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lunes, 18 de marzo de 2013

TemaPolémico: Estado Asistencial e Iglesia


Muchas ocasiones los liberales somos acusados injustamente de estar en contra de la redistribución, solidaridad y caridad. Afirmación, que resulta por una incomprensión de la doctrina liberal. Ya que en realidad la oposición no se refiere a dichas acciones propiamente, sino el sujeto o institución social a través de quien se ejecutan y materializan. Veamos.

Nuestra oposición se refiere únicamente a que dichas actividades sean desarrolladas por medio del Estado. Este reproche se funda en razón de que el Estado es el instrumento de violencia institucionalizada, del monopolio de la coacción y que por ello sus potestades de imperio no pueden servir para instrumentalizar a los individuos y obligarlos a perseguir acciones (por más bondadosas que sean) que no deseen. Lo anterior, no obsta a que otros grupos e instituciones sociales  promuevan tan nobles virtudes, tales como: Iglesias, ONGS, Asociación de vecinos, familias, amistades, etc.

Precisamente, este es el sentido de las palabras del nuevo Papa: “una Iglesia pobre para los pobres”, definitivamente ese debe ser el objetivo de este tipo de instituciones. Por ello, nunca logramos entender por qué toda la institucionalidad de la Iglesia siempre anda pidiendo que sea el Estado que se encargue de estos asuntos, cuando son ellos así como otras instituciones de bien social las llamadas a cumplir con dicho rol dentro de la sociedad.

Lo anterior, no es una diferencia menor. Ya que los liberales estamos convencidos que la caridad privada siempre va ser más efectiva que la caridad pública, por dos razones básicas: 1) No puede ser corrompida para propósitos electorales, clientelistas o de aspiraciones personales de poder, 2) Sin duda, el trato humano directo es más cálido que recibir un cheque de una institución estatal, es decir, ese contacto frente a frente entre el voluntario y el necesitado produce a nivel de tejido social una vinculación y sentido de esperanza mucho más sólido que el que cualquier programa asistencial estatal pueda generar.

Así, no cabe duda de la importancia que recae sobre los individuos como actores sociales activos, involucrados en los más distintos ámbitos de la vida social, si descuidamos esos espacios siempre habrá un megalómano en el poder listo para ocuparlos para su beneficio personal.

lunes, 18 de febrero de 2013

Tema polémico: un nuevo Papa más tolerante y tolerable

En ASOJOD siempre hemos tenido una posición muy crítica contra la religión y sus instituciones, especialmente contra la Iglesia Católica, que es la más fuerte en nuestro país, por sus posiciones contrarias a la libertad y a los derechos individuales.En ocasiones anteriores, hemos atacado la peligrosa intromisión de la Iglesia en las políticas públicas en materia de salud sexual y reproductiva, eutanasia, aborto y unión de personas del mismo sexo. Como siempre hemos dicho, todas esas decisiones corresponden únicamente a los individuos que viven la situación y a la Iglesia ni al Estado influído por esta.

Sin duda, el rostro más visible de la Iglesia es el Papa. Y Benedicto XVI, en su anterior postura como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisión en el medioevo) y en su actual papado, ha sido muy enfático en censurar muchísimas de esas libertades. Su posición, sumamente conservadora, ha influido en los diferentes Estados -y el costarricense no es la excepción- para que el camino hacia una sociedad respetuosa de los derechos indivuales sea más intrincado y complejo, como lo demuestra la renuencia de este Gobierno para discutir temas como la unión civil de parejas del mismo sexo. Por el contrario, inspirada por la idiotez y el fanatismo, la Administración Chinchilla Miranda declaró de interés público una conferencia de un médico que pretende ofrecer la "cura" a la homosexualidad. Retrógrado, medieval, despreciable, estúpido y otros adjetivos son los que merece tal decisión.

Lo cierto es que, con su sorpresiva renuncia (que desearíamos también influyera en la renuncia de nuestra muy católica señora Presidente de la República) se abre un nuevo capítulo político en el Vaticano para la elección de su sucesor. Sea desde la perspectiva espiritual para los creyentes, donde elegirán al designado por Dios para representarlo en la tierra o desde la perspectiva laica, donde un Estado elegirá a su nuevo gobernante, el cónclave que se celebrará en marzo próximo será todo un evento mundial.

Por supuesto, en ASOJOD esperaremos que, aunque parezca difícil y poco probable, el nuevo Papa tenga una posición más acorde con los nuevos tiempos y sea más sensato que su predecesor. La gran cantidad de personas con enfermedades de transmisión sexual, los niños abandonados producto de embarazos no deseados, los discriminados por su orientación sexual, la víctimas de violencia de género así lo exigen. Estos flagelos requieren un abordaje serio, basado en más libertad y más racionalidad, en lugar de más intervención y oscurantismo medieval.

Lo mismo esperamos en nuestro país. Tal vez un Papa y una Iglesia más flexibles y tolerantes puedan influir en los sacerdotes criollos para que, desde sus púlpitos o desde la Conferencia Episcopal, le bajen el tono a su oposición y comiencen a dar señales de respeto a la dignidad humana, poniendo por encima del dogma a los individuos.

lunes, 13 de agosto de 2012

Tema polémico: las guías sexuales del Gobierno

Recientemente, la Sala Constitucional determinó que las guías para educación sexual presentadas por el Ministerio de Educación Pública violentaban el derecho de los padres para determinar la formación de sus hijos en esa materia y que el Estado no puede obligarlos a recibir una educación contraria a los deseos y valores de sus padres.

A pesar que en ASOJOD hemos dicho reiteradamente que nuestro país pasa por un serio problema en esa materia, toda vez que la oposición de las iglesias -católica, evangélica y otras- en la educación sexual ha contribuido a que miles de adolescentes no tengan la información necesaria para entender en la situación que se están metiendo cuando deciden tener relaciones sexuales, lo que deviene en embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, deserción del sistema educativo, abandono y maltrato infantil, prostitución, pobreza y otros flagelos, consideramos que la solución no pasa porque el Estado se entrometa en este campo y le diga a las personas cómo tienen que actuar. 

