo que hacen es incentivar la delincuencia como último recurso en desesperación de esta gente para comer. 

Por otro lado, en las calles de nuestro país, conductores irresponsables andan corriendo en las calles poniendo en peligro la vida de mucha gente inocente como es el más reciente caso de un mayor de edad que fue atropellado por uno de estos delincuentes. Cuando se le exige a la policía medidas de control ellos se quitan el tiro echándole la culpa a alguien más e inclusive alegando miedo. Que tristeza. Si esta es la fuerza pública de nuestro país entonces “apague y vamonos”.

Siempre lo hemos dicho, el Gobierno es ineficiente en todo lo que hace pero ya esto es el colmo. Defender a los delincuentes y reprimir a los inocentes. Que bajo hemos caído.