Puede sonar contradictorio pero en realidad no lo es. Para nosotros, la intromisión de cualquier institución con poder en la vida y decisiones de las personas no se justifica de ninguna manera. Consideramos que le corresponde a los padres decidir la formación que tendrán sus hijos y por eso nos parece positivo que la Sala Constitucional lo haya dejado claro. 

Lo que sí es contradictorio es que la Sala no haya defendido ese criterio en otros casos, como por ejemplo, cuando permitió que el Estado le dijera a los niños qué pueden y qué no pueden consumir en sodas y comedores escolares cuando, al igual que en el caso de la educación sexual, el asunto corresponde a los padres.Tampoco entendemos por qué se mantiene un sistema educativo donde padres y alumnos no tienen poder de decisión en prácticamente ningún ámbito, pues el nombramiento de profesores, su metodología de enseñanza, el régimen disciplinario, el currículum educativo y todo lo demás es definido entre el Gobierno de turno y los sindicatos educativos. 

Sí nos preocupa que un fallo como el antes mencionado siga empoderando a las organizaciones religiosas que se oponen a que haya algún tipo de educación sexual y que parecieran estar más empeñadas en imponer sus visiones que en atender la problemática asociada a la ignorancia en ese aspecto. También nos inquieta que nuestro ordenamiento jurídico siga estando altamente influenciado por preceptos religiosos, especialmente por la intervención histórica que ha tenido la Iglesia Católica, que ha llevado a que nuestro Estado sea confesional (artículo 75 constitucional) y que, con ello, se reconozca jurídicamente la existencia de seres metafísicos (como el diablo en el caso del voto N° 1101-92) o se defina el inicio de la vida a partir de la doctrina católica (como el voto N° 2000-02306 que declara inconstucional la fecundación in vitro o los votos N° 2004-02792, Nº 2007-07958, Nº 2008-08760, N° 2004-12790, N° 2004-02792, N° 5130-94 y Nº 2007-007958 que prohíben el aborto). 

Pero para nosotros, la forma de enfrentar esta situación es diferente. Pasa por quitarle el carácter confesionalidad a nuestro Estado para lograr un sistema que fomente la libertad de culto o de creencia sin discriminaciones negativas ni positivas, eliminano los privilegios de unos y las persecuciones de otros. Pasa por darle el poder a los padres y a los hijos acerca de la forma en que quieren aprender, acerca de las metodologías, currículums, reglamentos, etc. de forma tal que sean ellos los que decidan. Significa permitir que se desarrolle un sistema educativo indivualizado, con libertad de escogencia en todas las áreas, con mayor énffasis en los intereses, vocaciones, expectativas e inteligencia de cada estudiante en lugar de un sistema masificado que, como bien lo ilustraba el video de Pink Floyd "The Wall", genera máquinas sin pensamiento.

Este sistema, donde padres y estudiantes asumen un rol muchísimo más participativo, permitirá enfrentar de mejor manera problemas como deserción, falta de educación sexual, calidad de educación y otros. Solo dejando a los padres y a los estudiantes decidir por si mismos cómo enfrentar y resolver los problemas, podremos avanzar. De lo contrario, una gigantomaquia, una lucha entre dos titanes -Iglesia y Estado- llevará a un continuum donde el ganador impondrá sus criterios y los conquistados -los ciudadanos- se limitan a recibir las órdenes e ideas.

lunes, 25 de abril de 2011

Tema polémico: el costo de la ignorancia sexual


El pasado 24 de marzo fue presentada la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, que entrevistó a 3.197 personas entre los 15 y 80 años, procedentes de todas las regiones y estratos sociales. Los resultados arrojados son tan significativos como alarmantes.

Uno de los más importantes es que el 93% de las personas manifestaron estar de acuerdo con que los centros educativos impartan educación para la sexualidad, incorporando en el currículo escolar la forma correcta de usar métodos anticonceptivos. Anteriormente, un estudio titulado "Percepciones hacia la educación sexual en Costa Rica", había señalado que el 92% de los entrevistados consideraba urgente la incorporación de los temas sexuales en el sistema educativo costarricense.

Este dato es aún más significativo si consideramos que, entre las personas de 15 a 44 años que declararon una edad de inicio de las relaciones sexuales, el 22% de los hombres y 11.2% de las mujeres había tenido relaciones sexuales antes de cumplir los 15 años, mientras que el 67.9% de los hombres y un 51.4% de las mujeres había tenido relaciones sexuales antes de cumplir los 18 años.

Muchos son los riesgos a los que se exponen los adolescentes que inician su vida sexual a tan temprana edad y lo cierto es que ellos son responsables de sus propios actos; sin embargo, el peso de la responsabilidad recae en igual o mayor medida sobre la familia y los centros educativos.

Este escenario no es alentador si consideramos la pobre capacitación de los docentes para brindar una adecuada educación sexual. En la citada investigación de IDESPO un 69% de los entrevistados consideraron que los docentes están poco preparados para dar educación sexual en los centros educativos, mientras que un 19% considero que no están nada preparados. Sólo un 12% de las personas entrevistadas consideró que los docentes están muy bien preparados para abordar la educación sexual en sus centros educativos. A esto se debe sumar la carencia, desde hace muchos años, de clases y programas orientados a la educación sexual en los colegios del país. En la misma línea, un 71% de los entrevistados habían considerado que los padres de familia están poco preparados para brindar educación sexual a sus hijos.

Así las cosas, se cierne un circulo de ignorancia sobre la población. Tenemos padres que no educan ni fueron educados, profesores que no saben como educar, y en el peor de los casos no pueden hacerlo, y tenemos adolescentes irresponsables que viven llenos de desconocimiento.

No debe sorprendernos entonces la alta cifra de nacimientos en madres menores de 15 que representa, según cifras del INEC, el 2.2 % del total de nacimientos del país, y no debe alarmarnos que solamente el 43,7% de las mujeres y un 66,1% de los hombres con edad de 15 a 19 años utilizaron el condón en la última relación sexual. La realidad nos golpea ante la indolencia en que vivimos con respecto al tema.

¿Por qué abordamos este tema? Porque, dado el Estado benefactor que tenemos, la ignorancia en materia sexual nos está costando muy caro a todos los ciudadanos: tenemos que pagar el parto y la atención médica, la educación, la vivienda, la incapacidad laboral y hasta la guardería del infante, así como una serie de gastos asociados a su madre. Y lo peor es que la gran mayoría de madres adolescentes tienen que abandonar sus estudios, por lo que ven reducidas sus posibilidades de obtener trabajos mejor remunerados y, por tanto, se convierten en una carga para los tax payers.

A este problema hay que agregarle la actitud retrógrada de la Iglesia Católica, que sigue empeñada en creer que la cantidad de hijos es directamente proporcional a las bendiciones, por lo que se niega a todo tipo de técnica contra la procreación, desde condones hasta el aborto, haciendo más complicada la vida de los ciudadanos que tienen que pagar por los niños.

Ojalá estos datos no sólo motiven a los creyentes religiosos a comprender sobre el impacto económico y moral que tienen las relaciones sexuales a temprana edad, pues unos tenemos que pagar por los errores de otros. Pero también esperamos que el Estado asuma una actitud más responsable y se libere de las amarras católicas que le impiden incluir este tema en la educación.

Si bien no defendemos la educación pública, esperar a que se privatice nos llevará un tiempo y, mientras tanto, es preferible que les den información a los estudiantes para tener relaciones sexuales (que de todos modos van a tener) de forma segura y responsable, evitando que los tax payers tengamos que incurrir en gastos no deseados.

miércoles, 14 de julio de 2010

Flash legislativo


Para hoy queremos reseñar el expediente Nº 16.280, "Exoneración de impuestos sobre bienes inmuebles a toda organización religiosa", presentado por el ex Diputado libertario Carlos Gutiérrez. Este proyecto procura reformar el inciso g) del artículo 4 de la Ley del impuesto sobre bienes inmuebles, para desafectar del pago de este tributo a “los inmuebles dedicados, únicamente, al culto y a obras sociales, inscritos ante el Registro Público pertenecientes a las iglesias y aquellas organizaciones religiosas sin fines de lucro legalmente constituidas como asociaciones o fundaciones y debidamente acreditadas ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, incluyendo las temporalidades de la iglesia Católica: la Conferencia Episcopal de Costa Rica, arquidiócesis y las diócesis del país”.

La iniciativa se enmarca en un intento general de lograr los cambios necesarios para equiparar los derechos de las demás denominaciones religiosas frente a la Iglesia Católica. Al respecto, ha dicho la Sala Constitucional en su resolución Nº 3173-93, referente al artículo 75 constitucional:

“(...) Esta norma constitucional no puede interpretarse en sentido restrictivo, por el contrario, se entiende que el Estado tiene una obligación en sentido general, de cooperar con las diferentes confesiones religiosas que profesan los habitantes del país, y en forma específica con la religión Católica”.

Sin embargo, el inciso g) del artículo 4 de la Ley del impuesto sobre bienes inmuebles resulta contrario al principio constitucional de igualdad ante la ley, pues su redacción beneficia exclusivamente a la Iglesia Católica, mientras que en el caso de las organizaciones no católicas, solo los bienes inmuebles que se dediquen al culto, están exentos de ese pago.

En principio, las exoneraciones de impuestos que contempla nuestro ordenamiento jurídico se caracterizan por ser selectivas, de forma que mientras unos ciudadanos tienen que pagar los tributos, otros, por cualesquiera razones, gozan de un beneficio no extendible para el resto de la sociedad. Ahora bien, dado que vivimos en un país altamente estatista, donde los impuestos son pan de cada día y no se vislumbra, al menos en el corto plazo, una reforma fiscal tendiente a reducir la carga tributaria que pagan los costarricenses, en ASOJOD no vemos tan mal que, poco a poco, mediante diversas iniciativas, distintos grupos y actividades comiencen a ser exoneradas.

Por tanto, debe considerarse que en el contexto conservador católico costarricense, cualquier iniciativa tendiente a eliminar privilegios a la Iglesia Católica y equiparar a visiones religiosas y no religiosas en términos de derechos, es un avance, aunque todavía falta mucho camino por recorrer.

miércoles, 9 de junio de 2010

Flash legislativo


Para este día, queremos referirnos al proyecto de Ley Nº 16.280, "Exoneración de impuestos sobre bienes inmuebles a toda organización religiosa", del ex Diputado libertario Carlos Gutiérrez. El objetivo de la iniciativa es muy clara, como su título lo evidencia, y se enmarca en un intento general de generar los cambios necesarios para equiparar los derechos de las demás denominaciones religiosas frente a la Iglesia Católica.

En principio, los liberales no estamos de acuerdo con las prácticas mercantilistas de exoneración de impuestos selectivamente, de forma que mientras unos ciudadanos tienen que pagar los tributos, otros, por cualesquiera razones, gozan de un beneficio. Ahora bien, dado que vivimos en un país altamente estatista, donde los impuestos son pan de cada día y no se vislumbra, al menos en el corto plazo, una reforma fiscal tendiente a reducir la carga tributaria que pagan los costarricenses, no vemos tan mal que, poco a poco, mediante diversas iniciativas, distintos grupos y actividades comiencen a ser exoneradas.

Ahora bien, lo que no compartimos es que se les exonere por razones electorales, para promulgar que se ha avanzado a cambio de que los beneficiados "paguen" con sus votos el favor. La exoneración debe darse para todos, sin consideraciones electorales, pues en la medida que más y más individuos dejen de verse obstaculizados por el pesado brazo impositivo del Estado, mayor será el progreso económico y el ejercicio de la libertad.

Reconocemos que, en el contexto conservador católico costarricense, cualquier iniciativa tendiente a eliminar privilegios a la Iglesia Católica y equiparar a visiones religiosas y antireligiosas en términos de derechos, es un avance. Por tal razón, consideramos que este proyecto merece cierto reconocimiento.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Más Estado y más Iglesia = menos libertad


Justo cuando creíamos que las cosas no podrían ir peor, luego de las declaraciones de Laura Chinchilla en contra de la unión civil de personas del mismo sexo, nos encontramos que la Iglesia Católica desea afianzar su relación con el Estado costarricense, para lo cual impulsaría un tratado, tendienet a dotar de "seguridad jurídica" al régimen de privilegios y excenciones del que goza esta institución.

Es increíble que a estas alturas, Costa Rica mantenga una confesionalidad que, en muchos otros lugares del mundo, hace tiempo acabó, para dar paso a un ambiente de respeto a la libertad de culto y creencia y, en particular, consolidar el gobierno temporal sobre el espiritual, para usar la terminología de la Teoría de las dos Espadas. Pero aquí, de forma muy sui generis, nos empeñamos en retroceder, como el cangrejo.

En ASOJOD hemos repudiado, desde nuestros inicios, el contubernio entre la Iglesia (s) y el Estado, pues presupone una imposición sobre la libertad individual y, como en el caso de Costa Rica, otorga gollerías a una agrupación (cualquier parecido a los sindicatos es "mera coincidencia") a costa de los costarricenses. Hoy día, nuestro dinero se usa para financiar a la Iglesia Católica, que mediante las Temporalidades de la Iglesia, cuenta con partidas del Presupuesto de la República bastante altas. Además, la Iglesia sigue determinando la orientación de algunas políticas públicas, específicamente las relacionadas con la educación sexual y la salud sexual-reproductiva, de forma tal que, mediante su influencia espiritual y política, pisotea la libertad de los individuos para decidir la forma en que desean vivir.

Ya en campaña, Laura Chinchilla había demostrado toda la disposición a mantener ese contubernio odioso con la Iglesia, pero ahora en el poder, desea ir más allá, afianzando los privilegios nefastos a una congregación que, mientras siga definiendo el rumbo de las políticas públicas, nada positivo dejará a nuestro país en términos de libertad.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Tema polémico: la confesionalidad del Estado


Desde días atrás, se presentó un proyecto de ley que en ASOJOD queremos comentar. Se trata de la iniciativa del Movimiento por un Estado Laico, que procura modificar los artículos 75 -confesionalidad del Estado- y 194 -juramento constitucional- de nuestra Constitución Política.

En primer lugar, consideramos que se trata de un excelente esfuerzo por impregnar de racionalidad a la vida política costarricense y por separar, definitivamente, a la Iglesia y al Estado. San Agustín, en su escrito "La ciudad de Dios" hablaba de las dos espadas: la temporal, que estaba en poder del Emperador, y la divina, en manos del Papa, para referir, aunque fuera de una manera arcaica, la separación entre ambas entidades. A pesar que, en el fondo, esa disquisición agustina no fue más que una forma solapada de justificar las luchas de poder entre Papado e Imperio, resultó en un interesante aporte dentro de la Teoría Política que, para algunos pensadores, fue el punto de partida para iniciar la reflexión acerca de la conveniencia o no de que ambas "espadas" estuvieran en manos de la misma persona. Desde mediados del siglo XVI, comenzó en Europa un pequeño pero constante movimiento filosófico orientado a consolidar esa separación, primero con las luchas de los diferentes grupos religiosos para lograr reducir la injerencia de la Iglesia Católica en los destinos políticos de los estados-naciones que comenzaban a formarse y cristalizándose posteriormente con el influjo liberal de los siglos XVIII y XIX que garantizó la libertad de culto y la salida de la Iglesia de muchas áreas (administración de cementerios, educación, legalización del divorcio, etc) en muchos de los países.

A partir de eso, en las últimas décadas, los individuos de diferentes naciones han venido tomando la decisión de eliminar la confesionalidad del Estado, dando un paso importante hacia la libertad de culto y la sensatez política. Hoy día, Costa Rica es de los poquísimos países donde existe una religión oficial, siendo esta una muestra del anacromismo y el conservadurismo que caracteriza a nuestra cultura.

Por eso, en ASOJOD consideramos muy positivo que se abran las puertas a esta posibilidad, pues ya es hora que, de una u otra manera, se saque a la Iglesia Católica del manejo político del país. Esto porque la libertad de creencia ―y de no creencia inclusive―sólo puede darse cuando existe un Estado laico, ya que es la única forma de asegurar la igualdad jurídica. Cuando, en el seno de la organización político-jurídica, no existen preferencias irrazonables a favor de un grupo específico, sino que el mismo se erige como neutral y equitativo en su trato hacia los individuos, posiciones, creencias, valores, visiones de mundo y otros, es cuando se puede hacer efectiva una real libertad de creencia.

Pero también porque sin la confesionalidad del Estado, se acaba la estupidez de trasladar los recursos de los tax payers -independientemente de si comparten o no el credo católico- para financiar a esa Iglesia. En este año, el Estado aportó ¢244 millones para la Iglesia y para el año próximo, tal cifra aumentará hasta los ¢322 millones. Esto, indudablemente, es una aberración, pues implica hacer de unos los medios para que otros alcancen sus fines, principio que en ASOJOD hemos rechazado vehementemente.

Hay aún más razones para apoyar esta iniciativa, como lo es, por ejemplo, la ridiculez que resulta, en términos conceptuales y lógicos, la confesionalidad. El Estado no es una persona: no piensa, no habla, no come, no baila, no siente, no hace nada, porque es tan sólo una creación jurídica. En otras palabras, es una forma de organización política en que habitan una serie de individuos, todos ellos con diferentes criterios, opiniones, prácticas, pensamientos, intereses y valores. Como sólo esos individuos pueden tener una fe, lo que en realidad implica la confesionalidad es que la creencia de un grupo se imponga sobre las de otros grupos.

¿Qué significa esto? Que un conjunto de individuos se vale de su poder -político, económico, cultural, etc- para arrogarse la representación de todos en el pleno sentido de la palabra. O sea, hace uso de la falacia del todo, pretendiendo agrupar, bajo sus ideas, a un colectivo variado y plural, soslayando, sino aplastando, cualquier manifestación de disenso.

Esa situación está presente con la falacia ad numerum que alegan muchos católicos para justificar la confesionalidad. Aducen que, siendo que la mayoría de los costarricenses tiene esa denominación religiosa, resulta lógico que el Estado (el todo cohesionado y uniforme) tenga esa misma creencia. He aquí un elemento interesante: hacen pasar a la mayoría como un todo, cuando evidentemente, esto no es así. Y si eso no es suficiente, alegan que la mayoría, por su propia fuerza, tiene derecho a imponer lo que considere justo y deseable.

Un concepto como ese no puede más que generar el repudio departe de ASOJOD. La frase de Rand que adorna la parte final de nuestro blog, resume acertadamente uno de nuestros pilares fundamentales: "la menor minoría en la Tierra es el individuo". Como individualistas, rechazamos cualquier concepto holista, pero principalmente, negamos la validez de cualquier práctica tendiente a pisotear los derechos individuales, razón por la cual, jamás aceptaremos que la mayoría tenga el derecho de imponer medidas que violenten injustificadamente los tres elementos fundamentales de todo ser humano: su vida, su libertad y su propiedad privada.

Por eso no sólo estamos en contra de que se pretenda hacer pasar el criterio de unos (por más mayoría que sean) por encima de la posición individual, sino que también, condenamos el robo sistemático que ejecutan el Estado y la Iglesia cuando sustraen el dinero de las personas y lo utilizan en el mantenimiento de una fe que no comparten. Siendo así, apoyamos cualquier intento por sacar a dios, a la Iglesia -católica, evangélica, budista, taoísta, judía o cualquier otra- de la política. Quien quiera creer en esas cosas, que lo haga, pero que no pretenda hacer de su fe y su deidad, un parámetro para regular las relaciones entre individuos que no lo comparten.

No obstante, ya vemos que el camino que tendrá que recorrer este proyecto de ley será difícil: la Iglesia Católica ya ha salido amenazando a todo aquel político que respalde la iniciativa, levantando un polvorín y jugando con la ignorancia popular -al mejor estilo de la Edad Media-para preservar sus intereses a toda costa. Eso demuestra la influencia de la religión en la política costarricense, cuestión que ya hemos denunciado en ASOJOD como un verdadero peligro para la libertad y la sensatez del conjunto humano que habita en este país.

martes, 8 de septiembre de 2009

Nunca falta un idiota


Este martes, el periódico La Nación informa que el obispo de Cartago, Francisco Ulloa, pidió a los fieles no votar por los políticos que apoyan la eliminación de la confesionalidad del Estado. Pero la forma en que lo solicitó resulta increíble. En ASOJOD nunca habíamos visto que alguien demostrata ser tan idiota con tan sólo pronunciar una frase. Veamosla: "cuando un estado se vuelve ateo es capaz de cometer las peores injusticias y las más bajas aberraciones. De esto es testigo la historia”."

Si dios existiera, una cosa es cierta: que no no ha cumplido con las peticiones de iluminación que debe hacerle Ulloa, pues estupideces como esas no pueden resultar más que hilarantes. En primer lugar, el obispo no ha caido en cuenta que el Estado no se puede volver ateo porque no es una persona: el Estado no siente, no piensa, no cree, no baila, no come, no habla. El Estado no es otra cosa que un conjunto de individuos agrupados de determinada forma jurídico-política.

En segundo lugar, Ulloa olvida que varias de las más grandes aberraciones de la historia se han cometido en nombre de dios. Los europeos que "evangelizaron" América, no sólo exterminaron a los dioses indígenas, sino también a los creyentes; las guerras religiosas en el Viejo Continente fueron ejemplo de las más burdas carnicerías divinas. Hitler invocaba a dios cuando sacrificaba judíos. Y ni qué decir de la Inquisición, creación de la Iglesia Católica que terminó en el exterminio sistemático de todo aquel que, arbitrariamente, fuera tildado de hereje. Definitivamente llevaba razón Anhouill cuando decía que lo maravilloso de las guerras es que cada bando se cree el ungido por dios para matar en su nombre.

Lamentablemente, con la presentación del sensato proyecto para eliminar la confesionalidad del Estado -que ha resultado una bocanada de aire fresco en cuanto a la racionalidad en nuestra vida política se refiere- se ha convertido en un mecanismo para tomarle el pulso a las posiciones que genera. La de los fanáticos, irracionales, idiotas y necios como este prelado, son las que más nos hacen lamentar que todavía, en pleno siglo XXI, nunca falte un idiota.

En definitiva, a veces hay que reir para no llorar.

miércoles, 15 de julio de 2009

Lord Bauer sobre la encíclica Populorum Progressio


"De acuerdo con el párrafo inicial de Populorum Progressio, el documento es para ayudar a la gente a 'comprender sus serios problemas en todas sus dimensiones ... en este punto de inflexión en la historia humana'. Esta promesa no se cumple. Las cartas papales [Populorum Progressio y Octogesima Adveniens] no son declaraciones teológicas, doctrinales o filosóficas que reafirman las creencias cristianas o ayudan a la gente a orientarse. Son declaraciones políticas apoyadas por argumentos falaces y, como tales, pueden solo confundir a los creyentes."

Peter Bauer, Ecclesiastical Economics: Envy Legitimized. En: "Reality and Rhetoric". 1984. Página 87. Traducción ad hoc de Adrián Brenes.

lunes, 15 de junio de 2009

Tema polémico: la política y la religión


A pesar de que en la historia costarricense siempre se ha dicho que las últimas dos décadas del siglo XIX marcaron la separación definitiva de la Iglesia y el Estado y que tanto nuestra Constitución Política como el Código Electoral establecen que los candidatos a puestos de elección deben pertenecer al estado seglar, lo cierto es que el sistema político costarricense está tremendamente marcado por el componente religioso y no sólo por la declaración de confesionalidad contenida en el numeral 75 del Texto Fundamental.

En ese sentido, resulta evidente para cualquier persona que el factor religioso es un elemento influyente en las campañas políticas, en tanto muchos de los partidos han aprovechado, en gran cantidad de oportunidades, la argumentación irracional para llamar al elector,. Ejemplos abundan; para citar unos cuantos, c0mo la campaña política de 1962, donde Calderón Guardia, a la sazón candidato a la presidencia por el PartidoRepublicano, utilizaba el lema de campaña “Calderón Guardia, presidente Católico” y citaba frases de Pio XII. Más adelante, en 1966, el entonces candidato del PLN, Daniel Oduber (que también había sido embajador ante la santa sede), se promocionaba como “el buen amigo del Eco Católico y de la iglesia católica”, a la vez que resaltaba la condecoración de la gran cruz de la orden Piana recibida de manos del santo padre.

Ya para 1974 la iglesia católica había notado que ejercía tal influencia sobre el electorado costarricense y los partidos políticos, por lo que se animó a emitir un comunicado en medio de la campaña titulado “Mensaje” en el cual 17 sacerdotes señalaban los peligros del comunismo en la política nacional". El mismo día apareció en el periódico La Nación una nota en la que los obispos decían que, “el cristiano no puede aceptar esa ideología (marxista) sin contradecir su fe”. Fruto de este mensaje se suscitó una controversia entre líderes de izquierda y miembros del clero en la que se recordaron los planteamientos de Mons. Víctor Manuel Sanabria. Este “mensaje” marcaría la campaña, al punto que el lema del entonces Partido Demócrata era “Ni con la izquierda ni con la derecha, con Dios, con la justicia y el deber de los ticos”. En 1978 la iglesia reiteró este pronunciamiento. Más recientemente, en 1994, el obispo de San José tuvo que reiterar que el entonces candidato del PLN, José Maria Figueres, había sido bautizado bajo la iglesia católica ante los cuestionamientos que surgían en cuanto a su credo religioso,; nclusive se dice que Figueres se habría “convertido” al catolicismo de cara a las elecciones.

En Fin, ejemplos sobran para demostrar como la religión se ha entronizado en la vida política del país, sobre todo en la faceta de las campañas políticas. Las razones que explican este fenómeno son múltiples, sin embargo nada justifica que los partidos apelen al sentido religioso y, mucho menos, que el Estado costarricense mantenga su confesionalidad.

Primeramente, es inadmisible que el Estado, con una población pluralista, mantenga un credo oficial y, peor aún, que lo financie. El dinero de los ateos, judíos, cristianos, musulmanes, taoístas, etc. es usado para que la iglesia católica pueda actuar a costa de otros. Si alguien quiere financiar a su congregación, por el motivo que sea, que lo haga, pero que no obligue a quienes no participan de él, a dar parte de sus recursos.

En segundo lugar, apelar a un sinsentido como la religión y la creencia de dios para ganar elecciones es una vulgaridad. Es pretender que la realidad física no está sometida a la acción humana, sino simplemente al capricho de una entidad metafísica que, por puro antojo, designa ganador al candidato que más "almas" reune. No se apela a propuestas, a ideas y a programas de Gobierno, sino que se apuesta por quien más veces invoque a un dios para justificar sus tonterías. Esto explica, en buena parte, por qué nuestro país anda tan mal.

lunes, 25 de mayo de 2009

Tema polémico: la Iglesia y su necedad respecto a la sexualidad


Este viernes 15 de mayo, La Nación informó que la Conferencia Episcopal de Costa Rica publicó unas guías de educación sexual donde prohíbe el uso de los métodos anticonceptivos. Resulta lamentable ver el grado de estupidez al que puede llegar la Iglesia, toda vez que se niega a aceptar la gran cantidad de jóvenes que está manteniendo relaciones sexuales sin ninguna orientación y la clase de problemas que esto genera. Por mencionar solo dos, de acuerdo con el Informe “Los indicadores básicos de Costa Rica 2008”, elaborado por el Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud, el porcentaje de nacimientos en madres adolescentes alcanza el 19.9%, mientras que la tasa de incidencia de enfermedades de transmisión sexual como el sífilis y el sida es de 15.3% y 4.11% respectivamente. Como si fuera poco, la Asociación Demográfica Costarricense ha concluido, luego de un estudio, más del 40% de los embarazos en Costa Rica son no deseados.

Estos datos deberían encender las luces de alarma, toda vez que revelan los grandes problemas asociados a la falta de información y educación en torno al ejercicio de la sexualidad que afecta a nuestros jóvenes. Pero, en lugar de eso, la Iglesia Católica se despreocupa de la realidad afirmando que “los métodos artificiales son ilícitos para la Iglesia porque destruyen o imposibilitan intencionadamente la vida”.

¿Qué pretenden las autoridades eclesiásticas con todo esto? ¿Qué nazcan más niños en ambientes donde su desarrollo y cuidado es dudoso, pues sus madres -adolescentes solteras- no pueden mantenerlos? ¿Desea ver a más jóvenes abandonando el sistema de educación formal porque tienen que trabajar? ¿Le interesa que más personas adquieran enfermedades que pueden acarrearles la muerte? ¿Prefiere que los costarricenses tengamos que seguir cargando con el costo económico que todo lo anterior implica, pudiéndose evitar con el simple uso de métodos anticonceptivos y con la información necesaria para que las personas vivan su sexualidad?

Cuando se reseña que “los obispos insisten en que las relaciones sexuales solo se deben dar en el matrimonio, promoviendo –enfáticamente– la castidad y la abstinencia entre los jóvenes solteros”, no queda más que pensar que la Conferencia Episcopal ha perdido la noción de realidad. No todos los jóvenes van a permanecer en castidad y esperar hasta el matrimonio, sino que van a mantener relaciones sexuales y nadie se los va a impedir. Por tal razón, lo único que se puede hacer es darles la libertad de acceder a la información y a los mecanismos necesarios para que el riesgo de aparición de consecuencias no deseadas se reduzca al mínimo posible y con esto se respeten tanto sus derechos como los de los demás individuos.

En ASOJOD defendemos la libertad de cada quien para decidir cuándo, con quién y cómo mantienen relaciones sexuales y que las responsabilidades por ello sean individuales. No queremos estar pagando partos, guarderías, pañales y baberos de niños que no tienen nada que ver con nosotros. Pero dado que la estructura del nefasto Estado de bienestar costarricense (que va desde la cuna hasta la tumba y un poco más) está tan arraigada y falta tiempo para que podamos vivir en una realidad así, lo mínimo que se puede hacer es permitirle a las personas accesar a información y educación para que ejerzan su sexualidad de forma algo más segura y responsable. Para eso es necesario que tanto la Iglesia como el Estado dejen de estorbar con sus absurdas prohibiciones a la difusión de esta información.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Activismo Católico


Ahora resulta que al final de las tediosas misas justo después de comer el cuerpo de Cristo ¿canibalismo? los guardianes de la moral ajena se dedican a recoger firmas para impedir las uniones entre parejas del mismo sexo.

¿Cuándo será el día en que Costa Rica aprenda que los derechos individuales no deben estar sujetos al beneplácito de las mayorías? ¿Cuándo será el día en que se les permita a los individuos vivir sus vidas en forma tranquila, sin tener que pedirle permisos a nadie?

domingo, 22 de marzo de 2009

La Nueva Inquisición

En el 2005, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución no vinculante titulada “La lucha contra la difamación de las religiones” , que a partir de entonces ha sido revalidada anualmente. En la votación más reciente, de diciembre del 2008, Costa Rica –que había apoyado la iniciativa en años anteriores– se abstuvo, en parte quizás a causa de la oposición encabezada por Gobiernos como los de Francia y Estados Unidos.

Aunque está disfrazada en el lenguaje de los derechos humanos y de la lucha contra la discriminación, la resolución hace algo curioso: extiende la protección de ese ordenamiento ya no a las personas (que –como debería ser obvio– somos los únicos y auténticos destinatarios del sistema internacional de tutela de los derechos humanos ), sino a las ideas y opiniones religiosas, escudándolas de expresiones que puedan ser consideradas “ofensivas”.

El documento contiene cosas inauditas. Por ejemplo, su punto quinto “ [expresa la] profunda preocupación [de la ONU] por el hecho de que, con frecuencia y sin razón, se asocie al Islam con violaciones de los derechos humanos y el terrorismo” . En el punto 8, la ONU “deplora el uso de la prensa y los medios de comunicación audiovisuales y electrónicos, incluida Internet, así como de cualquier otro medio para incitar a [la] intolerancia y discriminación contra el Islam o cualquier otra religión…” .

Es decir, cuando un medio de prensa informa, por ejemplo, que en aplicación de la ley musulmana de la Sharia , una mujer siria de 75 años ha sido condenada a recibir 40 azotes, cuatro meses de prisión y a ser deportada de Arabia Saudita, tan solo por confraternizar con unos amigos varones ( CNN , 9/3/09), ese medio se expone a ser acusado de estar ofendiendo al islam y de incitar a la intolerancia en su contra, al asociar “sin razón” a esa religión con violaciones a los derechos humanos.

El punto 10 establece que el ejercicio de la libertad de expresión “lleva consigo deberes y responsabilidades especiales y puede verse por tanto sujeto a las limitaciones que contempla la ley y que son necesarias para (…) el respeto de las religiones y las convicciones” . En Costa Rica –como dispone el artículo 28 de la Constitución Política– el ejercicio de un derecho fundamental puede verse legalmente restringido en atención a la necesidad de proteger el orden público, la moral y los derechos de terceros. Pero, conforme al llamado de la ONU, esos derechos –y, en especial, la libertad de expresión– deben ser limitados además en pro del “respeto de las religiones y las convicciones” y para fomentar “la comprensión de sus sistemas de valores” (punto 11).

No se podría opinar, entonces, que la idea de que un hombre que se llena de explosivos y se detona dentro de un autobús lleno de personas inocentes se convierte en un mártir, al que 72 vírgenes aguardan en el Paraíso para satisfacer todos sus deseos, es no solo una locura sino también un concepto profundamente degradante. No, eso sería considerado ofensivo y, por ende, susceptible de censura, si nuestras leyes fuesen reformadas del modo a que nos insta la ONU.

Lo que digo no solo vale para el islam. Aunque el Vaticano llamó a votar en contra del acuerdo de la Asamblea General, aduciendo que podría ser utilizado en algunos países contra las “minorías religiosas” (léase: los católicos que viven en países musulmanes), el texto aprobado serviría para acusarme de intolerante si sostengo que la actitud de la Iglesia Católica hacia la planificación familiar, la anticoncepción o los homosexuales me parece absolutamente irracional. O que la afirmación de Benedicto XVI en Brasil, en cuanto que no cabe sostener que los indígenas americanos fueron forzosamente convertidos durante la colonia, ya que estos “anhelaban secretamente en su corazón” conocer a Cristo ( 20 Minutos , 14/5/07), fue –por ponerlo amablemente– desafortunada.

La ONU, pues, parece haber olvidado que los derechos los tenemos las personas, no las ideas o las creencias. En palabras de una vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense, “el enfoque no debería ser el de proteger las religiones, sino los derechos de sus adherentes, incluyendo los de las personas que pertenecen a minorías religiosas, o quienes elijan cambiar de religión o no practicar una religión del todo”. ( Canada.com , 24/11/08). O, mejor aún, como lo advirtieron conjuntamente, aunque sin éxito, los Relatores Especiales para la Libertad de Expresión de la propia ONU y de la OEA apenas unos días antes de la votación:

“El concepto de ‘difamación de religiones’ es incompatible con los estándares internacionales relativos a la difamación, los cuales se refieren a la protección de la reputación de las personas individuales y no de las religiones que, como cualquier otra creencia, no tienen un derecho a la reputación.

Las restricciones de la libertad de expresión deben limitarse a la protección de intereses sociales y derechos individuales imperativos, y no deben usarse nunca para proteger instituciones particulares ni nociones, conceptos o creencias abstractas, incluidas las de índole religiosa.

Las restricciones de la libertad de expresión para prevenir la intolerancia deben limitarse a la apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Las organizaciones internacionales, incluyendo la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, deberían desistir de la adopción de pronunciamientos adicionales que apoyen la noción de ‘difamación de religiones’”.

El hecho de que las personas que profesan una determinada religión merezcan no ser discriminadas en razón de sus creencias –y a que esa conducta sea sancionada, como sucede en nuestro país según el artículo 373 del Código Penal–, no implica que no haya derecho a criticar esas creencias, especialmente cuando estas puedan tener efectos perniciosos sobre el resto de nosotros, como en el citado caso de las políticas de natalidad.

Textos como el que aquí se critica pueden ser (y han sido) empleados para acallar tanto a gente que solo quiere expresar sus dudas personales sobre el credo en que fueron criadas, como a académicos y periodistas que cumplen con su función de crítica y denuncia.

Porque las malas ideas son malas ideas, por religiosas que sean. Y exponer y criticar las malas ideas es, precisamente, para lo que existe la libertad de expresión.

Christian Hess

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/marzo/22/opinion1913103.html

miércoles, 18 de marzo de 2009

No falla una


Definitivamente las declaraciones de Benedicto XVI en África muestran una vez más que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Entre las joyas que su santidad nos regaló se encuentran: su crítica a los preservatios, así como a la superstición.

Según sus declaraciones: (el sida) "no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas". Es cierto que el problema del sida trasciende a la mera distribución de los preservatios, lo que es inadmisible es pretender que los mismos agravan el problema, todo lo contrario lo previenen, ¿cómo pretende Benedicto XVI que las personas se protegan del sida? ¿rezando? Por último el Papa le pidió a los fieles que se resistan a "la expansión de las sectas y de los movimientos esotéricos y (a) la influencia creciente de las formas de religión supersticiosas, así como al relativismo". ¿Será que la Iglesia estará libre de supersticiones? Que tal la idea de que los muertos pueden resucitar, o que una virgen puede quedar embarazada por dios y cargar a su hijo.

En increíble como una institución tan retrógrada como la Iglesia Católica ha logrado sobrevivir todo este tiempo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

¿Vida?


Los guardianes de la "moral" parecen atacar de nuevo con su mentalidad anti-conceptual y su visión mística del mundo, la vida y el hombre. En estos días nuestros inquisidores -a los que aparentemente les sobra el tiempo libre- se dedican "noblemente" a impedir que Eluana Englaro pueda morir dignamente después de encontrarse durante 16 años en estado vegetativo.

Por supuesto, que dicha actitud solo puede devenir de una perversión total y absoluta de los valores. Estos bárbaros en pleno siglo XXI no han logrado descubrir la diferencia conceptual entre la vida biológica y la axiológica. Para ellos el hombre no es dueño de su vida -esta le pertenece a un ente metafísico superior del cual hasta la fecha aun no tenemos evidencia- por lo cual no tiene otro remedio que esclavizarse a su cuerpo y a sus circunstancias.

La vida para ellos es estar tendido en una cama durante 16 años y en una situación tan trágica como esta ven dignidad. En ASOJOD esperamos que algún día estos "humanitarios" se dediquen a vivir sus vidas, en lugar de mandar la vida de los demás.

martes, 3 de febrero de 2009

¡¿Hasta cuándo?!



Esta es la joyita que su "santidad" Benedicto XVI ha decidido perdonar, después de haber sido excomulgado de la iglesia hace 20 años. Su nombre es Richard Williamson, como bien pudieron escuchar este obispo ha llegado a la conclusión "racional" de que sólo 200 000-300 000 judíos murieron durante el régimen de la Alemania Nazi y que ninguno de ellos fue víctima de las cámaras de gas. Vale la pena reproducir las palabras de la filósofa Laurencia Sáenz, que público en su columna de este lunes en la Nación:

"Este negacionismo es tanto más peligroso por cuanto se disfraza de un supuesto respeto por la verdad, amparado en la duda y en una aparente preocupación por la precisión, virtudes científicas por excelencia. Es un claro ejemplo de cómo un discurso racional aséptico (“un asunto técnico”) y seudorriguroso coexiste perfectamente con una total ausencia de sensibilidad moral: es precisamente esa capacidad de no sufrir con el otro y de reducirlo a un problema meramente técnico, la que hizo posible la Shoah ."


Todo parece que la Iglesia está volviendo a lo que mejor sabe hacer: practicar la intolerancia, el totalitarismo, la violencia y el anti-humanitarismo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Para variar, la Iglesia Católica...

Hoy sale publicado en la prensa internacional que la Iglesia Católica se opone a la despenalización de la homosexualidad planteada por Francia en el marco de ONU. Lamentamos ver que a estas alturas de la vida, con la gran cantidad de avances científicos y tecnológicos y con la gran ampliación en las fronteras del conocimiento humano, todavía persista una mentalidad tan primitiva y salvaje que pretende, por la fuerza, imponer su credo y castigar a aquellos que, de una u otra manera, se atreven a no aplicarlo en sus vidas.

Este tipo de noticias no pueden causarnos más que asco en ASOJOD ,pues nos preguntamos ¿cuál es el fundamento por el cual, en un acto barbárico y arcaico, un grupo pretende castigar a otros por hacer uso de su libertad? Que sepamos, los homosexuales que viven en los países que mantienen esta aberrante penalización, no le hacen ningún daño a nadie con el ejercicio de su libertad, por lo que la excusa de daños a terceros no es válida.

Una vez más vemos como los gobiernos y la Iglesia Católica se erigen como enemigos de la libertad, revisando, cuestionando y prohibiendo que las personas tomen las riendas de sus vidas y las manejen como mejor les parezca. ¿Con qué derecho hacen esto? Con ninguno. Se basan simplemente en la fuerza del misticismo (tanto del músculo como de la mente, como decía Rand) para asustar y atropellar los derechos de las personas.

Esperemos que las personas decentes del mundo eleven su voz en defensa de la libertad y presionen para que sus gobiernos dejen en el olvido esta estúpida penalización.